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De: El Administrador(1.1.861.291|artni_3ujk2bv6j3b5.nimda#1.1.861.291|artni_3ujk2bv6j3b5.nimda)
A: Derivación a Dirección Principal de O5 (1.1.861.291|artni_3ujk2bv6j3b5.5o#1.1.861.291|artni_3ujk2bv6j3b5.5o)
Cc: Derivación a Dirección Principal de Personal Senior (1.1.861.291|artni_3ujk2bv6j3b5.ss#1.1.861.291|artni_3ujk2bv6j3b5.ss)
Fecha: [CAMPO VACÍO]
Sujeto: Y Ahora Se Parte Un Noble Corazón
Contenido:
Durante mis muchos años como Administrador de la Fundación, he encontrado este trabajo progresivamente menos arduo.
En un primer momento mis responsabilidades crecieron, pero al instituir el Consejo O5, mi oficio se redujo desde un punto de vista funcional a un veto opcional en votaciones de alto nivel.
No he usado mi poder de veto en toda la historia de la Fundación. Esto dice mucho de la competencia del personal seleccionado.
A medida que he envejecido, mi habilidad para continuar cumpliendo mis deberes para con la Fundación en su conjunto se ha deteriorado drásticamente.
Mi posición ya no tiene ningún significado o, en efecto, relevancia alguna, para esta organización.
Por tanto, y con efectos inmediatos, renuncio a mi puesto, sin que sustituto alguno haya de tomar mi lugar.
Probablemente esto no cambiará nada de sus operaciones cotidianas, y confío en que sigan con su trabajo de la forma habitual.
Estimados amigos y colegas, dejo el destino del mundo en sus capaces manos.
Gracias por su servicio.
El Administrador

No ha accedido a este terminal en diez minutos. ¿Necesita ayuda?
>cerrarsesion
¿Aúlla la luna negra?
>cerrarsesion Anulación LíneaDeComandoBase *1-0001
Buenas noches, dulce príncipe; que las bandadas de ángeles os escolten con su cantar a vuestro descanso.


Jeremy era un perro galés de gustos sencillos. Tras haber quedado libre de su dueña previa, Su Real Majestad la Reina Isabel II, el trabajo de Jeremy había consistido en la recogida del correo. Sus hermanos, Jeremy, Jeremy, Jeremy, y Jeremy, tenían trabajos notablemente más emocionantes, como recuperación de helado o diseño de estructuras orbitales. Pero a él no le importaba. De todas formas, a Jeremy le gustaba recoger el correo.

Como lo hacía todos los días, Jeremy le llevó el correo a su benevolente propietaria, la Doctora Isabel Helga Anastasia Parvati Wondertainment V, Doctora en Filosofía. Isabel había pasado su mañana siendo fascinantemente productiva; había estado girando en círculos con sus brazos extendidos y sus labios silbando sin parar durante casi cuatro horas. Jeremy soltó su papelorio mandibular frente a ella y soltó un ladrido servicial y afirmativo.

Queridísima Isabel;

Espero que esta carta te encuentre bien de salud.
Como sabrás, tu madre y yo hemos estado trabajando duro en nuestros proyectos privados.
Tu posición como Diseñadora Jefa de Juguetes ha quedado admirablemente cubierta. Las ventas se salen de las tablas.
Por desgracia, debo plegarme a las particularidades de presentes arreglos y situaciones, entre los que destaca el suceso de mi perdición.
¡Pero que no te entristezca! Empezaba a aburrirme de todas formas. ¡Fuera lo viejo, que entre lo nuevo!

Dicho esto, no seguiré manteniendo la posición de Director Creativo Clave Y Tiarrón Jefe porque, decía, estoy muerto.
Por tanto, ¡te asciendo a la posición de Directora Creativa Clave Y Tiarrón Tiarrona Jefa! ¡Felicidades!
Sé que estarás a la altura de tu papel como sólo podría estarlo mi hija.

Siempre he estado orgulloso de ti.

Dr. Reginald Philbert Lionel Archibald Westinghouse Wondertainment III, Doctor en Medicina, Filosofía, Odontología y Cirugía Dental, Hidalgo.

(P.D. ¡Tu madre te manda recuerdos!)

Jeremy miró a su propietaria con expectación, esperándose una palmadita en la cabeza que recompensase su pertinente y fiable esfuerzo. Isabel se sentó en el suelo y leyó la carta, su sonrisa tornándose una mirada de profunda e intensa confusión, seguida de inefable tristeza, con lágrimas que recorrieron sus mejillas, seguidas de entusiasmo y júbilo. Acudió a Jeremy, le tumbó patas arriba y le rascó la barriga mientras éste se revolcaba, dichoso. Por su rostro siguieron cayendo lágrimas mientras se reía con alegría. Voceó al corredor:

"¡Jeremy y Jeremy! ¡Me va a hacer falta algo de helado de celebración, pero ya!"

Isabel se volvió al enorme óleo bigotudo de su padre que había en la pared, limpiándose las lágrimas de sus mejillas.

"Adiós, Papá."


Lars Celarent, Decano del departamento de Danza Interpretativa de la Universidad de Alexylva, volvía a su oficina tras un delicioso desayuno que consistía de queso que sabía a apio. Al llegar, vio una pequeña carta que sobresalía a medias bajo el quicio de la puerta. Lars se inclinó y la recogió; el sello de cera roja todavía estaba caliente al tacto. Lo abrió de golpe con sus dedos y deslizó la carta, que cayó en sus dedos. La cursiva estaba curvada hasta el punto en que era casi ilegible, pero Lars logró entender el significado tras las palabras.

Estimados Colegas;

Lamento informaros de que, a partir de esta mañana, presento mi dimisión como Canciller de la Universidad de Alexylva.
Como sabéis muchos y muchas de vosotros y vosotras, he servido como Canciller in absentia cada vez más últimamente.
Tras el suceso de mi muerte esta pasada noche, me encuentro ante dos opciones: retirarme o servir in absentia indefinidamente.
Puesto que tendré que dedicar la mayor parte de mi tiempo a no existir, encuentro la jubilación el camino más responsable.
De acuerdo con las políticas oficiales de la Universidad, mi sucesor o sucesora será elegido esta tarde por votación popular.
Hasta ese momento, por favor, actuad de forma responsable.
Si bien no va explícitamente contra las reglas, asesinar a vuestros compañeros y vuestras compañeras de antemano contraviene el espíritu de esta elección.
Del mismo modo, negar el evento mismo de su nacimiento debería considerarse inadecuado, si bien no hasta el punto del primer caso.

Gracias por permitirme serviros a todos y a todas como Canciller durante estos pasados años.
Os deseo la mejor de las fortunas con vuestras empresas futuras.

Agradecido,
El Canciller Westinghouse

Lars se hizo con su atuendo formal, su chaleco antibalas y su fusil de francotirador. Iba a elegirse un nuevo canciller, y con algo de suerte sería él.


James Seudon entró en la diminuta iglesia. Había conducido durante cinco largas horas, doblando curvas y maréandose a conciencia por las montañas, cuyas carreteras cubiertas de hojas parecían empeñadas en inclinar su coche hasta desenfilarlo y caer directamente al precipicio. Y ahí estaba él, ni un alma en millas a la redonda. Lo que era extraño, porque se suponía que iba a encontrarse con un sacerdote católico, apostólico y romano de la zona. James miró a la sólida puerta de madera. El cerrojo era pesado y grueso; James sacó una ganzúa eléctrica y lo abrió en cuestión de segundos. Era evidente que la iglesia llevaba abandonada mucho tiempo, sus asientos de madera podrida cubiertos de polvo. Caminó hacia el atril de la entrada, y allí se encontró con un pequeño envoltorio de blanco inmaculado, cerrado con un grueso lazo rojo. James deshizo el lazo, abrió el envoltorio y empezó a leer la carta que se encontraba dentro.

Señor Seudon:

Bien hecho, ha logrado llegar aquí. Lamento lo remoto de esta ubicación, pero era necesario aislarle.
Le he seleccionado para convertirse en mi sucesor en el campo de la investigación de los artefactos religiosos.
¡Felicidades!
En caso de que no desee este trabajo, por favor, informe de este lugar a sus superiores. Supongo que le recompensarán debidamente, destruyendo décadas de mis anotaciones e investigaciones en el proceso.
Pero claro, así no podría echarle un vistazo a mi colección por su cuenta, y creo que estaremos de acuerdo en que usted no iba a hacer algo así.
James, usted es uno de las pocas personas que pregunta las preguntas correctas a la gente adecuada.
Por desgracia, la gente equivocada se ha percatado. Necesita ocultarse, y confíe en mi, no hay nada más seguro que esto.
Si desease continuar, entre en el confesionario y proclame a voz en grito "Estoy Libre De Pecado".
Sabrá que hacer a partir de ahí.

Suyo en la Fe,
Reverendo Lionel Philbert

James leyó con curiosidad la página. Levantó la mirada y se percató del pequeño confesionario apartado a un lado- Caminó hasta él y abrió su puerta. Entonces, James sacó varias herramientas con las que arrancó muestras de uno de los lados de la caja, el suelo, el polvo entre las piedras, y los investigó con avidez. Satisfecho, entró y se sentó en el apretado interior de la caja. Volvió a leer la carta, se calmó y gritó las palabras al lado vacío del confesionario.

"¡Estoy libre de pecado!"


Eric Burke entró en su oficina. Con la desaparición inadvertida del Director en Funciones de la Coalición Oculta Global, sería necesario seleccionar a un sustituto temporal. Burke se había saltado de golpe dos niveles de la jerarquía porque todos los subordinados de su predecesor habían rechazado la posición temporal, prefiriendo mantener el control de sus respectivos departamentos. Burke se había lanzado ante aquella oportunidad, solicitando el cargo y, tras un sólo día, tenía el trabajo. Lo encontraba extraño, pero teniendo en cuenta la forma en que operaba la COG, caía dentro de los parámetros de locura que podía tolerar. Un secretario le acompañó hasta su oficina (temporal), quien pronto dejó la habitación para traerle una taza de café. Burke se encontró con un folio de papel doblado encima del escritorio; lo desdobló y empezó a leer.

A mi Sucesor/a:

Probablemente piensa que ha sido elegido/a como sustituto/a temporal.
Sin embargo, podrá encontrar mi carta de renuncia en el cajón de más arriba en este mismo escritorio.
Permítame ser el primero en felicitarle/la: considérese el/la nuevo/a Director/a en Funciones.
Ya le habrán informado de qué implica su papel; tareas administrativas estándar y demás.
Confío en que hayan hecho su trabajo y que ahora sepa el que le corresponde a usted.
Sin embargo, hay un aspecto más del que no le han informado.
No informe a nadie de lo que estoy a punto de contarle.

Probablemente nunca haya conocido a su superior inmediata, la Señora al Fine. No entraré en detalles: no debería querer hacerlo.
Probablemente recibirá cartas de la Señora al Fine. No entraré en detalles: no debería abrirlas.
Quémelas inmediatamente nada más las reciba. No las abra. No le diga a nadie que lo está haciendo.
Si alguien pregunta, todas sus acciones se corresponden con cuanto ella prescribe.
No busque a la Señora al Fine.
Espero que haya sido miembro de esta organización el tiempo suficiente como para que entienda que algunas órdenes no deberían cuestionarse.
Esta es una de esas órdenes.
Por favor, deshágase de esta carta de la forma tan presta, irrastreable y permanente como le sea posible.

Le deseo la mayor de las suertes en su nueva posición.

Sargento Reginald Ulysses Law
Director en Funciones, Coalición Oculta Global de las Naciones Unidas

El secretario entró en la habitación con una taza larga de café marrón oscuro, lo dejó en el escritorio de Burke (que ya no lo sería de forma temporal) y salió. Burke redujo el papel a jirones, los embutió en su café, removió el café con dos vueltas de dedo y se tragó el bebedizo incandescente en tres tragos. No te has librado en serio de algo hasta que ha pasado por un aparato digestivo, pensó.


Bijou Dashwood pudo oír una carta deslizándose por la ranura de su puerta. Había pensado que la nieve de fuera retrasaría el correo; entonces se percató de que ya lo había recibido ayer. Confusa, Bijou salió de la cocina, se dirigió a la puerta principal, abrió el envoltorio y sacó una carta doblada y una pequeña aguja de metal de su interior. Leyó la carta, con su expresión endureciéndose por momentos, y la estrujó hasta convertirla en una bola. Bijou volvió a su salón de estar y tiró la carta al crujiente fuego de la chimenea. Se repantingó en el voluminoso sillón, desde el que sintió cómo el fuego calentaba sus pies, mientras los bordes del papel brillaban, se volvían negros y quedaban reducidos a cenizas.

A quien reciba esta carta, pido disculpas de antemano.
Esto ha sido enviado por un sistema automático. No le conozco, y usted no me conoce.
Le doy la bienvenida a la Insurgencia del Caos. De la que usted acaba de convertirse en líder.
Puede que esté pensando, ¿qué coño he hecho yo para que me den este trabajo? No es que haya presentado mi currículum.
Estoy casi seguro de que odia a la Insurgencia tanto como yo.
Por eso me convertí en su jefe. Para controlarles.
Les saboteé desde arriba durante años. Y nunca se han dado cuenta.
Hay personas en este mundo que son completa y profundamente egoístas.
Algunas de esas personas están en una posición desde la que pueden causar graves daños a la sociedad en general.
La Insurgencia es una colección de la peor calaña que también tiene el mayor potencial.
Probablemente haya sufrido directamente las acciones de la Insurgencia.
Probablemente haya investigado por su cuenta para oponerse a ella.
Es casi seguro que desea abolirla, extirparla de la mismísima existencia.
Pero es crucial que no rompa en pedazos a la Insurgencia.
El propósito esencial de la Insurgencia es mantener a su gente unificada y controlada.
Si separamos sus células todavía más hasta dejar facciones, podríamos provocar una guerra que desgarraría el mundo.
La Insurgencia necesita su líder, alguien que pueda mantenerla estancada de la forma más capaz y discreta posible.

Y es a usted que mi sistema ha escogido.

Si está conforme, inserte la aguja del envoltorio en su ojo izquierdo.
Lo entenderá más en adelante.
No dolerá, se lo prometo.

Lamento haber puesto a alguien como usted en esta posición, pero espero que dé la talla ante esta oportunidad.
Archibald Mirum

Bijou contempló la aguja en su mano derecha. Sonaba a ridiculeces, pero podía sentir algo en la punta que la reclamaba. Mantuvo abiertos sus párpados con la mano izquierda, puso la aguja en la superficie de su globo ocular y lo propulsó a través de su pupila.

Bijou cerró la mandíbula con fuerza. No fue indoloro. Pero sí mereció la pena.


La Fundación de Caridad Manna recibió una donación anónima de cinco millones de dólares.

Marshall, Carter y Dark descubrieron que cinco millones de dólares se habían esfumado de sus respectivas arcas.


El Conserje notó un zumbido en su bolsillo mientras escapaba del caos que se desarrollaba mucho más abajo.

Enviado: Número Derivado de Crítico (662-639-4663)
Contenido del SMS: Disco Duro Dieciséis.
archivo - imagenes_infopeligrosas_492.7z
Contraseña - 3jkb25bv6266kla3j2b6kindejbkreb6k26j4bv2346jg23
Encontrarás instrucciones dentro. Sabrás qué hacer.
Te quiero. Gracias, y adiós.

El Conserje no leyó el mensaje hasta la mañana siguiente.


Ruiz Duchamp se despertó contemplando una intrigante pieza de exposición. La pieza estaba formada por varios cientos de teléfonos móviles unidos por tiras de celofán que iban de auricular a micrófono en una ola larga y serpentina.

"Bluh."

Ruiz no estaba seguro del todo de cuándo se había ido a dormir. Después de que El Crítico muriese se había sentido algo ausente. Se había sentido apartado de su premio. Ruiz se abofeteó en la cara, intentando erigir algo parecido a la coherencia dentro de su testuz. No funcionaba.

Ruiz recorrió la recepción y salió por la puerta a la calle, tres portales más abajo, entró a su cafetería favorita y pidió un espresso doble, que empleó para bajar su ración diaria de cafeína en pastillas, complejos vitamínicos y antidepresivos.

Y, por fin, Ruiz se despertó.

Y entonces recordó que todavía había un cadáver sentado en mitad de su sala de exposiciones.

“¡Mierda! ¡Carol, aguántame esto!”

Ruiz puso su café en la mano de la confusa barista, volvió a la carrera a 'wowwee', y le echó un vistazo al cuerpo que una vez fue Nadie. Al menos había sido un tiro limpio; si no fuese por el agujero circular en el centro de su frente, o la sangre seca que había recorrido sus mejillas, o los dientes que se habían partido al sufrir el súbito impacto, o el hedor de su cuerpo en temprana descomposición, o su traje, horriblemente desarreglado, con su acostumbrada fedora gris (también atravesada) a un lado del asiento con marcas de quemazón y sangre en el punto de impacto, casi podrías pensar que seguía vivo.

Ruiz le puso una manta por encima y volvió caminando a la cafetería.

lo primero de lo primero es la muerte
Lo primero de lo segundo es antes.
Lo Primero De Lo Tercero Es Después.
UNIDO POR EL BARDO
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