SCP-6500
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Acurrucándose Alrededor de las Fogatas


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Cuando llegó el primer invierno y se encendió la primera fogata, los hombres y las mujeres se reunieron en torno a ella para mantenerse calientes, algo que es ahora y siempre un instinto de la humanidad. Cuando el mundo de lo anómalo entra en el invierno, es natural que nos reunamos en torno a lo más parecido a una fogata - los Nexos.

Philip Verhoten, El refugio: El papel de los Nexos después del fin de las anomalías.


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Nexo-18

26 de Abril

Sloth's Pit, Wisconsin



Katherine Sinclair miró con un solo ojo un mechón gris que había aparecido en la ardiente melena que tenía sobre la cabeza. Se lo colocó delante del ojo de cristal que tenía en la cuenca izquierda; peinarlo así la hacía sentir más joven.

El concurso anual de mermelada - el "Jaleo de Jalea" - estaba en pleno apogeo en Main Street. Había menos energía que la mayoría de los años anteriores, y todo el mundo sabía por qué. La ciudad estaba perdiendo su estructura. Atrás quedaban los tropos cotidianos que corrían por un pueblo rico en historias, los días convenientemente vibrantes, las tormentas atmosféricas, los apropiados estallidos de truenos cuando se pronunciaba una frase siniestra.

Los Nexos de todo el mundo habían sido fuentes de energía taumática durante milenios. Ahora que estaba muriendo, Sinclair se negaba a llamarla de otra manera que no fuera "magia". A la mierda la terminología de la Fundación, si lo anómalo estaba con soporte vital, ellos también lo estaban. Sloth's Pit, y la magia en su conjunto, estaban dando sus últimos alientos.

Lo veía en la población del pueblo: Cientos de personas se habían ido, haciendo más daño que la Gran Recesión. Lo veía en los árboles, que tardaban en florecer y siempre tenían hojas húmedas en otoño. La comida sabía peor, las cosas iban exactamente como uno esperaba sin subversión alguna. El mundo se había enfriado.

Sinclair sabía que era peor fuera de los Nexos, pero no podía comprender cómo. La sacó de sus pensamientos un hombre grande de piel oscura y rastas grises que le tocó el hombro.

Montgomery Reynolds - su marido - le entregó un perrito caliente con una sonrisa de preocupación.

—Pareces triste, Kathrine. ¿Qué tienes en la cabeza?

—Reminiscencia. —Sinclair mordió el perrito caliente y se alejó de la tienda—. ¿Recuerdas cuando solíamos jugar Pathfinder?

—Insistías en jugar como una hechicera kitsune. —Reynolds puso los ojos en blanco con una sonrisa de satisfacción—. Además de tomar magia agresiva. Pero eras eficaz.

—¿Recuerdas la vez que tuve que interrogar a un prisionero? Pike quería arrancarle las uñas de los pies para que hablara, pero yo me acerqué y le dije-

—Oye, trabajo para tu jefe, él me dijo que te soltara, solo necesito saber qué pasó. —Reynolds se rio—. Esas palabras exactas, si lo recuerdo bien.

—Sí, pero los dije con acento de Brooklyn. —Sinclair movió los hombros—. Dios, la cara de Mattings cuando lo dije…

—Tú y yo jugamos Pathfinder durante una década, y nunca jugaste como una maga. ¿Por qué?

—Los magos tienen que estudiar para hacer magia. Nunca pude superar ese obstáculo. —Como intento de demostración, Sinclair levantó la mano para intentar urdir un hechizo - se esfumó en la punta de sus dedos. Suspiró—. Hoy hay poco EVE. Maldita sea.

Reynolds se mordió el labio. Katherine había pasado toda su vida estudiando magia. Todavía recordaba la sensación de sus lágrimas en su piel.

—No es jodidamente justo. —Sacudió la cabeza—. Me uní a la Fundación, traicioné a la Mano. Pensé que podría hacer más bien aquí que allí. —Apretó los dientes—. Fui una tonta. Ojalá… —Hizo una pausa, mirando a su marido—. No lo sé, Monty. No lo sé. —Se metió la mitad del perrito caliente en la boca y lo mordió con amargura.

Caminaron por Main Street. Hace años, estaba repleta de cientos de personas, probando mermeladas sintetizadas con seda de araña y mostaza maldita. Ahora, tal vez cincuenta personas se congregaban sin rumbo fijo, debatiendo sobre qué mundano ketchup casero llevarse a casa. El mundo se sentía vacío, y Sinclair era otra burbuja de vacío dentro de él.

—Sé que quieres irte.

Reynolds casi se atragantó con su perrito caliente.

—¿Qué?

—Afrontémoslo, Monty. —Katherine se frotó la cara—. ¿Quién soy yo, sin magia? ¿Qué soy? Solía ser capaz de conjurar fuego estelar y lanzarlo a donde quisiera, y ahora tengo suerte si puedo lanzar un avión de papel dos metros. —Se puso las manos sobre los ojos—. La magia es todo lo que soy, Monty. Sin ella… t-tú… tú no…

Reynolds no dijo nada, levantándola con un abrazo.

—Katherine. Por favor. Sabes que eso no es cierto.

Sinclair no dijo nada hasta que Reynolds la bajó. Tiró su perrito caliente y caminó hacia el bosque.

—Yo… voy a dar un paseo. ¿Nos vemos en el Sitio?

—… Muy bien. —Reynolds tragó saliva. Aunque la conocía desde hacía más de una década, nunca la había visto tan angustiada. No después de perder un ojo, no después de perder el uso de sus manos durante casi un año. La magia no era todo lo que ella era.

No sabía cómo hacérselo ver.


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Sinclair sabía que la magia estaba realmente muerta antes de haberse adentrado media milla en el bosque.

En el centro de Sloth's Pit - geográfica, metafísica y temáticamente - estaba la fosa titular.1 Una abertura sin fondo que se había tragado la casa de Jackson Sloth, el fundador de la ciudad, hacía más de cien años. Era una singularidad patafísica (uno de sus colegas lo había llamado "agujero argumental") que arrastraba las historias con su enorme masa. A menos que se conociera "el truco", solo se podía encontrar una vez.

Se situó en el borde de la fosa. Había un decrépito conjunto de tablas de madera en la parte delantera, un letrero que algún agente insensato había colocado como una burda broma. "Pozo sin fondo y chicas sin brasier" o algo así,2 no importaba. Todo lo que importaba era que ella estaba aquí. Lo había encontrado. Y podía ver el fondo.

Era un agujero muy poco profundo, tal vez de unos treinta pies. En el fondo había un enorme montículo de madera podrida y piedra porosa, lo que quedaba de la mansión de Jackson Sloth. Un socavón de treinta pies era todo lo que había necesitado esta historia para empezar, y ahora, estaba terminando.

Y así, se sentó al lado de la fosa y miró al cielo.

¿Cuándo oscureció?

Sinclair miró su reloj y frunció el ceño. Solo habían sido alrededor de las 3:00 cuando dejó a Monty, y no se suponía que oscureciera hasta las…

—¿9:31? ¿Qué demonios? —Golpeó su reloj y frunció el ceño. Tal vez quedaba un poco de rareza en la ciudad.

—… Vale, me has hecho perder seis horas de tiempo. —Se levantó del foso, dirigiéndose a la propia tierra—. ¿Por qué? Esto es rebuscado, incluso para ti. ¿Es esto un… último esfuerzo? ¿Un grito de ayuda? —Se encontró con el silencio—. No puedo salvarte. Podríamos haberlo hecho, pero… —Se secó los ojos—. Es demasiado tarde. Lo siento. —Miró hacia el pozo—. Lo siento mucho.

Una luz carmesí brilló en el cielo, más fuerte que el Sol. Sinclair entrecerró los ojos y se dio cuenta con asombro de que podía verla tanto con su ojo existente como con el protésico. Parecía ser un meteorito, pero ningún meteorito viajaría a una trayectoria tan lenta; la desafiaba a atraparlo, mientras seguía bajando hacia el centro de la fosa.

—¡Mierda! —Sinclair extendió su mano débilmente, sintiendo que su hombro se dislocaba - su cuerpo ya no era lo que era antes. Así que, en su lugar, extendió su Voluntad. Con la mano derecha estirada, se mordió el pulgar izquierdo, un movimiento que había practicado con tanta frecuencia que había desarrollado tejido cicatricial. La sangre se derramó en su boca y la utilizó como sacrificio para alimentar lo que bien podría haber sido su último hechizo. El poder fluyó a través de su mano extendida hacia el aire mientras gritaba—: ¡Galvanus!

El aire vibró en torno al meteorito a medida que se acercaba a ella. Al darse cuenta de que iba a aterrizar en su mano, cortó el hechizo cuando estaba a metro y medio de ella, por lo que expulsó ascuas en el lugar donde golpeó la hierba.

Parecía un trozo de cristal o vidrio, como la séptima parte de un círculo. Parecía haber sido tallado en el centro, de forma algo irregular. Y brillaba con el calor de un día de verano, y la luz de mil millones de hechizos no realizados.

—Oh, hola. —Sinclair se arrodilló junto a él—. Eres… muy interesante.

Sacó una bolsa de muestras de su bolsillo, junto con un juego de pinzas. Una luz salió disparada del cristal y alejó los utensilios. A continuación, extendió la mano, tanteando el calor. Estaba frío al tacto.

Lo tocó, y el mundo estalló en un olor a tinta y a estanterías polvorientas, acompañadas del sonido del viento aullando entre las hojas de otoño, y un extraño cosquilleo que uno solo conocía cuando estaba en Sloth's Pit.

Sus ojos se cerraron al ver el mundo siete veces, y sintió que sus pulmones se llenaban de fuego.


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27 de Abril

—¡Dra. Sinclair!

—¡Katherine!

—¡Katherine Sinclair!

—¡Sinclair!

Se despertó con la sensación del rocío en la cara, el sol de la mañana saliendo por el este y el sonido de su nombre en docenas de voces. Reconoció algunas de ellas: El destacamento. ¿Se había quedado dormida aquí? Después de que el… cristal…

Miró su mano. Todavía estaba allí, pero su brillo era más tenue. Miró detrás de ella, hacia el pozo. En lugar de la ruinas del fondo, vio una oscuridad que se prolongaba eternamente, más profunda que cualquier agujero natural. Jadeó con incredulidad y retrocedió a trompicones, llevándose las manos a la boca. Tuvo que acordarse de sujetar el cristal.

—¡Dra. Sinclair! —El grito provenía del coronel Robert Tofflemire, que corrió hacia ella—. ¡Señora, ha estado desaparecida toda la noche! Espere. —Habló por su radio—. A todos los S-10, a todos los S-10, Sinclair ha sido localizada, junto al… —Se volvió hacia el foso, con los ojos abiertos—. ¡Santo Dios! ¡El Pozo ha vuelto!

Sinclair miró el cristal en su mano. Con la otra, conjuró una bola de fuego rojo y frío. El corazón le dio un salto en la garganta cuando la magia fluyó a través de ella.

—Llévame a mi laboratorio. Necesito saber exactamente qué mierda es esta cosa.


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El Oriykalkos (o, como se conoce más comúnmente, el Orichalcum) es una sustancia mal entendida que se originó en la Atlántida. Algunos la han confundido con todo, desde la aleación "antitelekinética" hasta el bronce de berilio y el latón simple, pero el Oriykalkos no era una aleación: Era un cristal, con una dureza de Mohs de 9, pero que se rompía fácilmente, como los diamantes.

Los dispositivos de almacenamiento a base de cristales han aparecido en la ciencia ficción a lo largo de los Siglos XX y XXI, y esto es exactamente lo que el Oriykalkos era originalmente: Un medio de almacenamiento, tanto de datos como de energía. Las muestras de Oriykalkos recuperadas son capaces de almacenar aproximadamente 950 mAH de energía, y más de veinte petabytes de datos.

El objeto que cayó del cielo sobre Sloth's Pit, Wisconsin, era un fragmento del Códice de Oriykalkos. En lugar de almacenar energía eléctrica o datos importantes, almacenaba algo más: Magia.

Cuando lo tuve en mis manos esa noche, supe lo que tenía que hacer: Tenía que embarcarme en una búsqueda.

K. Sinclair, El Códice de Oriykalkos: La nueva magia


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Antes de que terminara el día, la Dra. Sinclair había hecho su maleta. Cuando salía por la puerta se encontró con su marido.

—¿Vas a alguna parte?

—¡Me embarco en una búsqueda! —Sinclair sonrió, antes de que se le desplomara la cara—. … Vale, eso sonaba mejor en mi cabeza. Pero… —Levantó el cristal que había encontrado—. Hay más de estos. Y voy a encontrarlos.

—¿Por dónde empezarías? —Reynolds entró en el apartamento, se quitó el abrigo y se dirigió al dormitorio. Sinclair le siguió—. No sabes dónde pueden estar.

—El Sitio-43. El Dr. Blank me debe un favor, y tienen un enlace con el Sistema de Rastreo de Anomalías Orbitales. —Entró en el dormitorio una vez más, cogiendo su mochila de viajes—. Casi me olvido de esto.

Reynolds cogió la suya, antes de meter objetos al azar en una maleta. Sonrió.

—No pensaste que te iba a dejar ir sola, ¿verdad?

Sinclair miró a su marido y dejó escapar una cálida carcajada.

—Esperaba que volvieras antes de que me fuera. El avión sale del Duluth International en unas cuatro horas. —Sacó el cristal de su bolsillo y extrajo energía de él, murmurando en voz baja. Una cadena de oro se formó a su alrededor, creando un amuleto improvisado—. Espero que no haga saltar los rayos X del aeropuerto.

Reynolds levantó su mochila y su maleta. Los dos salieron corriendo hacia el coche, dejando el pago de dos meses de alquiler en la mesa de la cocina.


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Extractos del diario personal del Técnico LM Philip E. Deering, del Sitio-43, Canadá:

28 de Abril

Me dicen que ya no soy anómalo. Como si alguna vez hubiera sido anómalo en primer lugar. Doug era lo único interesante de mí, durante casi diecinueve años, y ahora se ha ido.

Era un bastardo de piel gris, morador de espejos, manipulador, beligerante y espeluznante, pero al menos nunca estaba solo. Así es como me siento ahora, todo el tiempo, sin una compañía constante.

No sé por qué estoy escribiendo esto. Ya lo sé todo, y nadie más lo va a leer. Doug era un cabrón, pero al menos nunca estuve solo. Amelia sigue aquí, así que todavía no estoy solo, pero…

Doug inequívocamente me hizo sentir como una mierda. Pero sin él, me siento como la mitad de una persona. Como si no pudiera sostenerme sobre mis propias piernas algunos días.

El lago se ve diferente, sabiendo que lo más peligroso bajo la superficie son unos esturiones. Ya no hay panteras, ni Tiamat, ni un loco dirigiendo una instalación de procesamiento de residuos bajo nuestros pies. Es como si no hubieran más colores allí.

Bueno, eso no es cierto. He encontrado un poco de color en mi paseo de hoy. Parece un cristal marino, amarillo brillante. ¿Tal vez de una botella de cerveza? Está caliente al tacto, sin embargo. Podría mostrárselo a la Dra. Okorie.

9:00 PM, más o menos

La Dra. O se ha ido de viaje de "negocios" con Ibáñez. Al parecer, se fueron a Sloth's Pit el mismo día que llegaron un par de imbéciles del Sitio-87. Wettle les echó miradas asesinas cada vez que pudo, y se habla de que van a cerrar el Sitio. El Dr. Blank sólo dice que están aquí para usar la Cosa de las Anomalías Orbitales.

Vi una película con Amy. Amélie. Estuvo buena.

29 de Abril

Tuve un sueño jodidamente loco. Creo que la cosa de cristal esa es anómala.

Estaba en un taller. Parecía un sitio de la Fundación - por alguna razón me recordaba al 19. Probablemente porque está en la mente de todo el mundo después de que la COG lo destruyera. Alguien me golpeó con un martillo en la cabeza y me destrozó.

Exploté en siete partes, y me vi desde todos ellos. Una selva templada, una isla lluviosa, una ciudad portuaria montañosa, un pantano, una calle de Portland, un pozo sin fondo y… el lago Hurón. Sabía dónde estaba cada parte de mí, y que todas… nunca/debíamos juntarnos.

Normalmente no escribo así. ¿Esta… esta estupidez me está haciendo más inteligente? ¿Un mejor escritor? ¿Qué demonios?

Voy a buscar a alguien - la Dra. Reynders todavía está aquí. No me importa si son las 3:00 de la maldita mañana. Esto es importante.


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Grabaciones de las Cámaras de Seguridad del Sitio 43, 29 de Abril

3:12:23: Philip E. Deering sale de su habitación personal. Lleva un objeto amarillo no identificado en su mano izquierda.

3:17:05: Deering entra en Alojamiento y Sustento, y utiliza una terminal para encontrar los aposentos personales de la Dra. Ilse Reynders.

3:25:19: Deering llama a la puerta de la Dra. Reynders. Ella sale, frotándose los ojos, con una mirada contrariada. Deering le muestra a Reynders el objeto que tiene en la mano - los ojos de ella se abren de par en par.

3:29:27: Se ve a Reynders y a Deering caminando juntos. Reynders está bebiendo café de una lata. Doblan una esquina y se encuentran con la Dra. Katherine Sinclair y Montgomery Reynolds, que se alejan de la Cámara de Control del SRAO para dirigirse a sus habitaciones temporales.

3:30:32: La conversación continúa durante aproximadamente tres minutos. La Dra. Sinclair compara un amuleto que lleva puesto con el objeto que Deering ha estado sosteniendo. El Sitio comienza a temblar.


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Ni siquiera sé cómo procesar lo que acabo de ver.

Cuando el Sitio empezó a temblar, al principio pensamos que era un ataque de la COG. Se han vuelto locos, tratando de aferrarse a cualquier forma de control.


Hace unos años, había una mujer, Brenda Corbin. Se escapó con 5866, que era la auténtica Tiamat, la de la mitología. Y… pensamos que estaba muerta. Pensamos que había muerto junto a Tiamat cuando empezó todo el colapso.

Pero… ella estaba allí, como una leyenda, en las costas fuera del Sitio, montada en el hombro de Tiamat. Tiamat tenía un aspecto infernal, todo piel y huesos, y unas alas que parecían haber sido destrozadas. Estaba cubierta de aceite. Habló a través de Corbin.

—Tienes una pieza del Códice. Entrégamela para que pueda devolver la magia al mundo, y perdonaré este lugar. —Tiamat parecía que iba a comerme si no lo hacía.

Entonces, el tipo de las rastas, Reynolds, se adelanta y las mira a las dos, levantando el cristal que tenía. Hasta ese momento, no me parecía demasiado elocuente, pero se dirigió a ellas como si fueran de la realeza.

—Gran Diosa, tú sabes lo que tenemos. Este es un medio para deshacer la Crisis, para revivir la magia. No solo para ti, sino para todo el mundo. No vamos a renunciar a ella - pero podemos negociar.

—¿Qué tienes para ofrecer, aprendiz de mago? —Preguntó Tiamat.

He visto a la Dra. Okorie hacer magia antes. No era nada parecido a esto. Reynolds sostuvo el cristal en su mano y lo extendió hacia Tiamat, puso cara de enojado y gritó lo que creo que se suponía que era un juego de palabras. "Carpe Deus", en contraposición a "Carpe Diem". Fue como si la luz del Sol color miel brillara a través de ella, envolviéndola en una capa de hilos dorados. La tejió de nuevo, le limpió el aceite, le restauró la piel y las alas. Él se acercó el cristal a la oreja y luego se lo guardó en el bolsillo.

—Eso fue una fracción de lo que se puede hacer con esto, Gran Diosa. Has sido restaurada. ¿Podemos retirarnos?

Corbin volvió a hablar en nombre de Tiamat, diciendo que tendría que "haber un diálogo entre ellas" (¿quién mierda habla así?), pero que el Sitio se salvaría por ese día. Desde entonces hemos estado en los refugios de emergencia; me eché una siesta y me desperté, entre otras cosas, con aplausos y vítores. No sabía por qué.

Y entonces vi en mi espejo a un bastardo beligerante, manipulador y de piel gris.



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Acto Tercero, Escena Primera

La isla de Hy-Brasil, en la cima del Monte Balor

ENTRA el CABALLERO LORD BLACKWOOD y LA MAGA SINCLAIR

BLACKWOOD:
Señora maga, perdone la lengua que aquí hablamos.
La tierra misma ha torcido de esta manera nuestro discurso.
Una celebración, creemos, de la magia.
Maldito y excesivamente apropiado, me parece.

SINCLAIR:
Sí, una molestia que a la lengua me trae.
He sido trasladada a los días de mi escuela.
Muchos días desperdiciados, leyendo poetas.

BLACKWOOD:
¿De poetas leer? ¿Un desperdicio? ¡Bromea!

SINCLAIR:
Lo siento, buen señor. Se me ha salido un improperio.
Pero, ¿la verdad? Los yambos saben mal en las lenguas de los magos.

BLACKWOOD:
¡Ah, la tierra le trae el ingenio, bella maga!
No es que antes le faltara, ahora es mayor.

SINCLAIR:
Rece, señor, porque la frivolidad se me escapa ahora.
Temía que la magia se perdiera para siempre, para mal.

BLACKWOOD:
¿Para mal?

SINCLAIR:
No me atrevo a decir "para bien", ¿cómo puede la muerte ser buena?
¿Cómo puede ser el final de una era un tiempo festivo?
Dígame, ¿se ha enterado de los ataques a los Sitios?

BLACKWOOD:
Sí, pero no por parte de quién.

SINCLAIR:
Es la Coalición. Enloquecidos, ahora están.

BLACKWOOD:
¿Ahora? ¿No lo estaban antes? ¡Canallas quemadores de libros! ¡Fie!
Ah, perdone mi francés, Sinclair la Maga.

SINCLAIR:
No es francés, porque ahora en yambos hablamos.3

BLACKWOOD:
¡Touché!
Pero sí, cuentan con la obsolescencia.
Buscan el control del mundo taumático,
¡Como si pudieran domar la magia! Dios mío,
¡Antes domarías a una tarrasca que lo taumático!
Sí, en nuestras costas, han sido vistos.

SINCLAIR:
Es una suerte que sienta que me ha vuelto algo de poder.

BLACKWOOD:
¿Este Códice, el cristal, le da aliento a sus ritos?

SINCLAIR:
Y a mis pulmones igualmente. Se acabaron las noches de lágrimas.
El vigor me llena una vez más, pero también la preocupación.
Porque… si el Códice se agota, ¿qué pasará?
Me estremece pensar en el final de la magia.

BLACKWOOD:
Conozco su miedo, bella maga.
¡Pero escuche! Traigo una advertencia.

SINCLAIR:
¿Sobre qué?

BLACKWOOD:
Sobre quién.
Un hombre que una vez conocí, el Cuervo más Inteligente.

Todos salen

Acto Tercero, Escena Segunda

Instalación 23, Anteriormente del Proyecto CLAVE

ENTRA el ALQUIMISTA REYNOLDS y el REY DELBÁETH

REYNOLDS:
¿Qué clase de burla es ésta?

DELBÁETH:
Es fruto del Códice que buscas.
Dime, ¿cuánto sabes del Códice?

REYNOLDS:
¡Bah! Mi Rey, soy un simple consultor.
Las artes místicas se me olvidan la mayor parte del tiempo.
(aparte)
El pentámetro es bastante malo como para hablar,
Gracias a Dios no estoy obligado a rimar.

DELBÁETH:
En este momento, trae de vuelta la vida a Brasil.
Hay más magia aquí que desde el amanecer del tiempo.
¡Como golpeados por un rayo, todos estamos llenos de energía!

REYNOLDS:
Mi Katherine siente lo mismo. Por desgracia,
Ella todavía duda en hacer sus ritos.

DELBÁETH:
¿Por qué?

REYNOLDS:
Su poder se ha atrofiado. Le falta voluntad.
O ella siente que le falta. Ahora, ¿sobre el Códice?

DELBÁETH:
Lo vi caer en nuestras costas,
Y sobre el Monte Balor, aterrizó.
Por desgracia no dejó más que un cráter.

REYNOLDS:
¿Se ha destruido?

DELBÁETH:
Robado, supongo. Los canallas de la Coalición.
Todo el mundo es un bosque, y ellos son leñadores.

REYNOLDS:
¿Leñadores, mi rey? ¿Por qué?

DELBÁETH:
Las selvas tropicales.
Hy-Brasil, el Foso, la Calle, todos esas
Son bastiones de la Magia y de la Vida misma.
Como el Amazonas, pero más amenazados.

REYNOLDS:
Hemos rastreado el fragmento hasta aquí.

ENTRA el AGENTE DE LA COALICIÓN BOWE, portando un FRAGMENTO DEL CÓDICE

AGENTE BOWE:
¡Perezcan!
¡Oh, elfo raro, oh mago infernal! ¡Atrás!

REYNOLDS:
¡Recórcholis! ¡Posee un fragmento! ¡Atrás!

(aparte)
¿Recórcholis? ¿De verdad? Mil demonios, este nexo apesta.

AGENTE BOWE:
¡No tienes ni una sola forma de detenerme!
¡Reclamaré este fragmento por el bien del control!

REYNOLDS:
Dioses, ¿qué pasa con su discurso? No sigue la métrica.

DELBÁETH:
¡Ja! Por favor, ¿crees que leen los libros que queman?
Es una maravilla que pueda encontrar su camino hasta aquí.

AGENTE BOWE:
¡Hemos fracturado el Códice en un intento de controlarlo!
¡En lugar de eso, se dividió y se dispersó por el mundo!
No lo reclamarás, ¡la Coalición nacerá de nuevo!
Reforzados como un fénix, ¡los únicos magos del mundo!

DELBÁETH:
Sucio villano, ¿deseas algún consejo?

DELBÁETH saca una pistola y dispara al AGENTE BOWE. Éste cae.

No monologues.

AGENTE BOWE
¿Una pistola? ¿Utilizas una pistola? ¡Hada rara!

DELBÁETH:
Me adapto, mientras la magia decae rápidamente.

El AGENTE BOWE se aferra al FRAGMENTO DEL CÓDICE. Sale del escenario por la izquierda.

REYNOLDS:
¡Lo ha logrado! ¡Rey, tras el asqueroso demonio!

DELBÁETH:
No, todavía tenemos varias líneas. Ahora dime,
¿Qué opinas de los soliloquios?

REYNOLDS:
Dios, no.

DELBÁETH:
Perdón, pero hay que hacerlo.
Pero…
Hace una pausa.
¡Ah! La siguiente escena, entonces.

REYNOLDS:
¿Qué está diciendo?

Todos salen

Acto Tercero, Escena Última
La Costa de Hy-Brasil
ENTRAN el CABALLERO BLACKWOOD y la MAGA SINCLAIR.

SINCLAIR:
Lord Blackwood, este Cuervo Inteligente, ¿quién es?

BLACKWOOD:
El Cuervo más Inteligente, a él le debemos la vida.
De los mares del caos, arrancó a trece hombres y mujeres,
Todos grandes pensadores, todos corazones fuertes.
Él es conocido como Cero, pero yo lo conocí como Norris Arklay
Un mago, más fuerte que tú.
Eres fuerte, Grande Sinclair, una tormenta solar.
El Gran Norris era una supernova, sí.
¿Has oído de Trinity, la ciudad que
Sobrevivió a un ataque nuclear, intacta?
Oh, la égida de Arklay estaba en ella.
Ah, y entonces el Dulvale Venenoso de Victoria.
Donde los habitantes comen y viven en veneno,
¿Y las arañas viven en los hocicos de los perros?
Arklay lo curó y lo maldijo. Fue él quien vio el
Veneno esparcido por los secuaces del Clan Murdoch,
E intentó eliminarlo, por desgracia,
Otorgando colmillos a todos los de Dulvale.
Y luego-

SINCLAIR:
Milord, por favor, lo entiendo.
Arklay es un maestro arcano. ¿Pero, señor?

BLACKWOOD:
¿Sí?

SINCLAIR:
¿Por qué le llama Cuervo? ¿Y más inteligente?

BLACKWOOD:
Al formar la Fundación,
Vi hombres que eran cuervos,
Vestidos con capas negras, ominosos,
Y ambiciosos. Arklay apareció y pidió
Hacerse miembro, ofreciéndome mucho.
¿Más inteligente? El por qué, no puedo recordar.
Pido perdón, Sinclair.

SINCLAIR:
No me corresponde darlo.

ENTRA el AGENTE BOWE, cojeando.

SINCLAIR:
¿Qué es esto?

El AGENTE BOWE saca una pistola y la apunta al FRAGMENTO DEL CÓDICE.

AGENTE BOWE:
¡Atrás! ¡Atrás, digo!
¡Mi bote está a medio kilómetro de la playa!
¡O llego a salvo, o el fragmento se pierde!

SINCLAIR:
Ah, las sorpresas no cesan, Coalición.
Sinclair saca sus dos FRAGMENTOS DEL CÓDICE. El tercero, el FRAGMENTO NARANJA que tiene el AGENTE, es atraído hacia ella.

SINCLAIR:
A pesar de todos nuestros defectos, demonio, tratamos de perseverar.
Habrías hecho que este mundo se extinguiera hace eones.

El AGENTE BOWE dispara y falla. BLACKWOOD saca su rifle y dispara. El AGENTE cae.

AGENTE BOWE:
¡¿Cómo?! ¡¿Cómo mierda hiciste eso?!
¡Eres una maldita babosa de mar! ¡Y sacaste una puta pistola de la nada!
¡¿Cómo?!

BLACKWOOD:
¡Una babosa de mar! ¡Qué palabras tan sucias! Tu atrevimiento sorprende.
Y también no sigues la métrica. Caramba.

SINCLAIR coge el FRAGMENTO DEL CÓDICEE y lo une con los otros dos.

SINCLAIR:
Bueno, está asegurado, por el momento. ¿Milord?

BLACKWOOD:
¿Sí, maga Sinclair?

SINCLAIR:
¿Podríamos quedarnos una noche?
Argentina está muy lejos,
Y estamos cansados.

BLACKWOOD:
Entonces nos retiraremos.

SINCLAIR:
¿Y sobre el agente?

BLACKWOOD:
Avisaré a la guardia. Pero, estimada Sinclair
Hay cosas en el agua todavía, hambrientas.
Buena suerte, enemigo.

AGENT BOWE:
Váyanse a la ve-



Todos salen



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Capítulo 4

Mi tiempo en Puerto Extraño

De El refugio: El papel de los Nexos después del fin de las anomalías, por Philip Verhoten

(Borrador)

1. Introducción

Puerto Extraño, conocido internamente como Nx-572, fue uno de los últimos Nexos descubiertos y clasificados antes del inicio de la Crisis. También es uno de los Nexos más jóvenes en cuanto al momento en que se manifestaron sus propiedades anómalas, y lo hizo de una forma singular, creando uno de los únicos Nexos conocidos con un origen extraterrestre.

Paralelamente con la guerra de las Malvinas en 1982, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de Argentina recibió el encargo de Leopoldo Galtieri de formar en secreto una colonia en la península antártica, bajo el pretexto de una expedición científica. Este no fue el primer intento de Argentina en ese sentido; en 1978, Argentina llegó a hacer que naciera un niño en la Antártida en un intento de reclamar la península antártica como su territorio. Los colonos tocaron tierra en la península el 1ro de abril de 1982, un día antes de que estallara la guerra, y quedaron atrapados allí durante las siguientes diez semanas.

Lo que ocurrió en esas diez semanas se desconoce en gran medida, pero tras el colapso del régimen de Galtieri, el barco y todos los colonos regresaron a un puerto de Argentina que había sido requisado por el Ministerio de Ciencia, con un extraño objeto a cuestas.

El objeto parecía un pilar ovoide, abultado a ambos lados, con una parte superior cónica y una parte inferior plana. Cuando los colonos lo estudiaron, empezó a emitir una luz gris. Esta luz provocó mutaciones entre los colonos que, si bien se ocultaban fácilmente bajo la ropa invernal antártica, eran mucho más evidentes en los climas más cálidos de Argentina.

Entre estas mutaciones se encontraban branquias, vello corporal más largo y desaliñado, una esclerótica gris y el alargamiento de los dos primeros dedos de la mano derecha aproximadamente 5 centímetros. La última mutación es especialmente destacable, ya que permitió a los colonos activar este pilar ovoide - un terraformador.

En el puerto se desató una enorme ola de luz gris, que transfiguró irreversiblemente el clima y todos los organismos de su interior a un estado extraño. Los cloroplastos de las plantas de la zona se volvieron de un azul vibrante, compatible con la nueva luz solar gris. Los animales mutaron y se convirtieron en extrañas parodias de sí mismos: A los cormoranes les crecieron un segundo par de alas alrededor de sus patas, mientras que los pingüinos de Magallanes desarrollaron un pico extendido que contenía dientes completamente formados. Ningún humano obtuvo mutaciones tan extremas como los colonos, pero ciertas expresiones de los rasgos permanecieron, incluyendo un vello corporal más prominente y la esclerótica gris.

Junto con estas mutaciones surgió una especie de mente de colmena empática, una "red neuronal" que permitía compartir emociones y que se debilitaba al distanciarse del Nexo. Esto, combinado con el clima y los organismos extraños, condujo al aislamiento voluntario y a la exclusión de los habitantes de la ciudad. Cuando fue redescubierto por una expedición conjunta de Argentina y la Fundación en 2009, las autoridades argentinas lo bautizaron como "Puerto Extraño".

Hoy en día es supervisado por el Sitio-572, cuyo director, Miguel Galván, también actúa como alcalde de la ciudad.El conflicto de intereses aquí parece obvio; este fue un intento de la Fundación de experimentar con la integración del personal del Sitio en el gobierno local, uno de los actos finales del Departamento de Nexología mientras la organización estaba en su punto más fuerte..

2. La magia desvaneciéndose

Cuando comenzó la Crisis, se esperaba que dos grupos sobrevivieran: Las anomalías extraterrestres y la fauna anómala. En retrospectiva, la desaparición de este último grupo no es sorprendente, pero todos los implicados se escandalizaron cuando empezó a deteriorarse la SCPS Solidaridad, o cuando toda la civilización de SCP-3003 se derrumbó de la noche a la mañana. Razonamos que los organismos y la tecnología extraterrestres estaban simplemente fuera del alcance de la ciencia terrestre, y no de las leyes naturales.

Puerto Extraño era solo uno de los tres Nexos conocidos con un origen o componente extraterrestre (los otros dos eran Socorro, Nuevo México, y BackDoorHoozdo en Phoenix, Arizona) y la pérdida de sus componentes anómalos fue inmediatamente devastadora para sus habitantes. Una vez que el terraformador falló, los ciudadanos quedaron asfixiados por una atmósfera oxigenada, y tanto la vida vegetal como la animal experimentaron una gran mortandad. Pequeñas patatas comparadas con las alteraciones geográficas de la cara oscura de la Luna o la restitución del estatus de Plutón como planeta, pero la humanidad se enfrentó a una realización sobrecogedora que llevó a muchos astrónomos a beber: La humanidad estaba sola, de una vez por todas.

En este sentido, decidí embarcarme hacia Puerto Extraño. Los extraterrestres eran un gran punto ciego en mi estudio de los Nexos, y quería una última oportunidad para rectificar eso, ver cómo seguiría el universo solo con nosotros en él.

3. Redundancia

Lo peor de la crisis es que pocas personas, o ninguna, fuera de la Fundación se dieron cuenta de que estaba ocurriendo. Varias pruebas se atribuyeron al cambio climático, o a cambios en las relaciones internacionales, o a teorías incorrectas. Sobre todo, nos demostró que desperdiciamos trillones en producción amnéstica; la mayoría de la gente está dispuesta a creer que la magia no es real y a conformarse con una explicación mucho más mundana si eso les ayuda a dormir por la noche.

Por ejemplo: En junio del año pasado, una nave extraterrestre se estrelló en las afueras de Roswell, Nuevo México. El universo puso a disposición de la Tierra pruebas de vida extraterrestre en una bandeja de plata, en una ciudad famosa por ser el lugar de un supuesto accidente alienígena, y el mundo simplemente se encogió de hombros y siguió adelante mientras hacíamos un intento poco entusiasta de clasificar los restos antes de que se convirtieran en el mismo lodo en el que acaban convirtiéndose todos los organismos anómalos.

La Fundación es una de las muchas organizaciones que conocían la existencia de la vida extraterrestre. Días antes de que se declarara oficialmente la existencia de la Crisis, los O5 habían estado debatiendo si debían o no hacer públicas las pruebas de un primer contacto no hostil; la delegación de este otro planeta ardió espontáneamente minutos antes de que se pudiera votar la resolución, haciendo que el punto fuera irrelevante.

Algunas cepas extraterrestres sobrevivieron. Se pueden ver destellos de ello en los ojos de los habitantes de Puerto Extraño, que aún conservan muchas de las mutaciones. Pero hay una desgana en ellos, una desesperanza, que me hizo cuestionar dónde están mis fidelidades.

Pero entre toda esa desesperanza, una pequeña chispa cayó del cielo.

4. Que comiencen las llamas

Hubo una lluvia de meteoritos no prevista en la noche del 26 de abril, y acompañándola, varias migrañas intensas entre los que habitaban el pueblo todavía - yo incluido. Esta lluvia no tenía precedentes, y de haber existido aún el telescopio de Arecibo.Una de las primeras víctimas de la Crisis, que tanto se echa de menos., todos los reunidos a su alrededor se habrían quedado embobados mirando las pantallas.

Esta lluvia de meteoritos tenía un color extraño - un tinte verde sobre todo el conjunto, que iluminaba la tierra de abajo con un tono extraño. Las estrellas cayeron sobre el agua, y una de ellas cayó en el dispositivo de terraformación en el centro de la ciudad.

Llamada eufemísticamente "plaza del pueblo", el terreno que rodeaba al terraformador era una jungla muerta y salvaje, con cadáveres de animales y plantas extrañas que rodeaban un gran pilar metálico. Antes había sido un exuberante epicentro al que la Fundación llevaba años intentando acceder, pero ahora no era más que un peligro de incendio. Esta chispa de luz verde chocó con él, y encendió un fuego gris entre la maleza.

Lo que sucedió a continuación se sintió como una ducha caliente, una quemadura solar y un primer beso al mismo tiempo. Los ciudadanos que habían quedado aislados del núcleo de Puerto Extraño cuando la anomalía pereció se encontraron reconectados de formas imposibles de describir - y yo quedé atrapado en el fuego cruzado.

Imagina que compartes el cerebro con tus mejores amigos, tu familia y todas tus mascotas, y que siempre se alegran de verse. Esto es más o menos lo que sentí cuando la red entró en mi cerebro con la luz gris - alegría y comodidad. Un abrazo alrededor de tu mente.

El mundo estaba lleno de color como no lo había estado desde el comienzo de la Crisis, pero de alguna manera, había una sensación de que esto también se desvanecería.

5. El interlocutor

La Dra. Katherine Sinclair sigue siendo una de las mejores taumaturgas del hemisferio occidental, y el hecho de que llegara ni siquiera una semana después de que la vida en Puerto Extraño hubiera vuelto a la normalidad, hizo que todos se sintieran tranquilos.

Desde el declive de los fenómenos anómalos, los taumaturgos se habían visto casi universalmente afectados por el Síndrome de Represión Taumática. Sinclair no era diferente; la había visto en una conferencia seis meses antes, y parecía miserable. Ahora, parecía mucho más vivaracha.Escoger otra expresión para el borrador final. y comunicativa. Estaba sola, explicó que su marido se había ido a Luisiana, donde se reuniría con él.

Se reunió con el director Galván. Observé la reunión, con su permiso. Nos habló de su objetivo, revivir la magia en su conjunto, y nos dijo que necesitaba ayuda. Para ser más precisos, necesitaba el objeto que había hecho que el terraformador se pusiera en marcha de nuevo.

La red neuronal de Puerto Extraño tiene una tendencia muy fuerte a la autopreservación, centrada en el terraformador. Esto fue evidente en 2009, cuando tres miembros de la expedición fueron mutilados por ciudadanos mutados tras sus intentos de retirar el dispositivo.

Cuando Galván le mostró el cristal, un miedo espeluznante se apoderó de los dos, así como del resto de la ciudad, sin duda influenciado por la red. Al tocarlo, un escalofrío se apoderó del Nexo; iba a cogerlo y la red moriría una vez más. No podíamos permitirlo.

Galván sacó su arma reglamentaria y ordenó a Sinclair que se alejara. Nos miró como si nos hubiéramos vuelto locos; en cierto modo, así era. La red, y nosotros, veíamos a Sinclair como una plaga y un depredador peligroso al mismo tiempo, del que teníamos que deshacernos antes de que destruyera toda la colonia. Cuando Sinclair se negó a retroceder, con Galván distrayéndola… La golpeé en la cabeza con una silla.Encontrar una forma más civilizada de redactar esto para no sonar como un maleante.. Fue entonces cuando me di cuenta de que llevaba una prótesis de ojo - se le salió de la cabeza y cayó al suelo.

La pusimos bajo custodia mientras decidíamos qué hacer con ella.

6. El sueño

La Dra. Sinclair estuvo en una celda de detención durante seis horas antes de que tomara la iniciativa.

Nos había explicado que el fragmento verde era uno de siete objetos similares y que tenía tres en su poder. No dijo de dónde ni qué eran, y teníamos tanta prisa por encerrarla que no registramos sus joyas. El miedo te hace actuar de forma irracional, sobre todo si ese miedo es obligado.

Después, me sentí mal. Fui a verla para disculparme y la encontré llorando en un rincón de su celda. Intenté hablarle, disculparme, pensando que estaba alterada - pero también, por lo que había visto, la Dra. Sinclair no era de las que rompen a llorar bajo estrés.

Se giró para mirarme, con el lado izquierdo de la cara cubierto de sangre. Cuando retrocedí, vi que su ojo protésico había sido sustituido por un orbe rojo, naranja y amarillo, que vibraba con poder cuando me miraba. Y sé que este nuevo ojo me vio. Parpadeó y la sangre se evaporó de su cara, y el ojo adquirió un color más natural.

Entonces, con su cuerpo rebosante de magia, simplemente atravesó el divisor de plexiglás que separaba la celda de detención del resto del mundo, puso una mano en mi frente y me obligó a "Dormir".

Me desperté doce horas después. El meteorito había desaparecido, todo el Sitio había sido incapacitado, pero la ciudad estaba entera. Sinclair había requisado un vehículo de nuestra bahía y conducido al aeropuerto más cercano, dejando una nota de disculpa para todos los implicados.

Mientras escribo, me dirijo a Dulvale, en Australia. No quería pasar ni un segundo más en una ciudad que podía obligarme a tal violencia en aras de preservarse. De la Dra. Sinclair, lo último que supe es que se dirigía a Luisiana y a La Rue Macabre.


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Así que allí estaba yo, caminando por Nawlins, recorriendo el mismo camino desde Decatur hasta Mogan, esperando entrar en La Rue, como espero todos los días. Nunca sucedió antes, pero ese día lo hizo, y La Rue nunca se vio mejor.

Hacía calor allí dentro, como si estuviéramos metidos en la garganta de un caimán, y vi una fiesta alrededor del Never 'n Not, como si fuera el Mardi Gras con un montón de espectáculos de vudú. El Viejo Nancy estaba allí, y Papá Legba, y el Barón también. Diablos, incluso vi a los Chicos, y fue una gran sorpresa verlos.

Los Chicos, ya verás, son la 'dación, y la 'dación hizo que La Rue se desvaneciera en el aire. Pero ahora, aquí estaban, bebiendo como si nada le hubiera pasado a La Rue. También había extraños entre ellos: una chica con el pelo de fuego y su hombre, con respetables rastas. Los dos llevaban estampas de la 'dación, parecían turistas. La chica apestaba a insecticida a media milla de distancia.

Hablaban con Papá Legba, portándose bien, como si la chica supiera con qué estaba tratando. Era asombrosa la forma en que se comportaba, diciéndoles todos lo títulos y nombres correctos, demasiado correctos, y creo que eso fue lo que enojó al Viejo Nancy, porque la miraba como si fuera una maldita mosca molesta.

—¡Chica-maga! —Escupió—. ¿Crees que puedes entrar aquí y actuar como si no fueras la causa de todo esto? No hace ni una semana que yo era una araña muy inteligente, como antes. Perdí todas mis historias, historias a las que apestas.

Ella lo miró como si estuviera hablando un idioma extranjero- era el inglés de la Reina, y ella miró a Nancy como si fuera de Marte. Trató de no responder en criollo, tan malo que no me atrevo a repetirlo aquí, pero su marido entró- sonando como de Queens, pero más refinado, como si eso tuviera sentido.

—Señor Nancy, —dijo—. Con el debido respeto, venimos a renovar toda la magia, no solo la de La Rue, así que si fueran tan amables de darnos el Códice… —No, no sé lo que era el Códice, solo estoy contando la historia tal y como la vi.

El Viejo Nancy le dirigió una mirada que le daba a toda la 'dación hacia el final, cuando La Rue andaba cerrando, el tipo de mirada que te llena las venas con el veneno de la vergüenza.

—Hueles a blanco, —escupió—, hablas blanco y trabajas para la organización más blanca del mundo. Este tipo está a punto de empezar a decir que la 'dación es muy diversa y muchas tonterías, pero Nancy solo dijo—: Quiero decir que la mente de la 'dación es blanca, el poderoso conquistador, el salvador, la luz en la oscuridad, ¡ja! ¿Cuántos hombres están atados bajo la 'dación? ¿Esos Clases-Des?

—Todos liberados, —dice este hombre—. Ya no los necesitamos.

—¿Y supongo que eso hace que los Clases Des originales estén bien, entonces? Salgan de nuestra calle, 'dación.

—Ahora, esperen. ¿Qué pasa con los Chicos esos?

—Ellos no son de la 'dación. Son parte de La Rue. —El Viejo resopló—. Ellos saben cómo caminar en mis redes sin enredarse. ¿Saben, 'dación?

Y fue entonces cuando el Viejo Nancy levantó su rara joya, azul puro, más clara que cualquier otra cosa o el cielo visto en La Rue en años. ¡Era como si el mismo bayou hubiera cobrado vida! Los 'dacioneros se enredaron en ella como si fuera una telaraña, más fuerte que cualquiera que el Viejo Nancy hubiera hecho. Los miraba como si fuera a comerlos para el almuerzo. El Viejo Nancy le arrancó el ojo a la chica-maga y se lo puso alrededor del cuello - espantoso, si me lo preguntas.

Los tuvo colgados delante de la Never 'n Not durante horas, mientras suplicaban que los dejaran bajar. Esta chica-mago casi se libró una vez, pero olvidó que el Viejo Nancy no es una bruja del bosque; durante la siguiente hora, cada vez que ella hablaba, escupía arañas.

Entonces… oímos el pisotón de las botas. Una docena de hombres y mujeres, todos de negro, llevando insignias de la Ceoh-Ge. ¡En La Rue! No sé cómo entraron aquí, pero cuando Nancy los vio, les ordenó a todos que salieran de La Rue.

¡Claro que me quedé! Alguien tiene que contar la historia.

Los de la Ceoh-Ge se acercaron al Viejo Nancy, y un hombre se presentó, con aspecto de estar cabreado. Cojeaba como si tuviera una bala en el hombro, le gruñó y le puso una pistola en el pecho. Dice que el Viejo Nancy tiene que renunciar a las baratijas, o si no, él y todos los habituales de La Rue se la verán. Solo que este Ceoh-Ge comete un error: Lo llama "Anansi". Muy grosero.

Estoy seguro de que este hombre, Bowe, dijo que ese era su nombre, pensó que era muy superior e importante. Nancy sabía que lo era. Intentó hacer una red en el bayou, intentó arrastrar al hombre de la Ceoh-Ge hacia ella - pero el hombre de la Ceoh-Ge quería que Nancy se irritara. El Viejo Nancy dejó su adorno azul expuesto alrededor de su cuello. ¡Bowe se lo arrancó y le disparó al viejo Nancy en el pecho, una, dos, diez veces!

Fue como si las plantas y todos los animales empezaran a gritar, desde los pájaros del bayou hasta las arañas que cuida el Viejo Nancy. Las arañas salieron de su pecho, enredaron la mano del Ceoh-Ge y lo achicharraron, pero el Ceoh-Ge se alejó - aunque rompió la baratija también. El esposo se deja caer y trata de saltar sobre Bowe, pero La Rue se vuelve loca, la calle se abulta y se convierte en agua negra y telas de araña y tierra de tumba. Nunca he visto nada igual, dispararle a Nacy estaba matando a La Rue.

Entonces, el Viejo Nancy se quita la piel. Nunca lo ha hecho, pero lo necesitaba, para poder hacer una red que impidiera a La Rue desmoronarse por completo. El hombre de la Ceoh-Ge sostiene la baratija, abre un Camino, y toma todo su equipo y se pira a través de él.

El Viejo Nancy estaba sangrando, pero no se estaba muriendo. Eso no impidió que la chica-maga y su hombre trataran de curarlo. El Viejo Nancy empezó a reñirles, diciendo que estaba bien, que debían dejarlo. El Viejo Nancy intentaba mantener a La Rue unida, y no lo conseguía.

Así que el hombre de las rastas coge esta chuchería amarilla y se la da al Viejo Nancy. La chica-mago recoge lo que queda de la azul y lo combina con la verde. Parece muy triste, pero se la da al Viejo Nancy. Él utiliza las baratijas para empezar a deshacer el daño a La Rue, y parece casi un arcoiris completo por un tiempo.

Cuando La Rue empezó a parecer sólida, les di un poco de privacidad, y fui a explorar la calle. La Rue estaba abierta, y a pesar de lo que hicieron los Ceoh-Ge, seguía siendo mi casa. Pero supe, cuando volví a entrar en el recorrido, que La Rue nunca cerraría, y que la magia nunca moriría.


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El calor que emanaba de su ojo izquierdo distrajo a Katherine Sinclair del dolor en su costado derecho. Los cuernos de unicornio eran dentados, y le dolió enormemente cuando se lo arrancaron, pero se curaría. Sin embargo, no se curaba lo suficientemente rápido, y ella odiaba la forma en que se sentía contra la bata del hospital.

Conocía un Camino hacia Tres Portlands dentro del Hospital Universitario de Salud y Ciencias de Oregón - por eso había pedido que la llevaran allí. No sabía a dónde daba ahora, pero solía conducir al edificio médico principal del Colegio Deer.

El Camino estaba en una máquina expendedora dentro de la sala de enfermeras. Habría sido bastante fácil colarse, fabricar una ilusión con el Códice para que pareciera una enfermera demasiado cansada - pero la sala tenía un guardia armado. Parecía que llevaba equipo antidisturbios. Sinclair reconoció las granadas que llevaba en el cinturón como polvo de sofocación, una pólvora de berilo-bronce que ponía a raya la magia.

Sinclair miró a su alrededor; no había tenido tiempo de mirar antes, pero los estériles pasillos del hospital estaban llenos de agentes de la Coalición, tanto de incógnito como con equipo de combate.

—¿La Coalición? ¿Aquí? ¡Mierda!

—¿Katherine?

Sinclair se dio la vuelta, sintiendo la tensión de sus puntadas. La decepción en la cara de su marido era evidente.

—Deberías estar descansando.

—¿Con un Camino a Tres Portlands y el último fragmento en el mismo hospital? ¿Y agentes de la Coalición por todas partes? —Frunció el ceño—. No sabes lo que van a hacer con el Códice.

—¿Sería peor que lo que haremos con él? —Reynolds se cruzó de brazos—. ¿Quién puede decir que la Fundación no lo usará simplemente… para mantener la magia a raya?

—No voy a dejar que eso ocurra. —Sinclair estalló—. No me importa si tengo que enfrentarme al Consejo en persona. La magia va a volver con sus propios términos, pero solo si tenemos todo el Códice. —Miró a la vuelta de la esquina—. Maldita sea. Tenemos que entrar ahí. ¿Cómo?

Reynolds le señaló la cabeza con un dedo.

—Piensa, Katherine. Piensa. ¿Crees que solo hay un Camino hacia la ciudad desde aquí? ¿Solo un camino hacia el Colegio, incluso?

Frunció el ceño y luego tocó el Códice que ocupaba su ojo izquierdo. Ni siquiera tuvo que pronunciar una orden; simplemente la pensó. Buscar.

En su visión aparecieron líneas de luz dorada, al menos una docena de ellas. Una de ellas conducía a la sala de enfermeras, que era la más cercana, pero otra llevaba a un ascensor que acababan de desalojar algunos agentes de la Coalición y un médico de aspecto inquieto.

Reynolds y Sinclair corrieron hacia el ascensor. Las manos de Sinclair, guiadas por el Códice, ejecutaron el Llamado en los botones del ascensor, y éste descendió.

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Tres Portlands era cualquier cosa menos natural. Se creó a partir de asociaciones semánticas y conceptuales entre tres ciudades diferentes llamadas Portland, un fenómeno puramente humano. Y sin embargo, cuando los ascensores se abrieron en el atrio principal del campus científico del Colegio Deer, se encontraron con un bosque que crecía en el interior del edificio.

En el centro del vestíbulo había brotado un pino tan grueso como una chimenea, que crecía a tal velocidad que había abierto un agujero en el techo, dejando mármol y cristales esparcidos por el suelo. También éste había sido cubierto por una variedad de pequeños arbustos y maleza.

—Es como si el Noroeste del Pacífico hubiera decidido invadirnos. —Sinclair lo rodeó; al otro lado había una puerta que conducía al resto del colegio, que se parecía más a una selva tropical templada que a un campus universitario. El horizonte estaba por encima del suelo, como era típico en Tres Portlands, y salir del edificio era una experiencia desorientadora.

—¿El Códice hizo esto? —Reynolds frunció el ceño—. ¿Cómo?

—¿Mi opinión? Despertó al Director, y el Director asumió que todos se habían ido, así que… —Se agachó bajo una raíz que bloqueaba la salida del edificio—. Decidió rehacer Tres Portlands en algo más… libre de humanos.

—Hmm. —Reynolds tuvo que agacharse bajo la raíz—. ¿Dónde está el fragmento, entonces?

Buscar, pensó Sinclair. Un rayo concentrado de luz violeta salió disparado de su visión, señalando el centro del campus.

—Por aquí.

Se adentraron en el bosque, sin darse cuenta de que el ascensor se abría tras ellos.


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El último fragmento del Códice colgaba por encima del emblema del campus del Colegio Deer. El símbolo estaba compuesto de piedra y acero, sobresalía un metro del suelo y tenía un metro de ancho, con el escudo del Colegio Deer. La superstición decía que si una pareja se besaba sobre él a mediodía o a medianoche, estarían juntos el resto de sus vidas. Se encontraba en medio de una arboleda de árboles perennifolio más altos que el horizonte.

—¿Por qué está flotando ahí? —Reynolds ladeó la cabeza—. Ninguno de los otros… zumba.

—¿Tal vez se mantiene suspendido por el EVE latente que hay en el aire? Tres Portlands siempre estuvo lleno de esa cosa. —Parpadeó y levantó la vista—. O tal vez tenga algo que ver con ese nanoalambre que lo mantiene suspendido de esa rama.

—¿Una trampa?

—Una torpe. Probablemente una distracción de-

Sinclair sintió que una ola de presión le golpeaba la espalda, y se encontró desplomada con la cabeza sobre el emblema, con la nariz ensangrentada por el impacto. A su alrededor sonaban botas, y se encontró con un cañón que le presionaba la nuca.

Hubo un chasquido cuando se rompió el nanoalambre, y el fragmento violeta del Códice chocó con uno azul, sostenido en la mano de un agente de la Coalición que vestía un pulcro traje negro. La pálida mano que lo sostenía tenía quemaduras en forma de telaraña. La miró con desprecio desde detrás de unas gafas de sol.

—Ya sé lo que estás pensando-"

—¿Que no he visto un villano tan cliché como tú desde el Otoño Negro? —Ella resopló—. No es sorprendente, sin embargo. ¿Cómo es que todavía hay más Bowes por ahí?

Bowe se rió.

—Oh, mierda, es cierto. Eres de Sloth's Pit. Dios, vamos a arrasar ese pueblo. —Lanzó el Códice entre sus manos—- ¿Recuerdas lo que dije en Hy-Brasil?

—La Coalición quería toda la magia del mundo. No me puedo imaginar por qué. Si descubrieran que Narnia es real, meterían todas las bombas atómicas posibles, apretarían el detonador y cerrarían el armario tras ustedes.

—Es un poco más complicado que eso - la estructura de ese lugar estaba afectando mi forma de hablar. —Bowe se encogió de hombros—. La magia es como el hierro, Dra. Sinclair. Por sí mismo, no tiene mucha utilidad; claro, mantiene el mundo girando, mantiene el campo magnético magnetizado, y la gente puede matarse a golpes solo con el hierro en bruto. Pero puede ser refinado por los humanos, convertido en cuchillos de mantequilla o espadas o pistolas. Eso es lo que los taumaturgos como usted han estado haciendo durante siglos… sin ningún control. —Miró entre el Códice que tenía en la mano y el que tenía Sinclair en el ojo—. Eso es lo que pretendemos traer… el control sobre la magia, bajo nuestros términos. Levantó sus dos séptimas partes del Códice—. Pero no tenemos el paquete completo en este momento.

—Entonces, ¿qué? ¿Intercambio de rehenes? ¿Mi ojo por mi marido? O quizás me ofrezcas un puesto en tu organiz-"

Bowe asintió al agente que la sujetaba. La pusieron de pie para que encarara a Bowe, y sintió dos puntos de calor en su espalda, oyó un par de estallidos y un gemido de dolor, y sintió que el calor la recorría por ambos lados. Miró hacia abajo, incrédula, mientras la sangre empezaba a brotar en su boca, y el agente la tumbó sobre el emblema. Su visión empezó a volverse gris mientras él empezaba a extraer el Códice de su cuenca ocular izquierda.

—El Rey Delbáeth tenía razón. Nunca monologues… a menos que vayas a hacer algo al respecto.

Hubo dos disparos más. Montgomery Reynolds aterrizó junto a ella, con el cuerpo estremeciéndose por el impacto.

—Así… —Sinclair balbuceó—. No… así… así no es como…

Oyó a Bowe alejarse y trató de levantarse para mirarlo. Tenía el Códice en una mano, tratando de reconstruirlo. Podía consumir el resto de su vida en un golpe de odio y energía, dirigido hacia él. Hacer que el Códice se perdiera para siempre para la Coalición, teletransportarlo de vuelta al Sitio-87. O podía salvar a su marido.

—Monty… —Ella se aferró a su rostro—. Monty, tienes que prometerme que los detendrás. Encontrarás el… el Códice.

—No tiene sentido. —Él apretó sus manos alrededor de las de ella—. Un mundo sin ti y-y un mundo sin m-magia son la misma c-cosa. —Sus ojos se cerraron y su respiración se volvió entrecortada.

—No, no, no… —Los ojos de Sinclair se movieron en busca de ayuda. Tal vez las líneas ley que atravesaban Tres Portlands podrían darle soporte vital durante unas horas. Necesitaba el Códice si quería que ambos se salvaran, pero podía sentir que salía de este plano a través de un Camino, por el enorme vacío de energía que dejaba.

El vacío que ocupaba su ojo izquierdo se posó sobre una luz azul en el bolsillo de su marido. Metió la mano en él y encontró un fragmento de cristal azul - ahora lo recordaba. Se había roto durante la trifulca en La Rue Macabre. Monty lo había recogido. No estaba segura de cuánto quedaba en él, pero… tal vez lo suficiente para sustentarlos.

—Monty, vamos a estar bien. —Sacó el teléfono de Reynolds y llamó para avisar de Personal Caído en el Colegio Deer. Entonces, ella lo tomó de las manos, y puso el fragmento del oriykalkos entre ellos—. Este hechizo nos mantendrá, hasta que podamos conseguir un médico. Todo va a salir bien. Solo… repite después de mí. —Tomó aire y ejerció su Voluntad—. De tha xethoriáso.

—De… de th… —Tosió—. N-no puedo. No puedo p-pronunciar los sonidos.

—¡E-entonces dilo en inglés! —Ella le agarró la mano con fuerza y le besó los labios—. Significa, "no voy a desaparecer". Por favor, Monty, por favor…

Continuaron el cántico mientras el mediodía transcurría.




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