Tenemos Que Hablar Sobre Cincuenta y Cinco
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"¿Puedo fumar?"

Esta vez la recepcionista estrecha los ojos hacia Marion. "No." dice. "Usted… No, no puede fumar en ninguna parte del Sitio 200. Que sea un edificio administrativo no quiere decir que no tengamos pulmones. O leyes laborales."

Marion nota la exasperación en el rostro de la joven. "Te he preguntado eso antes, ¿no es así?"

"Dos veces en los últimos quince minutos", responde la recepcionista. "Debes necesitar un buen cigarrillo pronto." Se encuentra genuinamente perpleja ante la reiterada pregunta, y es incapaz de disimular su desconcierto.

"Crees que esto es como Memento, ¿verdad?," propone Marion afablemente. "Piensas que no tengo memoria a largo plazo, y que si me quedo en un lugar durante mucho tiempo olvidaré por qué estoy aquí."

La recepcionista tiene la edad justa para recordar esa película. "¿Su…pongo?"

Marion sonríe simpáticamente y sacude su cabeza. No es para nada tan simple.

Los minutos pasan. Ella juega obsesivamente con su encendedor. Este año va a cumplir cincuenta años y poco a poco va encaneciendo, y va dejando de ser una "señorita" para convertirse en una "viejecita". Su teléfono suena en su bolso, porque es hora de tomar una pastilla, pero pospone la alarma. Hay un ligero temblor en sus dedos, pero no por la edad, sino por simples nervios. Está nerviosa porque se encuentra allí para reunirse con un O5, y los O5 son temibles. Los O5 nunca quieren verte por algo pequeño. Es el fin del mundo, o nada.

Finalmente, cuarenta minutos tarde, la puerta de la oficina interna se abre. Cuatro o cinco miembros de alto rango de la Fundación salen, llevando portátiles y maletines. Se dirigen en grupo hacia los autos que se hallan esperando fuera, pasando por la recepción. Marion reconoce algunas caras… el director del Sitio 19, el reclutador en jefe de Europa Occidental. Ninguno de ellos mira en su dirección.

Una vez se han ido, el asistente del O5 asoma su cabeza por la puerta. Tiene veintialgo, exageradamente joven, como un adolescente vestido con una camisa del trabajo de su padre. Su corte de pelo es apenas presentable. En una mano sostiene una tableta con la agenda de su jefe. Está llena. El hombre evidentemente no descansa.

"¿Marion? Ya puedes pasar."

*

La puerta de la oficina se cierra tras ellos con un ruido metálico extrañamente pesado, como si la cosa entera fuera parte de una máquina dentro de las paredes de la oficina. Mientras Marion se sienta en la silla indicada y deja su bolso, el asistente se da la vuelta y hace algunas cosas confusas con la puerta, provocando más sonidos extraños. Los O5 tienen requerimientos de privacidad y seguridad para nada triviales.

La oficina es amplia, pero de alguna forma se las arregla para ser oscura a pesar de las dos grandes ventanas en las esquinas, y la luz del día proveniente de afuera. Las paredes son bibliotecas y paneles de madera oscura; perfectamente estilizadas, pero un estilo de los años 90 algo gastado, no lo suficientemente viejo como para estar de moda de nuevo.

Respecto al sujeto detrás del escritorio, bueno, un O5 nunca se ve como te imaginas.

Marion respira hondo. "¿Entonces cuál es el tema? Todo lo que recibí fue una invitación a una reunión, sin agenda o asunto. Quiero decir, un O5 dice "salta" y saltas, pero…"

Al mirar a su derecha observa que el asistente, sin decir o hacer un solo ruido, ha apoyado su tableta en una mesa, ha desenfundado un arma y está apuntándola hacia ella. Marion deja de hablar. Se sienta en su silla un rato, absorbiendo el cambio de ritmo, permitiendo a su corazón ascender al de un colibrí y luego empezar nivelarse nuevamente.

"¿Bueno?" se atreve a decirlo. Se lame los labios y sujeta los apoyabrazos, por lo demás permaneciendo perfectamente quieta, esperando otra indicación. La cara del asistente está totalmente neutra ahora, como si así fueran todas las reuniones. Quizás así sea para la gente de este nivel.

"¿Quién eres?" le pregunta O5-8.

Marion pestañea. "¿Qué? Oh, Dios."

"Permíteme reformular," dice O5-8. "Marion Wheeler, cuarenta y nueve años, un marido y dos hijos. Te gusta ir de campamento, hacer senderismo y la ornitología. Una madre aburrida con un historial y unas finanzas innegablemente impecables, hasta donde podemos investigar. Y tienes credenciales completas de la Fundación que nunca hemos otorgado, incluyendo acceso a una lista de instalaciones y habitaciones que… algunos de estos lugares no existen, o fueron demolidos hace décadas. Al menos uno de ellos no ha sido construido aún, pero tienes la llave de la puerta deantera. Todo esto antes de llegar a la lista de SCPs a los que tienes acceso, la cual solo puedo caracterizar como "escandalosa"."

"Entonces eres una espía, tus objetivos están cruzados con los nuestros, y Clay quería soltar Xi-3 sobre ti, pero pude hacerlo entrar en razón. Lo convencí de un encuentro cara a cara. Consideré la estrecha posibilidad de que, si te encerrábamos en una habitación anti-bombas y preguntábamos cordialmente, tendrías el buen criterio de evitar "lo demás"."

Marion ha dejado de escuchar hace rato. "Qué lerdo," dice ahora que puede finalmente hablar, "Soy tu líder de Antimemética."

"No tenemos una División Antimemética", dice Clay.

"Sí, la tienen. La tenemos."

O5-8 dice, "Tenemos una División Memética, una División de Telecontención, Servicios Incendiarios, Ops-A, Ops-B, Personal, Personal-D, y dos docenas más. No tenemos una División Antimemética."

"Tenemos una División de la Ironía?" pregunta Marion. Duda expectante. "¿No? Bien. De acuerdo, qué tal esto: ¿por qué crees que la División Antimemética aparecería en esa lista?"

"Esto es una fachada," dice Clay a O5-8, sin apartar la vista de Marion. "Una buena, pero la ha preparado con antelación."

"Clay, calla", ordena el O5.

De mala gana, Clay obedece.

Marion se relaja parcialmente. "Existen SCPs con propiedades meméticas peligrosas," explica. "Hay conceptos contagiosos que requieren contención como cualquier amenaza física. Entran en tu mente, y la controlan para alcanzar otras mentes. ¿Correcto?"

"Correcto," responde O5-8. Podría nombrar una pila de SCPs que encajan en esa descripción sin siquiera pensarlo.

"Existen SCPs con propiedades antimeméticas," continúa Marion. "Hay ideas que no pueden ser difundidas. Entidades y fenómenos que cosechan y consumen información, en especial información sobre ellos mismos. Toma una fotografía Polaroid de uno, nunca se revelará. Escribes una descripción con lápiz en papel y se la entregas a alguien, pero lo que has escrito resulta estar en jeroglíficos, y nadie puede entenderlos, ni siquiera tú. Puedes mirar directamente a uno y ni siquiera será invisible, pero aún así percibirás nada. Sueños a los que no puedes aferrarte y secretos que nunca podrás compartir, y mentiras, y conspiraciones vivientes. Es una subcultura conceptual, de ideas que consumen otras ideas y… a veces… porciones de la realidad. A veces, personas."

"Lo cual los convierte en una amenaza. Eso es todo el asunto, en verdad. Los antimemes son peligrosos, y no los comprendemos; por eso, son parte del Problema. De ahí mi división. Podemos hacer los pensamientos laterales necesarios para combatir algo que puede literalmente comerse tu entrenamiento de combate."

O5-8 la observa por un largo rato. Clay se mueve nerviosamente, rechazando y desconfiando de la historia, pero el O5 parece más abierto al concepto.

"Nombra uno," dice. "Nombra un SCP antimemético."

"SCP-055," responde Marion de inmediato.

"No hay SCP-055," replica Clay.

"De nuevo: Sí, existe," dice Marion.

"No existe," asegura Clay. "Los números de SCPs no se asignan sucesivamente. Hay huecos. Ese número aún no ha sido asignado. No es superstición, tenemos suficiente de lo que preocuparnos sin el misticismo numerológico arbitrario. Tenemos SCP-666 y SCP-013. Pero no hay SCP-001. Y no hay SCP-055."

"Clay," dice O5-8, "deberías echarle un ojo a esto." Gira su monitor para que Clay pueda ver el archivo que acaba de recuperar. Él se inclina y lo lee de arriba a abajo. Anonadado, vuelve a subir y lo lee entero una vez más.

"Pero…"

"El archivo data del 2008," dice O5-8. "Tiene todas las marcas y firmas correctas. Está encriptado y codificado. Es real."

"¿Habías visto esto antes?" le pregunta Clay.

"Nunca en mi vida, responde O5-8. "Hasta donde puedo recordar, al menos. Por otro lado, si el contenido es cierto, ambos probablemente lo hemos visto unas docenas de veces."

Clay fulmina a Marion con la mirada. "Esto no es posible."

Marion casi escupe. "Por el amor de Cristo, Clay, ¿hace cuánto trabajas aquí?"

"Pero si este SCP es así de poderoso…" empieza a decir.

"¿Si?"

"¿Quién escribió el archivo?" termina el O5. "Y es más, ¿cómo se llevó a cabo la entrevista, y quién es 'Bartholomew Hughes'? Y lo más importante, cómo es que usted, Señora Wheeler, retiene el conocimiento de todo esto?"

"Bart Hughes escribió el archivo. Está muerto," dice Marion.

"¿Qué le ocurrió?"

"No quieres saber."

Hay una pausa muy larga mientras O5-8 y su asistente reaccionan a esto. De hecho, pasan por una extensa y discreta secuencia de reacciones. Indignación ante la visible descortesía; confusión frente a la imprudencia de Wheeler en presencia de superiores amenazantes; sorpresa por la magnitud de la afirmación; puro escepticismo; comprensión; y finalmente, horror.

"¿Qué…" pregunta O5-8, con cuidado, "pasaría si supiéramos?"

"Les ocurriría a ustedes también," dice Marion llanamente. "Respecto a sus demás preguntas: nos manejamos con fármacos. ¿Saben que tenemos amnésticos Clase-A para personas que necesitan olvidar cosas con urgencia? Claro que lo saben. ¿Quién podría olvidarse de esos? Bueno, en Antimemética tenemos una píldora diferente, para gente que necesita recordar las cosas que de otra forma serían imposibles de recordar. Mnésticos, clase W, X Y y Z. La misma raíz griega que la palabra "mnemónico". La M es muda."

Su teléfono vuelve a vibrar en su bolso.

Con un gesto de aprobación del O5, Marion hurga en su bolso y silencia el teléfono, y acepta el aviso en vez de posponerlo. Retira un blíster de otro bolsillo y saca una píldora. Es verde y hexagonal. La sostiene en el aire, y se satisface al ver un atisbo de reconocimiento en la cara de O5-8. Está comenzando a recordar.

Marion dice, "Estos son mnésticos de clase W, los más débiles, aptos para uso continuo. Dos píldoras por día. Ve a la farmacia del sitio y pregunta. El farmacéutico te dirá que no almacenan tal cosa; se ha olvidado, dile que revise de nuevo."

O5-8 suspira. "Creo que ahora lo entiendo. Veo por qué estamos teniendo esta conversación."

"Sí," dice Marion, sacando una segunda píldora y entregándosela. "Es porque te saltaste una dosis. Se supone que debes tomar estas, al igual que todo mi personal y yo. Es la única forma en que podemos trabajar. Olvidaste tomar una píldora, y luego olvidaste toda la información que te ayudaba a retener. Olvidaste por qué estabas tomándolas, quién te las dio, dónde conseguir más. Me olvidaste junto con todo mi departamento. Y ahora debo ponerte al tanto."

"Y si tomo esto," dice O5-8, "¿Recordaré esta conversación y no tendremos que volver a tenerla?"

"Ojalá no," responde Marion.

Clay comienza a hablar. "Eh, ¿yo debería estar tomándolas?"

"Lo siento, chico," dice O5-8. "Necesito saber. Quizás cuando seas un O5." Traga la píldora. Marion toma la suya también.

"Entonces, ¿qué es SCP-055?" pregunta O5-8.

"SCP-055 es nada," dice Marion, relajándose por completo. "SCP-055 es, como dice en el archivo, un potente autosupresor de información. Hasta donde la experimentación ha revelado, únicamente puede ser descrito en términos negativos. Solo podemos registrar lo que no es. Sabemos que no es Seguro ni Euclid. Sabemos que no es redondo, o cuadrado, ni verde o plateado. Sabemos que no es estúpido. Y sabemos que no está solo. Pero lo que sí sabemos es que es débil. Es débil porque es el único agente antimemético en nuestra posesión que tiene un registro físico en los archivos. Tenemos documentos de él. Tenemos procedimientos de contención. No es Seguro, lo que significa que es peligroso… pero está contenido."

O5-8 pestañea. "¿Tienen procedimientos? ¿Dónde?"

Marion señala su cabeza.

"¿Entonces cuántos otros antimemes hay ahí fuera? ¿Qué tanto más peligrosos se tornan?"

"Diez que yo conozca," contesta Marion. "Estadísticamente, probablemente cinco más que no conozco. Sin considerar las entidades antimeméticas vagando libremente por los pasillos, no contenidos. Hay por lo menos dos en esta sala ahora mismo. No mires. ¡Dije que no mires! ¡No tiene sentido!"

O5-8 hace un esfuerzo impresionante para controlarse, manteniendo el foco de atención en Marion. Clay no tiene el mismo éxito, y escanea rápidamente la oficina entera, incluso detrás de su espalda. Quedando como un idiota, esencialmente. Encuentra nada. Parece desconcertado.

"Existe un monstruo invisible que me persigue y degusta mis memorias," explica Marion, pacientemente. "SCP-4987. No lo busques, no lo encontrarás. He aprendido a controlarlo. Es como una mascota caprichosa. Produzco memorias jugosas adrede, con tal de que no se coma algo importante, como mis contraseñas o cómo hacer café."

"¿Y el otro?," consulta Clay.

Con otro gesto de aprobación de O5-8, Marion mete la mano en su bolso. Esta vez saca un arma y le dispara a Clay dos veces en el corazón.

Más atónito que dolorido, Clay colapsa con fuerza contra la biblioteca detrás de él. Gira la cabeza para mirar a Marion, y masculla, "¿Cómo… supis…"

Marion se pone de pie, apunta con firmeza y le dispara una tercera vez, esta vez en la cabeza.

Nuevamente, O5-8 hace un trabajo excelente no reaccionando. "Esa es el arma de Clay," dice impasible. "Se la robaste."

"Es complicado robarle a alguien un arma tan pesada sin que se entere," explica Marion, descargándola y apoyándola con cuidado. "Pero robar un arma y luego robar el recuerdo del robo es algo más fácil. Como dije: una mascota. Algunas mascotas son tan tontas que pueden ser entrenadas."

"Sí," replica O5-8, tranquilo. "Eso lo noté. ¿Pero por qué?"

"Porque se supone que debes estar tomando mnésticos de clase-W," dice Marion. "No puedes saltar una dosis de mnésticos de clase-W. Lo he intentado. Puedes posponerla, pero no puedes olvidarla a menos que alguien te lo impida. Solo una persona podría estar tan cerca de ti como para lograrlo, y es tu asistente. ¿Recuerdas cuando le pregunté cuánto tiempo lleva trabajando aquí?""

"No respondió," dice O5-8. "Pensé que estabas siendo retórica."

"No trabaja aquí," dice Marion. "Es un antimeme. ¿Desde cuándo tienes un asistente? No tienes un asistente, Brent. Mira esta oficina. Tiene un único escritorio. Tienes una recepcionista fuera: ella es la que recibe tus llamadas y organiza tus reuniones. ¿Dónde se sienta Clay? ¿Dónde encaja? No te eches la culpa. Eres humano, y estas cosas son la censura encarnada. Necesitas pensar como un extraterrestre para evitarlas."

O5-8 pregunta algo que, en cualquier otro sitio, sería absurdo. "¿Está muerto?"

"Quizás," responde Marion. "Puedo poner su cuerpo en nuestra lista de investigación y veremos lo que obtenemos cuando lo abramos. Hay una dualidad aquí, de todas formas. Son como universos paralelos que comparten el mismo espacio. Es conceptual contra concreto, figurativo contra físico. Es muy inusual que las cosas se crucen. No sé qué era Clay, pero tenía cuerpo humano, lo cual lo hace inmediatamente extraño, incluso para nuestros estándares. Como siempre, la búsqueda del final continúa. Te haré saber si logramos acercarnos."

"¿Algún efecto colateral de estas píldoras?," consulta O5-8.

"Náuseas y riesgo dramáticamente alto de cáncer de páncreas," dice Marion. "Y muy malos sueños."

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