Testimonio De Un Iniciado
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El siguiente es el testimonio del hermano iniciado Gonzalo Arias, de la Cofradía de Mérida, Venezuela (aunque actualmente, por los problemas económicos que enfrenta su país se ha mudado a Chile ayudado por los hermanos de la Cofradía de Santiago) quien actuó como ancla en el ritual de contacto realizado en el pueblo abandonado de Santa María da Raiz Negra, en el noreste de Brasil. Pueblo que llamó nuestra atención al descubrirse en la capilla del mismo una estatua de la Virgen María de cuyos ojos brotan constantemente “lágrimas” en forma de una especie de savia azucarada, líquido que tiene la propiedad de potenciar y acelerar el crecimiento de la vida vegetal. La propia estatua estaba cubierta de musgos y protegida por enredaderas espinosas, así como toda la capilla cuyo centro ocupaba.1

Algunos hermanos consideran este objeto como una posible puerta o incluso un Avatar. De allí que un grupo de miembros de nuestra Sociedad fueran enviados a investigar y a realizar rituales de contacto.

Copias de este testimonio serán enviadas a todas las Cofradías existentes y una copia grabada en oro será enviada a la Gran Biblioteca de Pharos para que su conocimiento se conserve a lo largo de las Eras.2

Lean, reflexionen y aprendan.

Eloísa Martín-Reverte, Gran Maestre de la Cofradía de Buenos Aires.

Este es el primer testimonio que escribo, y solo he participado en dos rituales de contacto, siempre como observador, nunca como participante, les pido disculpas si cometo algún error.

Gonzalo Arias, iniciado de primer nivel.



Los viajeros en esta ocasión son los siguientes hermanos:
  • Thiago Da Silva, iniciado de tercer grado de la Cofradía de Manaos.
  • Ferdinand Da Silva, camarada de la Cofradía de Manaos.3
  • Nelly Fukuhara, iniciada de segundo grado de la Cofradía de Rio de Janeiro.
  • Valentina de Orozco, iniciada de tercer grado de la Cofradía de Rio de Janeiro.
  • Leonora Collazos, camarada de la Cofradía de Iquitos, Perú.45


El rol de Chamán6 será cumplido por el Maestre Gonzalo De Moráis, de la Cofradía de Manaos.

Ancla: Yo mismo (soy estudiante de enfermería y el Maestre De Moráis me entregó un botiquín con estimulantes y un fármaco antagónico que anularía el efecto enteógeno de las llaves, en caso de que fuera necesario sacar abruptamente a los viajeros de su trance)

Llaves:

Las siguientes fueron aportadas por la hermana Nelly, cultivadas en los sótanos de los jardines de meditación en Rio de Janeiro:

Psilocybe semilanceata, vulgarmente llamadas “monguis”, setas más comunes en los países del hemisferio norte.

Psilocybe cubensis, llamado en México Teonanacatl (“carne de los dioses”), también chongos u hongos de San Isidro.

Dedos de muerto o Cucumelos (Cogumelos en Brasil) púrpuras, también del género Psilocybe, pero al parecer no es una especie conocida por la ciencia oficial.7

La siguiente llave fue aportada por la hermana Leonora, con ingredientes recolectados por ella misma.

— Ayahuasca.8

La hermana Leonora tiene mucha experiencia tanto preparando como consumiendo Ayahuasca, de los tiempos en que era miembro de la Iglesia Unión del Vegetal.

La última llave fue traída por el Maestre De Moráis, cinco frutos maduros del Árbol de la Vida, semilla del Gran Dios Verde. Todos nos sorprendimos y nos alegramos ya que eso significaba que había logrado cultivar un Árbol de la Vida hasta su adultez, algo realmente meritorio ya que todos los intentos previos por hacer crecer uno de estos árboles habían fallado, todos los brotes habían muerto a los pocos meses.910

(El día previo al ritual se me dio a beber un trago de Ayahuasca para ver mi reacción a las drogas rituales. Me avergüenzo en reconocer que reaccioné muy mal, vomité y tuve malestares por un par de horas, y no noté ningún efecto alucinógeno. Los hermanos fueron muy comprensivos y decidieron que lo mejor es que fuera el cronista de esta experiencia y que actuara como ancla, como respaldo en caso de que algo irregular sucediera.)

Segunda llave: Se escogió un laberinto cretense sencillo, como los trazados con piedrecillas en nuestros jardines de meditación. Tengo entendido que es lo habitual cuando se realiza por primera vez un ritual de contacto con un objeto del que poco se conoce, antes incluso de saber si es o no una puerta. Laberintos de mayor complejidad son usados si las primeras veces no se logra realizar un contacto, según tengo entendido porque el mayor esfuerzo en recrearlos mentalmente requiere una mayor concentración y facilita el total aislamiento de los estímulos del mundo exterior.11

Lugar: Dentro de la capilla

Limpieza: Previo al consumo de la primera llave entregué a los viajeros unas hojas donde cada cual escribiría sus “nudos”, para limpiar su mente. Ellos me los entregaron después y los arrugué y rompí, para posteriormente quemar los pedazos una vez terminado el ritual.12

Testimonio de la Hermana Nelly:

Primero blanco, luego negro. Negro sobre blanco.

Un campo de nieve, sin mácula, blanco y luego un trazo negro, una línea negra, la nieve se ensucia, solo que no es nieve, es blanco.

La línea negra se curva, se extiende, se alarga, divide en dos el campo de nieve. Forma figuras, líneas paralelas. Es un óvalo, y dentro del ovalo un círculo, y dentro del círculo, líneas rectas. Los espacios vacíos se van llenando, y de pronto es un laberinto.

He trazado mi laberinto pero no es suficiente, le doy relieve, volumen, las líneas se levantan sobre el blanco, se forman esquinas, se crean muros. El laberinto es tridimensional, es sólido, son muros. Empiezo a vagar por él, no hay un centro, no hay una salida, no hay bordes, la imagen mental que hice de él se pierde, no se dónde estoy pero continúo, ruego no perderme como los viajeros que aceptaron el desafío de los acertijos de la crioesfinge.

El laberinto sigue, sólo veo negro a los costados, el cielo no tienen color y abajo solo hay blanco, sigo el hilo de Ariadna, brilla luminoso en la oscuridad. Lo sigo, procuro no extraviarme, Teseo en su laberinto, buscando al minotauro, hijo de la infidelidad de una reina que yació con el toro blanco sagrado, y su nombre fue Asterion, y vagó por años dentro del laberinto (laberinto descubierto por Arthur Evans y reconstruido por él usando materiales profanos como hierro y hormigón) en completa soledad, al borde de volverse loco, solo calmada temporalmente por las visitas de los siete mancebos y las siete doncellas, pero ellos duraban tan poco, aliviaban tan poco su (mi) soledad y solo manchaban de rojo el arenoso piso de los pasillos. Y el laberinto es grande, y se ramifica cada vez más, y los pasillos son arenosos y los muros de piedra gastada y gris, y hay habitaciones, y pesebres, abrevaderos, patios, aljibes, todos en gran número, son catorce (son infinitos) los pesebres, abrevaderos, patios, aljibes, y gasto mis pasos recorriéndolos, pero no puedo llegar al final, a la salida, al mundo exterior, donde me espera mi libertador. ¿Cómo será mi redentor?, me pregunto. ¿Será un toro o un hombre?

— ¿Lo creerás, Ariadna? — dijo Teseo —. El minotauro apenas se defendió.

Me pierdo, me he perdido totalmente, me he perdido en algo ajeno, algo que he leído hace tiempo ¿De dónde es? ¿Quién es? No lo recuerdo, pero sií puedo recordarlo, hay un libro infinito, cuyas páginas son tan innumerables como las arenas en las playas de todos los océanos, cuya combustión es tan infinita que ahogaría al mundo en humo. Siento un poco de alivio, pero no quiero ni pasar por la calle México. ¿Quién es Alanus de Insulis y por qué debemos temer a las esferas?

¡El Aleph! ¡El Aleph! ¡No puedo verlo! ¡Cierra los ojos! ¡Te perderás en él si lo miras!

En la parte inferior del escalón, hacia la derecha…

¡Me pierdo en las historias de Borges! Y de un golpe destruyo el laberinto, las astillan llueven, caen sobre mí, me atraviesan pero no hay dolor. Y cuando abro los ojos solo hay blanco sobre blanco, ni cielo ni suelo, ni arriba o abajo. Solo un infinito sin límites. Me acurruco y me arrugo como una bola en el suelo y busco aferrarme de algo, y limpiar mi mente, que quedé tan blanca como todo lo que me rodea. Me aferro a una imagen, con uñas y dientes que no son reales sino puro pensamiento, se trata de un regalo del Hermano Thaddeus, un bronce que es una réplica del “Dios cornudo” hallado en Enkomi, me lo figuro en su totalidad, sólido y material bajo mis dedos, y me abrazo a él para no dejarme arrastrar por el laberinto.13

Testimonio de la Hermana Leonora:

Vi un duende, uno pequeño, como niño de cinco años, pero con rostro de viejo. Su rostro era oscuro y arrugado, y malicioso, y sus ojos brillaban bajo la sombra del sombrero de paja que llevaba sobre su cabeza. Y el sombrero cambió, ahora era de fieltro, de aspecto antiguo y maltratado. El duende se vestía como mi abuelo en los años 20 y me dejo tocarlo. Era sólido, tela y carne debajo, y toqué su rostro, y era desagradable, pringoso y dejó manchas oscuras en mis dedos. Y el duende me hizo señas para que lo siguiera, y lo hice aunque me daba miedo. Y caminando, y saltando el duende entró a un edificio que alguna vez fue de paredes de piedra pero ahora era mitad árbol, algo que había crecido desde el suelo y había ocupado la sala central y había atravesado el techo y desplegado sus ramas y sus hojas y sus flores y había reemplazado al edificio original y todo su significado y las raíces habían roto el pavimento y en el suelo de piedra habían colores y piedras y los colores formaban formas y las piedras formaban figuras y siluetas y es un mosaico como los de Persépolis o como los de Pompeya conservados en fuego.

(Vi también un iglesia donde cada domingo se reunían los que aun temían al dios cristiano y a su infierno de azufre y llamas, y una mañana temprano ellos llegaban y veían con asombro y espanto como su Jesús, el Jesús crucificado en el altar mayor, ya no tenía una corona de espinas sino una guirnalda de flores, flores rojas y amarillas, y no había sufrimiento en sus ojos de madera sino alegría, y alguien arrojaba a la pila de agua bendita una semilla, quizás un frijol, y este se hinchaba, se expandía, rasgaba su piel y las raíces surgían veloces como tentáculos verdes, pero esto no aconteció aquí, sino que en otro lado)

Y pude ver a Jesús crucificado y gente sentada en misa y Jesús y sus doce apóstoles partiendo el pan y bebiendo su sangre en un cáliz y sus seguidores también comen de su carne y beben de su sangre y una vez más cada domingo y cada sábado y cada domingo…

Sabbath el ritual judío y ya no son judíos sino gentiles todos sus adoradores pero el árbol crece, rompe el piso y destroza el mosaico y ya no es Jesús dando su carne para que coman o dando su sangre para que beban y es reemplazado porque en su fe no hay alegría ni esperanza y es el Árbol de la Vida y es el Fruto de la Vida y es reemplazado y los nuevos feligreses creen en renacer como una semilla que cae en buena tierra y ya no comen la carne de su dios o beben la sangre de su dios porque su dios está en todas partes y en todos los bosques y en todas las praderas su dios está en todas partes donde la semilla espera por años y años y espera hasta que cae una gota de agua y la semilla brota y como un pequeño gusano algo se arrastra y fuerza a través de las partículas del suelo duras a causa de la sequía de años y ellos devoran a su dios y lo hacen a través de sus frutos y el duende me dijo que me alejará y me alejará y me alejará.

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