SCP-4203
Puntuación: +3+x
Ítem #: SCP-4203 Nivel 2/4203
Clasificación del Objeto: Seguro Clasificado

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PdI-4203.

Procedimientos Especiales de Contención: Un almacén genérico guardará los
componentes expuestos de SCP-4203 y el edificio que contiene SCP-4203. Personal de nivel
deberá aceptar una validación cruzada para autorizar la restauración de las partes envejecidas
del complejo. Agentes de campo disfrazados como
miembros de seguridad deben redirigir a los civiles lejos del almacén. Un CCTV estándar y
redes de vigilancia deben vigilar el tráfico entrante y saliente.

Descripción: SCP-4203 es la cabeza de Alexandra Svoboda,a partir de ahora designada como PdI-4203. SCP-4203 compromete el 79% del interior del manicomio de Saint Olsteen.1
SCP-4203 se compone de carne humana y hueso. Está gravemente desfigurado y parece un autorretrato hecho por Pol-4203.

Una escisión craneal ondulada encima SCP-4203 actúa como su única entrada. Internamente, SCP-4203 es extra-espacial y produce una atmosfera y organismos de colores vibrantes (desde el azul de Prusia al rosa neón hasta ultramarino.) Estos organismos incluían flores, hierba, fungi y árboles. Al ser examinados no poseen composición molecular2y son designadas como instancias SCP-4203-1. La vocalización, la epidermis externa, los huesos similares a aves y las propiedades alucinógenas de las instancias de SCP-4203 han permanecido inalteradas desde la muerte de Pol-4203.

Los agentes de campo de la Fundación pacificaron y aseguraron Pol-42033 después de que mostrara unas habilidades de manipulación de realidad bajos durante un severo episodio psicótico en 1923. PdI fue enviada al Manicomio de Saint Olsteen y se le diagnosticó erróneamente como esquizofrenia. Eso fue debido a la comprensión de la discapacidad mental, similarmente como con las condiciones psiquiátricas, y la dificultad de aprendizaje durante el temprano siglo XX. Tras su muerte, las instancias PdI-4203 (desarrolladas de su habiliadad para crear flora anómala) fueron resignadas como SCP-4203-1.

Debido a la Iniciativa Baudrillard-Reidegger4, las siguientes entradas del diario de Pol-4203 se deben guardar a posteridad en la revista científica de ASRI.

Taumaturgia, Taumaturgo, ¿Demiurgo? Sonaba bien cuando el buen Doctor me dijo que tenía un sentido científico superior. Divulgaron poco, pero por lo que pude entender, me he vuelto una "cosa" botánica que cercaban a otros como yo. Han quitado un fragmento mío para hacerlo. Es una pena, esa fragmento guardaba mi primer amor, las caras de mis padres y…
No es como si tuviera elección en la Tienda de Empeño de los Horrores, vendiendo mis restos para pastillas. La veracidad de su cura y la efectividad de su distracción se me han perdido desde…hace un buen tiempo. Mientras pueda pintar o escribir y estas pequeñas notas me mantienen estable – mis pequeñas compañeras – aguantaré. Pero hasta que fin, no lo sé.

"La filosofía es la escalera, la psicología el agujero. A los hombres no se les da el lujo de la Divinidad, así que debemos escalar y salir del agujero, y explorarlo diariamente." Fueron sus últimas palabras de su última sesión. Ahora yace balbuceando en linóleo.

Diagnóstico erróneo. Dijeron. Después de robarme de mi esquizofrenia, mi único mundo.

Diagnóstico erróneo.

No sé cuánto ha pasado. Algunos años tras el confinamiento inicial. Quizás varios años en diagnosis. Y no sé cuántos en experimentación. Mi excentricidad, epilepsia, y ennui, las cosas que sangraron en ese Jardín tras las Paredes silenciosas. Todas fueron usadas por los hombres, una y otra vez. Todo lo creativo parecía irse directo al acantilado, y morir.

El ultimo el cual ha centrado el instrumentalizado de mi "visión", pero no era el mío, no era de ellos para dármelo y luego retomarlo, y ahora estoy sola. La única cosa que me queda es preguntarme: ¿por qué?

Todo perdura. Cada síntoma, como un efecto tras la medicación para una falsa maldición, perdura. Bostezo dolor, escalofríos, parálisis de sueño, melancolía maníaca, defecación incontrolable, hormigas correteando por mi piel, sangrando por todos mis orificios. Mi cabeza también duele alguna vez, también.
Nunca fui una escritora profesional. Ni pintora, profesora, enfermera o ama de casa. Mis manos temblaban demasiado para las dos primeras y para las dos últimas era imposible, debido a mi aflicción. No, yo— he venido aquí por libertad propia. Ya no podía pintar Jardines, cuando los lamentables colores tenían mente y locura propia, busqué la ayuda de las instituciones. Primero Brookshire, luego Helena y ahora Olsteen. Nadie ha parado los colores. Incluso aquí, en mi cabeza, los veo; esos púrpuras, verdes, dorados y rojos, como esos ramos fantasmales rugiendo las colinas. Estaba equivocado, me refiero a mi Doctor. Estaban todos equivocados con el abismo. Estos colores antediluvianos se sientes cálidos, y el calidoscopio tiene una cara—una verdad.

Mr. Morrison afirmó que hoy tosió sangre. No le queda mucho en éste mundo y sin embargó ahí permanece, aleteando sus cortadas plumas amarillas, elevando grácilmente su verde cabeza buscando semillas, gorgojando y concentrado sus ojos negros: en lo más profundo de los cojines blancos usados como muros. Está encerrado en la jaula y se pregunta cuando lleva ahí o si todo esto era un chisto. Alguna cruel jugarreta de un Dios masturbatorio.
A veces se fija en las ventanas, pensando que las paredes poseen boca, así que sólo quiero centrarse en algo más que cháchara así que se fija en las ventanas. Las bocas… no es un murmullo indiscriminado así que tiene la sensación de ser un genio por descubrir sus secreto, a veces pensando que es el Rey de los Pájaros, o el mismísimo Tot, porque los hilos que tejen la lógica tan brillantemente, que nadie más puede verlos. Después de todo, la llamada del Jardín siempre empieza como un frenesí frenético. Sus cuidadores lo llaman “delirios de grandeza”. Tosa sangre y sale como una flor.

Se está muriendo, y sabe que su ataúd será una caja de zapatos en alguna parte de un almacén sin nombre, en las afueras de una pequeña ciudad sin importancia. No se siente confortable con el hecho que ha descubierto la vibrante verdad del mundo, y hecho nada en absoluto de importancia en la vida. Murió, y como pensó en la muerte, rezó a Tánatos que acabara—pero sólo las paredes hablaron.

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