Ser o Noir Ser
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En algún momento de la década del 1920, casi un siglo antes de que existieran cosas como los generadores de tramas de Markov o constructos de infraestructura, un novelista deshecho en medio de Los Ángeles descubrió, de alguna manera, el primer método de transporte conocido entre varias capas metaficcionales. Todavía no estamos del todo seguros de qué hizo realmente con ello en primer lugar, y para casi todos los intentos y propósitos, se pegó un tiro dentro del espacio ficticio y ésto lo jodió, pero basta decir, una vez que terminaron de limpiar su cadáver al lado de una imprenta en Hollywood Boulevard, más de unas cuantas personas se interesaron en cualquier método de ascensión narrativista de la que sin querer hubiera sido pionero.

Los chicos de Prometheus estaban interesados, por supuesto que lo estaban, y se las arreglaron para destripar la mitad de sus manuscritos y el artilugio que habían usado para meterse en la metanarrativa. Dicho eso, incluso después de que terminaron, todavía había suficiente para que dos grupos averiguaran cómo funcionaba y crearan sus propias copias separadas de la máquina en cuestión. Esos grupos son un colectivo libre de investigadores privados, y la Mafia.

La línea de tiempo todavía es bastante confusa, simplemente por lo mucho que salta entre varias capas de ficción y realidad – Dicho esto, hemos establecido sólidamente que el comienzo de esta debacle fue en 1953, cuando se dispararon los primeros dos grupos, por lo que te quedas con un investigador privado muerto y un asesino de la mafia aparentemente desvanecido en el aire.

Unos años después de esa confrontación particular, los otros miembros del colectivo de investigadores desaparecieron, uno a uno. En ese momento, nadie está seguro de qué diablos les sucedió; sus cuerpos nunca se encontraron realmente: de lo que están muy seguros es de las muertes muy viscerales de varios miembros de la Mafia. Y luego el resto de ellos desaparecieron y todo está muy bien vinculado a lo siguente, justo antes de una explosión en el número de novelas que presentan batallas entre detectives duros y la mafia.

Como dije, casi todo después de ese momento se ha disuelto en un mar de vínculos tenues y teorías en gran parte ineficaces, pero el objetivo principal es que ahora tenemos una serie de detectives y delincuentes buscados a lo largo de miles (si no millones) de novelas y décadas de tradición literaria.

Su trabajo como miembro de esta división particular del Departamento de Análisis va a estar principalmente en leer estas novelas. Me dicen que las IA son bastante buenas filtrando tanto por género como por personajes, por lo que probablemente no vas a estar ordenando tantas cargas de ficción originales cada día que estés en el trabajo.

Cuando creas que tienes una pista, rellenarás un formulario, lo llevarás piso arriba y si el Mando considera que vale la pena investigarlo, algunos Agentes como yo probablemente serán enviados a entrevistar al autor para ver si muestra o no cualquiera de los signos de furtivo metaficcional con algunos términos MID básicos – Memoria, Inspiración, Dicción. Si resulta que su sugerencia fue precisa, pronto se encontrará persiguiendo más pistas ficticias para asegurarse de que tenemos una colección completa de sus movimientos y tal.

Okay, probablemente te estés preguntando por qué hacemos todo el esfuerzo al respecto, y te explicaré.

En una pelea de metaficción como esta, no vas a resolver la disputa por una buena cena en un restaurante italiano. No, la única manera de resolver este tipo de disputas es con un buen asesinato a la vieja usanza, pero eso se complica bastante cuando tratas de asesinar a un personaje de ficción. Los autores se pueden sacar giros de tuerca del culo para salvar a cualquier personaje, especialmente los tan queridos como parecen ser estos tipos, y si su base de lectores sufre, no importa — siempre y cuando estén vivos y puedan luchar del otro lado; no les va a importar una rata sobre los autores que tengan que manipular para mantenerse de esa manera.

Claramente, no puedes matar a un personaje de ficción EN la ficción. Por ello, tienes que atraerlos a la realidad y luego matarlos, antes de acabar con cualquier posible autor que quiera traerlos de vuelta. Hemos recibido informes de autores que literalmente fueron tomados como rehenes y obligados a escribir las aventuras del camarada del secuestrador a punta de pistola, y el buen viejo Kurt Vonnegut tenía que tener un detalle de seguridad encubierto que lo monitoreaba simplemente ante la posibilidad de una infiltración metafísica de su trabajo.

Lo que me lleva al siguiente asunto sobre la mesa. La última "reentrada" en la realidad que hicieron estos muchachos, una hectárea entera de tierra se niveló en los primeros quince minutos de la pelea, y al menos la mitad fue gracias a esta cosa aquí mismo.

Recuerda, cuando tienes control sobre lo que puede entrar y salir de la realidad, no te molestarás en usar algo tan meramente débil como tu pistola promedio. Estos muchachos han pasado por tantos géneros y tantos libros que tienen el buen sentido de no usar nada ni cerca de lo mundano.

Entonces, si mantienes bien los ojos sobre estos tipos, podemos capturarlos a ellos y a cualquier pieza de paratecnología que lleven consigo cuando vuelvan a aparecer en la realidad, y tal vez tú puedas ser quien va a detener la próxima batalla de cañones de plasma.

Sin presión.

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