Y El Ganador Es...
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"Antes de anunciar al ganador", dijo el Director Asistente del Sitio Edmunds al pequeño grupo de investigadores reunidos en la cafetería del Sitio, "Me gustaría agradecer y felicitar a todos ustedes por participar. Este ha sido un año difícil para nosotros, y las actividades como esta siempre ayudan a la moral del equipo. He disfrutado de todas sus presentaciones - sí, Greg, incluso de la tuya - y fue muy difícil para los jueces escoger a un ganador."

"Habiendo dicho esto", decía mientras abría el sobre en sus manos, "el ganador del concurso de historias cortas del Sitio 73 es - ¡el Dr. Tom Malthus, con su historia 'Noche de la Revancha de la Cólera del Fantasma de la Furia!'" Las dos docenas de autores reunidos aplaudieron cortésmente mientras el Dr. Malthus se levantaba de su asiento, hacía una corta reverencia, y aceptaba la gift card de $100 que era su gran premio.

Luego, en su oficina, el Dr. James Anderson, supervisor asociado de administración de la investigación en anomalías temporales, se maldijo a sí mismo en voz baja. ¿Malthus había ganado? ¡Su historia era una parodia ridícula de una película clase B! Él había puesto mucho esfuerzo en su propia historia, una pieza auto-referencial sobre un hombre que haría lo que fuera por ganar un concurso de historias, ¡solo para ser aventajado por esa pieza estrafalaria y poco original que Malthus escribió en apenas quince minutos y envió dos horas antes de que terminara el plazo de participación! "Bueno", se dijo, "ya ha terminado por ahora. No puedo cambiar el pasado".

¿O sí podía? Su posición le dio acceso de investigación a un número de objetos SCP que operaban fuera del tiempo lineal. Sería una violación del protocolo grave si lo atrapaban, por supuesto - pero a medida que se fue sobre su trabajo, se preguntó ociosamente a sí mismo si había alguna manera de que pudiera utilizar cualquiera de los objetos que conocía con la finalidad de cambiar el resultado del concurso.

¿982? Para nada. ¿728? Demasiado impredecible. ¿276? Quizás, pero no había manera de que pudiera hacerlo sin ser descubierto. ¿869? 869. Hmm. Había supervisado experimentos en el pasado que involucraban usar a SCP-869 para intentar enviar información atrás en el tiempo. Sería riesgoso, pero si funcionaba entonces tendría la satisfacción de mirar el rostro de Malthus cuando él mismo llegue a la cima. Si no pasa nada, él solo lo llamaría otro experimento, ¿verdad?

Fueron seis meses donde se armó del valor necesario para preparar su paquete; un envoltorio con una estampilla postal de 1948 pegada, dirigida al Sitio 73, Dentro, otro envoltorio marcado con el sello de la Fundación e instrucciones de no ser abierto hasta pasadas unas décadas - el día que el concurso de historias del sitio sea anunciado. Dentro de él, un tercer envoltorio, para ser entregado en su propia oficina - y dentro de él, una copia de la historia de Malthus y una carta a sí mismo con instrucciones de enviarla como su entrada para el concurso.

Anderson era un manojo de nervios en todo el camino hacia Galveston, todo el tiempo fanfarroneando a su manera más allá de los guardias en la entrada de SCP-869, todo el tiempo mientras caminaba pasada las multitudes que disfrutaban de ese cálido día de verano en el parque, en 1948. Mirando sobre sus hombros para asegurarse que nadie de la Fundación le estaba siguiendo, se dirigió a la entrada principal del parque, cruzó la calle, caminó por la cuadra hacia un buzón, lo abrió, y dejó su misiva dentro.


"Y el ganador del concurso de historias cortas del Sitio 73 es - ¡el Dr. James Anderson, con su historia 'Noche de la Revancha de la Cólera del Fantasma de la Furia!'" Las dos docenas de autores reunidos aplaudieron cortésmente mientras el Dr. Anderson se levantaba de su asiento, hacía una corta reverencia, y aceptaba la gift card de $100 que era su gran premio.

¡Éxito! Anderson estaba sobre la Nube Nueve mientras volvía a su oficina. Cuando el gofer de oficina le entregó una carta que pretendía ser de su yo futuro, pensó que estaba siendo incomodado. La historia que le instruía a enviar era francamente ridícula, y ni siquiera estaba seguro sino casi al final del concurso si debía enviarla - pero lo hizo, ¡y había funcionado! Se daría una buena cena con bistec esa noche para celebrar.

Sin embargo, nunca se preocupó de escribirse una carta a sí mismo.


"Y el ganador del concurso de historias cortas del Sitio 73 es - ¡el Dr. Tom Malthus, con su historia 'Noche de la Revancha de la Cólera del Fantasma de la Furia!'" Las dos docenas de autores reunidos aplaudieron cortésmente mientras el Dr. Malthus se levantaba de su asiento, hacía una corta reverencia, y aceptaba la gift card de $100 que era su gran premio.

Luego, en su oficina, el Dr. James Anderson, supervisor asociado de administración de la investigación en anomalías temporales, se maldijo a sí mismo en voz baja. ¿Malthus había ganado? ¡Su historia era una parodia ridícula de una película clase B! Él había puesto mucho esfuerzo en su propia historia, una pieza auto-referencial sobre un hombre que haría lo que fuera por ganar un concurso de historias, ¡solo para ser aventajado por esa pieza estrafalaria y poco original que Malthus escribió en apenas quince minutos y envió dos horas antes de que terminara el plazo de participación! "Bueno", se dijo, "ya ha terminado por ahora. No puedo cambiar el pasado".

¿O sí podía?


"Y el ganador del concurso de historias cortas del Sitio 73 es - ¡el Dr. James Anderson, con su historia 'Noche de la Revancha de la Cólera del Fantasma de la Furia!'" Las dos docenas de autores reunidos aplaudieron cortésmente mientras el Dr. Anderson se levantaba de su asiento, hacía una corta reverencia, y aceptaba la gift card de $100 que era su gran premio.

¡Éxito! Anderson estaba sobre la Nube Nueve mientras volvía a su oficina. Cuando el gofer de oficina le entregó una carta que pretendía ser de su yo futuro, pensó que estaba siendo incomodado. La historia que le instruía a enviar era francamente ridícula, y ni siquiera estaba seguro sino casi al final del concurso si debía enviarla - pero lo hizo, ¡y había funcionado! Se daría una buena cena con bistec esa noche para celebrar.

No fue sino hasta treinta años después, su último mes en el trabajo antes de jubilarse, mientras limpiaba una carrera entera de papeleo de su fichero, que redescubrió el certificado que le dieron para conmemorar su victoria. Se dio cuenta que nunca cerró el bucle temporal enviándose una carta con la historia - y sería mejor que lo hiciera rápido, porque si dejaba la Fundación sin haberlo hecho, treinta años de historia podría terminar en proceso de cambio. Buscó entre sus papeles durante horas buscando una copia de la historia que le hizo ganar el concurso hace ya tantos años - en vano. Tendré que improvisar, pensó para sí, mientras se sentaba ante su ordenador y comenzaba a teclear la historia tan bien como podía recordarla luego de todo este tiempo.


"Y el ganador del concurso de historias cortas del Sitio 73 es - ¡el Dr. Tom Malthus, con su historia 'Noche de la Revancha de la Cólera del Fantasma de la Furia!'" Las dos docenas de autores reunidos aplaudieron cortésmente mientras el Dr. Malthus se levantaba de su asiento, hacía una corta reverencia, y aceptaba la gift card de $100 que era su gran premio.

Luego, en su oficina, el Dr. James Anderson, supervisor asociado de administración de la investigación en anomalías temporales, se maldijo a sí mismo en voz baja. ¿Cómo pudo pasar esto? ¡Su propia historia, "Revancha de la Furia Fantasmal", era exactamente lo que la carta le ordenaba enviar! Malthus debió haber visto su historia y haberla copiado - tenía que admitir que la historia de Tom era menos insulsa que la suya. Ciertamente, cuando cerró el bucle temporal que comenzó cuando envió la carta a su yo futuro, debía haber enviado esta historia en su lugar…


"Y el ganador del concurso de historias cortas del Sitio 73 es - ¡el Dr. Tom Malthus, con su historia 'Fui una Zanahoria Adolescente!'" Las dos docenas de autores reunidos aplaudieron cortésmente mientras el Dr. Malthus se levantaba de su asiento, hacía una corta reverencia, y aceptaba la gift card de $100 que era su gran premio.

Luego, en su oficina, el Dr. James Anderson, supervisor asociado de administración de la investigación en anomalías temporales, se maldijo a sí mismo en voz baja. ¿Cómo pudo pasar esto? ¡Su propia historia, "Noche de la Revancha de la Cólera del Fantasma de la Furia", era exactamente lo que la carta le ordenaba enviar! Pensó por horas y horas antes de darse cuenta que quizá envió su historia demasiado antes - y cuando Malthus se dio cuenta que ya había una historia como la que planeaba enviar, tuvo que crear algo distinto. Ciertamente, cuando cerró el bucle temporal que comenzó cuando envió la carta a su yo futuro, tuvo que ser más específico con sus instrucciones…


"Y el ganador del concurso de historias cortas del Sitio 73 es - ¡la Dra. Sarah Evans, con su historia 'Amor en 80,000 UA!'" Las dos docenas de autores reunidos aplaudieron cortésmente mientras la Dra. Malthus se levantaba de su asiento, hacía una corta reverencia, y aceptaba la gift card de $100 que era su gran premio.

Luego, en su oficina, el Dr. James Anderson, supervisor asociado de administración de la investigación en anomalías temporales, se maldijo a sí mismo en voz baja. El Director Edmunds le había dicho que él y el Dr. Malthus habían enviado exactamente la misma historia, y como no se pudo determinar quién plagió a quién, no tuvo más opción de descalificarlos a ambos. Había esperado demasiado - y para cuando envió la historia según le decía la carta, Malthus ya había enviado su 'original'. Ciertamente, cuando cerró el bucle temporal que comenzó cuando envió la carta a su yo futuro, tuvo que ser más específico con sus instrucciones…


"Y el ganador del concurso de historias cortas del Sitio 73 es - ¡el Dr. Tom Malthus, con su historia 'Cómo Jester Consiguió Su Groove De Vuelta!'" Las dos docenas de autores reunidos aplaudieron cortésmente mientras el Dr. Malthus se levantaba de su asiento, hacía una corta reverencia, y aceptaba la gift card de $100 que era su gran premio.

Luego, en su oficina, el Dr. James Anderson, supervisor asociado de administración de la investigación en anomalías temporales, se maldijo a sí mismo en voz baja. La carta que se envió de su yo futuro explicaba hasta el último detalle sobre cómo asegurar su victoria. ¿Qué pudo salir mal? Quizás era inevitable que Malthus ganara. Quizás siempre escribiría una historia mejor que la que subiera Anderson. Ciertamente, cuando cerró el bucle temporal que comenzó cuando envió la carta a su yo futuro, debía enviar una segunda carta además - una para quitar a Malthus de este asunto de una vez por todas…


"Y el ganador del concurso de historias cortas del Sitio 73 es - ¡el Dr. James Anderson, con su historia 'Noche de la Revancha de la Cólera del Fantasma de la Furia!'" Las dos docenas de autores reunidos aplaudieron cortésmente mientras el Dr. Anderson se levantaba de su asiento en un par de piernas mecánicas, hacía una corta reverencia, y aceptaba la gift card de $100 que era su gran premio.

¡Éxito! Anderson estaba sobre la Nube Nueve mientras volvía a su oficina. Era una pequeña victoria en su larga carrera con la Fundación y todos los logros que emprendería para mejorar a la humanidad, pero era una victoria al fin y al cabo. Inmediatamente, tomó algo de papel digital y un e-bolígrafo, y comenzó a escribir las instrucciones a su yo del pasado para cerrar el bucle y asegurarse que el tiempo permanecería inalterado…


Los pensamientos del Director Asistente del Sitio Edmunds radiaron inmediatamente a través de la gran red neuronal a todos aquellos que se habían vuelto parte de la Mente-Fundación. "Y el ganador del concurso de historias cortas del Sitio 73 es - ¡La Unidad 483012, James Anderson, con su historia 'Noche de la Revancha de la Cólera del Fantasma de la Furia!'"

Anderson escondió sus sensaciones de los elogios de sus compañeros mientras flotaban en su mente. En la cápsula de estasis donde su cuerpo yacía conectado a las máquinas y tuberías que lo sostenían, se dio la vuelta y desconectó su conector neural. Esto está todo mal, pensó mientras se encontró de repente solo con sus pensamientos. No se supone que el mundo deba ser así. Mi yo del pasado debió haber introducido algún anacronismo cuando envió esta carta. Tengo que arreglarlo de alguna forma…


"Et le gagnant de cette année pour le concours de nouvelles littéraires du Site 73 est - Dr. Tom Malthus, avec son histoire intitulée : Nuit de la Vengeance du Courroux du Fantôme de la Fureur!" Les quelques deux douzaines d’auteurs réunis applaudirent poliment, tandis que le Dr. Malthus se levait, s’inclinait rapidement et acceptait la carte-cadeau de 100 Francs qui était son grand prix.

Plus tard dans son bureau, le Dr. James Anderson, gestionnaire associé à la supervision de la recherche sur les anomalies temporelles, se maudit dans sa barbe. Malthus avait gagné? Son histoire n’était qu’une ridicule parodie de films de série B! Il avait mis tellement de temps dans sa propre soumission, une histoire autoréférentielle sur un homme prêt à tout pour gagner un concours d’écriture, simplement pour être surpassé par ce torchon bâclé et outrancier que Malthus avait écrit en quinze minutes et soumit deux heures avant la fin du délai! "Eh bien," se dit-il "c’est bel et bien terminé maintenant. Je ne peux pas changer le passé. "

Ou pourrait-il?


9/8/13: ¡El Concurso del Tiempo ha terminado! El ganador es el Dr. Gears, con su historia 'Fundación 2099'. ¡Gracias a todos por sus grandes entradas!

James Anderson se maldijo en voz baja mientras leía el anuncio en la página principal de la wiki SCP. Su historia sobre Lord Blackwood uniendo fuerzas con SCP-173 para luchar contra el crimen había estado liderando los votos positivos durante dos semanas - ¿y entonces Gears aparece de la nada y sube una historia que alcanza la cota de +100 en menos de dos días? ¿Cómo puede alguien competir contra eso? Si tan solo hubiera alguna manera de viajar atrás en el tiempo y subir la historia de Gears antes que él lo haga…


La masa púrpura de carne temblaba mucho más alta que las dos docenas de seres humanos que estaban arrodillados y encadenados bajo ella. Comenzó a ondular mientras una voz hacía eco desde su colosal cuerpo. "He revisado los tributos literarios que ustedes, despreciables criaturas me han rendido, y ninguna de ellas es digna. ¡Nadie obtendrá hoy su libertad!"

El esclavo que se solía llamar Dr. James Anderson, de vuelta antes de la llegada de la Era de la Carne, se maldijo a sí mismo en voz baja. Claro, la libertad probablemente signifique una muerte lenta allá solo en las ruinas del mundo exterior, pero tiene que ser mejor que esto. Debe haber alguno de los juguetes del Maestro que pueda conseguir, pensó para sí mismo, para asegurarse de que sería libre…


El Dr. James Anderson despertó en su oficina y saltó de su cama. Era una medianoche soleada de domingo y se había terminado el receso de almuerzo - hora de volver al trabajo y pensar sobre su entrada para el concurso del que oyó será la próxima semana. Fuera de su puerta, escuchó el sonido de un gong - el repartidor de correros estaba aquí.

Abrió la puerta y tembló ante el frío aire de invierno que le golpeaba. "C-c-c-carta para usted, señor", decía el mensajero vestido con una camiseta Hawaiana mientras le entregaba un sobre. Anderson sonrió, dio al muchacho seis chelines y tres peniques de propina, y lo despidió. Cerrando la puerta, se sentó de vuelta frente a su máquina de escribir y abrió el envoltorio para encontrar una única página, escrita en lo que parecía ser sangre humana:

Fuimos necios al intentar jugar con la historia. Millones y millones de paradojas colisionando una con la otra. Ahora todo está roto. El espacio y el tiempo no significan nada. Solo estamos nosotros, millones de Andersons solos en el desierto vacío ante un cielo sin soles. Él nos mira, el gran dios de rostro gris donde el Sol debiera estar, y su mirada quema nuestra carne. Nos está viendo ahora. ¡ESCONDAN LOS CÓDIGOS DE LANZAMIENTO NUCLEAR EN LA CREDENZA PARA QUE PODAMOS MATARLO! ¡NO ESTÁ FUNCIONANDO! ¡ES INMUNE! NO HAY ESPERANZA DE SALVA

Anderson bostezó cuando sonó su reloj de alarma - 37:65 de un Mercuries, 72 de Quatordiciembre. Hora de trabajar. Dejó la carta bajo su escritorio y comenzó a escribir una copia de ella para enviarla al concurso de historias del que había oído sería la próxima semana.

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