Seminario de Bienvenida al Área-08-B, primera sesión
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Buenas tardes. Soy la Investigadora Étaca Calibax; bióloga, biofísica, genetista, mecánica y médico. Bienvenidos al Área-08.

Específicamente, al Área-08-B. Confío en que aprendan las circunstancias y las condiciones en las que esperamos que trabajen, así como las designaciones y funciones de cada una de las Áreas. Es un mundo peligroso, y el Área-08 no es su rincón más peligroso. Este seminario explicará, espero, el por qué.

Bien, empecemos por lo fundamental… sé que varios de ustedes llevan aquí meses. No mucho más que yo, pero más que yo. Sé que la mayoría llegaron hace unos pocos días. A todos ustedes: presten atención. Pueden pensar que lo saben todo del Área, pero no es el caso.

No, en serio, les garantizo que no lo saben todo. Yo no lo sé todo. Dudo que alguien lo sepa todo. Así funciona la compartimentalización de información.

En todo caso, empecemos por lo fundamental, como decía. Hay cuatro Áreas-08.

El Área-08-A es el Área de Mando 08-A. Está en una ubicación continental secreta. ¿Lo ven? No sé dónde está, y si lo supiera no se lo diría. Supongo que está en la costa del Océano Atlántico, pero ya se imaginan lo poco útil que es saber eso, ¿verdad? Hay kilómetros de costa atlántica en cinco continentes, y los hay para dar, vender y regalar.

El Área-08-C es el Área ubicada en Puerto Isabel, la isla desde la que operamos la mayor operación activa del Programa Espacial de la Fundación. Hay varias anomalías locales que facilitan la puesta en órbita de objetos útiles, satélites, naves, personas… y, por supuesto, es un Área de Investigación. Pero el Área-08-C no "contiene" nada. Es una instalación de entrenamiento, acuartelamiento, experimentación tecnológica y ensamblaje. Si ven algo que parece salido de una película de ciencia ficción al servicio de la Fundación, es posible que lo hayan ensamblado aquí. ¿Han oído de la Estación Durandarte? Las piezas se hicieron en Puerto Isabel. Bueno, en este pequeño parche de terreno que es el Área-08-C; el resto de la isla es una ruina anómala bastante antigua que tenemos que contener con violencia y astucia a partes iguales. Si no saben de lo que hablo, no pregunten.

El Área-08-D es un secreto tan completo y tan discreto que si alguno de ustedes pregunta, se les amonestará. El Área-08-D es tan secreta que si alguien les cuenta algo, se ejecutará a quien se haya ido de la lengua y a ustedes también. Sí, nada de amnésticos. Ejecutados. Directamente.

Y por último, está el Área-08-B. Aquí estamos. El edificio más grande jamás levantado por la Fundación.

Excepto que los hay más grandes, pero son edificios con anomalías dimensionales. Es como hacer trampa. No cuentan.

Y excepto que no lo levantamos nosotros. Lo construyeron hace mucho, mucho tiempo. Los cimientos del Área-08-B ni siquiera son artificiales; no puedo decir más que eso del origen cronológico de su estructura, pero sí puedo decir que han construido sobre él tres paradigmas terrestres previos al nuestro.

(…)

Quiero decir civilizaciones previas a la humanidad.

(…)

Sí, es increíble. ¿Puedo continuar? Gracias.

El Área-08-B tal y la conocemos empezó a existir en la época de los Reyes Católicos. Las incursiones a las Indias Occidentales o como se les terminó llamando, las Américas, vinieron décadas después. Un explorador llamado Pedro de Olca, un religioso visionario y, por tanto, considerado un loco de atar por sus contemporáneos, logró que la Iglesia y los reyes castellanos y aragoneses financiaran expediciones primero al Océano Atlántico en busca de un portal al infierno que explicase el origen de las bestias marinas del Atlántico. Saben de qué bestias hablo. Si no lo saben, cállense.

Encontraron muchas cosas, entre otras la llamada "India Pequeña", una isla llena de bosques extraños, ruinas inconmensurables y misterios irresolubles. Por encima de todo, sin embargo, la India Pequeña era un puesto distante e intrigante para España y hasta los años dorados de la expansión americana no fue relevante.

Pero Pedro de Olca halló cerca de la India Pequeña una gran estructura que apenas emergía del océano. Un gran caldero, lo llama en su bitácora. Un caldero que parecía tener medio kilómetro de altura, hecho de un material más duro que ningún metal conocido, rodeado de tres ciudades construidas una encima de la otra y por encima de las laderas del caldero. Ya lo ven el la pantalla. Son como anillos; las dos más antiguas no fueron levantadas por humanos, y la tercera fue reclamada por Pedro de Olca para su Rey y para su Iglesia. No sabemos qué pensó de la isla. No se ha conservado mucho de su bitácora.

Supongo que pensó que podría ser una isla volcánica, pero hace ya tiempo que he dejado de hacer suposiciones si no saco nada útil.

Los detalles de ese caldero están recogidos en un artículo SCP-ES al que no tienen acceso. Lo sé porque yo tampoco lo tengo. Sea lo que sea lo que había en el caldero, don Pedro decidió que había encontrado lo que buscaba y se hizo con los apoyos necesarios para construir sobre el caldero. Y alrededor del caldero.

La ingeniería de la época no era suficiente para crear nada lo bastante fiable en mitad del océano y con cimientos milenarios e inestables, pero don Pedro era tozudo y tenía el apoyo de personas importantes. Es posible que algún partido anómalo le ayudase. Sospechamos de los palacianos, ya que la tercera ciudad construida en torno al caldero era de una civilización antigua, los secitas, que a muchos de los miembros de la Madrugada les interesa.

Por fortuna, no saben mucho de nada de todo esto; la Corona de España hizo lo imposible por mantener Puerto Isabel en secreto frente a sus adversarios europeos. El oro indiano financió su desarrollo y la plata indiana financió el secreto. Carlos V en particular supo jugar sus bazas, y aprovechó la ventaja que suponía un punto intermedio en el camino hacia las Américas.

En cuanto a Don Pedro, perdió a la mayoría de su gente construyendo el Santuario de la Santa Promesa. No sabemos qué fue de él, ni de la mayoría de sus asociados. Sabemos que el último registro que tenemos de su existencia lo guardaron en el Santuario; pueden leerlo si quieren, es una historia de lo más peculiar y estoy seguro de que el Dr. Barnard, del Archivo, querrá seguir fastidiando a quien le pregunte.

El Santuario fue respetado como tierra sagrada por todos los exploradores que pasaron por Puerto Isabel. Como ya saben, Puerto Isabel propiamente dicho está rodeada de mar anómalo con su propia clasificación SCP-ES, un Euclid. La mayoría de las rutas comerciales y casi todos los navegantes de la época pasaban de largo sin siquiera acercarse; no así los españoles. A cientos y a miles llegaron a Puerto Isabel, asentándose en la pequeña ciudad de ese nombre. A docenas peregrinaron al Santuario, haciéndose sus guardianes. Todos españoles. Todos juramentados en secreto.

Y todos ellos fueron muriendo conforme Puerto Isabel se volvió más y más peligrosa, como si respondiera a una invasión. El Santuario siempre había sido peligroso, y el último Padre de la Promesa murió en 1589 cuando una porción de su templo se derrumbó. Para entonces, Puerto Isabel era una ruina más en una isla en ruinas. La Corona encontraba más práctico desechar una colonia tan costosa que se había tragado ejércitos enteros. Habría sido el hazmerreír, de no ser por el profundo secreto que rodeó toda la empresa.

Y, hacia el siglo XVIII, el complejo entramado de diplomacia y secretismo del Imperio de España empezó a perderle la pista a Puerto Isabel. Los portugueses supieron de aquel lugar por casualidad, y a través de ellos lo supieron los ingleses. Antes que permitir que los británicos se hicieran con el lugar, los últimos españoles bien informados cedieron a Napoleón el secreto, quien no se molestó en hacer gran cosa con la isla; tampoco lo hicieron los británicos, quienes nunca se habían ni aproximado a la isla y la suponían otro cuento de marineros.

Pero los alemanes compraron la isla a finales del siglo XIX a una España empobrecida por el derrumbamiento de su imperio. Los alemanes intentaron estudiarla, y al Santuario. Ellos construyeron gigantescas superestructuras en torno a éste, cuando descubrieron lo que quizá fuese, lo que quizá había sido. Las habrán visto en algunos de los pasillos interiores, los marcados con símbolos de peligro biológico más hacia el centro de los pisos inferiores del Área.

Les aterraba. Sabían qué era, y les aterraba. Y no les faltaba razón.

Levantaron murallas de moderno hormigón armado sobre el Santuario. Contrataron a liturgistas, taumaturgos, artífices y quién sabe a quién más para que el Santuario quedase sellado; todo eso en secreto. Levantaron a las Tres Hermanas de Acero para que quien hallase el lugar muriese con el secreto. Destacaron un pequeño ejército y lo llamaron su colonia.

Y entonces la Primera Guerra Mundial terminó. El Dr. Barnard ha mencionado que, en gran parte, los recursos del Kaiserreich fueron menguando hacia el final de la contienda porque demasiado fue a parar a Puerto Isabel, y sobre todo al Santuario. Otra nación que abandonó un pozo de dinero porque era incapaz de llenarlo. Pero da igual.

La cuestión es que Alemania perdió, se retiró de la isla y, como parte de los acuerdos de posguerra, añadió Puerto Isabel como una última e irrisoria nota a pie de página en una lista de concesiones a los Aliados. Los británicos reconocieron el nombre. Se encogieron de hombros. La buscaron. La encontrarían décadas más tarde.

La Fundación se involucró en ese momento. Inmediatamente más tarde de la Segunda Guerra Mundial, empezaron a estudiar y reforzar el Área-08-B con bases submarinas, refuerzos estructurales y una instalación de dos kilómetros y medio de diámetro, prácticamente una isla artificial… y todavía más, justo por debajo del nivel del mar y sobre la parte del caldero que estaba sumergida, cubierta de restos de la primera ciudad.

Eso es. Diez metros por debajo del mar que pueden ver por esa ventana, el Área-08-B continúa. Casi todas las instalaciones del Área-08-B son de Contención e Investigación, pero incluyen fábricas, complejos residenciales, bases de entrenamiento… muchos poderes del mundo anómalo saben que el Área-08-B existe. Difícilmente podrían no saberlo, los satélites no van a verse afectados por un mar anómalo. El Área-08-B tiene una población de miles de especialistas, y puede decuplicarse en caso de necesidad. Por eso ven tantos pasillos vacíos. Por eso parece que está vacía. Por eso, y por otras muchas cosas.

Ahora ya saben algo más del Área-08.

Y si quieren saber aún más, quédense por aquí, volveremos a empezar a las once. Necesito tomar mis pastillas y para el almuerzo tengo que ajustar algunos de mis implantes, además de que un descansito con el café nos sentará bien a todos.

Que les aproveche, ustedes que pueden, mientras puedan.


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