SCP-ES-298
Puntuación: +12+x

Ítem #: SCP-ES-298

Clasificación del Objeto: Seguro

Procedimientos Especiales de Conteción: Se ha habilitado un almacén en el Sitio-34 para la contención y experimentación con SCP-ES-298. Cuando no esté en uso, la aguja principal debe esterilizarse y cubrirse con tejidos no orgánicos para evitar una posible contaminación y activación indeseada de SCP-ES-298. Se requiere el permiso y la supervisión del Dr. Flores para conducir cualquier experimentación con el objeto.

Descripción: SCP-ES-298 es un dispositivo mecánico con propiedades similares a una máquina de costura. Posee unas dimensiones de 3 X 3 X 2 m aproximadamente, y está conformada principalmente por acero, estaño y cobre.

SCP-ES-298 está formado por 3 secciones funcionales: una inicial consistiendo en un alfiler (también conocida como aguja principal) de 30 cm con un grosor de 5 mm por el cuál transcurre un tubo, que recorre desde la punta y conecta con la siguiente sección; una sección de una gran complejidad estructural formada por una gran cantidad de ruedas, alfileres conectados a brazos mecánicos y engranajes; y finalmente una base de acero donde desemboca todo el producto de la segunda sección.

Cuando la aguja principal entra en contacto con una muestra de tejido orgánica de origen mamífera, SCP-ES-298 se activa. El tubo de la aguja principal de cierra para evitar la contaminación por otras muestras y todos los mecanismos de la segunda sección de SCP-ES-298 comienzan un proceso de biosíntesis de tejidos orgánicos con base al material genético del tejido de la muestra. No solo se sintetizan los mismos tipos de tejidos de la muestra, sino todos los tejidos del organismo, y en esa misma sección van adquiriendo cohesión. De esta forma, progresivamente se va liberando un nuevo individuo (comenzando por la sección más caudal y dorsal) en la tercera sección, formando finalmente un nuevo individuo con un fenotipo prácticamente idéntico al original, denominado de ahora en adelante SCP-ES-298-1.

En el momento que se libera totalmente a SCP-ES-298-1, este es idéntico al original en aspectos de envejecimiento celular, conciencia, memoria y patología en el momento que la muestra fue extraída. Las mutaciones genéticas y variaciones epigenéticas en otros tejidos distintos a la muestra no parecen replicarse. No obstante, presentan multitud de funciones fisiológicas atrofiadas, incluyendo la secreción enzimática del sistema digestivo, la absorción intestinal de nutrientes y agua, la filtración de los riñones y la mayoría de sistemas capaces de reparar los daños del envejecimiento celular. En consecuencia, la vida media de estos sujetos se ve tremendamente comprometida, y varía en función de la especie y las condiciones previas del individuo original. En general, se estima que la vida media de una instancia de SCP-ES-298-1 en condiciones saludables sea de 3 días, pudiendo duplicarse en caso de que se administren nutrientes via intravenosa y se realicen hemodiálisis.

SCP-ES-298 no parece necesitar ninguna fuente energética para funcionar ni tampoco componentes orgánicos más allá de la muestra tisular para funcionar. Se cree que los materiales orgánicos que forman fundamentalmente las células se forman espontáneamente en las ruedas de la segunda sección, y aquellos que forman las matrices extracelulares y las uniones intercelulares son sintetizados por los alfileres. El tiempo que se requiere para sintetizar una nueva instancia de SCP-ES-298 es directamente proporcional al tamaño del sujeto original en el momeno de extracción de la muestra, y en seres humanos es de aproximadamente 36 horas en un sujeto adulto.

La actitud de las instancias de SCP-ES-298 tras la síntesis es idéntica a la del sujeto original, e inicialmente se ven incapaces de interpretar su condición. Es posible que presenten una actitud agresiva contra el sujeto original, o bien presente curiosidad y sean capaces de convivir con él.

Descubrimiento: SCP-ES-298 fue descubierto en Vallecas, Madrid, tras una redada policial a la vivienda de Lorenzo Márquez, un cirujano retirado de 53 años con antecedentes penales y sospechoso de cooperación con una importante red de tráfico de órganos. Diversos agentes reportaron haber visualizado algunas réplicas del sujeto, aunque ninguna pudo ser recuperada. Tras el juicio, el sujeto fue declarado inocente por falta de evidencias. La Fundación requisó el objeto y detuvo al individuo para conducir una entrevista. Adicionalmente, en su domicilio fueron halladas diversas jeriguillas usadas cuyo contenido, según revelaron análisis posteriores, se trataba de una variante amnésticos de tipo B de distribución ilegal.

Anexo ES-298-1: El siguiente es un registro de la entrevista conducida a Lorenzo Márquez tras el juicio.

Entrevistado: Lorenzo Márquez
Entrevistador: Dr. Flores
<INICIO DEL REGISTRO>

Dr. Flores: Muy buenas tardes señor Márquez, soy el doctor Flores.

Lorenzo Márquez: Tengo una agenda bastante ocupada. ¿Podemos ir al grano?

Dr. Flores Por supuesto. En su domicilio particular hemos hallado un dispositivo mecánico de costura con propiedades anómalas. ¿Podría hablarme de eso? ¿Cómo llegó a adquirir tal artilugio?

Lorenzo Márquez: ¿Dispositivo de costura anómalo? No sé de que diantres me estás hablando.

Dr. Flores: Me estoy refiriendo a una máquina de un tamaño considerable que encontramos en su salón.

Lorenzo Márquez: Ah, sí, eso. Creo que era una vieja antigüedad de mi madre. Le gustaba mucho coser y esas cosas, que en paz descanse. No la he usado nunca, solo la guardo en vistas de que en un futuro pueda venderla por una suma interesante de dinero.

Dr. Flores: Señor Márquez, hemos encontrado, entre otras cosas, porciones de tejido epitelial humano en la aguja principal. Conocemos su historial en profundidad, así que reitero la pregunta, ¿podría hablarme del artilugio?

Lorenzo Márquez: No tengo nada más que añadir. Esas huellas o lo que sea que hayan encontrado serán de la asistenta, ya me encargaré de despedirla cuando vuelva.

Dr. Flores: Nada más lejos de la realidad. Acorde con los registros civiles el ADN coincide con el suyo, señor Márquez. Verá, tenemos pruebas suficientes para incriminarle de tráfico de órganos y homicidio en segundo grado, y estoy convencido de que al juez no le gustará volver a verle en los tribunales.

Lorenzo Márquez: Está bien, está bien. Demonios. Se lo compré a un amigo mío, un contacto de la empresa esa… ¿Cómo se llamaba? Marshall y no sé que más, ¿puede ser? Parecía un buen negocio, me costó un riñón. Bueno, no literalmente, claro (ríe.).

Dr. Flores: ¿Era usted conocedor de sus propiedades?

Lorenzo Márquez: Sí. Bueno, no del todo. El susodicho me comentó que con los mínimos recursos la máquina era capaz de reconstruir humanos de forma casi perfecta. Luego resultó que esos clones o lo que sea se volvían casi inútiles al poco tiempo, al menos a lo que tejidos se refiere, incluso conservándolos de las mejores maneras de las que dispongo. Podía llegar a valerme de ellos para situaciones más laxas, digámoslo así, pero eso no se suele dar por aquí.

Dr. Flores: De acuerdo. ¿Cómo fue capaz de detectar esos efectos?

Lorenzo Márquez: Obviamente, dándole uso. Disponía de material, y la puse en práctica nada más adquirirla. Debo decir que resultó extraño tratar con esos… (pausa.) Productos.

Dr. Flores: ¿Y con qué propósito uso sus propios tejidos?

Lorenzo Márquez: Ah, eso. Bueno, por curiosidad, supongo.

Dr. Flores: Me cuesta creer que usase tales tiempos de biosíntesis de tejidos únicamente por curiosidad, pudiendo aprovecharlos para fines con mayor provecho económico.

Lorenzo Márquez: ¿Eres tan impertinente con todo el mundo que pasa por aquí? ¿Para qué iba a mentirte por tal memez?

Dr. Flores: No lo sé, dígamelo usted.

Lorenzo Márquez: (suspiro.) Vale, bien. Tengo un pasado algo turbio, ¿sabes? Y en uno de mis negocios vi que vendían algunos de esos amnésticos secundarios, de esos que se han puesto ahora tan de moda en el mercado negro, y como el vendedor me debía algún que otro favor y éramos bastante amigos, me los vendió a un precio más que asequible. Pero aún no me llegaba a fiar del todo de la eficacia de esas jeringuillas. ¿Y si me borrasen toda la memoria? ¿Y si me hiciesen creer haber vivido otra vida?
Dr. Flores: ¿Y qué tiene que ver la máquina a todo esto?
Lorenzo Márquez: Bueno, para evitar que pasase lo peor y me destrozasen la mente, pensé que podría usar a los productos de esa máquina como almacenes de memoria por decirlo así. Que una vez pasados los efectos de esas sustancias, me asegurase que sepa todo lo que debiese saber, y por supuesto no recordar lo que quisiera olvidar.

Dr. Flores: ¿Por qué no escribió todo eso en un papel? Esos métodos que me está indicando siguen sin convencerme.

Lorenzo Márquez: Pues esta vez te lo puedes creer. No hay suficientes papeles en el mundo para contener todo lo que esta cabeza mía contiene. Además, sería bastante más sencillo entenderlo todo en una conversación conmigo mismo, ¿no crees?

Dr. Flores: ¿Le funcionó?

Lorenzo Márquez: Sí. Supongo que sí.

Dr. Flores: Hay algo que no me cuadra. Dígame, ¿que deseaba olvidar?

Lorenzo Márquez: (baja la cabeza.) Mi mujer era… Ella era una persona maravillosa. Su corazón era el más puro donde los haya, la amaba con locura. Claro que tuve que ocultarle muchas cosas que tal vez la hubieran espantado, algunas de las que usted ya conoce y otras muchas que permanecerán en el olvido. Ella era mi toma de tierra por decirlo así, me hacia ver el mundo de una forma diferente, muy diferente a la forma que actualmente tiene. Pero en uno de mis trabajos… (pausa.)
Dr. Flores: ¿Se encuentra usted bien?
Lorenzo Márquez: No, la verdad que no del todo. Puedo… No, necesito irme ya.
Dr. Flores: No nos quedan muchas preguntas por abarcar. Prosiga, por favor.
Lorenzo Márquez: Como decía, nos metimos con la gente equivocada. Mis socios no hicieron un trabajo limpio, y cuando todo acabó, naturalmente esa gente clamó venganza. Aún me pregunto como demonios sabían quién era yo, pero en esos tiempos aún era joven, sin demasiada experiencia, así que de seguro que dejé algún cabo suelto. Clamaban un ojo por ojo, pero por desgracia no eran ojos la moneda de cambio. (pausa.) La encontré degollada en la puerta de mi casa nada más llegar.

Dr. Flores: Lo lamento, señor Márquez. No le hacen falta más motivos para querer borrar esos recuerdos. Aún así, ¿cómo es que los recuerda con tanta vividez?

Lorenzo Márquez: ¿Cómo dices?

Dr. Flores: Si usó la dosis de amnésticos concreta para eliminar esos recuerdos, ¿cómo es que ha sido capaz de narrarlos?

Lorenzo Márquez: Eh… Yo… (pausa.) Supongo que serían defectuosos, yo que sé. Eran de esos llamados "colmillo", y con lo barato que me los vendió seguro que era porque esa marca son placebos o algo así.

Dr. Flores: Curioso, la variante "colmillo" parte directamente de los amnésticos de clase B, alterando los vectores para poder usarlo vía intravenosa. ¿Podría enseñarme dónde se los inyectó?

Lorenzo Márquez: ¿No te estás yendo demasiado por las ramas? Me estabas preguntando sobre la dichosa máquina, ¿que más dará si usé o no esos amnésticos? Tengo algo de prisa, ¿sabes?

Dr. Flores: Por favor, se lo volveré a pedir, ¿dónde se los inyectó?

Lorenzo Márquez: Menuda pesadilla. (se arremanga el brazo izquierdo y señala la fosa cubital.) Aquí, en este brazo. Lo hice hace ya mucho tiempo, ya no habrá marca.

Dr. Flores: Efectivamente, no hay marca. La variante de amnésticos "colmillo" ocasionan necrosis del área circundante a la inyección. Sigo sin creerme nada de lo que está contando, señor Márquez. Me veo forzado a solicitar otra entrevista en presencia de un polígrafo.

Lorenzo Márquez: Me tienes ya bastante harto con tu incredulidad. ¿Por qué iba a mentirte? Si no tengo marca será pues porque el tío me timó o lo que sea. Sigo sin entender cuál es la necesidad de todo esto. ¿No querías saber cosas de la máquina? Pues pregúntame sobre la maldita máquina y déjate de sandeces.
Dr. Flores: Está bien, señor Márquez. Tranquilícese, comencemos de nuevo. Por lo que me ha contado al inicio, usted se ha valido de las propiedades del dispositivo para la obtención de tejidos y órganos y su posterior venta, ¿estoy en lo correcto?

Lorenzo Márquez: Bueno, sí. Pero como decía, entre que tarda medio siglo entre una recreación y otra, luego el proceso de extracción y su poco tiempo de vida útil, pocas veces la he podido sacar a relucir. Me va a costar mucho tiempo amortizarla.

Dr. Flores: Me temo que eso ya no va a ser posible. Dadas sus propiedades, ha sido requisada para su contención y estudio.

Lorenzo Márquez: Espera, ¿qué?

Dr. Flores: El dispositivo ahora es de nuestra propiedad, y va a permanecer en nuestras instalaciones.

Lorenzo Márquez: Eso… Eso no puede ser legal de ninguna forma. No, no podéis hacer eso. ¿Dónde está vuestro permiso judicial para entrar en mi domicilio, secuestrarme para esta ridícula entrevista y encima robarme una máquina que me ha costado una millonada?

Dr. Flores: No necesitamos permisos judiciales para tales labores, señor Márquez. Y ahora de nuevo voy a pedir que se tranquilice, aún tengo varias preguntas que hacerle.

Lorenzo Márquez: (gritando.) No no no. Creo que no me estás entendiendo. Esa máquina es toda mi jodida vida, ¿entiendes? Toda, absolutamente toda mi existencia gira entorno a ella. (se levanta y alza aún más la voz.) ¿Dónde está? Dime dónde demonios está, estúpido payaso. Ya me has hecho perder bastante el tiempo.

Dr. Flores: Señor, por favor.

(El sujeto trata de agredir al doctor Flores. Tres guardas de seguridad armados irrumpen en la sala e inmovilizan al sujeto.)

<FIN DEL REGISTRO>

Lorenzo Márquez fue puesto bajo arrestro tras los acontecimientos de la entrevista, a la espera de reanudarla. Falleció espontáneamente al cabo de 6 horas por una insuficiencia cardíaca. La autopsia conducida indica que también padecía de deshidratación, anemia, insuficiencia renal y síndrome de malabsorción entre otras patologías.

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