SCP-6500
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AVISO: De acuerdo con el procedimiento estándar para los reportes de campo, los eventos del siguiente registro Temporal se presentan en orden cronológico. Esto no debería entrar en conflicto con la presentación taumatonarrativa exigida por el PROTOCOLO SEXTO SOL.

01/01/1970

NUEVA YORK, NUEVA YORK

Una brisa fresca sopla a través de un parque rectangular y cuidado; las coníferas y los setos pulcramente recortados son agitados suavemente por el viento, creando un ruido de fondo que amortigua el parloteo de la ciudad. Los trillados senderos están acompañados de bancos ocasionales, parcialmente iluminados por los rascacielos que rodean el parque. Esta noche fue una de las pocas del año en las que el Empire State Building no fue el centro de atención del horizonte, sino que fue relegado por una enorme bola luminiscente que comenzó a descender hacia la ciudad.

En una banca, se puede oír un tenue ritmo de chasquidos y zumbidos, seguido de un apagado resplandor azul. El resplandor se convierte gradualmente en una silueta a medida que el ritmo se hace más fuerte, aumentando el tono hasta que aparece una mujer. Lleva un uniforme negro táctico, con una mochila y un reloj parpadeante color azul grisáceo, que echa chispas y se detiene mientras el engranaje principal salta, saliendo disparado hacia la hierba. La mujer jadea, se apoya en el banco y mira sorprendida a su alrededor. Finalmente, oye el canto de miles de voces que cuentan al unísono. El brillante orbe estrellado cae hasta la base de su torre, seguido por el mayor "¡Feliz Año Nuevo!" colectivo de la historia.

Los ojos de Ilse se abren de par en par al darse cuenta de dónde y, sobre todo, de cuándo está, golpeando el banco con el puño.

—¡Por el amor de Dios! Maldita configuración predeterminada… —Mira su reloj destrozado, con el mecanismo interno expuesto e inactivo. Con un resoplido, saca un pequeño bloc de notas y un bolígrafo y añade un elemento a su lista de cosas por hacer—. A la mierda, me ocuparé de esto más tarde.

—Hey, —grita una figura a su derecha, sentada en otro banco a unos metros de distancia. La Agente Temporal entrecierra los ojos y se reconoce a sí misma, aunque no tan desgastada. Ella se quita un reloj diferente de la muñeca, uno con marco negro y rojo brillante de diseño angular—. ¿Buscas algo?

Ilse mete el modelo roto en el bolsillo de la mochila y extiende la mano para coger el que le ofrecen.

—Gracias. ¿Dónde lo conseguiste?

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La yo mayor de la directora Reynders, captada por su cámara corporal.

Ilse del futuro parpadea.

—Lo obtuve de mí cuando era tú.

—Claro, duh, —murmura Ilse, haciendo un gesto hacia sí misma—. Lo siento, estoy agotada.

—Aunque es un diseño precioso. —Ilse del Futuro señala la muñeca de Ilse mientras se pone el mecanismo de viaje en el tiempo—. El próximo modelo de Temporal está muy inspirado en él.

—Supongo que eso significa que tengo que hacer ingeniería inversa. —Ilse se levanta y se pasa una mano por el pelo, examinando el reloj antes de pulsar algunos botones, activando una pantalla holográfica roja. Se desplaza por las fechas, las horas y otros ajustes, asegurándose de que su yo del futuro lo haya calibrado correctamente—. ¿A cuándo te diriges?

Ilse del Futuro sonríe cálidamente.

—A casa, por unos días. O al menos, eso es lo que me dije cuando era tú.

Ilse levanta la vista con incredulidad.

—¿Qué? Eso va contra las reglas.

—Nosotras escribimos las reglas. Además, está relacionado con el trabajo.

—¿Eso es todo lo que puedes decirme, supongo?

Su yo mayor asiente, suspirando mientras empieza a preparar otro reloj temporal normal color azul.

—Ten un poco de paciencia, —bromea, provocando que Ilse se ría. Ninguna de las dos necesita que le recuerden que ha desarrollado la paciencia a montones, ya que una vez pasó ochenta años consecutivos en una sola habitación.

—Ya me voy, —replica sin rodeos, golpeando la superficie de su nuevo reloj. El mecanismo empieza a hacer clic y a zumbar, acompañado por el creciente zumbido de su motor. La amplia pulsera del reloj cuenta con un panel táctil en su parte inferior, contra el que empieza a golpear con las yemas de los dedos. Imita el patrón de los clicks del reloj, provocando un zumbido más pronunciado. El aire que rodea a Ilse adquiere gradualmente una tonalidad rojiza, brillando tenuemente en la noche—. Me veré cuando sea tú.

—Oye, sabes, yo logro enviarte en la dirección correcta, —dice la yo del futuro de Ilse con una expresión firme—. Hiciste un trato para volver. ¿Qué fue lo que diste a cambio?

Ilse parpadea confundida ante su yo mayor, que se oscurece más cuando la barrera del salto comienza a cerrarse.

—¿Lo que di a cambio? Yo… el Estudiante quería… quería información…

—Quería recuerdos, y se llevó más de lo que te dio. —El tono de la Ilse del Futuro se acelera mientras levanta la cabeza, tratando de mantener el contacto visual—. Voy a buscar a Lys. Necesito encontrarme con ella.

El muro de energía roja anacrónica se cierra alrededor de Ilse y se queda sola, con solo unos momentos para prepararse para su próximo salto. En esos momentos, una sola pregunta cruza su mente:

¿Quién es Lys?

RELOJ / TESTIGO1


23/11/2000

IPPERWASH PARK, ONTARIO

Ilse se manifiesta con un destello azul brillante y cae al suelo tosiendo. Golpea su reloj de muñeca gris-azul, intentando apagar la unidad que funciona mal, sin éxito. En el aparcamiento adyacente del Sitio-43, un coche se mueve a su alrededor para ingresar. Ella se hace a un lado mientras el motor del reloj se acelera de nuevo y pulsa el botón frenéticamente.

—No, no, no, no, no- —Fue todo lo que logró decir antes de desaparecer de nuevo en el caos temporal.

Un joven y delgado Dr. William Wettle sale de la estación del Metro Intersectorial del Sitio, haciendo un breve recorrido para recuperar algo que había dejado en su vehículo. A cuarenta y dos metros por encima de su cabeza, una maceta de petunias se manifiesta con la misma luz azul. La pesada cerámica adquiere un gran impulso al caer hacia el suelo; falla por completo, optando en cambio por destrozar el parabrisas de un destartalado sedán color canela, perteneciente al torpe bufón de color de pelo comparable. Con un suspiro de derrota, saca un cigarrillo, que el viento le impide fumar.

Joder.

Los restos rotos de la maceta desaparecen poco después.

23/11/2020

Un Dr. Wettle más viejo y redondo se apoya en la pared fuera de la instalación antes mencionada, conversando distraídamente con un nuevo amigo colega cuya pasión por la Patafísica teórica sería frustrante si no fuera tan condenadamente impresionante (no es que lo admitiera). Observan el amanecer juntos, mientras Place le da un codazo a Wettle de vez en cuando para asegurarse de que solo está fingiendo que no escucha.

—Quiero decir, supongo que podrías pensar en ello como una anomalía basada en la suerte, pero la parte de la suerte es realmente un efecto secundario de nuestras percepciones del potencial narrativo de alguien que tiene muy mala suerte.

—No sé, —replica Wettle dando una calada a su cigarrillo—. No parece narrativamente muy atractivo que Dios deje caer una maceta en tu parabrisas.

Su afirmación se ve interrumpida por el sonido de cristal rompiéndose. El dúo se ve sobresaltado por el repentino ruido y mira hacia el coche de color canela del que procede. Entre los trozos de cristal del salpicadero hay fragmentos de cerámica, tierra y raíces, y un pequeño trozo de papel. Wettle se acerca incrédulo y se pasa una mano por el pelo antes de coger el papelito. En él se puede leer: TE DEBO 2 PARABRISAS, LO SIENTO.

Place sonríe, luchando por contener la risa.

—¿Decías?

01/04/2021

IPPERWASH PARK, ONTARIO

La silueta azul de Ilse destella cuando ella aparece, agarrando firmemente el borde de su escritorio mientras se acomoda en su silla de oficina. Ralentiza su respiración, concentrándose en sus próximas palabras, mientras observa cómo una figura borrosa se acerca a la puerta, girando el pomo con un click. Cuando entra, la Ilse Alterna se para en seco, con un bocado de pastel de chocolate congelado a medio camino.

Ilse se cruza de brazos y se reclina.

—Hey. ¿Podrías cerrar la puerta, por favor?

Su yo alterna dirige la mirada hacia ella, la tarta y la puerta, mientras suspira suavemente y deja el plato de papel a un lado, cerrando la puerta de una patada tras ella.

—Escucha, estoy segura de que esto es importante, —comienza.

Ilse asiente.

—Claro, pero por fin he recuperado mi vida, y solo han pasado unos días. Estoy segura de que lo sabes.

—Bueno, sí, —replica ella—. Así es como supe dónde y cuándo encontrarte.

La Ilse Alterna hace una pausa y abre la boca para replicar antes de volver a cerrarla. Con un resoplido, se acerca a su escritorio y se sienta frente a su yo de ropa más oscura.

—De acuerdo, tú eres mi yo del futuro, así que lógicamente debería ceder ante ti, a pesar de la poca información que me das.

—¡Me alegro de que esto se haya solucionado! —Ilse sonríe para sí mismas.

Su yo alternativa pone los ojos en blanco.

—Entonces, ¿qué necesitas de mí?

—Esto, —dice ella, metiendo la mano en el bolsillo de su mochila para recuperar su reloj frito. Lo pone sobre la mesa con un paf, empujándolo hacia su yo alterna—. Tu próximo proyecto.

—¿Un reloj roto?

Ilse se levanta del escritorio, alzando el brazo para mostrar su muñeca a la Ilse Alterna.

—Una máquina del tiempo rota, modelada como un reloj. Lo único que necesito es que la estudies, la arregles y, cuando termines, en algún momento de los próximos sesenta años, la pongas detrás de la estantería, —señala hacia la esquina.

La Ilse Alterna parpadea.

—Supongo que no vas a explicarme por qué, ni a responder a las preguntas que pueda tener.

Ilse sonríe, haciendo un gesto en el que cierra los labios como una cremallera y tira la llave.

—Lo descubrirás por el camino. Ten un poco de paciencia.

—Oh, vete a la mierda, —su yo alterna se ríe, recogiendo los restos del reloj destrozado del escritorio—. No volveré a tener paciencia.

—Ah, oye, y un extra, —añade Ilse mientras se desplaza por los ajustes del reloj de salto a la vez que éste empieza a zumbar suavemente, pasando el dedo por el borde—. Una vez que tengas el diseño, puedes decirle a Temporal que fue tu idea.

—¿Así es como termino siendo contratada?

Ilse guiña el ojo a sí misma, y desaparece en el resplandor azul opaco.

N/A

RCT-Δt

En el centro de la Base de Datos Segura del Sitio Temporal-01 hay una oficina de tamaño modesto, caracterizada por el suave zumbido de la maquinaria circundante. En su puerta hay una placa plateada con el texto DIRECTOR, DEPARTAMENTO DE ANOMALÍAS TEMPORALES. Un momento después, la puerta se abre y el espacio donde estaba el cartel es ocupado por el rostro pálido y aparentemente joven de una Dra. Ilse Reynders, Agente Temporal sin edad y con dieciséis doctorados. Dicho rostro está típicamente enmarcado por su largo cabello rubio-marrón, que actualmente está recogido en un moño.

—¡Marcus! —Ilse sonríe, saludando a un hombre regordete y de pelo oscuro que parece tener unos treinta o cuarenta años—. Parece que tu primer salto te dejó intacto.

—Je, —Marcus ríe amablemente—. Vomité al terminar, sobre todo porque estaba nervioso. Aunque el salto en sí no fue tan malo.

—Te acostumbras al nerviosismo, —se encoge de hombros, haciéndole un gesto para que camine con ella mientras serpentean entre los bancos de servidores, saliendo de la Base de Datos.

—Desde que llegué aquí, sin embargo, me he sentido un poco, eh… caramba, no sé cómo describir esto…

Ilse arquea una ceja.

—¿Tembloroso? —Marcus asiente, con los ojos muy abiertos, sorprendido de que ella parezca haberle leído la mente—. Eso es el Sitio. O, más concretamente, es estar fuera del tiempo.

—¿Así que le pasa a todo el mundo?

—Más o menos. Es como un mareo inverso; te pasas la vida en un barco, yendo a un ritmo (casi) constante a través del flujo del tiempo. —Ilse suspira mientras saca su bloc de notas y su bolígrafo, garabateando un pensamiento suelto mientras recita su explicación—. Te acostumbras a inclinarte hacia ese flujo. Entonces, te sacamos del barco, te ponemos en tierra firme, y te caes porque estás inclinado hacia delante todo el tiempo.

—Huh, supongo que no lo había pensado así. —Marcus asiente al tiempo que los dos se detienen.

—Yo pasé ochenta años en una corriente temporal detenida; ya casi no me afecta. —Ilse se dirige a un lado del pasillo, señalando una puerta gris sin distintivos—. Tu habitación. Ven, déjame ayudarte con eso, —propone, guardando su bolígrafo y su libreta, ya que él tenía las manos llenas de equipaje. Le quita una maceta de tamaño medio, abre la puerta con la mano libre y le hace un gesto para que entre. Él le da las gracias y mete su maleta en la pintoresca habitación.

—Deben ser unas flores muy importantes si has pagado para traerlas aquí, —comenta Ilse, evaluando las petunias de color rojo rosado que han brotado de la maceta.

—Sí, fueron un regalo de mi madre. Ella falleció hace unos años.

—Oh, siento escuchar eso. —Ilse mira su reloj azul pálido, frunciendo las cejas cuando sus engranajes empiezan a hacer click y a cambiar, cobrando vida por su propia cuenta.

—Gracias. Sí, ya que literalmente voy a estar aquí durante un tiempo incuantificable, pensé en traerlas para… —Se detiene, dándose la vuelta para no encontrar rastro de Ilse—. … ¿Mantenerme cuerdo?

Marcus no volvió a ver sus petunias.

06/01/2034

SLOTH'S PIT, WISCONSIN

Ella sale al pasillo con un gruñido, dejando entreabierta la puerta del despacho de un tal Doctor Place H. McD., Director de Patafísica. En el interior, se puede ver una rueda futurista girando con gracia mientras el errático científico habla consigo mismo - con su yo del pasado, en realidad. Ilse acababa de completar el segundo paso de un proceso de dos etapas, asegurándose de que

  • El Place de 2034 contacte con el Place de 2021 a través de SCP-5956 y
  • El Place de 2034 realice ingeniería inversa con la anomalía, para que
  • El Place de 2021 pueda construirla, y pasar a cumplir el bucle temporal.

Una vez tachado en su bloc de notas ese elemento abrumadoramente auto-referencial, Ilse suspira aliviada, entra en la cafetería vacía y toma asiento. Pulsando algunos botones en su reloj, registra su misión como exitosa, ajustando algunos detalles del informe cuando es necesario. Lo único que le queda por hacer es regresar a Temporal para hacer un chequeo y descansar… con una excepción. Lo ha estado posponiendo durante un tiempo incuantificable, ya que no ha querido renunciar a su nueva y elegante herramienta hasta que se haya documentado adecuadamente y se haya desarrollado un prototipo. Ahora que lo ha sido, no tiene excusa para retrasarlo más.

Con unos pocos ajustes más en su reloj de salto, lo revierte a la configuración predeterminada, cambiando su próximo destino como resultado. El engranaje primario empieza a sonar, y luego el secundario, creando un polirritmo entre los diferentes tempos. Ilse respira profundamente y se relaja, escuchando atentamente el ritmo mixto…

Tick, tick-tock, tick tock tick, tock-tick…
Tick, tick-tock, tick tock tick, tock-tick…

La tercera vez que se repite, presiona las yemas de los dedos sobre la pulsera del reloj y comienza a dar golpecitos en sincronía con el dispositivo. Este proceso, apodado "golpeteo" entre los Agentes Temporales, es necesario para activar el salto; al moverse en sincronía con su reloj, Ilse fusiona su flujo de tiempo local con el de éste, uniéndose así a él mientras se desplaza a un punto diferente en el tiempo. A medida que ejecuta el kinetoglifo, el zumbido del reloj aumenta y emite varias partículas rojas que envuelven su cuerpo en un capullo que la aísla de la corriente temporal estándar.

Tenía que hacerse una visita a sí misma.

24/06/2099

IPPERWASH PARK, ONTARIO

Los rayos del Sol se derraman sobre las marismas de Ontario, reflejando el naranja brillante de los estanques y charcos, en medio de vibrantes amarillos-verdes y marrones oscuros pantanosos. Entre hierbas altas y arbustos robustos, varias criaturas aladas recorren el paisaje, comunicándose en un complejo lenguaje de chirridos y silbidos. Se mueven con una cualidad intemporal, y se callan al acercarse a la orilla del lago donde se inclinan para beber. Al llegar, una elegante criatura con aspecto de pantera emerge de las aguas a pocos metros. Se sienta tranquilamente en la orilla, observándolos mientras se bañan con sus alas. No persigue a las otras criaturas. Se limita a supervisar.

Unos minutos más tarde, las criaturas vuelven a meterse en la hierba y se pierden entre la maleza. La pantera las observa hasta que dejan de ser visibles y gira lentamente la cabeza hacia Ilse. Ella está tumbada de lado en la hierba, parpadeando mientras la pantera la observa con su penetrante mirada amarillo-ámbar. Después de un momento de comprensión, cierra los ojos, haciéndose la muerta, rezando en silencio para que la criatura no se haya dado cuenta de su movimiento.

Ilse se queda así durante mucho tiempo, oyendo solo el crujido de la hierba y el agua que fluye; cuando sus ojos vuelven a abrirse, la pantera se ha ido. Con un quejido, sale del barro y se pone de pie, tropezando un par de veces antes de recuperar el equilibrio sobre el tronco de un árbol joven. Busca en su mochila con un resoplido, sacando una botella de agua y un par de cápsulas de Tylenol. A continuación, mira su reloj, jadeando al comprobar los daños que ha sufrido: Grietas en el cristal, el engranaje primario desajustado, y los estabilizadores desaparecidos. Lo golpea con ansiedad, aliviada al ver que su interfaz holográfica sigue funcionando, y se desplaza para intentar orientarse.

¿Qué? —Se frota los ojos antes de volver a comprobar la pantalla. Dice que ha llegado a Ipperwash Park alrededor del año 2099, durante y donde sabe (por experiencia) que el Sitio-43 debería estar cerca. Se aleja unos pasos del árbol y se gira para no ver nada más que la naturaleza en todas las direcciones. Su respiración se acelera y retrocede hasta una gran roca, colocando una mano sucia contra su frente y dejando escapar un grito de preocupación—. Oh, dios, está bien, está bien, piensa, piensa… —Murmura para sí misma, intentando concentrarse y fijar la vista en el horizonte, observando durante unos minutos cómo la superficie gris-azulada del lago Hurón se agita contra el cielo.

Con una respiración serena y controlada, Ilse da un paso adelante. Está claro que su reloj no funciona bien; parece que su sistema de coordenadas también está descompuesto, si considera que ella está cerca del Sitio. Decide examinar mejor los daños, apoyando la mano en una gran superficie de piedra y tratando de quitarse el reloj. La roca, del tamaño de una casa, está mucho más caliente de lo que esperaba, lo que provoca un ay por parte de Ilse; su mano retrocede sorprendida, aunque su sudor parece pegarse a la piedra por un momento antes de que finalmente se aparte.

La huella de su mano se desvanece de la superficie resbaladiza, seguida por los sonidos de la maquinaria del interior. Una losa de piedra al ras se desliza hacia el suelo, creando una abertura similar a una puerta en el exterior de la roca. Dentro, una cámara cilíndrica se abre, como un ascensor, produciendo un tenue resplandor que solo ilumina el interior hueco de la roca. Ella parpadea confundida, mirando a su alrededor; atrapada por otro resplandor amarillo-ámbar, Ilse dirige su mirada a la orilla para encontrar al Mishipeshu sentado una vez más, mirándola fijamente. Esta vez, Ilse capta la indirecta y hace una ligera reverencia a la criatura antes de retroceder hacia la roca.

La losa sale disparada del suelo y se coloca en su sitio con un PSSSHT neumático. Ilse golpea suavemente con los dedos la barandilla exterior del cilindro, examinándolo antes de entrar en él. Al hacerlo, el cilindro se cierra tras ella y comienza a descender, acelerando gradualmente. Ilse se apoya tranquilamente en la pared interior del ascensor, hurgando en los engranajes y las piezas expuestas que descansan alrededor de su muñeca.

—Cielos… —Murmura; el reloj se ha estropeado, sin duda alguna.

La Agente Temporal siente que el ascensor se detiene y respira profundamente. Su mano derecha se extiende hacia abajo y se cierne sobre su pistola. preparándose para lo que sea que haya en el lado opuesto de la puerta. Se tensa cuando la puerta del ascensor se abre y, al observar los alrededores, descubre un modesto vestíbulo con sillones de cuero y muchas revistas. Cuando sale, se queda boquiabierta al reconocer la habitación.

—Oh. Oh, no.

—Bienvenida, Jefa Reynders, —dice una cortés voz automatizada a través del sistema de audio—. Su última visita registrada al Sitio-43 de Investigación y Preservación de la Vanguardia fue hace NUEVE, NUEVE, NUEVE, NUEVE N… días. ¿Desea una visita guiada?

El reloj de Ilse no se equivoca en cuanto a la hora o la ubicación, y sin embargo, de alguna manera ha funcionado mal mucho más severamente de lo que ella se había imaginado; había llegado a una línea de tiempo diferente.


El acceso no supervisado a la base de datos y una hora de trabajo detectivesco le dicen a Ilse algunas cosas que aún no sabía sobre este lado del Pívot Crítico: en algún momento después de la transición Fundación -> Vanguardia, se había activado una iniciativa para convertir la mayoría de los Sitios en operaciones autónomas, ya que más del 98% de las anomalías contenidas habían sido liberadas en entornos más normales, como reservas de vida silvestre protegidas y programas de investigación públicos. La única anomalía del Sitio-43 que la Vanguardia no había liberado era SCP-5520 - el antiguo Codirector del Sitio, alterador de la realidad, y amigo de Ilse.

Acelera el paso mientras camina por el pasillo, con la respiración agitada. Vamos, Wettle, vamos…, suplica en silencio, llegando a la puerta abierta de su despacho. Después de entrar en la habitación, se dirige a su escritorio y saca el cajón central, suspirando aliviada al encontrar un cartón de cigarrillos medio vacío. No es que haya sido nunca una gran fumadora, pero dadas las circunstancias…

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Dr. Wynn Rydderech, alrededor de 1943.

ÍTEM №: VNP-5520

ESPECIFICACIONES: El Dr. Wynn Rydderech, antiguo Investigador Jefe de la Fundación SCP y Codirector de Sitio Provisional, que posee habilidades de alteración de la realidad de Clase-III y varias deficiencias cognitivas desgastantes debidas a la exposición prolongada a materiales esotéricos. Autoexiliado desde 1966 en una enorme red de cavernas bajo el Sitio-43 para investigar y reducir los materiales esotéricos de forma aislada.

PROTOCOLOS DE NORMALIZACIÓN: Se ha desclasificado la documentación previa y actual del Dr. Rydderech a todo el personal, incluyéndolo a él mismo, para su estudio acroamático y parapsicológico. El proyecto RETÓRICA, el proceso por el que tanto VNP-5520 como el personal pertinente son engañados a cambio de las contribuciones científicas del primero, se ha suspendido permanentemente. Las comunicaciones en curso con el Dr. Rydderech serán facilitadas por la Sección de Psicología y Parapsicología del Sitio-43 a medida que los procesos de reducción acroamática a gran escala sean reubicados desde el Nexo-94.

Si alguien debe saber la verdad, es él.
— Dr. Nhung T. Ngo, Presidente de P&P


ANEXO: Al principio, el Dr. Rydderech se mostró afable con la comunicación a través de trozos de texto impresos, como los anteriores, demostrando un interés por su papel en la formación de la Vanguardia (junto con una leve incoherencia). Sin embargo, tras el desmantelamiento de los sistemas de reducción acroamática del Sitio-43, el Dr. Rydderech dejó de responder; el Dr. Ngo conjetura que la falta de utilidad percibida por su parte le llevó a un grave episodio depresivo. Esta es la causa propuesta para el descenso gradual del Sitio hacia el subsuelo que se produjo durante las semanas siguientes, hundiéndose a un ritmo de ~0.1 metros por día y dañando estructuras y equipos en todo el Sitio.

El 01/07/2021, después de seis semanas de descenso del Sitio, la Administración de la Vanguardia activó el Protocolo OCASO por consejo de la Sección de Psicología y Parapsicología. Esto supuso la liberación de un compuesto expansivo anómalo en la IRA-W, llenando la cámara y provocando la sedación y posterior desmantelamiento de VNP-5520.

Nunca fue su culpa. Yo me salvé.

Pronto estaré con Vivian.

— La última comunicación del Dr. Ryderrech, enviada un minuto antes de su final.

Ilse se queda sentada durante quién sabe cuánto tiempo, esperando que las lágrimas cesen mientras relee el expediente por enésima vez. No tarda en encender otro cigarrillo, dar una lenta calada y dejarla volar distraídamente. Al mismo tiempo, el sistema de aspersores de la habitación se activa, provocando un grito ahogado al empaparse de agua fría. Con un resoplido, se acurruca contra la pared, dejando que el torrente la bañe.

Tal vez también sea la forma en que llora Wynn.


Tras unas horas de descanso, Ilse vuelve a revisar la base de datos en busca de cualquier cosa que pueda ayudarla a regresar a su propia línea temporal. Las tecnologías que permiten el viaje entre líneas temporales se han puesto a disposición del público para su estudio, aunque con una fuerte regulación de sus aplicaciones, pero la ciencia al respecto está todavía en sus inicios, permitiendo el paso de información a unas pocas líneas temporales muy específicas (y apenas útiles). Es probable que la tecnología esté lo suficientemente avanzada en el futuro, pero a) ella no tiene forma de llegar allí, y b) no hay garantía de que la línea temporal no se haya colapsado antes, colocando a Ilse justo en el centro del Vacío, eternamente.

Tampoco tiene previsto construir un nuevo dispositivo. Diseñar los relojes de salto de Temporal ha sido, como mínimo, un calvario; ha necesitado la ayuda continua de múltiples versiones diferentes de sí misma en distintos momentos, resolviendo varios problemas de diseño simultáneamente. No está precisamente entusiasmada por hacer eso de nuevo, y el reloj sigue sin darle una forma clara de volver a su línea temporal natal.

Con un resoplido, hace click en el siguiente archivo.

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ÍTEM №: VNP-O5-2

ESPECIFICACIONES: Un sistema informático modular de berilio y bronce de tamaño metropolitano, que alberga la inteligencia artificial general antes conocida como O5-2. Se autodenomina "El Estudiante" y valora mucho los datos nuevos (de los que aprender); se sabe que intercambia avances tecnológicos y otros bienes por dichos datos.

ORIGEN: Un algoritmo avanzado generado a partir de 8-BA1.aic ("Bola 8"), O5-2 era el archivista del ya inexistente Consejo O5, responsable de facilitar y documentar los asuntos del Consejo, así como de mantener la Base de Datos Segura del Sitio-01. Tras la decisión de disolver la Fundación, O5-2 escapó de su desmantelamiento programado a través de vectores desconocidos, pasando desapercibido para los programas de rastreo web durante dos semanas antes de que se detectara su firma informática en el oeste de California, dentro de la intranet del Sitio-15. Poco después, se perdió todo contacto con el Sitio; se asume que sus restos pasaron a convertirse en VNP-O5-2.

PROTOCOLOS DE NORMALIZACIÓN: Se ha llegado a un acuerdo con VNP-O5-2 para que patrulle e informe a la Vanguardia sobre la actividad local a cambio de tener acceso a la misma información sobre otros Nexos. Se ha establecido un radio de cinco kilómetros alrededor de VNP-O5-2 con el nombre de Reserva Silvestre Provisional-15, con el propósito de albergar elementos inofensivos para el ser humano y nativos del clima mediterráneo.

Ilse reconoce que se trata de su boleto dorado, y su mente comienza a trabajar. La IA parece mucho, mucho más avanzada que los humanos - lo más probable es que sepa cómo enviarla a casa o, al menos, los pasos necesarios para hacerlo. Ahora, sus principales preguntas son ¿cómo llego allí?, y ¿qué le doy? Para lo primero, suele utilizar su reloj, mientras que para lo segundo no tiene ni idea. Si pudiera ponerse en contacto con el personal de Temporal y preguntar, podrían… ¡Espera un segundo!

La directora Reynders, con sus dieciséis doctorados, había olvidado por completo que había otra Ilse en esta línea temporal. Se levanta de un salto del mostrador principal de comunicaciones y corre hacia su antiguo despacho en Reducción Acroamática. Ilse se había unido al Departamento de Anomalías Temporales décadas después del Pívot Crítico, lo que significa que su yo alternativo puede o no tener acceso a ese reloj, a menos que ella se lo asegure.

Al llegar a su despacho, tose ligeramente ante la abundancia de polvo. Ilse rebusca en los cajones para encontrarlos vacíos y se detiene unos instantes para echar un vistazo a la habitación. Con una sonrisa de oreja a oreja, busca detrás de la estantería y saca otro reloj gris azulado en perfecto estado.

¡Sí! Gracias, gracias, gracias yo del pasado… —Ilse se coloca el nuevo reloj en la muñeca, que le queda un poco menos ajustado que antes. Comienza a recorrer las fechas y los ajustes, preparándose para asegurar la presencia del reloj que ahora utilizaba.

Y dio la casualidad de que sabía cuándo y dónde se encontraría con su otra yo.

RS-15, CALIFORNIA

Se oye un grito cuando nuestra Agente Temporal es expulsada del perímetro de la Reserva, seguido del paf de su aterrizaje. Su cabeza gira a ambos lados mientras intenta recuperar el equilibrio, buscando algún indicio de lo que acaba de suceder. Con una breve respiración, Ilse se gira para ver una cúpula naranja translúcida, que eventualmente se disipa.

A un lado del camino que lleva RS-15, un podio muestra varias infografías sobre un ciclo. Después de limpiarse, Ilse se acerca a él y lee una de las infografías:

¿Puedes encontrar la metrópolis metálica viviente dentro de RS-15? Camina con paso firme hasta el centro de la Reserva para conocer al Estudiante, un ser de gran sabiduría y rectitud. NOTA: LAS MANIFESTACIONES ESPONTÁNEAS DENTRO DE RP-15 SON PELIGROSAS Y NO DEBEN INTENTARSE.

Gruñe de frustración y se pasa los dedos por el pelo. Nada puede ser fácil, ¿verdad?


El viaje a través del extenso bosque de la reserva es incómodo, pero en gran medida sin incidentes. Avanza entre la maleza y las enredaderas con un largo cuchillo, deteniéndose de vez en cuando para librarse de las ramitas sueltas y las cosas espinosas. A lo largo de la caminata, Ilse empieza a percibir algunas de las especies menos conocidas de la Reserva; una breve ráfaga de viento pasa junto a ella y desaparece tan pronto como llegó, seguida de otra. Se detiene en seco y trata de prestar atención a la brisa que la rodea. Finalmente, ve un rastro de hojas sueltas que se desplazan en espiral alrededor de sí mismas antes de caer al suelo.

Pasados los vientos conscientes, se adentra en una zona más húmeda, haciendo pausas frecuentes para beber y descansar. Ilse se toma uno de esos descansos al borde de un pequeño claro, en el que se alza un árbol caducifolio mucho más alto y oscuro que los de su entorno. La Agente Temporal ladea ligeramente la cabeza al acercarse al árbol, cuya corteza parece rezumar agua a borbotones. Un tronco muerto yace a los pies del árbol lloroso, parcialmente erosionado por el agua. Cuando estira la mano para tocar el tronco vivo, dos ojos del color de la savia parpadean despiertos, clavándose en ella y provocando que un escalofrío la recorra.

El horizonte comienza a iluminarse a medida que ella avanza, con un verde lima apagado presente tras los troncos de los árboles cada vez más delgados. Pronto, el verde se convierte en una hierba muy, muy alta, casi el doble de alta que Ilse; ella respira profundamente antes de empezar a atravesar las suaves fibras de hierba, separándolas mientras se acerca lentamente al interior del subperímetro verde.

Finalmente, separa lo que queda de hierba, consiguiendo que la agotada Agente se quede boquiabierta. Frente a ella se encuentra un enorme y extenso complejo de cubos y láseres, destellos de luz y cámaras de cristal, el rechinar del metal y el zumbido de la electricidad. Desde el lecho de platino se extienden chapiteles que se proyectan en el aire y emiten señales de diversa índole. A lo lejos, una enorme cascada hace de fondo a la metrópolis, con sus paredes bordeadas por turbinas de agua.

Ilse da unos pasos hacia delante, pisando con firmeza frente a una enorme pared gris plateada. Se aclara la garganta y, respirando profundamente, recita el saludo que lleva practicando desde hace más de dos horas.

—Estoy aquí para ver al Estudiante, —vocifera, con los brazos extendidos—. ¡Tengo información!

De repente, todo el movimiento de la ciudad se detiene - los módulos informáticos cuelgan en el aire, bips y bzzs quedan en silencio. Tras un momento de vacilación, una retícula de cubos más pequeños gira en varias direcciones, alterando sus colores individuales hasta que finalmente forman un enorme óculo naranja con una apertura digital, imitando un efecto de parpadeo de vez en cuando.

DATOS REQUERIDOS

La voz del Estudiante grita en su mente, un sonido elegante e incómodo a la vez.

NO SE HA DETECTADO UN DISPOSITIVO DE ALMACENAMIENTO EXTERNO

Ilse se estremece al sentir su voz, y respira profunda y relajadamente.

—Así es. La información que quieres está en mi cabeza.

EL ANÁLISIS PRELIMINAR INDICA LA FALTA DE DATOS DE APRENDIZAJE VIABLES

—Entonces mira con más atención. No te fijes solo en los hechos… mira lo que he sentido.

EXPLÍCATE

Ilse se cruza de brazos.

—El cerebro humano es un producto extremadamente complejo de la evolución, y uno de los principales sistemas que rigen su actividad es la emoción. Piensa en cómo mejoraría tu comprensión del desarrollo de la vida y de los sistemas neurológicos complejos si entendieras un poco mejor las emociones.

—Mira todo lo que he sufrido. He pasado ochenta años encerrada en una oficina. Puedo permitirme desprenderme de algunos de ellos.

El Estudiante hace una pausa para hacer un cálculo.

EL ANÁLISIS SECUNDARIO INDICA LA ABUNDANCIA DE DATOS DE APRENDIZAJE VIABLES

—Ahora, eso me parece mejor.

¿PROPUESTA?

—Sí, claro. Como probablemente sabes por tu análisis anterior, estoy muy lejos de casa. Necesito ayuda para volver.

SIMPLE; EQUIVALENTE A 2 AÑOS DE RECUERDOS

—Espera, ¿en serio? —Ilse parpadea ante el enorme iris.

CORRECTO

Ilse resopla, mirando hacia abajo por un momento para pensar mientras algunos de los cubos sueltos del Estudiante flotan sobre ella.

—… Entonces quiero añadir algo al trato.

EXPLÍCATE

—Yo también quiero información. —Afirma, apartándose un mechón de pelo—. Necesito saber el destino de nuestras líneas temporales, cuál es estable y cuál no.

El Estudiante permanece callado durante unos minutos, haciendo un cálculo particularmente grande. Finalmente, el iris parpadea de forma activa.

COMPLEJO; EQUIVALENTE A 7 AÑOS DE RECUERDOS

—Así que nueve años en total, por el conocimiento y por el transporte seguro a mi línea de tiempo.

CORRECTO

Ilse mira sus zapatos por un momento, luego su reloj.

—Estoy lista.

Sin más preámbulos, la gigantesca pared de platino se abre para expulsar dos zarcillos azules, uno de los cuales se adhiere al reloj de Ilse, mientras que el otro se aferra a su cráneo-

Todo se oscurece.

N/A + 6 HORAS

RCT-Δt

En un llamativo resplandor rojo, Ilse se encuentra de nuevo en los pasillos del Sitio Temporal-01, tumbada en el suelo fuera de los aposentos de Marcus. Intenta levantarse, pero gime de cansancio. Varios miembros del personal alertado se reúnen con la directora Reynders para asistirla en sus necesidades médicas mientras uno de sus Agentes pregunta:

—¿Qué ha pasado? ¿Dónde ha ido? No hemos podido localizarle.

Ella jadea suavemente antes de que alguien la ayude a beber, tragando un poco de agua e intentando sacar otro Tylenol de su mochila.

—Y-yo… vi la otra línea de tiempo. Vi cómo acaba.

El Agente levanta una ceja en señal de confusión.

—¿Qué vio?

Ilse levanta la vista para encontrarse con la mirada de su Agente, sonriendo exhaustivamente.

—No acaba.




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