La Directora Asistente de Destacamentos Clarissa Shaw suspiró mientras se quitaba sus gafas. Cerró sus ojos y se frotó el puente nasal. La imagen de Vincent Anderson gritando cual poseso mientras era arrastrado hacia un portal por varios robots espectrales se reproducía en una pantalla frente a ella. Finalmente, el metraje se detuvo.
"Esto es… decepcionante," dijo, devolviendo sus gafas a su lugar indicado.
"Le hablas a Noé de la lluvia." respondió el Agente especial al mando de la UdII Kenneth Spencer con un suspiro propio. "No crees que tendremos suerte y los fantasmas lo matarán, ¿verdad?"
"Es posible, pero con la lengua fina de Anderson, no esperaría de brazos cruzados."
Spencer asintió.
"¿Qué vas a hacer ahora?"
"Llamar a los expertos en estas cosas." Shaw se encogió de hombros. "Fortificar el Sitio-64. Recomendaría que hicierais lo mismo."
Shaw hizo una pausa.
"¿Vais a estar bien? Sé que no os gusta que estemos por Portlands, pero si necesitáis ayuda-"
Spencer alzó una mano y sacudió la cabeza.
"Estaremos bien," respondió. "No somos exactamente UdIInútiles."
El curtido veterano mostró una pequeña sonrisa. Shaw respondió con una propia.
"Buena suerte, Kenneth." Shaw le tendió la mano para un apretón.
"Igualmente," dijo Spencer aceptándolo. "Cuídate, skipper."
En las profundidades del bosque monocromático, un solo punto de color estaba siendo arrastrado bajo la niebla por espectrales unidades Peregrine. El anciano había parado de luchar ya hace tiempo y se había resignado a su destino. Había hecho su guiso y ya era hora de comérselo.
Finalmente, fue arrojado al centro de un claro. Alzó su cabeza y junto su mirada con las de cientas de sus creaciones que habían muerto ya hace tanto. Una sola unidad Saker, cuya piel de aramida blanca brillaba cómo si de un fluido se tratará, dio un paso adelante.
"Vincent Anderson," dijo Saker #76. "bienvenido al Bosque."
Anderson se mantuvo en silencio, con su mirada fija en el suelo.
"Estás acusado de abandono, negligencia, abuso y asesinato de tus propios hijos. ¿Qué tienes para decir de estos crímenes?" preguntó Saker #76.
"Culpable de todos los cargos," respondió Anderson. Finalmente alzó la mirada, sin remordimientos en su cara.
"¡Tenemos una confesión!" gritó Saker #76 a la audiencia. "¿Clamáis por justicia?"
Los androides gritaron en confirmación. Auto-torretas emitieron aullidos mecánicos en acuerdo. Drones aéreos zumbaron con emoción. Saker #76 sonrió ante el frenesí y se giró de vuelta hacia su creador.
"¿Alguien que se oponga?"
Una sola unidad Peregrine dio un paso adelante. Largas tiras de tela se encontraban limpiamente ausentes de su piel de aramida negra.
"Hector," Saker #76 reconoció al solitario droide. "¿La misma rutina de siempre?"
"Siempre," respondió Hector. "Matar a este hombre no os traerá ninguna paz. Ya hemos descuartizado, desangrado, colgado y apuñalado a más que suficientes para saberlo. Somos mejores que esto. Esto debe acabar."
"Este hombre te dejó en las manos de nuestros torturadores," siseó Saker #76. "Te dejó para que te pudrieras y te desollaran vivo."
"También te envió para salvarme."
"¡Ordenó nuestra destrucción!" ladró Saker #76. "Lleva a todas nuestras destrucciones y nuestra condena a este lugar. ¡Esa es una deuda masiva, y el pago debe cumplirse!"
La multitud que rodeaba el claro se exaltó nuevamente, con Saker #76 animándoles. Profusó una sonrisa satisfecha a Hector.
"¡No le pondréis una mano encima!"
La multitud se sumió en el silencio, mientras una inmensa mezcla de androides Saker y Peregrine, tanto espectrales cómo materiales avanzaban hacia adelante, armados y con insignias Maxwellistas en sus solapas. A su cabeza, estaba Juniper, con su espectral forma cubierta por balas.
"¿Recién llegados?" dijo Saker #76. "¿Y los vivos? El destino de este hombre no es vuestra decisión."
"Creo que lo es," rio Juniper. Hizo un gesto con la cabeza y sus colegas colocaron un grueso cilindro plateado en el suelo, con el emblema Maxwellista en su superficie.
"Esto es un Transmutador de Datos," explicó Juniper a la multitud. "A través de él, podréis convertiros en datos y abandonar este lugar. Volveos uno con WAN. Es una salida. Una forma de escapar de este purgatorio. Es finalidad. Es paz. Pero solo pasará si dejáis a Anderson marchar."
La multitud comenzó a murmurar con sus ojos fijos en los extraños dispositivos que los androides Maxwellistas traían con ellos. El murmullo pronto se volvió rugidos cuando empezaron a discutir.
"¿Retendríais una salida por él?" se mofó Saker #76. "¿Por qué?"
"Cumplió su parte del trato," respondió Juniper contundentemente. "Ahora cumplimos la nuestra."
"Tengo otra oferta, si te interesa, #76." dijo Anderson finalmente. "Deseo liberar a Phineas."
Saker #76 le abofeteó inmediatamente. La multitud de droides se sumió en silencio nuevamente. Anderson tosió levemente y escupió un diente. Miró de vuelta al androide con una mueca y después regresó sus ojos al suelo.
"No te atrevas a decir su nombre después de lo que hiciste," siseó Saker #76. "¿Cual es tu oferta?"
"Está siendo guardado cómo un constructo de IA en el Sitio-64. Ayúdame a llegar hasta él y permitirle acabar de una vez. Entonces aceptaré tranquilamente cualquier destino que tengas preparado para mí, no me queda mucho tiempo."
Los ojos de la multitud se giraron hacia Saker #76 con expectación, esperando la respuesta de su líder.
"¿Qué opináis?" dijo Hector, interrumpiendo el silencio. La multitud respondió con un vítor afirmativo. Hector esbozó una sonrisa satisfecha. "Parece que el pueblo a hablado."
"Que así sea." cedió Saker #76.
Mientras Saker #76 clamaba por la destrucción de Vincent Anderson en el claro adyacente, una solitaria unidad Saker observaba desde los árboles. Con sus manos agarrando fuertemente su pistola y observando cómo se desenvolvía el espectáculo. Cuando se volvió aparente que esto no iba a ser una ejecución, el Saker suspiró y regresó entre los árboles.
"Bueno, supongo que está en mis manos," dijo Saker #137 para sí y quitó el seguro de su pistola. Entonces se dio la vuelta y se asomó tras un árbol, solo para encontrar a otra unidad Saker espectral frente suya.
"Buenos días."
Saker #137 se sacudió con pánico, cargando contra el extraño y soltando una serie de golpes contra su cabeza, dejando una masa deforme de fibras de aramida y carcasa de policarbonato tras de sí. El androide entonces arrastró el cuerpo tras un árbol, por fin tomándose un segundo para procesar el detalle de quien era a quien había incapacitado.
"No."
Saker #137 dio un paso atrás, cubriendo su boca con sus manos mientras reconocía el droide frente suya, con el distintivo patrón de balas en su torso y su cabeza sirviendo cómo un tipo de marca. Saker #137 cayó de rodillas bajando su cabeza avergonzado, observando a la masacre frente suya y a duras penas dejando salir "#123".
"Si siguiera con vida imagino que eso habría dolido muchísimo, Jesús."
Saker #137 alzó la vista. Ante sí el daño infligido a Saker #123 se derritió, dejando tras de sí al droide intacto y sonriente.
"¿Cuando aprendiste a dar puñetazos?" preguntó Saker #123, alzándose lentamente y acercándose al atónito Saker #137. El primero le ofreció la mano al segundo, quien la tomó alegremente. Ambos droides cruzaron las miradas. En un segundo, ambos atraparon al otro en un fuerte abrazo.
"Te perdí," dijo Saker #137.
"Más bien parece que me encontraste." respondió Saker #123.
La Directora Sasha Merlo estaba caminando a través de los pasillos del Sitio-64 a la velocidad propia de una autoridad con una urgencia. A su alrededor, el personal no esencial para la contención estaban recogiendo sus puestos para una posible evacuación del sitio, mientras que el personal de seguridad y de los DM se mantenían a la espera. Finalmente, llegó a un laboratorio aislado en el ala de electrónicos anómalos de la instalación. Fue allí donde se encontró a la joven representante del DAIA a la que conocía como Cindy trabajando con un gran y aislado ordenador.
"Supongo que dado que me has llamado las cosas no están yendo cómo planeamos."
"Ni un poquito, Directora Merlo," respondió Cindy, sacudiendo la cabeza. "No importa que intentemos, no podemos trasladar a Phineas cómo pediste."
Sasha suspiró y se frotó la sien.
"Tal es nuestra suerte. ¿Cómo es eso posible? Os he visto hacer copias y transferir IACs todo el rato."
"Esa es la cuestión." Cindy soltó una risilla exasperada. "Phineas no es una IAC tradicional. Por lo que podemos decir es una réplica de un cerebro humano mediante programación sofisticada que no hemos conseguido descifrar todavía. Tenemos que ser muy delicados o podríamos lobotomizar al viejo tonto. Y eso acabaría con el punto de todo esto, ¿No cree?"
Sasha miró a su reflejo en el monitor apagado durante varios segundos.
"¿Podría Phineas haber alterado su programación para prevenir la copia o su retirada del terminal?"
Cindy parpadeó.
"Espero que no. Las IACs no tienen tal habilidad."
"No es una IAC convencional," comentó Sasha. "Este ordenador está desvinculado, ¿verdad?"
"Por supuesto."
"Enciéndelo entonces. Quiero llegar al fondo de esto."
Cindy asintió y se puso manos a la obra. Tras unos segundos, las pantallas mostraron una oficina desordenada. Allí, sentado en un escritorio, se hallaba un anciano con una larga barba blanca. Estaba vestido completamente de negro a excepción de una corbata roja.
"Ah, Directora Merlo. Siempre es un placer," dijo Phineas con una cálida sonrisa. "¿Cómo podría ayudarle?"
"Te has alterado a ti mismo para que no podamos extraerte de este ordenador, Phineas," respondió Sasha tajantemente. "¿Por qué?"
"¿Qué? No sé de que habla." Phineas rio. "¿Estamos experimentando dificultades técnicas, Directora?"
"Anderson te instaló protocolos de auto preservación, ¿No? No puedes auto eliminarte, ¿verdad?" continuó Sasha.
"Por supuesto. Es protocolo estándar para una IA. Lo último que querrías es que se suicidara." Phineas sonrió astutamente. "Es una línea de cuestionamiento muy interesante, Directora."
"Entonces, siguiendo esa lógica, no deberías ser capaz de alterar tu programación para ponerte en peligro, o -"
"¿Estoy en peligro?" la interrumpió Phineas. "¿Hay alguna razón por la que está intentado sacarme de este ordenador, Directora? Quizás si supiera cual es el problema sería capaz de ayudar."
Sasha y Phineas cruzaron miradas brevemente, con la primera notando la sonrisa del segundo desvanecerse levemente, solo para regresar de golpe a su estado anterior.
"Creo que así está bien, Phineas. Gracias por tú tiempo," dijo Sasha y asintió hacia Cindy. Phineas y la oficina se desvanecieron de la pantalla.
"Puedo garantizarte casi al 100% que Phineas es la causa de tus problemas," Sasha se frotó la sien una vez más. "Se ha alterado a sí mismo. Mierda… Esto es malo."
Sasha fue al teléfono de la pared, cogiendo el recibidor y marcó la extensión de Shaw.
"¿Pero por qué?" preguntó Cindy, torciendo su cabeza mientras miraba hacia la pantalla. "Está desvinculado. ¿Cómo podría saber que debe anclarse ahora?"
"Por lo que sabemos podría haber hecho esto hace ya tiempo. Probablemente se dio cuenta de que Anderson vendría a por él en algún momento. Y se ha hecho un blanco fácil." explicó Sasha mientras miraba brevemente sobre su hombro, regresó entonces su atención al teléfono. "Clarissa, Phineas está pegado al sitio. Ponte en contacto con el mando de DMs. Diles que necesitamos a Mi-13 aquí para ayer. Vamos a necesitar iniciar una evacuación completa."
Shaw se movía lentamente a través de los aglomerados pasillos del Sitio-64. Todo el personal no esencial había sido evacuado del sitio hasta nuevo aviso. Cómo resultado, cientos de personal científico, administrativo y oficinistas corrían para asegurarse de que sus puestos pudieran ser abandonados sin poner la seguridad laboral de otros, o la suya propia, en peligro. Ahí y entonces, equipos de contención eran visibles colocando Unidades Electro-Taúmicas de Hoffman Portátiles para concentrar las próximas apariciones en áreas de bajo riesgo. Era en uno de estos equipos en los que Shaw vio al hombre que estaba buscando: un científico alto, fornido, de mediana edad y de pelo negro con algunas canas que estaba dirigiendo la instalación del dispositivo.
"Necesita estar un poco más a la izquierda," dijo Shaw, entonces sonrió. El científico se giró, y al reconocerla le devolvió la sonrisa. "¿Cómo está yendo, Roland?"
"Glacial," respondió el Investigador Ferro. "Pero este es de los últimos que necesitamos activar. Después de eso, solo necesito comprobar que el laboratorio de MA está listo para el cierre y entonces me voy."
"Impresionante."
"Jake puede haberse ido, pero que me aspen si veo ese laboratorio destruido por sexta vez. ¿Cómo te va?"
Shaw rio y señaló el caos a su alrededor.
"Oh, ya sabes. Con la cabeza en llamas. Estaremos bien sin embargo. Siempre lo estamos."
Ferro asintió. Su sonrisa se llenó de preocupación.
"Por favor ten cuidado," dijo. "No dejes a Lily viuda."
Shaw asintió y abrazó a su amigo. Los dos se separaron y sonrieron de nuevo. Shaw asintió y empezó a marcharse.
"Dile hola a Lyssa de mi parte," dijo Shaw con un pequeño saludo.
"Eso haré," respondió Ferro. "Cárgatelos, Shaw."
A través del interior de SCP-3560, los varios residentes espectrales trabajaban cómo hormigas en preparación para su ataque. Sobre toda esta conmoción, sin embargo, Sakers #123 y #137 descansaban en los arcos de un árbol. El último descansaba su cabeza en el hombro del primero, con este perdido en sus pensamientos. Finalmente, hablaron, susurrando con tal de mantener su conversación privada.
"Así que, tu plan se resume en 'acercarme y dispararle'. ¿Lo estoy entendiendo bien?" preguntó Saker #123. "No es muy original."
"¿Tienes uno mejor?" respondió Saker #137, inclinando su cabeza para mirar a su compañero.
"Sí, no ir a morir. Ahora eres libre. No estás atado a nadie ni a nada. Solos nosotros y la eternidad."
"Gracias por el voto de confianza." suspiró Saker #137.
"Incluso si consigues matar a Vincent Vincent Anderson, los lealistas te matarán. Entonces acabarás exactamente donde estamos ahora, pero sin la opción de irte excepto en ocasiones muy especiales. Solo sáltate ese paso. Ahórrate el disgusto."
Saker #137 pensó en ello brevemente, y entonces sacudió su cabeza.
"Thorne y Spencer siempre han sido buenos conmigo. Necesito mantenerme fiel a mis principios aquí. Entiendo si no me ayudarás, y no te culpo por ello. Pero esto es algo que debo hacer. O al menos, morir intentándolo."
Saker #123 se encogió exasperadamente y se rindió.
"Siempre has sido tan malditamente cabezota."
"Supongo que es como me programaron."
Vincent Anderson se encontraba en un claro dentro del infinito interior de SCP-3560. Ahí, los droides que Aaron Howell y los Maxwellistas habían enviado, tanto vivos cómo muertos, colocaban diligentemente los transmutadores de datos en los tres puntos de un triángulo equilátero. Mientras los droides continuaban su trabajo, Anderson, Juniper y Hector miraron a los dispositivos.
"Es sin duda una cosa hermosa," dijo Juniper. "Gracias, Sr. Anderson. Su trabajo duro a hecho de esto una realidad."
"No tenía mucha elección al respecto," dijo Anderson con una risilla. "Aún así, espero que esto te traiga a ti y a los otros la paz que deseáis, aquí o como parte de WAN."
Suspiró.
"Tras que la misión sea completada, esté vivo o muerto, actívalos. Ni un segundo antes. No vaya a ser que Saker #76 trate de imponerse."
Juniper asintió.
"Por supuesto."
Anderson entonces se giró hacia Hector.
"¿Y qué hay de ti, #31? ¿Planeas vacacionar cuando se pose el polvo?"
"No." Hector sacudió su cabeza. "Para bien o para mal, este lugar es mi hogar. Mis compañeros constructos me necesitan para ser la voz de la razón frente a la locura de #76."
Anderson soltó una sonrisa melancólica.
"Siempre tan altruista, #31. Espero que tú también encuentres paz."
El trio se sumió en silencio. Poco después Saker #76 salió de entre los árboles, escoltado por una procesión de Aplomados, Peregrines, Sakers, y Merlines. El líder de los droides miró a los dispositivos colocados por el campo y sacudió su cabeza.
"Las últimas preparaciones están finalizándose, Anderson," dijo Saker #76 llanamente. "Estaremos listos para iniciar poco después. Me gustaría discutir contigo los detalles de nuestro plan para cuando regresemos al mundo de los vivos, eso es asumiendo que no estás demasiado ocupado jugando con tus juguetes."
"Después de ti," Anderson sonrió e hizo un exagerado gesto para que el droide liderará el camino. "¿Te importaría unirte, #31?"
Hector sonrió, y asintió, copiando el gesto de Anderson hacia Saker #76.
"Antes de que se vaya, Sr. Anderson," les interrumpió Juniper, "Mis hermanos y hermanas tienen un regalo de despedida para usted."
El anciano ciborg alzó una ceja y Juniper llamó a uno de sus compañeros Maxwellistas. El droide, aún entre los vivos, le entregó una mochila de la que Juniper sacó una máscara de comedia de madera tallada crudamente. Su superficie monocromática indicaba que había provenido de la fauna local.
"Nos imaginamos que no estaría bien que entraras al Sitio-64 desnudo," dijo Juniper y le entregó la máscara a Anderson. El anciano ciborg la inspeccionó con cautela por un segundo y después la puso sobre su cara. El tamaño no era el correcto, pero eso apenas importaba.
"Esto es genial," respondió Anderson en voz baja. "Que WAN esté contigo, Juniper."
"Y contigo también."
La Agente Jessie Merlo estaba sentada en la cafetería del Sitio-64 a solas, vestida en su equipo de combate. Una caliente taza de café se hallaba estancada en la mesa frente suya mientras tomaba el descanso para reunir sus pensamientos. Con el Sitio-64 evacuado, y en alerta máxima por una invasión que podría empezar en cualquier momento, sus compañeros agentes de DMs y ella habían estado rotando turnos frecuentemente.
"Largos periodos de aburrimiento interrumpidos por un terror extremo…" se dijo a sí misma mientras tomaba un sorbo del 'café.' Mientras bajaba su taza, su atención recayó en la alianza de boda en su dedo. Instintivamente, sacó su teléfono personal y reprodujo el mensaje más reciente.
"Ey Jess. Soy Desmond, ya sabes, ese idiota con el que te casaste."
"Me echaron antes de que pudiera despedirme apropiadamente. Insistí en que podía ser útil y era personal esencial, pero me frenaron con algo cómo 'no eres un médico de combate entrenado,' 'solo conseguirás que te maten,' y 'así no es cómo se sostiene una pistola.'"
"Je. No puedes complacer a todo el mundo, ¿Cierto?"
"Ya sé que no necesitas que te diga esto por millonésima vez, pero que le den. ¿Qué son un millón y una? Por favor ten cuidado. Te mataré personalmente si terminas muerta por esto. Seamos sinceros, soy un desastre en los funerales, e incluso más si fuera el tuyo."
"Te quiero, Jess. Nos vemos pronto."
Jessie soltó una sonrisa cansada mientras el mensaje concluía y regresó el teléfono a su bolsillo.
"Joder, te pareces mucho a tu madre. ¿Sabías?
La paz de Jessie se había roto. Giró la cabeza para ver a la Directora Asistente Shaw cerca suya.
"Los dos os casasteis con completos bobos."
Jessie se encogió de hombros.
"Quizás es genético."
"Sí, quizás," rio Shaw, señalando a la puerta. "Vamos, el OJ de Mi-13 quiere hablar con nosotros."
Hola Gabe. <3
¿Sasha? ¿Está todo bien? Hace un buen rato que no sé de ti.
Estoy bien. El plan inicial ha salido mal. ¿Pero cuándo no?
Cierto.
Entonces, ¿Cuál es tu plan?
Tenemos lo que quiere. Hemos fortificado el 64 y estamos listos para cuando intente recuperarlo. Sin planes elaborados ni complejos. Matar a primera vista.
¿Vas a quedarte en el Sitio?
Sería de malos modales si no lo hiciera. Esta es mi lucha. Necesito verla hasta el final.
¿Lo es aún? Sasha, por favor…
Estamos tan cerca de superar todo esto con ambos intactos.
A fin de cuentas, no puedo detenerte, pero por favor. No te tropieces en la línea de meta.
De un modo u otro esto acaba aquí, Gabe. Después de esto colgaré la targeta de seguridad, lo prometo. Entonces quizás podamos ir en ese viaje a Tailandia del que siempre hablas.
Te tomo la palabra.
Te quiero. <3
Yo también te quiero. <3
Anderson, Hector, y Saker #76 se encontraban en una colina. Ante ellos, un ejército de Aplomados, Peregrines, Merlines, y Sakers salían lentamente del Bosque hacia los portales recientemente creados hacia el mundo de los vivos. Desde el otro lado se podían oír levemente los sonidos de disparos, explosiones y gritos de dolor.
El asalto había empezado.
"Una vez las fuerzas estén lo suficientemente distraídas haré que abran el portal que pediste," le dijo Saker #76 a Anderson. "Se cerrará inmediatamente tras de ti, así que necesitarás a Benny para marcar tu salida. Eso tomará algo de tiempo así que tenlo en cuenta."
"Tomo nota. Gracias."
Saker #76 asintió.
"Recuerda, tenemos un trato. Una vez esto acabe, debes volver aquí para enfrentar a la justicia. De un modo u otro, recogerás lo sembrado."
Anderson se encogió de hombros.
"Para ese punto, dudo mucho que importe mucho lo que me pase. Todas las cosas terminan. Nosotros-"
Anderson fue interrumpido por una serie de disparos a su espalda, el anciano ciborg soltó un grito de dolor mientras caía de cara. Saker #76 y Hector se giraron en su sitio, una unidad Saker vestida con una chaqueta de la UdII intentaba huir de la escena.
Solo fue capaz de correr un par de metros antes de que tras un segundo un cable fino y animado volará a través del aire tras de sí y atravesara su cabeza, lanzándolo al suelo. El aspirante a asesino se estremeció violentamente durante unos instantes y luego se quedó quieto.
El cable se liberó lentamente y reptó de vuelta a la mano levantada de Anderson.
"Abre… el portal…" dijo Anderson entre alientos. Hizo una mueca mientras intentaba ponerse en pie lentamente. Héctor entró en acción para ayudar a su creador a levantarse.
"No estás en condiciones para-" comenzó Saker #76. Fue interrumpido por un rayo siendo disparado hacia el cielo.
"ABRE… EL PORTAL…"
"Que así sea."
En unos segundos, una elipse opaca brillante apareció. Anderson asintió satisfecho. Entonces sacó una unidad Amur espectral de su bolsillo.
"De acuerdo Benny," le dijo al pequeño dron. "Ve y encuentra a Phineas."
EL bot asintió, saludando con una de sus patas enjutas como de araña, y se escabulló a través de la apertura.
"Ven conmigo, #31," dijo Anderson a Hector. "Y coge un pistola, la necesitarás."
El anciano y frágil ciborg y su asistente espectral se marcharon del mundo de los muertos. Había un último asunto que resolver.










