Rebanada de Vida
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"Hola, y bienvenido a Spicy Crust Pizzeria. ¿En que puedo ayudarle ho…? oh, mierda."

Tyrone, antiguamente D-23545, se quedó sin palabras al ver a aquel hombre viejo y andrajoso parado al otro lado del mostrador frente a él. Parecía más viejo de lo que Tyrone sabía que era, como si los diez años que habían pasado desde que se conocieron hubieran contado como treinta. Mal arreglado, mal vestido y mal afeitado, con los ojos pesados y hundidos, inyectados con sangre por la falta crónica de sueño. Sus mejillas estaban huecas y demacradas, hasta el punto de casi morir de hambre. Tyrone no sabía exactamente cómo había sido la última década para este hombre, pero sabía que él era la causa de ello.

"Hola Sr. Clines, ¿qué está haciendo por aquí?" murmuró tan suavemente que apenas era audible. El hombre sólo sacudió la cabeza con asco.

"Escuché que saliste de prisión. Tenía que verlo por mí mismo", dijo en tono de burla.

"Sí. Estoy fuera".

"¿Cómo es eso posible? Estabas cumpliendo de 25 años a perpetua. ¡Ni siquiera deberías ser elegible para la libertad condicional por quince años! ¿Te escapaste?"

"No hombre, todo esto es legítimo. Me dejaron salir antes de tiempo. Buen comportamiento y todo eso."

"Y una mierda. Eres un maldito asesino de niños, simplemente no te dejan-"

"En realidad, fue homicidio involuntario. Yo no quise… mira, no puedo decir mucho al respecto, pero hice un trato, ¿de acuerdo?"

"¿Qué clase de trato saca a un pedazo de mierda como tú de la cárcel quince años antes?" Clines exigió, disgustado por la injusticia de que el hombre que había matado a su hija ahora estaba libre.

Tyrone tuvo que reprimir el impulso de sonreír ante la ironía de esto. Muchas veces durante su década de servicio a la Fundación, él y sus compañeros Clase-D habían debatido a menudo la ética de para qué los usaba la Fundación. Ni una sola vez ninguno de ellos alegó que el hecho de que se les concediera una reducción de condena pudiera ser la parte no ética.

"Literalmente no puedo decir mucho", dijo Tyrone con sinceridad, ya que sus implantes compulsivos meméticos le impedían hablar de lo anómalo a los civiles. "Pero hay algunas personas que necesitan que los convictos hagan trabajos de mierda y de alto riesgo para ellos. Si haces el trabajo, obtienes una reducción de tu condena. Es un poco jodido, sí, pero si cumples tu parte del trato, ellos cumplen la suya. Estoy en una casa de rehabilitación ahora, aquí como parte de un programa de liberación laboral."

"Qué maravilloso para ti", se burló Clines. Tyrone bajó rápidamente la vista para ver que el Sr. Clines estaba tocando algo en su bolsillo.

"¿Tiene un arma encima, Sr. Clines?", preguntó con calma mientras activaba subrepticiamente la alarma silenciosa.

"¿Realmente crees que mereces ser libre, después de lo que hiciste?" Preguntó Clines, su voz se quebraba mientras retenía las lágrimas calientes. "¡La mataste, le quitaste la vida, y se suponía que debías pagar con la tuya! Cada día hasta que murieras, pudriéndote en prisión, y algunos hijos de puta del gobierno decidieron que porque hiciste un trabajo sucio para ellos diez años es suficiente? ¿Sabes lo que daría por diez años más con ella? ¿Crees que lo que hiciste vale cerca de la vida que tomaste?"

El primer instinto de Tyrone fue decir "por supuesto que no", pero luego pensó en todo lo que había pasado en los últimos diez años. Todos los lugares extra-dimensionales y anómalos que había explorado, todos los objetos mágicos con los que había interactuado, todos los monstruos con los que había luchado y de los que había huido y mirado fijamente, y todos los demás Clase-D que no habían tenido tanta suerte como él.

"Yo… ¿sabes qué? Sí, de hecho sí. Acepto que causé la muerte de tu hija, pero no fue un asesinato, y he vivido con esa culpa todos los días durante los últimos diez años y viviré con ella todos los días hasta que muera. Pero durante los últimos diez años, casi muero, ¡más de una vez! He arriesgado mi vida, y el trabajo que estaba haciendo salvó más vidas de las que puedo contar. Eso me suena a que la balanza de la justicia está equilibrada".

"¿Realmente piensas eso?" Clines preguntó, mirando a la cámara de seguridad y a los clientes y empleados que los miraban fijamente mientras les daban un amplio margen. Sabía que si le disparaba a Tyrone, él mismo sería condenado por asesinato. No había decidido si eso valía la pena o no. "Este agujero que has dejado dentro de mí y de todos los que se preocupaban por ella no ha sido llenado. No hay nada, nada, que puedas hacer que la traiga de vuelta. ¡Ninguna cantidad de vidas que salves podrá compensar la vida que tomaste!"

De nuevo, la ironía era casi divertida. La Fundación siempre justificó lo que hicieron a través de un frío utilitarismo. Tyrone incluso conocía a un investigador que había estimado la proporción de bebés que la Fundación alimentaba a los demonios en relación al número de personas salvadas al hacerlo. Mantuvo esa proporción fijada en su tabla de trabajo, como un recordatorio constante de que lo que hacían era, al menos según algunos sistemas éticos, bueno.

Ese investigador se había ahorcado.

¿Así es como iba a terminar? Después de diez años, sobreviviendo a todo lo que la Fundación le había hecho pasar, ¿iba a ser asesinado trabajando en la caja registradora de una pizzería? ¿Clines tenía razón? Tal vez. Tenía razón después de todo; salvar a los vivos no puede traer de vuelta a los muertos.

"Sr. Clines, tiene razón en que nada de lo que he hecho traerá a su hija de vuelta, pero matarme tampoco arreglará eso. Me dispara, ella sigue muerta, toma mi lugar en la prisión con ese agujero dentro de usted todavía allí, y mi madre que está tan feliz de tenerme de vuelta después de diez años se sentirá tan mal como usted ahora. ¿Es eso lo que quiere hacer? Las vidas que salvé pueden no hacerle ningún bien, pero sin duda evitó que mucha gente sintiera lo que usted siente. Si realmente cree que eso no vale nada, y que hacer que mi madre sea tan miserable como lo es usted ahora hará que su carga sea más fácil de soportar, entonces dispare. No le detendré. De lo contrario, o pide algo o quítese de en medio. Recomiendo los palitos de Mozza".

Después de un momento de vacilación, Clines sacó su arma - pero sosteniéndola por el cañón en lugar de la empuñadura. La colocó en el mostrador.

"Voy a dejar eso aquí. No confío en mí mismo con ella. Ni siquiera debería tenerla".

"Este país, ¿verdad?" Tyrone sonrió, desesperado por romper la tensión. "Hombre, te ves terrible. Si necesitas ayuda puedo -"

"Puedes ayudarme manteniéndote fuera de los problemas. Te deseo la mejor de las suertes, Tyrone".

"Cuídese, Sr. Clines".

Colocándose su capucha, Clines pasó corriendo por delante de los espectadores y salió por la puerta principal. Tyrone le entregó el arma a su supervisor, pero permaneció en su puesto.

"Damas y caballeros, siento que hayan tenido que ver eso. Mi supervisor va a repartir cupones de pizza gratis como compensación por las molestia."

"¡Amigo, eso fue increíble!" dijo un adolescente embelesado. "¿Cómo mantuviste la calma cuando sabías que ese tipo podría haberte disparado en cualquier momento?"

Tyrone se rió, la respuesta era demasiado obvia.

"Chico, en el servicio en el que estaba, la primera cosa que todos aprendieron fue 'No parpadees'."

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