SCP-7005
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El día que enterramos a mi hermana, estaba soleado. Era abrasador. Fue en un pequeño cementerio de la ciudad, un pedazo de pasto seco, amarillo y quemado. Cuando miro atrás, no se siente como “casa”, pero supongo que así debe haberse sentido, en aquel entonces. Nunca conocí algo diferente.

No lloré. No recuerdo mucho, pero sí recuerdo eso. El choque fue demasiado fuerte. No podía entender qué le había pasado. Me quedé ahí parado, entre mis padres, mi madre con el rostro cubierto por un velo y mi padre destrozado y llorando. Yo solo tenía ocho años. Hasta hace poco ella estaba sonriéndome.

El día no fue nada. No significó nada. No se sintió como ninguno de los funerales que había visto en la tele, aquellos eventos selladores que marcan los finales. Tan solo fue un día, mientras los grillos cantaban y el viento soplaba a través de las ramas. Ella no se había ido. Ella estaba ahí mismo, en esa caja. No había historia que contar mas que la de la tierra de los sepultureros, golpeando rítmicamente el ataúd.

Cuando nos fuimos hacia nuestra nueva casa en el campo, tomamos el tren. Mis padres intentaron hablar toda la tarde, pero yo no necesitaba que lo hicieran. La ruedas se deslizaban por los rieles, mezcladas con pasto y cable, con la vegetación afuera floreciendo hasta perderse de vista. Y me sentí feliz. Ahora podía verlo – el escape, la re-creación. Las formas de las nubes, el viento en el aire. Las manzanas del otoño.

Escribo estas últimas líneas de vuelta a la normalidad, solo para encontrarme con que el Concejo O5 se ha vuelto loco. Están quemando la Fundación desde dentro. Kells probablemente esté borracho en el suelo, maldiciéndose a él y a todo el que lo rodee. Y el Dios de Neón acecha en mi periferia, casi visto, casi ahí, pero siempre elevándose por encima de todo lo demás.

~ Dra. Rosie Hartlepool


SCP-7005


POR ORDEN DEL CONCEJO O5

El siguiente archivo está clasificado bajo el Nivel 5/7005. Se prohíbe el acceso no autorizado.

7005

Ítem #: SCP-7005 Nivel 5/7005
Clasificación del Objeto: Taumiel Clasificado

neonone

Un tren de SCP-7005 pasando entre el Universo A001 “Principal” al Universo A051 “Imperio Mongol Infinito”.

Procedimientos Especiales de Contención: SCP-7005 ha sido asignado bajo la jurisdicción del recién fundado Departamento de Logística Interdimensional, el cual actualmente opera fuera del Sitio 565 y está liderado provisionalmente por la Dra. Rosie Hartlepool y el Dr. Simon Kells. Las actuales guías de uso deben, más que centrarse en la contención, ser diseñadas para continuar la facilitación de la comunicación y traslado a través del multiverso. Por esta razón, se ha concedido un grado inusual de libertad para la contratación de personal y el acceso de personal ajeno a la Fundación a SCP-7005.

Sin embargo, se han considerado necesarias algunas medidas de contención en el Universo A001 “Principal”. Específicamente, el personal de la Fundación ha asegurado todas las entradas a SCP-7005, preservando la naturaleza pública de los edificios donde esto sea apropiado o de otro modo creando sitios de investigación temporales para permitir a los miembros de la Fundación viajar entre universos de manera fácil.

La utilización de conocimientos adquiridos mediante SCP-7005, especialmente la observación de anomalías distintas en diferentes universos, ha sido aprobada con el propósito de mejorar la contención de anomalías en el Universo A001.

Descripción: SCP-7005 es una red de transporte multidimensional, conocida de forma común como Lampeter. SCP-7005 consiste de un número de formas convencionales de transporte – incluyendo, por ejemplo, trenes, automóviles, aviones, globos aerostáticos y el sistema mongol Yam - los cuales han sido modificados anómalamente para moverse a través de diferentes líneas de tiempo, universos y realidades. SCP-7005 también contiene un número de universos de bolsillo, diseñados especialmente para servir como intersecciones y estaciones de transporte.

SCP-7005 tiene un rol vital en la comunicación y el transporte interdimensionales tanto para la Fundación como para el bajo mundo anómalo en general. Su extensión completa, tanto en este universo (A001 “Principal”) y otros, se compone de más de 4000 universos conocidos, con la sospecha de la existencia de muchos más. Se conoce la existencia de 12 puntos de partida en A001 “Principal”, pero se conocen muchos más mediante evidencia anecdótica.

Los siguientes son algunos ejemplos de puntos de partida en A001 “Principal”:

  • Una pequeña puerta de madera en la parte trasera de la iglesia de San Paolino, Lucca, la cual lleva a una plataforma de tranvía subterránea que traslada a la persona a una estación de tranvía más grande en el Universo B723 “Hospicio”.
  • Un dique abandonado y cercado en la zona norte de Ishikari, Hokkaido; al pararse en el mismo la persona es llevada a un puerto más grande en la línea temporal Q944 “Mintuci”.
  • Una oficina de objetos perdidos en una estación de tren en Lima, Perú, la cual conecta a una gran estación de tren en el Universo H020 “Gran Estado Inca”.
  • La entrada trasera de un Caravasar de la era del ilkanato en Kerman, Irán, el cual lleva a una serie ramificada de caravasares, los cuales se ubican en diez líneas temporales distintas simultáneamente.
  • Una zona del cielo en el norte de Mongolia; los aviones que pasen por esta área serán llevados a un aeropuerto intra-universal (SCP-7005-77a), el cual da servicio a al menos 350 universos en lo que los jefes de estaciones de la red llaman el “Corredor del Lejano Suroeste".

SCP-7005 fue fundado en el siglo 13 por miembros de la familia Lampeter en un universo aún sin descubrir (Universo Z999 “Halógeno”), con un propósito desconocido. Fue administrado por la Compañía de Transporte No-Euclidiano Lampeter (CTNE-L) desde principios del siglo 17 hasta 2021, cuando la CTNE-L cayó en bancarrota. Desde ese entonces, la Fundación se ha encargado de manejar la red, para evitar un colapso total en las redes de comunicación trans-dimensionales y los múltiples escenarios Clase-Z que esto precipitaría.

El control de la Fundación se extiende actualmente a solo 832 estaciones distintas; sin embargo, parece ser que algunas rutas importantes en el resto de la red aún continúan siendo mantenidos por grupos de voluntarios, pequeñas empresas privadas y acuerdos entre líderes de múltiples dimensiones. Se espera que la Fundación tome completo control en 2035 2050 2070.

La verdadera escala de SCP-7005 es difícil de describir. Cada vez que encontramos un pasaje, otra puerta en una estación de tren o un portal escondido en una ciénaga, me quedo pensando en aquellos primeros Lampeter, y lo que deben haber conseguido.

La cantidad de energía que se requiere tan solo para enviar mensajes desde un universo es inmensa. Se necesita una fuente de poder anómala capaz de acarrear con una potencia abrumadora para que pueda dirigir la energía hacia dominios extra-físicos. Todos hemos leído la explicación de Scranton sobre el lugar entre realidades – ahora imagina intentar hallar los parámetros de ese no-lugar, ese limbo. Intenta definir lo indefinible.

Dentro de lo que sabemos, no se le han agregado nuevos universos a esta red desde hace un tiempo. La tecnología parece haberse perdido hace décadas, siglos quizá. No tenemos la más menor idea de como se hizo – los registros Lampeter se perdieron en los años finales de la CTNE-L. Algunos jefes de estación han hablado sobre grandes imágenes y murales detallando la técnica, pero no hemos encontrado rastro de eso.

Quizá, algún día, encontremos el mítico Z-999. Quizá haya una respuesta a esta pregunta - ¿quién fue tan loco, tan temerario, para romper esa primera pared que separa a los universos? ¿Qué clase de cerebro es capaz de trabajar todos estos interminables problemas anómalos de física y realidad? No tenemos idea de qué tornillo se nos tiene que caer para ver el mundo de la forma correcta.

El espacio físico que posee Lampeter es inmenso, y a la vez insignificante. Es una red solo conocida para los que están en el ámbito, sus estaciones escondidas en los lugares más remotos, o los menos evidentes. Su propia existencia es una enorme proeza técnica. Me gusta imaginarlo, una red de estaciones y paradas uniendo diferentes líneas y caminos, localizados en un eje de la existencia completamente diferente a los que conocemos – pero eso no es lo que es, para nada, cuando lo observas. Tan solo son galpones y cabañas, una cascada de “cuartos traseros”. Un montón de empleados muy, muy cansados.

Y un deterioro interminable.

~ Dr. Simon Kells

La siguiente es una entrevista entre la Dra. Hartlepool y M. Rameau, un empleado de SCP-7005 en el Universo G299 “Tumbas de Fayre”. Esta fue llevada a cabo como parte de los intentos de la Dra. Hartlepool de adquirir un mayor entendimiento de la historia y naturaleza de SCP-7005, debido a la pérdida de la vasta cantidad de registros de los archivos de la CTNE-L.

<Comienzo del Registro>

La cámara da a la ladera de una montaña. La Dra. Hartlepool se dirige hacia una pequeña cabaña de madera a unos 70 u 80 metros de distancia. Está nevando fuertemente, y el cielo está de un color gris sólido.

Tras un minuto, la Dra. Hartlepool alcanza la puerta de la cabaña, y la abre. Dentro, se puede ver una figura – Rameau – en la parte derecha de la cabina, sentándose en una mesa con audífonos puestos. Se puede ver una cama en el lado más alejado. Varios estampados cubren las paredes de la cabaña, principalmente pinturas de cerezos florecidos. Una pequeña mesa se encuentra en el centro, y se puede ver una cocina con una caldera y una hornilla a la izquierda.

Rameau: 94… 942… 94… no, al sudeste … este, Gerry, en serio tiene que pasar esto cada vez que -

Dra. Hartlepool: ¿Hola?

Rameau: ¡Oh!

Rameau se da la vuelta de súbito.

Rameau: Te llamo después, Ger.

Rameau se saca los audífonos y se levanta, sonriente.

Rameau: Discúlpame – no estaba esperando visita. Este, por favor -

Rameau señala hacia la mesa en el centro de la habitación. La Dra. Hartlepool se sienta, y le sonríe. Rameau comienza a hacer dos tazas de té en la cocina..

Dra. Hartlepool: (riendo) No muerdo, eh.

Rameau ríe.

Rameau: Cuando vives en una pequeña cabaña de madera cientos de kilómetros en la ladera de una montaña, no recibes muchos visitantes.

Dra. Hartlepool: ¿Supongo que la Lampeter nunca consideró moverte a otro lugar más accesible? ¿Algún lugar que no requiriese una cantidad ridícula de potencia y precisión para llegar?

Rameau: ¡Oh, no lo hizo! No lo hace. En los viejos tiempos, cuando este lugar estaba habitado…

Dra. Hartlepool: ¿Y hace cuanto fue eso?

Rameau: Siglos. Este era un mundo-tumba. ¿Has visto alguno de esos?

Dra. Hartlepool: Algunos. Pasé por al menos tres de camino aquí.

Rameau: ¡Ja!. Bueno. ¿Pensaste en tomar el teleférico hasta aquí?

Hay una pequeña pausa.

Dra. Hartlepool: Hay… protocolos. Técnicamente esto está clasificado por la Fundación como “recién reclamados”, lo que significa -

Rameau: Pero tú eres Rosie Hartlepool, ¿no? ¿Nuestra dama y señora?

Dra. Hartlepool: Mira, si lo hago, hará quedar mal al departamento…

Rameau ríe.

Rameau: Está bien, está bien. No estoy ofendido. Pero la línea es segura, en serio.

Dra. Hartlepool: No lo es tanto por lo que escuché. Siete desaparecidos solo en este cuadrante…

Rameau: ¡Pero ninguno en esta estación! Llevo esto por la mano.

Dra. Hartlepool: ¿Y por qué no todo el mundo hace lo mismo?

Rameau vuelve a la mesa con dos tazas de té. Coloca una enfrente de la Dra. Hartlepool, y se sienta frente a ella, revolviendo su té y mirándola atentamente. Ella da un sorbo al té, devolviendo la mirada.

Rameau: Nunca viste esto allá en los tiempos dorados, ¿verdad?

Dra. Hartlepool: ¿Tú sí?

Rameau: ¿Qué se supone que significa eso?

Dra. Hartlepool: Las líneas de la Lampeter han estado aquí por siglos. Su época dorada debe haber acabado mucho antes de que la compañía cayera en la ruina. ¿Que no el último miembro de la familia se quemó vivo?

Rameau: Eso es un rumor.

Dra. Hartlepool: Un rumor que es imposible de confirmar, considerando lo que le pasó a los archivos.

Rameau: Ok, está bien. Yo tampoco lo vi en sus días de gloria. Pero he oído sobre eso. Todos lo hemos hecho. Las historias sobre las líneas, contadas por pasajeros y jefes de estación. Una pequeña parada como esta tenía tres, cuatro empleados en todo momento. Mantenimiento constante. Cientos de cabinas subiendo y bajando por los cables a toda hora, docenas y docenas pasando. Y…

Dra. Hartlepool: Y la gente, todas yendo a tantas estaciones.

Rameau: Palacios dorados, decían.

Dra. Hartlepool: Siempre dicen cosas como esas.

Rameau: Pero tiene sentido, aún así. Fueran quienes fueran los primeros Lampeter, abriendo agujeros en la realidad… deben haber tenido ambiciones enormes. Un montón de capital tras de ellos.

Dra. Hartlepool: Sí. Debe haber sido así.

Rameau: Pero ahora… mira, no digo que ustedes no hicieron algo nuevo, involucrándose como lo hicieron. Pero se está haciendo difícil. Uno de los cables se reventó el mes pasado – estuvimos fuera de servicio por una semana.

Dra. Hartlepool: Lo - siento, pero yo no decido cuanto dinero se nos asigna. Intento decirles, pero -

Rameau: No, sé como funciona. La CTNE-L – seh, bueno, no era mucho mejor, cerca del final. Pero hace frío aquí arriba. Los turnos son largos – vivo aquí la mitad del año, ahora, apenas si llego a casa.

Dra. Hartlepool: Tú no tienes una casa.

Hay una corta pausa.

Rameau: …Mi hogar adoptivo, entonces. Un lugar que no es una choza en la ladera de una montaña helada.

Dra. Hartlepool: Es comprensible.

Rameau: Las cosas están tensas. La red no puede seguir así. Una buena parte de la línea está siendo dirigida por aquí, ¡por una estación de teleférico para esquí! No tenemos la mano de obra necesaria para algo como eso. La única razón por la que tenemos estaciones como esta es porque los agujeros debían estar aquí, o algo así.

La Dra. Hartlepool se reclina en su silla.

Dra. Hartlepool: ¿Debían estar aquí?

Rameau: Mira, no lo sé. Simplemente es historia antigua de la estación. Había algo sobre las ubicaciones que elegían. Puntos débiles, o algo así. Lugares donde era más fácil construir.

Dra. Hartlepool: Hmm.

Ambos se mantienen en silencio por unos momentos, bebiendo su té.

Rameau: ¿Por qué estás aquí de todos modos?

Dra. Hartlepool: Me dio curiosidad. Pensé en consultar por ahí, hablar a algunas de las viejas manos de la CTNE-L. No tenemos registros, así que…

Rameau: Deben empezar por algún lado.

Dra. Hartlepool: No es exactamente una entrevista profesional, pero tenía un poco de tiempo libre. Solo quería verlo por mí misma, supongo.

Rameau asiente.

Rameau: Entiendo. Lampeter – SCP-7005, supongo que debería llamarle – es importante. Une a las cosas. A toda la realidad.

Dra. Hartlepool: ¿Pero necesitaba ser unida?

Rameau: Oh sí. ¿Si no como vamos a encontrar a Dios?

Hartlepool ríe.

Dra. Hartlepool: ¿Piensas que todo esto es para encontrar a Dios?

Rameau: No se para qué es, pero es la única manera de alcanzarlo. Y supongo que no tiene por qué ser Dios exactamente, pero… no hay nada más allá de esto. Toda posibilidad, contenida en todos los universos, extendiéndose hacia la eternidad… realmente es la frontera final, este multiverso. Si hay algo que puede hallar una unidad escondida, es la Lampeter.

Dra. Hartlepool: Quizá haya multiversos más allá de este.

Rameau: ¿Qué significa eso?

Dra. Hartlepool: Yo… no lo sé. Es solo algo de lo que mi colega – Kells – estaba hablando.

Rameau: Ah. Nuestro Jefe y señor.

Dra. Hartlepool: Eso le gusta creer. Pero no estoy tan de acuerdo contigo.

Rameau: Toda la realidad, unida como una. Es un sueño tan bueno como cualquier otro.

Dra. Hartlepool: Pero un sueño tan grande como ese tiene que ser mejor que “tan bueno como cualquier otro”. Nadie puede escapar una cosa como esa. No quedará ningún otro lado si las cosas se vuelven raras para “toda la realidad”.

Rameau: Quizá. ¿Pero qué otra cosa tienes?

Hay otra pausa. La Dra. Hartlepool se levanta, camina hacia la ventana, y mira hacia afuera.

Dra. Hartlepool: ¿Sabes lo que le pasó a los archivos? ¿Hay alguna historia antigua de estación sobre eso?

Rameau: Oh, sí. Dicen que John Lampeter, el último de la familia, se volvió loco.

Dra. Hartlepool: ¡Ah! Así que que se quemó vivo a sí mismo.

Rameau: Bueno, quizá. No voy a hablar mal de los muertos. Pero dicen que encontró algo, en algún lugar, en lo profundo del este de la línea.

Dra. Hartlepool: ¿El “este”? No existen puntos cardinales en el multiverso.

Rameau: No, pero es más fácil pensarlo de esa forma. Esto – toda el área que ustedes controlan – es el oeste. Tienen más de ella de lo que piensan. Aparte de eso está el centro, lleno de intercambios y estaciones abandonadas, una red rota que alguna vez fue la joya de la corona de la Lampeter. Y más allá está el este. Nadie sabe lo que pasa ahí.

Dra. Hartlepool: ¿Por qué?

Rameau se encoje de hombros.

Rameau: Como dije. He estado trabajando en esta parte de la línea durante toda mi carrera. No tengo mucho tiempo para hablar con los pasajeros – todos los elevadores pasan por encima de mi cabeza.

Dra. Hartlepool: Así que John Lampeter encontró algo allí…

Rameau: Que lo volvió loco. Sep. Y entonces las llamas rugieron brillantes y fuertes.

Dra. Hartlepool: Poético.

La Dra. Hartlepool se asoma por la ventana. La nieve sigue siendo demasiado densa para distinguir mucho, pero una pequeña luz puede verse, proviniendo de la base de la montaña.

Dra. Hartlepool: ¿Qué es la luz?

Rameau: Esto era un mundo-tumba.

Dra. Hartlepool: La mayoría de los mundos-tumba están, bueno, llenos de tumbas.

Rameau: Exactamente. Los Reducidos Monjes del Corazón Llameante creían en la gloria del deterioro mismo. Cada una de sus tumbas quema por la eternidad, manteniendo cada cuerpo en un constante estado de destrucción. Las cenizas caen constantemente, transformándose en combustible mientras flotan hacia el suelo. El cuerpo nunca es destruido, pero siempre está perdiendo más de sí mismo.

Dra. Hartlepool: ¿Sabes cuántos archivos tenemos actualmente en la base de datos de la Fundación? Siete mil. Siete mil anomalías individuales. Y aún así, a apenas diez universos de distancia, las leyes de la entropía están suspendidas, y miles de tumbas llenan el suelo de un mundo extraño.

Rameau: ¿Se supone que eso debería ser shockeante?

Dra. Hartlepool: No. No, supongo que no.

La Dra. Hartlepool vuelve a su asiento, mirando el fondo de su taza.

Dra. Hartlepool: Tú eres una criatura del deterioro también, supongo. Todos ustedes, los jefes de estación, parecen serlo.

Rameau: ¿Intentas molestarme, doc?

Dra. Hartlepool: Quizá un poco.

Rameau: Nací como hijo de un investigador de la Fundación. Crecí y me uní a la Mano. Cuando tenía treinta, acabé encontrando un archivo de la Fundación que contaba una historia, de como Matthew Rumsfeld cayó a través del tiempo siendo adolescente, se cambió el nombre a Rameau, y vivió una vida arruinada e infeliz en un pasado distante. Se hizo viejo y murió. Pero usted ya sabía todo esto.

Dra. Hartlepool: Lo siento.

Rameau: No lo sientas. Soy una rata de los raíles, Rosie Hartlepool, como todos lo somos. Como tú lo eres. Tomé el nombre de mi otro yo para recordarme que si no estuviese aquí, estaría ahí, o en un lugar completamente diferente. Aquí, por otro lado, en la unión entre posibilidades… quizá realmente pueda encontrar a Dios.

Dra. Hartlepool: Espero que lo encuentres.

La Dra. Hartlepool se levanta, y se dirige hacia la puerta.

Rameau: Ey - espera.

La Dra. Hartlepool se detiene, y se da la vuelta. Rameau va a su mesa de trabajo y escribe algo en un trozo de papel. Se lo da a la Dra. Hartlepool.

Rameau: Si realmente quieres saber qué hay allá afuera, intenta con este tipo. Universo F433. Solía trabajar en el este, aparentemente. Puede que sepa algo más.

Dra. Hartlepool: Gracias. Gracias, Mathieu.

Rameau: A la orden, doc.

La Dra. Hartlepool abre la puerta, y sale afuera. Mira hacia atrás una vez más y mientras lo hace, ve a Rameau de vuelta en su mesa, poniéndose los audífonos una vez más.

Rameau: 65…93… tres, Ger, por el amor de -

La puerta se cierra.

<Fin del Registro>

El siguiente es un registro personal recuperado de una estación de tren en el Universo L453 “El Agujero de Harald”, un universo ubicado en el área “central” de SCP-7005 mencionada por Rameau en la entrevista previa. Se cree que fue compuesto hace 300 años.

Hoy registramos 456 refugiados del Este. Eso es más del 12% de todo el tráfico de esta estación. Somos una estación pequeña, para ser honesto, pero la cantidad de los que escapan es sorprendente para mí. Llevan puesto cualquier cosa que tuvieran, cualquier cosa que pudieran, y se apoyan en la clemencia de los jefes de estación para brindarles comida, agua, ropas.

Hicimos nuestra parte- les dimos los harapos dispersos que teníamos, lo que nos daban otros pasajeros. A veces me cuestiono, sobre los planes del Altísimo. Nuestro Rey Escarlata es un dios piadoso, siendo honesto, ¿pero por qué pasan tantos por aquí?

Vienen en tantas formas diferentes. Están los ricos, o los que fueron ricos, vagando en trajes harapientos y capas doradas. Están los pobres, rostros acorazados contra las carencias que han sufrido. Hay niños, algunos que piensan que todo esto es un juego, algunos que entienden que sus hogares se han ido para siempre. Tal variedad hay que todo lo que he dicho parece barato, solo categorías insignificantes que ni siquiera yo entiendo.

Hay tanto sufrimiento como este en el dominio terrestre, pero no tan diseminado. Todas las posibilidades chocan ahora la una con la otra, y aún así hay algo de lo que debemos huir. Hemos oído sobre lo que a en el Este, lo que extiende sus zarcillos de lugar en lugar. Casi que no puedo creerlo, pero la evidencia se refleja en cada iris que pasa, en cada ojo ojeroso.

Fui criado, como todos los Ghul, en el lejano desierto, en las arenas bajo el negro cielo. Nuestras únicas moradas son colecciones de tiendas, y los ocasionales santuarios erigidos por los ya muertos hace tiempo que vinieron antes. Nunca supe sobre la ciudad hasta que vine aquí. Es como el desierto, a su propia manera; hay una cierta pureza en ella, un rechazo de todo lo que es salvaje, a pesar de lo salvaje que hay dentro de ella. En su deseo por la conglomeración, crea su propio entorno salvaje.

He escuchado sobre historias de otros mundos, donde nuestro Rey no es el benévolo cielo de corona roja, sino una criatura sanguinaria de rencor y envidia, una idea nacida del peso aplastante del sufrimiento. Se me hace difícil de creer. Y aún así, aún haré las ofrendas de roca y cobalto, con la esperanza de que nuestro Rey nos escuche. Cuando vea el sufrimiento, recordaré bien la suerte que se me fue dada. Y confío en que, algún día, todos los dominios se unirán, y el Este será libre una vez más. Algún día, espero, nos daremos un banquete en sus pasillos, los ricos y los pobres de manera igual.

El siguiente documento fue encontrado en las ruinas de los archivos Lampeter. Es uno de tan solo un puñado de documentos que no fueron destruidos a fines de la existencia de la CTNE-L.

La ciudad brilla. La veo desde mi ventana.

Está dentro de mi ventana.

Ha ocupado la mayoría del cuarto ahora. Solo queda la cama. No sé por qué puedo verlo y los demás no – es tan obvio. Ahí está la ciudad, y ahí está el resto del suelo. Y luego estoy yo.

La ciudad brilla contra la noche, y es hermosa. Solía odiarlo, como los demás lo hacían, pero ahora lo amo. Se mueven a través de ella despacio, aún intentando encontrar espacios en ella, intentando salir. Escaparse en el auto. Pero nunca los encuentran. Aprenderán a amarla, también. Tendrán que hacerlo.

Su desparrame se extiende hacia a fuera, gradualmente, acariciando todo lo que toca. Se levantan, el acero y el vidrio, retorciéndose haca arriba como extrañas plantas por encima de lo que fue el Mojave, aplastando los cactus, enterrando las raíces en la arena. ¿Acaso la física permite que la corteza derretida de la Tierra sea convertida en condominios? ¿Acaso las luces se apagarán mientras caemos dentro del sol? Pero eso no interesa de todos modos, porque entonces el sol se volverá una parte de ella.

No he sido llevada aún, pero quiero serlo. Sostengo mi corazón, le doy mi piel. La ciudad se resiente, abriéndose paso a través del mundo, sus trenes escurridizos creando nuevos trabajos donde antes solo había campo. El concreto resbala y se desliza, jugando en las mezcladoras, salpicando por los valles, las colinas galesas convirtiéndose en escoriales, la estepa Kazaja absorbida dentro de una más grande Almaty dentro de una aún más grande Novosibirsk y dentro de una aún más grande Pekín.

Amo a la ciudad. La amo por completo. Amo sus callejones y sus teatros, vomitando luz blanca dentro de sus rostros gimientes y chillantes. Amo sus pulcras barriadas, fregadas a fondo, como toda ciudad debería tenerlas. Amo sus antiguos monumentos, destruidos y fundidos nuevamente en metal, para ser destruidos y recontextualizados en el futuro. Amo todo.

Y por sobre todo, amo las luces. Amo esas lámparas, en las puntas de los edificios donde solían haber montañas, donde solían haber tumbas. ¡Amo sus colores, parpadeando en rojo, verde y amarillo! El pasto se ve hermoso, repleto en amarillo. Quiero estar en él.

Me entrego a ti, oh ciudad. Quiero ser uno de ellos. Una luz de neón, refulgiendo hacia afuera, afuera, hacia afuera para siempre. Déjame iluminar el mundo. Déjame mostrarles como se hace.

La siguiente es una entrevista entre la Dra. Hartlepool y Titus Quaker, un jefe de estación en el Universo F433 “El Vacío”.

<Comienzo del Registro>

La Dra. Hartlepool se halla en un elevador, que se dirige al piso más alto de un edificio. Las paredes y el suelo tanto del elevador como del edificio están hechas de vidrio, permitiendo al ocupante observar la estructura por completo. Es extremadamente grande, con varios metros de altura, dividido en una serie de cuartos cuadrados sin amoblamiento o residentes visibles.

Desde las ventanas exteriores, se puede ver un enorme volcán; aparentemente el edificio está construido en el borde de la caldera. Se observan un número de plataformas metálicas sobresaliendo desde las cornisas de la caldera, sobre las cuales se encuentran múltiples globos aerostáticos. Estos globos parecen elevarse hasta y descender desde las nubes en el cielo; en las plataformas, se está produciendo un complejo intercambio de pasajeros.

La Dra. Hartlepool llega al piso más alto del edificio. Al otro lado del cuarto se puede ver un hombre anciano, a unos metros de distancia; está vestido de negro, sosteniendo un bastón plateado, y observa los globos de afuera. La Dra. Hartlepool sale del elevador.

Dra. Hartlepool: Puf… sí que es un caminito largo hasta aquí arriba.

Quaker: Sí.

La Dra. Hartlepool se acerca a Quaker.

Dra. Hartlepool: Mi nombre es Rosie Har-

Quaker: Hartlepool. Sí.

La Dra. Hartlepool suspira.

Dra. Hartlepool: Mira, trabajo para la Fundación. Me tienen hasta la coronilla con respuestas crípticas de los sujetos de entrevista. No tienes ningún truco barato que no haya visto miles de veces antes, y si tienes poderes mágicos, no te hace especial. ¿Ok?

Quaker se da la vuelta, y sonríe.

Quaker: Mis disculpas, doctora. Estaba pensando en otra cosa. Por favor venga conmigo.

La Dra. Hartlepool se acerca a la ventana, y observa los globos que se elevan afuera.

Dra. Hartlepool: ¿Tiene alguna idea de por qué…?

Quaker: Se me ha dicho que era la única manera. El agujero debía ser construido al lado del volcán. Sobre los globos – bueno, no sé sobre eso, pero esta era, de acuerdo a las antiguas historias -

Dra. Hartlepool: - al chismorreo-

Quaker: - a las antiguas historias de los jefes de estación, la única forma que tenían de instalarlos. Dra. Hartlepool, ¿hay algo que pueda hacer por usted? ¿O vino desde tan lejos hasta aquí para interrumpirme con comentarios sarcásticos?

Dra. Hartlepool: Lo siento.

Quaker: No se preocupe. ¿Así que…?

Dra. Hartlepool: Fui enviada aquí por Mathieu Rameau, del Universo G299.

Quaker: Ah, sí. El hombre en la montaña. Estuve con el brevemente en alguna que otra función, en los últimos días de la CTNE-L. Hemos charlado alguna vez. Buen tipo. Un poco aislado, creo yo.

Dra. Hartlepool: ¿Aislado? Estás en un edificio de cristal del tamaño de un rascacielos sin nadie más dentro.

Quaker: Así es, pero a diferencia de él, me subo en un globo al final del día y vuelvo a mi hogar con mi familia. Deberías intentarlo alguna vez.

Dra. Hartlepool: No tengo una familia.

Quaker: Consígueme una nueva entonces. Hay un montón ahí afuera. Algunas que son la misma que la tuya original, pero les falta una Rosie Hartlepool.

Dra. Hartlepool: ¿Eso fue lo que hiciste entonces? ¿Conseguirte una nueva familia?

Quaker: Oh por Dios, no. no gusto de ese tipo de depravaciones.

La Dra. Hartlepool observa con recelo a Quaker.

Dra. Hartlepool: ¿Depravaciones?

Quaker: Oh, sí. Verás – Bueno, yo nací en un mundo en el que nevaba todo el tiempo.

Dra. Hartlepool: Pues que divertido.

Quaker: Sí, lo era. La nieve te hacía cosas. Como que… cambiaba las cosas. Cambiaba el como habían sido desde siempre. Te levantabas y personas que habías conocido durante toda tu vida nunca habían nacido. Toda posibilidad alterándose, cambiando, fragmentándose a tu alrededor. Eventualmente, toda la línea temporal desapareció, destruida por sus propias contradicciones. No es una buena forma de vivir, moverse por las posibilidades de la vida, buscando saltar entre líneas temporales para satisfacer tu añoranza de enmendar errores pasados. Todos tenemos nuestro propio camino, y deberíamos quedarnos en él.

Dra. Hartlepool: …O-key. Bueno. No tengo planeado encontrar copias de nadie de mi familia, gracias, pero lo tendré en mente. Ahora -

Quaker: No seas tan frívola. Las posibilidades aquí son interminables. Puedes moverte de la pobreza a una fortuna inimaginable, porque aquella pelusita en tu bolsillo vale más que nada en el mundo en alguna realidad mal concebida allá en el brazo derecho. Puedes perderte en todo eso – placer tras placer. Espejos más allá de los espejos.

Dra. Hartlepool: No estaba siendo frívola. Entiendo la… tentación. Pero eso no los trae de vuelta.

Quaker: No. No lo hace.

Hay una pausa por varios segundos.

Quaker: Ahora, supongo, quieres saber sobre mi tiempo en el este.

Dra. Hartlepool: ¿Rameau te lo dijo?

Quaker: No, simplemente sé como funciona esto. ¿Por qué habrías venido si no es por eso? No hay nada aquí. Alguna vez esto fue un edificio bullicioso, hasta -

Dra. Hartlepool: Hasta que la decadencia lo alcanzó, la CTNE-L colapsando, y todo eso. Sí, lo he escuchado antes. Quiero saber qué fue lo que John Lampeter encontró en el este.

Quaker suspira.

Quaker: Lo que encontró es lo que cualquier oriental, o cualquiera del centro podría decirte que habita ahí. Lo que encontró era el Dios de Neón.

Hay una pausa.

Dra. Hartlepool: ¿Y qué es el Dios de Neón?

Quaker: El Dios de Neón es – es lo que pasa cuando jugueteas demasiado con el tejido de la realidad.

Dra. Hartlepool: ¿Osea?

Quaker: No tienes por qué ir ahí. Rameau tiene la cabeza llena de ideas estúpidas. Es joven. Idealista. Todos debemos forjar nuestros propios -

Dra. Hartlepool: No me interesa. Habla.

Quaker suspira nuevamente.

Quaker: Hubo un mundo – un mundo muy lejos de aquí. Un universo. Tenía una Tierra, como tantos de ellos. Suena bastante similar a la tuya propia. Había un pueblo en esta Tierra, un pueblo llamado – llamado Peiriant, en Argentina.

Dra. Hartlepool: ¿Un pueblo?

Quaker: Sí. Era un pueblo. Y entonces, un día, una de las casas comenzó a crecer. Nuevas habitaciones crecieron sobre ella. Tan solo otra anomalía más. Así que la Fundación se involucró.

Dra. Hartlepool: ¿A qué te refieres con que “crecían"?

Quaker: Tan solo aparecían. Un cuarto, y luego otro. Extendiéndose y agrandándose, moviéndose de casa en casa. No había ninguno igual al otro, pero todos – tenían en común, supongo, que se mantenían dentro de la estética del pueblo. Al menos al principio, antes de que comenzaran a hacerse más… genéricos. Cemento, vidrio, metal.

Dra. Hartlepool: ¿Un pueblo solo - expandiéndose?

Quaker: Sí. Y siguió haciéndolo. Para siempre. Sin parar.

Dra. Hartlepool: …Oh.

Quaker: Sí. Le tomó décadas cubrir Sudamérica, y aún más décadas cubrir toda la Tierra. Una única metrópolis, expandiéndose, cada vez más y más, rascacielos tras rascacielos, tragándose todo a su paso. Las personas en ella… dejaron de comer, de beber, de hacer nada. Al principio se volvieron idiotas maníacos, pero luego de que terminó, luego de que el mundo entero era una única ciudad, completamente conectada, ellos tan solo – pararon. Se descompusieron. Lloraron, golpearon sus puños, se lamentaron, y entonces… pararon. Observando arriba hacia las estrellas.

Dra. Hartlepool: Sabes sobre esto con bastante detalle.

Quaker: Porque no se detuvo ahí. Volvió a ocurrir.

Dra. Hartlepool: …Oh. Oh.

Quaker: El Este está roto, Dra. Hartlepool. Son pequeñas islas de civilización entre mundos que se han convertido en el Dios de Neón. El primero, en Peiriant, fue hace milenios. Solo supimos lo que había ocurrido, donde comenzó, por los arqueólogos que volvieron, de mundo muerto a mundo muerto. Nunca que atrevieron a entrar al universo original. Ahora, hay cientos, quizá miles…

Dra. Hartlepool: ¡¿Miles?!

Quaker: Sí. Las personas han intentado detenerlo, pero nada funciona. Han intentado explotar planetas enteros para frenar la marea, y simplemente vuelve a ocurrir. Una vez. Y otra vez. Y así sigue aún hoy.

Hay silencio por un momnento.

Dra. Hartlepool: Como fue que no nos -

Quaker: Los refugiados no siempre consiguen llegar hasta el oeste. La Lampeter es vasta, y ha estado mal administrada por un largo tiempo. El Dios de Neón es solo otra parte de su mitología, olvidado por el tiempo. Es un relato de cientos que vienen de tierras lejanas. Pero cuanto más te adentras en el este, más se vuelve una realidad.

Hay un silencio durante varios minutos. La Dra. Hartlepool continúa observando los globos aerostáticos mientras se elevan y descienden.

Dra. Hartlepool: Entonces – hay una especie de virus. Que convierte planetas en ciudades.

Quaker: Cualquier lugar con vida inteligente.

Dra. Hartlepool: Y los trenes se llevan a los sobrevivientes.

Quaker: Sí.

Dra. Hartlepool: ¿Incluyéndote?

Quaker: Oh, no. Mi mundo murió porque – bueno, eso es una historia para otro día. Ya no existe. Nunca lo hizo. Me escapé cuando pude, y abandoné el resto atrás, y ahora me paro aquí, día tras día, observando los globos. Haciendo mi parte, como lo veo yo.

Dra. Hartlepool: ¿Y eso te… reconforta?

Quaker se da la vuelta y mira a la Dra. Hartlepool por primera vez

Quaker: ¿A qué te refieres?

La Dra. Hartlepool pone sus manos en su cara.

Dra. Hartlepool: Hay un virus, convirtiendo mundos en ciudades, consumiéndolos y dejando a las personas como idiotas balbuceantes en el suelo. Miles de universos han sucumbido. Y no puede ser detenido.

Quaker: Quizá se puede. No lo sé. Yo solo controlo la estación.

Dra. Hartlepool: Bien por ti. Mientras te haga feliz.

Quaker: Oh, adelante, intente detenerlo. Quizá usted sea la heroína. Yo seguiré administrando la estación, seguiré permitiendo que vidas enteras sean vividas cuando, de otro modo, serían detenidas, por la plaga neón o por otra cosa. Hay generaciones enteras vivas gracias a nuestros esfuerzos.

Dra. Hartlepool: Y aún más generaciones podrían estar vivas también. ¿Cómo puede ser que no nos avisara?

Quaker continúa mirando por la ventana.

Quaker: He cumplido con mi parte. Mi conciencia está tranquila.

La Dra. Hartlepool observa a Quaker por unos instantes, antes de dar la vuelta e irse.

<Fin del Registro>

Informe por el Director Kells sobre el Dios de Neón

No ignorábamos por completo la existencia de este “Dios de Neón” que describió Quaker. Habíamos escuchado historias, especialmente de aquellos con conocimiento del “Este Multiversal”, como lo llamaremos de forma provisional. Historias sobre ciudades que se adueñan del mundo, ciudades de mentira que imitan las verdaderas maneras en las que las personas viven, construyen, y desarrollan comunidades. Una ciudad de pesadilla, una sombra de la realidad.

Esa es la cosa sobre las ciudades. Son esencialmente conglomerados de personas viviendo juntas. Las primeras ciudades se formaron porque la agricultura le permitió a las personas “especializarse” – en lugar de pasar todo el tiempo buscando comida suficiente para sobrevivir por el día, una pequeña división de la tribu podía alimentar a todo el mundo. Eso significaba que otras personas eran libres de hacer otras cosas – como construir, comerciar, rezar y demás. Conquistar, gobernar, convertirse en un dios en vida.

Muchas de estas cosas necesitaban ser hechas en lugares específicos, con otras personas – entonces, se formaron las ciudades. Personas uniéndose. Simplemente es un tema de causa y efecto, de algún modo. Una cosa pasa, así que otra cosa pasa.

Pero, en todas las historias que hemos escuchado, en todos los textos y leyendas, la misma cosa se dejaba ver. La ciudad tan solo – aparece. Comienza a crecer. No es una ciudad real, una cosa humana cumple con un sentido de acuerdo a como los individuos viven sus vidas. Tan solo… está ahí. Los mismos símbolos de nuestra realidad replicados, una y otra vez, constantemente.

Crecí en Londres – una ciudad enorme, una vasta metrópolis. La ciudad original era una pequeña cosita, aferrándose a los bancos del Támesis, una rival a la cercana Westminster. Entonces, diferentes asentamientos convergieron en algo más grande que ellos mismos. Pero nunca fueron completamente eliminados. Aún hay antiguos restos, muros, pedacitos y piezas. Los límites entre barrios.

Esta ciudad no tiene nada de eso. Es una parodia grotesca, transformándose a sí misma una y otra vez, como si – intentara volverse una ciudad real, pero no sabe como. O quizá solo sea un glitch en algún sistema que no podemos ver.

Pasarán miles de años – probablemente – antes de que nos alcance. Pero aún así es una amenaza. Somos la Fundación, después de todo – tendremos que encontrar una manera de contenerlo. Eso es lo que hacemos. Ese es nuestro propósito. Y se nos está dando un presupuesto ínfimo para hacerlo.

El siguiente poema fue descubierto por la Dra. Hartlepool mientras viajaba al “Centro Multiversal”.

ronda en círculos esa barrosa mente
sobre las vías se expande enormemente
sobre del arco su tope ha de mover
hacia dónde debe ir, busca responder

mas la ceniza se alinea, ya no hay donde esconderte
con el acero al cortar el cartón
y el papel, entrando a
un nuevo mundo para volver a nacer, otro mundo
quieto en el lodo, en círculos terminan

el tren de papel grita tu nombre
marcó tu momento el dios de neón,
tu mundo está hecho de halógeno y suerte,
tú, en círculos, bendices el lodo
donde tú naces, donde más repugnas

hecha un millar de veces la misma decisión
sobre la línea, árbol en ramificación
lampeter se extiende en la infinita oscuridad,
ennegrecida costra, sus venas observad
por este lugar el dios de neón se apresura
sus túneles halla, su reino hacia la abertura
en círculos todas tus decisiones se apilan
y frente de tu lengua estas linternas oscilan

y todo el mundo es de acero y de cristal
ahora, en círculos, bajo el pastizal

~jean-antoine delacroix

El siguiente es un registro de un encuentro hecho por la Dra. Hartlepool mientras se encontraba en el Universo Q865 “Praderas”.

<Comienzo del Registro>

La Dra. Hartlepool está en una amplia estepa abierta. Frente a ella, se pueden ver un pequeño establo y una estructura de madera; su apariencia recuerda a una estación yam mongola del siglo 13, un punto de referencia para los mensajeros del imperio mongol, donde podían cambiar de caballos rápidamente, permitiéndoles realizar largos viajes en un corto periodo de tiempo.

Alrededor de las construcciones se hallan varias rocas de gran tamaño. La mayoría muestran grabados desgastados, los cuales son irreconocibles en su mayoría. Algunos parecen tener diseños más recientes, aunque más crudos, exhibiendo una serie de bifurcaciones y trozos de hilo.

La Dra. Hartlepool se acerca a la estructura más cercana de la estación.

Dra. Hartlepool: ¿Hola?

No hay movimiento desde el edificio. La Dra. Hartlepool se acerca.

Dra. Hartlepool: ¿Hola? ¿Hay alguien ahí?

PdI #7005-A: No vendrán.

La Dra. Hartlepool se da la vuelta, sobresaltada. Un hombre en sus cuarentas, vestido en pelajes, se halla sentado en una de las rocas, tallando un palo.

PdI #7005-A: No están ahí. Volverán dentro de poco.

Dra. Hartlepool: Ah – me asustaste.

PdI #7005-A: Venga. Siéntese.

Dra. Hartlepool: ¿Eres el jefe de estación?

PdI #7005-A: En algún lugar, probablemente.

Dra. Hartlepool: No me gustan las res-

PdI #7005-A: -puestas crípticas. Sí, supuse que no te gustarían. A la Fundación generalmente no le gustan. Muy bien; mi nombre es [DISTORSIÓN].

Dra. Hartlepool: Rosie - uh, Dra. Hartlepool. Un placer. ¿Por qué estás sentado en una roca en una estación de yam multiversal?

PdI #7005-A: Ayuda a pasar el tiempo.

La Dra. Hartlepool suspira. PdI #7005-A se ríe.

Dra. Hartlepool: Busco información sobre el Dios de Neón. ¿Sabes algo de eso?

PdI #7005-A: Oh sí. Pero no importa realmente. Venga, venga, siéntese conmigo. Juguemos un juego de azar.

Dra. Hartlepool: ¿Azar?

PdI #7005-A: Sí. Uno dice una mentira de nuestro pasado, y el otro le dice lo que verdaderamente pasó.

Dra. Hartlepool: ¿Cómo? ¿Y como es eso un juego de azar?

PdI #7005-A: Esta es una estación entre realidades. La esencia de las cosas es diferente aquí; la respuesta correcta debería ser más fácil de entender. Y sobre cómo es un juego de azar, bueno – todo está ocurriendo en algún lugar, ¿verdad?

Dra. Hartlepool: Ya…

PdI #7005-A: Es todo suerte. Hay una infinidad de doctoras Hartlepool, una infinidad de [DISTORSIÓN], con cada decisión o proto-decisión y toda posibilidad creando nuevas realidades a partir de ahí. ¿Pero por qué tú eres tú? ¿Por qué sientes las sensaciones de esta Dra. Hartlepool?

PdI #7005-A hace gestos de señalar una gran área.

PdI #7005-A: Esta estepa existe como parte de un clúster de universos, donde el imperio mongol nunca cayó, donde el mundo entero se volvió un lugar donde los nómadas vagan. Solo unos pocos están conectados a la Lampeter, pero todos los universos se hallan ahí, uno tras el otro. Tantas estepas, tantos campamentos, tantas yurtas. Decisiones sobre decisiones. Pero cada individuo es aún así una personas, completa, única, hecha de sangre y carne y hueso. Y a pesar de esto cada una debe existir, porque todas las cosas existen.

Dra. Hartlepool: Por que todos ustedes intentan siempre -

PdI #7005-A: Porque hablar de este tipo de cosas hace más fácil pasar el tiempo aquí. En el asunto, tras bambalinas. Cada universo está tan lleno de narrativas y significados y todo lo demás que de lo único que tenemos para hablar es, bueno, lo raro que es.

Dra. Hartlepool: Hmm.

PdI #7005-A: ¿Tiene sentido, no?

Dra. Hartlepool: Un poco. Está bien. Jugaré tus juegos de azar.

PdI #7005-A: ¡Eso es chica!. Muy bien, yo empiezo: cuando era un niño, aprendí a tocar el clarinete. ¿Cuál es la verdad?

La Dra. Hartlepool lo observa por un momento.

Dra. Hartlepool: ¿Aprendiste a tocar el piano?

PdI #7005-A: El violín. ¡Pero entiendes la idea! Muy bien, tu turno.

Dra. Hartlepool: Hmm. Ok. Me he divorciado dos veces.

PdI #7005-A: Veamos…

PdI #7005-A frota su barbilla durante unos segundos.

PdI #7005-A: Una vez – creo hace, ¿ocho años? Estabas en… ¿un lugar llamado San Francisco?

La Dra. Hartlepool se inclina hacia atrás velozmente.

Dra. Hartlepool: ¿Los muros porosos en el universo pueden hacer eso?

PdI #7005-A: Oh sí. Vamos. Tú intenta conmigo otra vez: nací en Idaho.

Dra. Hartlepool: No…. tu naciste – tu naciste en un lugar como Idaho, que se volvería Idaho, pero se llamó… [DISTORSIÓN]?

PdI #7005-A: ¡Sí! ¡Exactamente! Te sale natural.

Dra. Hartlepool: Gracias. Pero – Ok, si todo es un juego de azar, ¿qué implica eso?

PdI #7005-A: ¿Sobre qué?

Dra. Hartlepool: Bueno – todo. ¿Cuál es el significado de -

PdI #7005-A: ¿El significado de la vida? Vamos, no somos niños. Es lo que sea que tú quieras que sea. Tú eres quien eres por la suerte que atraes. Relájate. Disfrútate a ti misma. Cada buen momento pasará eventualmente, así que aférrate a ellos mientras duren.

Dra. Hartlepool: Eso solo es reconfortante para las personas que están pasando por buenos momentos.

PdI #7005-A: Bueno – Ok, está bien. ¿Pero qué más da?

Dra. Hartlepool: Conocí a alguien que vivía en una montaña. Creía que la única razón para la cual ser capaces de ver el multiverso, de ver toda posibilidad, era encontrar a Dios.

PdI #7005-A: Pero si encontraras a Dios, toda una cantidad de realidades en las que no encuentras a Dios se crearían.

Dra. Hartlepool: …No comprendo.

PdI #7005-A: El multiverso no es el fin de todo, ¿se entiende? ¿No? Mira, el punto es que, tal como toda decisión en un universo crea un universo nuevo, toda decisión en un multiverso crea un nuevo multiverso. Una vez rompes las barreras entre líneas temporales, termina siendo tan solo un universo a una escala más grande, lo que significa que su contrapunto siempre ha existido. Espejos sobre espejos.

Dra. Hartlepool: Eso… la lógica en esto suena -

PdI #7005-A: ¿Qué más puede haber? Tu Dios de Neón cubrirá todo el multiverso, el mundo será uno en sí mismo, y entonces otro multiverso vendrá para hacerle de espejo, donde el Dios de Neón nunca existió. Es muy simple. Ahora – es tu turno.

Dra. Hartlepool: Bien. Mi hermana es una bióloga marina.

PdI #7005-A: No…no es así. No…

PdI #7005-A inclina su cabeza hacia un lado.

PdI #7005-A: No. La verdad es que abandonaste la ciudad en un tren cuando eras una niña.

Dra. Hartlepool: …¿Qué?

La Dra. Hartlepool se levanta de forma abrupta. Comienza a mirar a sus alrededores, en aparente pánico.

Dra. Hartlepool: ¿Qué – cómo dices? ¿Cómo fue que – quién carajo eres?

PdI #7005-A: [DISTORSIÓN]. Ya te dije.

Dra. Hartlepool: ¡Eso no es un nombre! ¡Eso es un sonido! El sonido de – no sé, una cinta reproduciéndose? ¿Qué mierda está pasando? ¿Dónde estoy?

La Dra. Hartlepool retrocede, rápidamente. PdI #7005-A continúa tallando su palo, lentamente, mientras la observa.

PdI #7005-A: Estás retrocediendo, Rosie Hartlepool. Ahí estás. Retrocediendo, al mismo tiempo que estás jugando otra ronda, al mismo tiempo que este palo te atraviesa.

Dra. Hartlepool: …puta madre.

La Dra. Hartlepool corre a los establos, y monta un caballo. PdI #7005-A continúa tallado y observando. La Dra. Hartlepool se va.

<Fin del Registro>

Informe por el Director Kells

Los refugiados han comenzado a alcanzarnos – o, quizá, solo hemos sido capaces de verlos, ahora sabemos lo que estamos buscando. Ahora sabemos ubicar historias de ciudades en el medio de tanta confusión. Y una vez comenzamos, hubieron tantas, tantas.

El “Ghul” anónimo los describió como “acorazados contra las carencias que han sufrido”. No estoy tan seguro. No veo gente que haya construido defensas, sino personas que se han puesto máscaras, intentando desesperadamente parecer normales cuando nada lo es.

Por lo que hemos escuchado, las personas que son infectadas por las ciudades se vuelven idiotas maníacos y balbuceantes. Esto no parece ser exactamente así. Parece ser que todos son afectados de diferente manera. Algunos se vuelven locos; algunos comienzan a desesperarse; otros se vuelven extraños fanáticos, iluminados, predicando los evangelios de la planificación urbana y los esquemas de desarrollo altamente avanzados. No hay reacción alguna al Dios de Neón; no produce ningún patrón, ninguna consistencia.

Al menos, al principio. Eventualmente, le pasa lo mismo a todos ellos. Al menos dos docenas habían sido demasiado afectados como para volver; los hemos puesto bajo observación. Pero luego de un tiempo, cuando toda la ira y la desesperación acabaron, ya no quedaba nada más que observad. Se tiran al suelo y observan el techo – no comen nada, no necesitan nada. No sienten nada tampoco, por lo que podemos observar.

Es como si no hubiese nada más por lo que moverse, por lo que levantarse. Físicamente, no encontramos problema alguno en ellos. Mentalmente, están intactos y bien. No hay efecto anómalo que podamos detectar – solo lo que observamos. El silencio, hermoso y con los ojos como platos.

La gente se aleja del grupo de investigación. Hemos estado trabajando en dos edificios cerca del Sitio 565, con un equipo agotado intentando coordinar cientos y cientos de estaciones de paso… No está funcionando. Necesitamos más fondos, pero los del O5 se empeñan en desviarlos.

¿Qué está pasando ahí arriba? ¿Acaso no comprenden la importancia de la Lampeter? Es el órgano principal del viaje interdimensional, nuestra única vía de comunicación con todo lo que hay más allá de nosotros. Y aún así el consejo parece más y más apático. Casi nadie se ha molestado en leer esta página en meses. Se ha ido degenerando en Rosie y yo escribiendo las notas, entrevistas, reportes. No hay nada sistemático aquí en lo absoluto.

¿Cómo puedo hacerlos entender? Podría escribir montones sobre SCP-7005. Podría usar este espacio para mapear la red, describir cada aspecto de su historia que hemos sido capaces de recuperar, leyendas detalladas de las antiguas líneas – la Cascada Gólem, el Incidente Corialis, la Profecía de la Lámpara. Pero no lo hago. Escribo mis impresiones. Escribo lo que parece importante en el momento.

No sé que estamos haciendo, ninguno de nosotros.

La siguiente es una carta descubierta en un refugiado del “Este Multiversal”. Aunque su autenticidad ha sido establecida sin duda alguna, se desconoce como es que este documento llegó a su posesión, al haber sucumbido a los efectos del Dios de Neón poco después.

A quien corresponda,

La noche anterior, soñé que volvía a casa.

Ningún Lampeter ha estado en casa por siglos. Habíamos contado historias sobre ella. Hemos tallado murales en los techos de nuestros trenes y tranvías, nuestros teleféricos y alforjas. Todos muestran la misma cosa: hombres grotescos, los primeros miembros de nuestra familia, levantando y tallando y construyendo cosas que no deberían ser construidas.

No sé como se veía ese mundo, pero me lo imagino. Era un mundo-Tierra, uno de esos de patrón estándar que es tan común entre nuestros trenes. Tenía una Nueva York, una Torre de Londres, un Fuerte de Delhi con toda su ceremonia. Tenía una Isfahán, saqueada por los hotaki como tantas otras miles. Tenía bosques verdes y lámparas marroquíes, chapiteles y sinfonías, sus Puertas de Hierro y noches en Wyoming. Tenía todas las cosas que yo, y los demás, habíamos visto tantas veces antes.

He visto primos míos instalarse en tales mundos, representando como sus presentes, sus pasados, podrían haberse visto. Los he visto colocarse como príncipes de sus propios feudos. ¿Pero quién fue el primer Lampeter? ¿Fue un rey? ¿Un hombre rico? ¿O era acaso un predador, un hombre pobre que vio una forma de hacerse rico a expensas de sus prójimos?

Todos disfrutamos los frutos de su trabajo. Las líneas nos han hecho ricos. Somos prósperos, respetados, amados. Los boletos vuelan a través de nuestras estaciones, aumentando nuestro capital, haciéndonos imparables. Incluso el deterioro, el lento colapso de la Lampeter, no ha hecho un daño significativo.

Pero yo soy el último Lampeter, el último que aún se aferra a nuestro nombre. Y he encontrado algo, allá en el Este. Encontré nuestro hogar. Marqué, en un descuidado cuarto de navegación sobre una estrella distante, los orígenes exactos de los Lampeter. Rodeada de esqueletos y cuerpos chamuscados, recuperé el último fragmento de una computadora semi-quemada de hacía siglos, una cosa de bronce y hierro creada por los más tempranos nietos de nuestra casa.

Encontré nuestro hogar. Y fue el primero – el primero de todos – en sucumbir. El mítico Universo Z999 es el lugar de nacimiento del Dios de Neón.

¿Acaso no tiene todo el sentido del mundo? Vi imágenes de él – cosas granulosas, pixeladas, continentes cubiertos en un revestimiento azul-gris. Vi, en ese momento, por qué fue que todo había pasado. Lo que eran los Lampeter. Como habían, en un ignorante deseo de poder, desatado el infierno sobre el multiverso.

Porque así es como se extiende. Tiene que ser así. Se extiende mediante la Lampeter. Nuestra red y el Dios de Neón están íntimamente unidos, porque el uno es la vía para el otro.

Nosotros lo hicimos. Nuestro orgullo. Nuestro deseo de conexión, de propósito, de más y más y más, de la destrucción de incontables universos en el nombre de una única realidad, individuos viviendo vidas enteras en nuestra línea sin conexión a una tierra o al tiempo. Nosotros hicimos esto. Queríamos una unidad de todas las cosas, y obtuvimos una – una unidad enterrada bajo una ciudad de la noche.

Los archivos de la Lampeter reposan bajo un vasto domo azul, lleno de papeles, documentos, microcintas, discos duros. No hay respaldo alguno – existe en el único lugar en el que puede hacerlo, un universo de bolsillo fuera del tiempo y el espacio. Iré ahí esta noche, y llevaré fuego. No puedo destruir la línea, pero puedo destruirnos. Puedo destruir todo lo que queda de nosotros. Lampeter arderá resplandeciente, como un combustible, como una brillante luz en este cielo multiversal. Y todo mundo que muera en la oscuridad puede descansar tranquilamente, asegurado en el conocimiento de que su venganza ha sido sellada.

~ John Lampeter.

El siguiente es el registro de un incidente experimentado por la Dra. Hartlepool en el Universo Z987 “Fin de la Línea”.

<Comienzo del Registro>

Es de noche. La Dra. Hartlepool se halla en un depósito de trenes, el cual perteneció a la CTNE-L antes de su disolución. Una fogata bastante grande puede ser vista a 20 o 30 metros; una figura no distinguible se puede ver tras esta. Está usando unos lentes de sol de gran tamaño.

Alrededor de la Dra. Hartlepool hay una serie de trenes averiados, aparentemente provenientes de múltiples eras diferentes del siglo 20. Algunos de ellos se ven inusualmente corroídos, como si hubieran sido afectados de forma gradual por múltiples condiciones climáticas a lo largo de varios siglos.

La Dra. Hartlepool se acerca al fuego.

Dra. Hartlepool: ¿Hola? ¿Hay alguien ahí?

PdI #7005-B: ¡Oh! Hola. Mil disculpas – no estaba esperando visitas.

Dra. Hartlepool: Yo tampoco esperaba estar aquí realmente. ¿Qué es este lugar?

PdI #7005-B: ¿Esto? Oh, esto es un vertedero, cariño. Es un lugar donde los trenes viejos van a morir cuando las líneas ya no los necesitan. ¿Ves ese de ahí?

PdI #7005-B señala un vagón.

PdI #7005-B: ¡Este fue uno de los primeros! Solo salía del quinto universo que los Lampeter descubrieron. Es intemporal, y eterno.

Dra. Hartlepool: Comprendo. Que cosa tan extraña. Tenemos trenes como ese en mi universo, pero ninguno ha envejecido tanto como para verse así. ¿Qué son esos grabados que tiene?

PdI #7005-B: Oh, ¿acaso no son hermosos? Son los grabados hechos por los propios Lampeter. Todos los más viejos los tienen. Cuentan la historia de los primeros Lampeter, de como construyeron un dispositivo para atravesar los muros de la realidad misma.

La Dra. Hartlepool se acerca al tren, y enciende una linterna, iluminándolo. Se puede ver una serie de grabados desgastados en el metal, aparentemente mostrando a varios hombres y mujeres colocando ladrillos en una gran pared.

Dra. Hartlepool: Extraordinario. ¿Cómo lo hicieron?

PdI #7005-B: ¡No lo sé! Yo soy tan solo un ministro. No es mi ocupación describir las revelaciones de los profetas.

La Dra. Hartlepool se da la vuelta, y observa a PdI #7005-B.

Dra. Hartlepool: ¿Profetas? ¿Los Lampeter?

PdI #7005-B: Pues claro. Crearon la red. Permitieron al Dios de Neón entrar a todo.

Dra. Hartlepool: ¿El Dios de Neón?

La Dra. Hartlepool comienza a alejarse lentamente, mientras mantiene su vista sobre PdI #7005-B. PdI #7005-B ríe.

PdI #7005-B: ¡Sí! ¿No has escuchado de nosotros, su iglesia? ¿Sus sirvientes en tantos de estos mundos?

Dra. Hartlepool: ¿Tú lo adoras?

PdI #7005-B: Así es. Yo entiendo lo que es, cuando tantos otros no lo hacen.

Dra. Hartlepool: Él – parece ser una fuerza imparable que convierte mundos en ciudades.

PdI #7005-B: Oh, pero él es más que eso. Ven y siéntate al fuego. No voy a lastimarte.

La Dra. Hartlepool se detiene. Tras un momento, se acerca, y se sienta al otro lado del fuego, frente a PdI #7005-B.

Dra. Hartlepool: Está bien. No tengo otro lugar a donde ir. Ni siquiera sé como volver a casa, a este punto.

PdI #7005-B: ¿Eres del oeste?

Dra. Hartlepool: De la parte más lejana. A001. Aunque creo que cambiamos el nombre cuando nosotros tomamos el control.

PdI #7005-B: ¿Nosotros?

Dra. Hartlepool: La Funda- ¿tienes una Fundación aquí?

PdI #7005-B: No sé que es eso. ¿Fundación para qué?

Dra. Hartlepool: …Sabes, ¿Realmente no lo sé? Tan solo es la Fundación. La Fundación SCP, si entramos en formalidades. Siempre ha sido algo un poco vago

PdI #7005-B: Bueno, chica Fundación, siempre serás bienvenida a mi fuego. Nunca deja de quemar, ¿sabías eso?

Dra. Hartlepool: No lo sabía.

PdI #7005-B: He estado aquí sentado por tanto tiempo. Nunca lo he visto apagarse.

Dra. Hartlepool: Eso debe ser bastante molesto en verano.

PdI #7005-B: Sí. Supongo que sí.

Hartlepool inclina su cabeza extrañada. PdI #7005-B sonríe.

PdI #7005-B: Entonces. Quieres saber sobre nuestro maestro.

Dra. Hartlepool: Mm. Si… si no es un virus, ¿entonces qué es?

PdI #7005-B: Es nuestra salvación. ¿Sabes lo que es una ciudad, Fundación?

Dra. Hartlepool: Es un conglomerado de personas en un lugar en particular. Lo que ocurre cuando la sociedad comienza a especializarse como tal…

PdI #7005-B: Continúa.

Dra. Hartlepool: Las personas se unen porque, cuando comienzas a cultivar, hay suficiente como para que no todo el mundo deba hacerlo. Así que pueden hacer otras cosas, y la mayoría de las veces las hacen mejor colaborando. Comienza con templos, cuarteles, galpones, y de ahí crece.

PdI #7005-B: Sí. Sí, lo hace. Fábricas, ¿verdad?

Dra. Hartlepool: Puedes hacer cosas, muchas más cosas, en los confines de vastos edificios donde todo el mundo se concentra. Se acaban las industrias artesanales de tejer alfombras – ahora, un único cuarto produce docenas, cientos cada día. La ciudad se vuelve un punto de foco para la producción.

PdI #7005-B: Sí. Y así continúa. La ciudad existe para justificarse a sí misma.

Dra. Hartlepool: ¿Qué significa eso?

PdI #7005-B: ¿Para qué hacer estas cosas? ¿Cuál es el propósito final? ¿La ganancia? Eso sería demasiado fácil. ¿La fuerza de la nación? Pero la nación existe a pesar de eso. No, la ciudad existe por su propio bien, propagándose como un sistema. Las cosas que hacemos, nuestras razones para levantarnos por la mañana… todas simplemente se desvanecen. ¿No sientes eso?

Dra. Hartlepool: No por mucho tiempo.

PdI #7005-B: Pero lo hiciste, ¿verdad? Todos lo hicimos, alguna vez. Eso es lo que las ciudades hacen. Cuando te das cuenta que no hay punto alguno en nada de esto, la forma en la que las cosas llegaron a ser importan menos, y menos, y menos. Hasta que con lo único que te quedas es con la imagen de la ciudad. Las calles son construidas por una razón – antiguos senderos de ganado, simples pasaderos – pero estos dejan de importar. No puedes verlos. Mira como los rascacielos se elevan, y pierden su función en tu cabeza.

Dra. Hartlepool: Yo no -

PdI #7005-B: La ciudad se vuelve algo más que una función. Es una imagen. Es un millar de ideas, circulándola. Es pasillos donde los pobres viven y mueren, es pasarelas de ladrones y mercaderes. Se hace demasiado grande. Ya no puedes verle la lógica. Oh, los libros la describen, pero no puedes verla. Sabes que esta ciudad está construida en un cerro o un puerto, pero cuando miras hacia arriba, solo hay más de ella, edificios realizando trabajos arcaicos que no puedes comprender, que nadie comprende. Tan solo está ahí. Solo es más de sí misma.

PdI #7005-B se para, abriendo sus brazos ampliamente.

PdI #7005-B: ¡Oh, y acaso no es hermosa! Solía ser un pastor. Guiaba a los rebaños en alabanza al Señor. Pero entonces el resplandor del neón llegó a mí, y vi que lo que yo creía que era la realidad solo eran tantas luces, tantos sonidos. ¡Y que hermosas luces que son!

En este momento, luces correspondientes al entorno de una ciudad se encienden alrededor del depósito. Un gran número de rascacielos se hace visible, totalmente iluminados. La Dra. Hartlepool se levanta abruptamente, tambaleándose hacia atrás.

Dra. Hartlepool: Dios mío…

PdI #7005-B: ¡Sí! ¡Esta es una de las suyas! ¡Tomó este mundo hace mucho tiempo! ¡Somos tanta sangre y materia!

PdI #7005-B se quita los lentes de sol. En el lugar de sus ojos se hallan dos faros antiniebla cubiertos de sangre seca, los cuales brillan en el suelo a una corta distancia de la Dra. Hartlepool. La Dra. Hartlepool se mueve rápidamente detrás de un tren, donde la luz no puede alcanzarla.

Dra. Hartlepool: Oh por Dios, oh -

PdI #7005-B: ¡Tú eres de él también, Fundación! ¡Sigue! ¡Sigue adelante! ¡Encuéntralo, encuéntralo al final de la línea! ¡Él te mostrará todo lo que sabe!

La Dra. Hartlepool corre hacia la puerta de entrada a SCP-7005, a unos cien metros a su derecha. Mientras lo hace, otro set de luces antiniebla puede verse: detrás de los trenes, sobre los galpones, entre las ruinas. Parecen moverse de forma aleatoria, pero se pueden apenas distinguir formas humanoides, a las cuales están fijas de la misma forma que en PdI #7005-B.

La Dra. Hartlepool llega a la puerta, y sale rápidamente. Se pueden escuchar risas tras de ella.

<Fin del Registro>

El siguiente registro es una grabación de una entrevista entre el Dr. Kells y O5-9.

<Comienzo del Registro>

Kells: Señor.

O5-9: Kells. ¿Estás durmiendo bien?

Kells: No puedo quejarme, señor.

O5-9: ¿La familia está bien? ¿Siguen vivos?

Kells: Aún están amnestizados y más allá de cualquier punto en el que pueda volver a verlos alguna vez, señor, sí.

O5-9 ríe.

O5-9: Por favor, no debes guardarme rencor por eso. Debía hacerse.

Kells: Como diga, señor.

O5-9 suspira, y hace gestos a una silla frente a su escritorio.

O5-9: Ok. Por favor, toma asiento.

El Dr. Kells se sienta. O5-9 se reclina, observando el techo.

Kells: Señor, me gustaría saber por qué, tras siete solicitudes en el último mes por un aumento de financiamiento y personal, se me ha dicho que están disminuyendo nuestro presupuesto en un diez porciento. Una décima parte, señor. En investigación sobre el descubrimiento más trascendental de nuestra era.

O5-9: Kells, ustedes no son el único departamento que necesita fondos. Tenemos docenas – cientos, incluso – de amenazas con potencial de acabar con el mundo en nuestros registros. La investigación es una parte importante del modus operandi de la Fundación, pero la contención sigue sien -

Kells: Señor, con el debido respeto, Lampeter – SCP-7005 – contiene una infinidad de anomalías, todas de las cuales podrían acabar con nosotros tantas veces como se imagine. Contiene ejemplos de como nosotros, de como la Fundación, ha derrotado a toda amenaza de la que podamos pensar. Señor, en teoría, contiene todo. He dado la vida por esta organización. Tenemos aquí una herramienta que puede resolver todos nuestros problemas, ¡y tan solo la están ignorando, señor!

hay una pausa por varios segundos mientras O5-9 observa a Dr. Kells.

O5-9: Podría haberte matado en menos de un segundo, ¿y me interrumpes?

Kells: ¿Va a matarme, señor?

O5-9 observa al Dr. Kells por varios segundos más, antes de sonreírle.

O5-9: No. No voy a hacerlo. Y creo que tú lo sabías.

Kells: ¿Entonces me dirá -

O5-9: ¿Realmente piensas que nuestro concejo era tan plenamente ignorante del multiverso como tú sugieres?

Kells: Yo - no, pero noso -

O5-9: La Lampeter no es nuestra única ruta aquí, Kells. Si pudieses ver lo que yo puedo ver en los archivos, de los cientos y miles de anomalías que hemos catalogado – la Lampeter no es nada. Tan solo es otra ruta de salida.

Kells: Y - ¿y eso es por lo cual nos niega presupuesto?

O5-9: Les niego presupuesto porque simplemente no me interesa, Kells.

O5-9 suspira, y se endereza en su silla.

O5-9: ¿Sabes a cuantos tú he visto? Hay un Simon Kells que peleó con el Devorador, y murió. Hay un Simon Kells que desató una tormenta de nieve para siempre cambiante sobre el mundo, aniquilando línea de tiempo sobre línea de tiempo, para siempre, constantemente, creando realidades enteras que nunca existieron. Hay un Simon Kells que pasó un siglo convirtiéndose en un tirano, para siempre enzarzado en una batalla con un antiguo monstruo, y un Simon Kells que se suicidó para que eso nunca ocurriera.

Kells: Yo no -

O5-9: Hay un Simon Kells que caminó entre la tierra muerta para ver a su esposa, y un Simon Kells que le partió el cuello. Te he visto quemarte en el débil resplandor de un sol muriendo para salvar a toda la humanidad. He visto tanto de ti, Kells, y aún así no eres más que un tintineo en el radar para mí.

Kells: Como p-puede ser eso. ¿Como puede decirme esto? Todo eso -

O5-9: ¿Importa? ¿No lo entiendes? Tiene que ocurrir en algún lugar. Todo ocurre. ¿Acaso no entiendes lo que es la Lampeter, Kells? Es un espejo, para ti, para mí, que nos muestra que todo lo que somos es la suerte que las cartas nos tira. Te doy el dinero, lo retiro. Me vuelvo loco, me mantengo cuerdo. ¡La agonía de decidir no es una agonía en lo absoluto!

O5-9 ríe histéricamente. Kells se levanta, y se dirige a la puerta.

O5-9: ¡Y volverás a tu oficina, y te sentarás, observando la pantalla, esperando a que Rosie te envíe más reportes mientras estás aquí sin poder salir, Kells! Te enviará más y más, y tomarás tu botella – o quizá no lo hagas. Quizá mueras, quizá vivas, quizá, quizá, quizá, quizá…

Kells abandona la sala.

<Fin del Registro>

Informe final de la Dra. Hartlepool.

Escribo esto desde el último tren saliendo. Escribo esto observando esos murales, grabados en el techo del tren a medida que se funde con el hielo, el fuego, la jungla – miro arriba, y pienso en mi hermana, en mi mundo antes de que muriera.

Llegué, finalmente, al Universo Z999, principalmente porque no sabía donde más ir. Emergí – en algún lugar. La costa de Sudamérica, creo, pero ahí la ciudad se expande incluso sobre el agua. Ya no quedará mucho del océano dentro de poco.

No hay personas, ahora. Ni siquiera los que observan. El sol ya no sale. EL agua reluce negra, y los cadáveres de los peces se elevan a la superficie, desesperada, empalagosa, la fragancia de tantos cuerpos en la orilla.

Encontré una línea del tren, y me dirigí al sur. Los trenes tenían anuncios en ellos, sin palabras, solo imágenes que ya no podían existir en ese mundo. Cambiaban mientras los observaba. Me preguntaba por qué yo no estaba siendo afectada como los demás habían sido, y no tuve respuesta para darme.

La ciudad quemaba, la ciudad brillaba. Columnas de fuego se elevaban de las fábricas que no producían nada. El panorama de la ciudad parecía como un microchip, edificios extraños sin propósito alguno elevándose y cayendo, una y otra vez. Tenía callejones lúgubres y oficinas brillantes, industria y conmoción. Pero ninguna persona vivía en ella. No tenía nada que hacer con ellas.

Llegué a donde Peiriant había estado. Donde todo comenzó, si es que se le puede creer a Titus Quaker. Pensé, al principio, que estaba de vuelta en el depósito de trenes, con grandes carcasas metálicas rodeándome. Se veía como un basural para chatarra, un cementerio. No sabía hacia donde mirar.

Entonces vi las luces de neón

Estaban repartidas a por la estación, tubos metálicos retorcidos, brillando y parpadeando débilmente. Había docenas de ellos. Colgaban de los techos de los edificios, emergiendo del asfaltado de las calles. Se agrupaban juntos, formando líneas, patrones. Rascacielos plagaban el aire a mi alrededor, y seguí las luces hacia adentro.

Habían tantos colores. Rojo, azul, púrpura. Pero a medida que me acercaba más y más a un centro figurativo, comenzaban a hacerse blancas. Amarillas. Todo se veía amarillo bajo esa luz, esa ardiente luz. Las calles serpenteaban grandes y pequeñas, torciéndose en direcciones antinaturales. Los suburbios se convertían en un laberinto.

Finalmente, paramos. Y ahí, donde todo comenzó, vi al Dios de Neón.

Un muro, cien pies de alto y cincuenta pies de ancho, emergía del suelo como una esquirla, una estalagmita de acero. Ya no se escuchaba ningún sonido – ni siquiera el viento. Como si se esforzara por escuchar algo. Todo alrededor, las luces amarillas se esparcían, parches hirvientes de cemento como un cementerio.

Las luces estaban fijas a la pared, instaladas de forma irregular con metal y alambre. Estaban ordenadas en filas y columnas. No estaba segura de que era - ¿un intento de arte? ¿Una advertencia? Pero, no – me di cuenta, finalmente, que pretendía ser escritura.

Pretendía ser un mensaje. Las luces intentaban deletrear letras. Pero no sabían lo que las letras eran, lo que una frase era, lo que una palabra podía significar. Era un triste garabato de símbolos que no existían.

Y todo por encima de nosotros, ninguna estrella brillaba. Ya no quedaba nada, en el centro de aquella devastación, más que estas cosas. Estas amarillas y siempre observantes luces, intentando ser algo y fallando en el proceso.


Ahora estoy aquí de vuelta, en otro tren saliendo de la ciudad, escribiendo estas palabras. Encima mío hay imágenes de mujeres y hombres con martillos y cinceles, tallando un agujero en su universo, rompiendo una barrera hacia la infinidad.

Y fue mientras miraba este mural que algo se me ocurrió. John Lampeter estaba equivocado. Delacroix estaba equivocado. Los primeros Lampeter no propagaron al Dios de Neón a través de sus redes. No era eso en lo absoluto.

Estaban escapando de él.

La Lampeter - SCP-7005 – todo este embrollo, estos siglos de construcción, deseos, sueños. Lampeter, esas solitarias noches de jefes de estación en teleféricos, volcanes, establos, pozos de los deseos, y todo lo demás, mientras elevaron su mirada al cielo, hacia estrellas que una vez, como si fuesen niños, pensaron que les prometían la infinidad. Todos ellos, impulsados por algo más que la carne y la materia.

La Lampeter es una ruta de escape. Fue construida sin esperanza, sin diseño. Fue construida como un acto de desesperación histérica en la oscuridad, mientras los sufrientes intentaban escapar, salir, extraerse a sí mismos de aquel vacío de neón que se extendía tras de ellos. Y al hacerlo, la Lampeter permitió que billones y billones vivieran sus vidas. Historias enteras, civilizaciones completas viviendo y cayendo. ¿A quién le importa la suerte, cuando hay vida por vivir?

No hay tal acero y vidrio aquí. No se mueve con el viento. Los murales están cincelados, firmes y duros, en las formas de sí mismos. Cualquier suerte o chance que haya influenciado sus destinos es, en el enorme esquema de las cosas, irrelevante.

EL día que enterramos a mi hermana, estaba soleado, y yo abandoné la ciudad. Me subí al tren saliente, lejos de ese día, mientras el sol quemaba y los dolientes se mecían gentilmente, donde nada tenía sentido. Tomé un tren hacia afuera de la ciudad, y me volví Rosie Hartlepool, allá afuera entre las hojas del otoño. Las manzanas que comería. El sol amarronado mientras golpeaba sobre el pasto.

Tomé mis cinceles de mis manos durmientes, y tallé murales sobre el aire mismo. Los tallé en metal y rojo ocre, y sobre líneas y líneas de vías del tren, mientras me llevé a mí misma. Y así, me paré frente al neón, en su corazón amarillo y obtuso, y lo vi por lo que era.

Ni siquiera nada.

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