SCP-2498
Puntuación: +2+x

Para el Dr. Navidson:

Su solicitud ha sido aprobada. He adjuntado todo lo que pudimos salvar del Proyecto RAINBOW BODY abajo. En cuanto a los otros ASTRA, todo está un poco desordenado en este momento — con toda la mudanza que hemos tenido que hacer desde aquellos días, no puedo decir que me sorprenda. En cualquier caso, espero que sea suficiente para que usted y su equipo trabajen juntos.

Le deseo todo lo mejor,

Sabapathy V.
Departamento de Archivos, División de Asia Meridional

P.D: Dale mis saludos a la Dra. K. Ella lo necesitará.





> VER ADJUNTO: DOCUMENTACIÓN SCP-2498


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Parte superior del sitio de contención de SCP-2498.

Ítem #: SCP-2498

Clasificación de Objeto: Neutralizado (Anteriormente Keter)

Procedimientos Especiales de Contención: La antigua Ala de Parapsicología de la Universidad de Andhra Pradesh ha sido designada Sitio Adjunto-2498 para propósitos de monitoreo y comunicaciones. De acuerdo con las pautas de seguridad de exposición a la radiación de la Fundación, el personal en el lugar de trabajo no debe estar estacionado en el Lugar Adjunto-2498 durante más de 240 horas al año.

La sala que contiene los restos de SCP-2498 permanecerá sellada. Ha sido revestida con placas de plomo de un grosor de al menos 20 cm para minimizar el riesgo de exposición a la radiación.

La comunicación con SCP-2498 debe tener lugar desde la sala de observación #B2-04a del Ala de Parapsicología. Debido a la naturaleza potencialmente delicada de la información proporcionada por SCP-2498, la comunicación sólo debe ser intentada por personal con autorización de Nivel 3-2498.

Actualización: A partir de 17/08/1988, SCP-2498 está actualmente neutralizado. Debido a los niveles de radiación gamma que sigue emitiendo la habitación #B2-04b, los niveles del sótano del Sitio Adjunto-2498 han sido rellenados con concreto.

Descripción: SCP-2498 era anteriormente el sujeto de Clase-E Arjun Ramakrishna Rao, ubicado en la sala de experimentación #B2-04b del Sitio Adjunto-2498. Rao fue clasificado como SCP-2498 por complicaciones durante su participación en el proyecto RAINBOW BODY. A pesar del cese de la mayoría de sus funciones biológicas el 12/02/1988, Rao sigue respondiendo y alerta. Se cree que SCP-2498 es capaz de percepción extrasensorial a larga distancia y manipulación de la materia como resultado de este evento. Los límites de sus habilidades son actualmente desconocidos.

Actualización: A partir de 1988/08/17, SCP-2498 está actualmente neutralizado. Sin embargo, la habitación en la que se encontraba anteriormente sigue emitiendo radiación gamma a una tasa de 90 mSv/h. Los procedimientos de contención se han actualizado en consecuencia.



> VER ADJUNTO: DOCUMENTACIÓN DEL PROYECTO RAINBOW BODY



Proyecto RAINBOW BODY - Información de Seguridad Nivel 3:

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Un sujeto de prueba temprano de RAINBOW BODY, atendido por [CENSURADO].

RAINBOW BODY fue un régimen de acondicionamiento mental desarrollado conjuntamente por investigadores de la Fundación y el Departamento de Parapsicología de la Universidad de Andra Pradesh en 1975 como parte del programa RAINBOW ASTRA. El propósito del régimen era desarrollar la capacidad de ver a distancia en individuos psiconáuticamente adeptos con fines de inteligencia, como parte de las obligaciones contractuales de la Fundación con el gobierno indio durante la Guerra Fría. En su etapa final de desarrollo, incluyó la administración a un sujeto con una dosis controlada de escopolamina y un derivado sintético de mescalina bajo una combinación de privación sensorial, terapia electroconvulsiva y exposición de fondo cognito-peligros auditivos de Clase-1.

La ejecución exitosa del régimen RAINBOW BODY hace que los sujetos experimenten desorientación extrema y vértigo hasta el punto de malestar físico y mental. Los sujetos mal acondicionados muestran signos de angustia psicológica abrumadora en 30-40 segundos. La exposición prolongada más allá de este punto puede causar daños neurológicos duraderos.

Menos de uno de cada diez sujetos alcanza eventualmente un estado psicológico anómalo, de aquí en adelante referido como el estado de observación. Durante el estado de observación, el movimiento de la mayoría de los músculos voluntarios del sujeto será inhibido y sus sentidos serán muy disminuidos. Su ritmo cardíaco aumenta drásticamente, mientras que su respiración se vuelve más rápida y superficial. Las lecturas del electroencefalograma (EEG) tomadas del sujeto en esta etapa muestran un aumento de la actividad de la onda theta y una disminución de las ondas alfa y beta. A pesar de esto, los sujetos en este estado permanecen completamente conscientes, siendo capaces de responder a las señales verbales, así como de realizar ligeros movimientos físicos como mover los dedos de las manos o de los pies.

A lo largo de este estado, los sujetos son capaces de desacoplar su campo de visión de su ubicación física. Adquieren la capacidad de percibir objetos más allá de su supuesto punto de vista, así como de acceder a información que antes desconocían. La experimentación ha demostrado que el alcance y la fuerza de esta capacidad se correlaciona con los siguientes factores:

  • El sujeto ha tenido entrenamiento previo en formas de meditación, en particular meditación tradicional hindú.
  • La capacidad del sujeto para entrar voluntariamente en un estado de sueño lúcido.
  • La resistencia del sujeto a las drogas alucinógenas.
  • El número de veces que el sujeto se ha sometido previamente al régimen.

Aproximadamente dos de cada cinco participantes no sobrevivieron a más de tres ejecuciones del régimen, que expiraron por diversas complicaciones neuroquímicas o insuficiencia de los órganos. La tasa de mortalidad relativamente elevada provocó la suspensión temporal del proyecto en Febrero de 1985, bajo la investigación del Comité de Ética. Sólo fue restaurado tras las conversaciones con el Consejo Supervisor, que informó al Comité de la importancia de RAINBOW ASTRA para las negociaciones con el gobierno indio. En Mayo de 1985, la investigación había continuado de acuerdo al cronograma, sobre la condición de minimizar la mortalidad de los sujetos y priorizar un reclutamiento más amplio de sujetos de fuentes voluntarias.

Al principio, los sujetos de RAINBOW BODY eran principalmente personal de clase D de la sección experimental del sur de Asia que habían mostrado una alta aptitud psiconáutica y resistencia mental durante las pruebas de admisión. Tras la exitosa infiltración de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA) en 1980 por parte de operativos de la Fundación, sujetos voluntarios de GONDOLA WISH1 también se incorporaron al programa. Después de la investigación de 1985, el proyecto comenzó a reclutar sujetos del personal de la Fundación con amplia experiencia en fenómenos psíquicos, dando prioridad a aquellos que se acercaban al final de su período de empleo.



> VER ADJUNTO: ARCHIVO DEL SUJETO RB-S003


Archivo Personal de Arjun Ramakrishna Rao:

Person1.jpg

Designación del sujeto: RB-S003

Nombre: Arjun Ramakrishna Rao

Año de nacimiento: 19-04-1928

Estatus de participación: Voluntario

Originalmente destinado como especialista en contención esotérica en el DM Theta-77, Rao fue transferido apresuradamente a las operaciones de la Fundación en el sur de Asia tras la retirada total de los activos de la Fundación del Reino Unido en 1965. Después de un tiempo como especialista en entrenamiento psicológico en el Sitio-36, fue reclutado para el Proyecto RAINBOW BODY en 1985 siguiendo las recomendaciones de sus antiguos colegas. Para entonces, había acumulado una considerable experiencia en los campos de la investigación psíquica y los fenómenos que afectan la mente, así como una reputación de extraordinaria fortaleza mental. A Rao le gustó inmediatamente el proyecto a su llegada y quedó consternado por su lento progreso, llegando incluso a ofrecerse como voluntario para una aclimatación acelerada bajo supervisión guiada. Entró con éxito en el estado de observación en su primer intento después de un récord de 40 horas de aclimatación en el transcurso de sólo una semana. Superando a sus pares, Rao fue capaz de proporcionar descripciones concisas de objetos hasta 100 metros de distancia, así como de identificar voces y estados mentales generales de individuos dentro de ese rango. Su competencia para someterse al procedimiento se puso de manifiesto y se puso en conocimiento del Mando Regional, que le concedió el permiso para entrenar y desplegar a Rao en el marco del proyecto RAINBOW BODY como agente de inteligencia a distancia.

A lo largo de sus siguientes pruebas, Rao desafió continuamente las expectativas. En cinco ejecuciones de RAINBOW BODY, fue capaz de proyectar su campo de percepción a una distancia sin precedentes de 12 kilómetros. Rao también pudo permanecer en el estado de observación durante casi dos horas seguidas con un impacto insignificante en su salud física, aunque informó de leves episodios disociativos que ocurrieron hasta 15 horas más tarde. En su apogeo, Rao fue capaz de identificar y proporcionar descripciones de vistas, sonidos y estados mentales generales situados hasta a 1.800 kilómetros de distancia, aunque siguió afirmando que podría haber ido más lejos. Rao inició su despliegue activo en noviembre de 1987, donde proporcionó apoyo de inteligencia a distancia para las operaciones de DMs en Bengaluru durante la contención de un brote de SCP-584. Rao siguió prestando apoyo a diversas operaciones regionales de DMs hasta su clasificación como SCP-2498 en agosto de 1988.



> VER ADJUNTO: INCIDENTE 2498/19880212


Testimonio archivado de Franz Ziegler, investigador principal de RAINBOW BODY, con fecha de 01/02/1989:

La llamada llegó alrededor de las cuatro de la mañana. Era Jo del laboratorio. Dijo que encontraron a Rao inconsciente en el sótano. Al principio estaba confundido. No teníamos ninguna prueba programada - sólo habían pasado menos de cuarenta y ocho horas desde la simulación de AWACS. Entonces me di cuenta. Me puse una camisa y corrí al laboratorio tan pronto como pude.

Había sido atado a un catre cuando llegué. Desde la habitación contigua, pude ver que llevaba puesta una bata de hospital; Jo me dijo que lo habían encontrado desnudo. Su piel, los vestidos y las sábanas estaban empapadas de sudor. Su boca se abrió y cerró como la de un pez muerto. Aunque su cuerpo estaba quieto, podía ver un ligero y constante temblor que sacudía su pobre cuerpo. Lo peor de todo fueron sus ojos. Estaban abiertos de par en par, y giraban salvajemente en sus órbitas. Jo me aseguró que estaba inconsciente, pero no vi nada más que la cáscara despierta y temblorosa de un hombre con una loca oración en sus labios. Si estuviera bajo el régimen, como decía Jo, tendría que estar más que despierto - la sensación de una conciencia cruda y absoluta que tanto se apoderó de los sujetos bajo el régimen no es algo que la documentación oficial mencione por mucho tiempo.

Le pregunté a Jo cómo pudo administrar el procedimiento sin ninguna ayuda. "No lo hizo", dijo ella. Su voz era baja y grave. "Divya y el turno de noche lo encontraron junto a las máquinas, temblando así. Creemos que está anestesiado, pero no sabemos cómo".

"Imposible. Tiene que ser otra cosa. Catalepsia, convulsiones, ¿Algo en la última dosis que pasamos por alto?" Me apresuré a buscar ideas, cualquier cosa, una causa. "La sujeto 421. La de la entrada clasificada. Ella exhibió síntomas similares después de su segunda entrada."

"No lo es. El electroencefalograma muestra lo contrario. Ondas Theta hasta el final. Se ha sumergido - más que el resto antes." Mientras hablaba, una repentina convulsión agarró el cuerpo de Rao, y un sonido escapó de sus labios, un largo y bajo gemido como el de una vaca.

"Todavía podemos sacarlo de esto. Eyección de choque, BZDs, LSPs, ¿todo?" Pregunté, repasando la lista de contingencias en mi mente. Ella agitó la cabeza. "No", dijo ella. "Su cuerpo rechaza todo lo que le damos. Lo que entra simplemente sale - no queda nada para procesar".

Lo llenamos de reguladores e inhibidores, vimos los medicamentos que le dimos entrar y salir de los tubos y su cuerpo temblaba y temblaba todo el tiempo, mientras su boca murmuraba frases de animales. Le sacamos toda la sangre en un momento, o varios. Traté de hacer algunas llamadas, para ver si podíamos involucrar a otros - otros ítems, cualquier cosa para salvarlo, pero las líneas estaban en silencio. En un momento dado, podría jurar que sonrió. Y sus ojos, todo el maldito tiempo, sus ojos -

Su cuerpo se estaba volviendo loco, envenenándose con sus propios químicos. No había nada que pudiéramos hacer. Eventualmente, dejó de convulsionar. Su corazón falló, luego el electroencefalograma se quedó en silencio. Inexplicablemente, sus pulmones continuaron respirando durante unos cinco minutos después de eso - Recuerdo que su pecho sin vida palpitaba en silencio bajo su propio ritmo, se hinchaba y palpitaba, palpitaba nauseabundantemente, continuaba palpitando, imbuía y expulsaba aire muerto a través de sus adormecidos labios contra toda razón. Fue declarado muerto a las nueve.

A las diez recibíamos llamadas de arriba. Directores Regionales, Comité de Ética, lo que sea. Jugando con fenómenos anómalos, sabíamos que correríamos el riesgo de que todo se nos viniera encima. Me sorprende que nos dejen seguir así tanto tiempo. Pero Rao tenía una buena reputación fuera de nuestros círculos, y después de todo lo que hicimos - después de todos los riesgos que corrimos - sólo necesitó su muerte para que el martillo cayera sobre nosotros.

Hubo otra llamada del Departamento de Archivos. Por alguna razón, parecían genuinamente preocupados por el futuro de nuestra investigación. Les informamos por teléfono y se ofrecieron a concertar una cita para quitarnos el proyecto de encima. Con la cantidad de agua caliente en la que estábamos, estábamos más que ansiosos por cooperar. Ahora, no pensamos mucho en ello en ese momento, pero sólo descubrimos mucho más tarde que esta misiva había sido retransmitida por un miembro del Consejo Supervisor. Y una vez que lo descubrimos, ya era demasiado tarde para nosotros.

Por supuesto, todo eso sólo sucedió después de que el cadáver de Rao comenzó a hablar.


Testimonio archivado de Jocasta Simos, Especialista en Contención Esotérica, de fecha 02/02/1989:

Franz no era cercano a Rao - no me malinterpreten, no era como el Dr. Rajaputram en lo más mínimo - pero yo era una historia diferente. Estuve con él en Inglaterra, cuando las potencias que decidieron dejar a los británicos para defenderse contra Dark Peak y enviarnos al otro lado del mundo a las colonias. Rao no se opuso a la mudanza - nació cerca de aquí, en realidad, no muy lejos de nuestro centro de investigación provisional en la Universidad. Habló de ello una o dos veces en aquel entonces, en las pausas entre las brechas. En aquel entonces éramos íntimos, me gustaría pensar - o tan íntimos como cualquiera podría serlo para Rao, en realidad. Yo lo conocía, y él me conocía a mí. Y de vuelta en Inglaterra, yo era la más antigua del equipo. Así que cuando se trataba de enviar a alguien a hablar con su cadáver, era lógico que yo fuera la primera - y la más natural - opción.

Tomamos todas las precauciones con Rao. El protocolo estándar de primera respuesta, usted conoce el procedimiento tan bien como yo - el sótano había sido sellado con láminas de plástico, y la ventilación recirculada con tubos improvisados. Presionando contra mi muslo izquierdo había un autoinyector amnésico, puesto en un gatillo remoto. Dado nuestro trabajo - el mío y el de Rao, y un par de otros en el equipo - también teníamos otras cosas buenas: vi señales de control alrededor de los marcos de las puertas, autocasters de bolsillo listos para purgar, pegados con cinta adhesiva a las esquinas de la habitación - las cosas de la trastienda, usted entiende. Y por si fuera poco, nuestra amiga en común Divya me había puesto protección de Clase-3 en el traje - no se lo digas a Ziegler y el resto, por cierto, no han sido autorizados para ello. De todos modos, tomaron todas las precauciones, eso es lo que estoy diciendo.

Estaba en el catre con el equipo como lo habíamos dejado. Los técnicos habían vuelto a ensamblar el aparejo del disociador pieza por pieza con la esperanza de realizar algún arcano milagro de ingeniería inversa, y todo el equipo médico que lo acompañaba también había sido traído, junto con un montón de otras rarezas. Cuando entré, tuve que aflojar mi collar, ya que la cantidad de equipo que habían arrastrado dentro de la habitación lo había convertido en un pequeño horno. Rao mismo no parecía afectado por todo esto, tumbado boca arriba en ese catre… su cuerpo no sudaba ni se movía, aunque podría jurar que vi sus ojos seguir cada uno de mis movimientos cuando entré en la habitación.

Escuchar hablar a un cadáver es una experiencia desconcertante. Sus palabras fueron… aire recirculado. Antes de cada frase que pronunciaba, respiraba hondo, hinchando su pecho como uno de esos fuelles de acordeón accionados a mano, y sus palabras escapaban de sus labios de un solo suspiro. Todo su ser era así - una sola deliberación, un singular esfuerzo consciente de su parte para existir, mucho menos para hablar con alguien. Singular - creo que esa es la palabra correcta, sí - fue esa pura singularidad acerca de él lo que hizo que cada uno de mis músculos se tensaran en su presencia. No importa que yo fuera su amiga. Ahí dentro era singular, una singularidad.

Así que Rao giró su cabeza en mi dirección mientras yo entraba y exhalaba en un suspiro. "Hice mal", jadeó. Luego respiró hondo y dijo mi nombre.

Le pregunté si podía oírme o verme.

Otro aliento, saliendo de su garganta. Dijo que podía, pero su vista se estaba desvaneciendo rápidamente.

Le pregunté por qué.

Dijo que se movió adelante. Contra las instrucciones.

Le pregunté por qué lo hizo.

Dijo que quería ver.

¿Ver qué? Le pregunté.

"El cielo", dijo. "La cáscara del mundo".

¿Ahí fue cuando despertaste? ¿No pudiste proceder?

"No."

Entonces, ¿qué pasó?

"Pasé por aquí. Pensé que me había despertado, pero aún estaba adentro. ¿No te das cuenta? Seguí subiendo. Y fue lo mismo. Cielo tras cielo. Cáscaras y cáscaras. Nuestro mundo está equivocado. Estábamos equivocados. No hay revelación, sólo introspección".

Le pregunté cuál era la diferencia entre los dos. Hubo una tos seca, casi mecánica. Creo que estaba tratando de reírse cuando vi que los músculos alrededor de sus ojos se movían. Él dijo: "Sabes, hasta donde he llegado, no creo que haya nada. No en esta vida".

Le pregunté si creía que iba a morir.

"Ciertamente," dijo, "pero cogito ergo sum."

El temporizador de mi muñeca sonó. Me di la vuelta para irme.

"Otra cosa", dijo, mientras alcanzaba la puerta.

Rao giró la cabeza hacia el techo. No lo habíamos creído capaz de otro movimiento que no fuera el de hablar, así que sus brazos no habían sido asegurados; lentamente, el brazo izquierdo se levantó, hasta que apuntó verticalmente hacia arriba, hacia un punto oculto por encima de su cabeza. Y luego dijo ocho palabras, las palabras que encontraste pegadas sobre Kurnool al día siguiente, colocadas en cada letrero y en cada puerta. Los recuerdo ahora, resonando en su voz vacía detrás de mis oídos, exactamente como los oí ese día:

"El cielo está frío. Yo no estoy solo."

Allí no sabía muy bien a qué se refería, pero hoy, después de lo que he visto, me llenan de cierto temor.


Adayah.jpg

Fotograma de la "Filmación Adayah" a las 00:00:12, una cinta de 3 minutos de duración que dice ser de los avistamientos del 12 de Febrero.

Reporte de Incidente 2498/19880212:

El 12 de febrero, poco después del cese de las funciones biológicas de Arjun Ramakrishna Rao, se vieron extrañas luces en 15 pueblos y ciudades de Andhra Pradesh y el estado vecino de Karnataka. Los testigos vieron una cadena de discos de luz blanca descender del cielo y flotar justo por debajo del nivel de las nubes, "desplegándose" desde adentro hacia afuera en sentido contrario a las agujas del reloj. No se sabe si los informes de náuseas debidas a la visión de las luces son el resultado de efectos cognito-peligrosos latentes o una consecuencia natural de percibir proyecciones tridimensionales de fenómenos de mayor dimensión.

"Al principio vi que el sol empezaba a girar. Estaba pálido, y no me dolían los ojos cuando lo miraba, aunque sentía mi cabeza girar como si fuera parte del propio sol. Entonces él -el disco del sol- descendió por sí mismo, por encima de las nubes, y brilló en trece pedazos, aún apagado como el color de la luna. Ante nuestros ojos, cayeron en espiral como una lanza, retorciéndose y girando, empujando las nubes hacia un lado a su paso, y yo me volví hacia mi esposo y le susurré, 'Dios mío, el cielo está roto..' " - Declaración de testigo publicada en The New Bombay Times, fechado del 13 de febrero de 1988.

Aproximadamente a las 2300 horas, la última de las luces apareció sobre Hyderabad y golpeó el tejado del ayuntamiento, incendiándolo. A pesar de los esfuerzos de ocultación de información de la Fundación, la propagación de rumores de avistamientos sagrados atrajo a unos 60.000 peregrinos de los estados vecinos a Hyderabad durante las dos semanas siguientes. Las noticias del evento pronto se extendieron al extranjero y fueron reportadas en varios tabloides occidentales.

En la Filmanción Adayah, uno puede ver claramente tres coronas, significando los tres magos antes de Jesús. En cambio, el corresponsal del que procede la fotografía afirma que las luces tienen la forma del Buda sentado. Sin embargo, la mayoría de los testigos, como nuestro periódico entiende, vieron en las luces las tres caras de la Trimurti acosadas en forma visible. Otra teoría interesante se originó por una tal Catherine R. Ganzfeld, que escribió para el Californian Journal of Gnostic Truth: en su artículo, ella dijo que las tres luces en el material de Adayah no se asemejaban a la divinidad, sino a una rueda, y que el patrón entre ellas formaba los rayos del mundo… - Extracto de una publicación esotérica californiana A Discordian Directory, fechado del 1 de abril de 1988.

El mismo día en Kurnool, se encontraron letras en relieve en 92 paredes y puertas del centro histórico de la ciudad. El texto apareció como fragmentos en inglés de las frases "The sky is cold" (El cielo está frío) y "I am not alone" (Yo no estoy solo), y es rápidamente ocultado o eliminado por los equipos de encubrimiento de la Fundación. No obstante, se difundieron rumores sobre el fenómeno, que llamaron la atención en relación con los santos avistamientos antes de ser denunciados por las autoridades locales como simples actos de vandalismo.

Siete horas después de los sucesos del 12 de febrero, el cuerpo de Rao comenzó a emitir niveles peligrosos de radiación de hasta 120 mSv/h, más de 80.000 veces el nivel de seguridad recomendado. El personal fue evacuado apresuradamente de las instalaciones y se instaló un blindaje de plomo alrededor de la sala de experimentación. Inexplicablemente, todo el equipo dentro de la sala permaneció en funcionamiento durante todo el tiempo, sin mostrar signos de ser afectado por la radiación. El 14 de febrero, el Dr. Rajaputram tomó oficialmente la decisión de sellar los restos de Rao dentro de la sala de experimentación #B2-04b.

Poco después de que se sellara la sala, la voz de Rao comenzó a sonar en los altavoces del equipo de monitoreo de la sala de observación vecina #B2-04a. Rápidamente se estableció que Rao era capaz de comunicarse con el personal a través del equipo, y que aún mantenía un cierto grado de sensibilidad. Poco después se tomó la decisión de clasificar a Rao como SCP-2498.



> VER ADJUNTO: INCIDENTE 2498/19880817


Transcripción del registro de comunicaciones de SCP-2498, de fecha 14/02/1988:

#: 2498/101/19870214/0901
DURACIÓN: 2 minutos, 5 segundos.

<INICIO DE LA TRANSCRIPCIÓN>

Simos: Arjun, ¿sigues ahí? Soy yo. Es Jo Simos.

Hay un sonido estático.

SCP-2498: Lo sé.

Simos: Dijiste que no estabas solo.

SCP-2498: Estrellas. Montañas. Las cosas se mueven en lo profundo.

Simos: ¿Son la razón del fenómeno anómalo?

SCP-2498: Como un ancla agita las arenas del fondo marino.

Simos: ¿Y tú eres el ancla?

SCP-2498: Creo que soy el barco en la tormenta. Hay otras naves aquí. Sienten mi aliento sobre las aguas y se despiertan. Son curiosas.

Simos: ¿Son estas entidades una amenaza para la humanidad o para el consenso de la normalidad?

SCP-2498: No puedo decirlo. Siempre han estado aquí.

Simos: Si son una amenaza, ¿nos ayudarás?

SCP-2498: Tu pregunta esconde otra.

Simos: La Fundación cree firmemente que eres capaz de realizar cambios a gran escala en el mundo físico, y nuestros especialistas - nuestros colegas - se inclinan a creer que de alguna manera has logrado un cierto significado esotérico.

SCP-2498: Jo, eres reticente. Habla claro, puedo verlo.

Simos: Arjun. Lo sabes tan bien como yo. Muchos de los que estamos aquí no sentimos - bueno, yo no lo siento - que ya no eres tú mismo.

SCP-2498: Lo sé. Lo entiendo. Lo siento, pero hay demasiado que asimilar. Uno no puede hacer otra cosa que cambiar.

Simos: Bueno, debes saber exactamente lo que pienso de ti.

SCP-2498: No necesitas disculparte por ello.

Simos: Espero que no.

SCP-2498: En cualquier caso, tienes mi palabra de que no soy una amenaza. Respondo al cielo y a la rueda. Y, mientras la rueda gira, sigo respondiendo a la Fundación. Pero no será por mucho tiempo.

Simos: ¿Qué pruebas tienes de esta lealtad continuada?

SCP-2498: De nuevo, hablas desde el guión. Sólo tengo mi palabra para dar. Nuestra Fundación tendrá que creer. Así como cree que las palabras de un amigo pueden influir en la mente de un dios. Así como ustedes creen que el mundo puede seguir girando aún cuando hemos visto la realidad doblarse en cientos de formas diferentes frente a nuestros ojos.

Simos: Sé que tú también lo crees y te deseo lo mejor.

SCP-2498: Harías mejor en seguir deseando eso. Se acerca una tormenta más grande.

Simos: ¿Cuándo? ¿Cómo?

SCP-2498: Necesito que me hagas un favor, Jocasta Simos.

Simos: ¿Qué clase de favor le debo a un dios?

SCP-2498 ríe.

SCP-2498: Jocasta, amiga mía, necesito que seas fuerte.

<FIN DE LA TRANSCRIPCIÓN>


Testimonio de [CENSURADO], Director del Departamento de Archivos, Enlace con la Oficina de O5-5, de fecha 15/02/1991:

No, no planeábamos utilizar el proyecto RAINBOW BODY para nada más allá de vigilancia pasiva. El equipo del proyecto nos escribió con esas preocupaciones en algún momento de los años 70 - el Dr. Rajaputram en algún momento temió algún tipo de adquisición de nuestra parte, cuando comenzó la guerra con Pakistán - pero tuvimos que tomar esa decisión en Woodvale hace más de veinte años. Él no lo sabía, por supuesto, pero lo sabíamos entonces. En ese momento, terminamos presionando el botón, dolorosamente y por necesidad. Y prometimos no volver a hacerlo.

Por supuesto que tuvimos que empacar. Había demasiado en juego. Habíamos acordado que sólo ayudaríamos en el esfuerzo bélico hasta ahora, a cambio de nuestra seguridad, pero la naturaleza del acuerdo cambió cuando la naturaleza de nuestro activo cambió. No pensábamos que nuestra participación en la India terminaría pronto. Confiamos en la IAF de la misma manera que pensamos que ellos confiaban en nosotros. Pero la propuesta ya había sido presentada por el jefe del proyecto, y nuestros contactos vendrían en cualquier momento para hacerse cargo de él - ¿qué habrían hecho si hubieran descubierto su activo clave muerto, o trascendido, o - como quieras llamarlo 2498? Si hubiéramos dejado que otra parte dentro de la Fundación pusiera sus manos en el proyecto antes que nosotros, basta decir que las cosas se habrían intensificado mucho antes. Así que en lugar de dejar que nuestra propia Fundación se destripara por un percance ético, O5-5 tomó su decisión, y lo apoyamos en eso.

La preocupación de su Comité está justificada. La situación, si se me permite decirlo, estaba completamente desarrollada entonces. Para el 83, los americanos volaban a Peshawar cada semana. Llegaban informes desde el frente afgano: soldados cargando a través de campos minados sobre alas de aire, bombas que se comían municiones y no dejaban nada más sin tocar. Has leído los documentos, visto las fotos. Sospechamos que salvamos paratecnología soviética, pero entonces las lanzas de la luz llovieron sobre Zhawar en el 85 y nos quedó claro que había que tomar medidas, para que el mundo no terminara con un segundo Irán. Pero no nos quedaba nada con lo que negociar, nada que nos hubiéramos atrevido a usar. "Para que no terminemos como ellos", había dicho O5-5, recuerdo. Nos metimos hacia adentro, y mantuvimos los ojos abiertos. Aunque no podíamos hacer nada para evitar que los horrores se desarrollaran, al menos podíamos garantizar nuestra seguridad. Y mientras estuviéramos a salvo, respetaríamos nuestra ética y nuestras reglas, y esperaríamos a que pasara la tormenta a nuestro alrededor.

Así que créeme cuando digo que todo lo que hicimos fue en interés de la contención, y nada más. Aunque ciertamente había razones para hacerlo, nosotros en la oficina de O5-5 no tuvimos absolutamente nada que ver con la toma armada del Sitio Adjunto-2498 el 17 de agosto de 1988.


Reporte de Incidente 2498/19880817 - Información de Seguridad Nivel 3:

A las 1247 horas, las imágenes de vigilancia de la Universidad de Andhra Pradesh mostraban un camión blanco sin marcar entrando en el recinto de la universidad. La plataforma de su camión estaba cubierta con una lona negra. En la filmación, se estaciona fuera de la vista detrás del Departamento de Arquitectura antes de que la lona se deslice de la plataforma del camión y la filmación se vuelva blanca. Esta anomalía afectó a los sistemas de cámaras de circuito cerrado de la universidad y de la Fundación durante las tres horas siguientes.

A las 1249 horas, cinco hombres entraron en el Departamento de Parapsicología con una carretilla y solicitaron acceso al sótano para realizar el mantenimiento de las cañerías. La recepcionista de turno Saanvi Gupta confirmó que se había producido una fuga en el baño de mujeres del primer sótano y que se habían programado reparaciones para ese día.

Una vez que los hombres tuvieron acceso al primer sótano, inmediatamente se dirigieron al baño de mujeres con Gupta. Le pidieron que primero entrara al baño para asegurarse de que estuviera vacío antes de comenzar las reparaciones. Cuando se dio la vuelta, uno de los hombres dejó inconsciente a Gupta con una pistola paralizante electrónica. Dos de los cinco hombres entraron al baño y sometieron de manera similar a la enfermera de la Fundación Siti Agarwal. Le quitaron la tarjeta de acceso y la punta del dedo índice izquierdo. Gupta y Agarwal fueron atados y amordazados antes de ser colocados en el cubículo de almacenamiento del conserje.

Los hombres entraron en el segundo nivel del sótano por la puerta oculta en el vestíbulo del sótano usando la tarjeta de acceso de Agarwal y la yema de los dedos cortada. Se enfrentaron a los cuatro miembros del personal de seguridad in situ en el vestíbulo principal antes del complejo del emplazamiento. En el tiroteo que siguió, los hombres incapacitaron a tres miembros del personal de seguridad y mataron al agente Richard Parsons mientras él activaba la señal de socorro en el lugar. Mientras tanto, el Sitio 36 recibió la señal de socorro de Parsons e inmediatamente se movió para responder.

Una vez dentro del Sitio Adjunto-2498, los hombres llevaron a cabo un barrido de las oficinas, los cuartos del personal y los cuartos de los sujetos experimentales, dominando y restringiendo al personal no clave a medida que avanzaban. El personal clave - el Dr. Govind Rajaputram, el Dr. Vignes Ganeshan y la investigadora Priyanka Acharya - fueron llevados a la sala de reuniones del sitio. Franz Ziegler y la especialista Jocasta Simos no se encontraban entre ellos, habiendo evadido inicialmente la captura.

Las grabadoras de voz de la sala de observación Nº B2-04a seguían funcionando cuando dos de los hombres entraron a las 1336 horas. Parecían creer que SCP-2498 era una forma de arma remota controlada por voz e intentaron activarla sin éxito. A las 13.41 horas, el Dr. Rajaputram fue llevado a la sala de observación y se le ordenó que activara SCP-2498 a punta de pistola. Se negó.

En ese momento, SCP-2498 cumplió con las exigencias de los hombres. Después de comunicarse con su líder, los hombres sujetaron al Dr. Rajaputram y dejaron las instalaciones en su vehículo. El DM Kappa-17 pronto llegó a la escena bajo la cobertura de la policía local y se hizo cargo de la situación.

Se supo que los hombres se habían dispersado en tres grupos de dos tras el ataque, abandonando el camión a unos 2 kilómetros de la universidad. El primer grupo fue detenido a las 1356 horas por miembros del DM Kappa-16 y evitaron ser capturados suicidándose con cápsulas de cianuro. El segundo grupo fue seguido hasta un apartamento en el distrito portuario, que fue asaltado por agentes de Kappa-16 a las 1358 horas. A los atacantes les dispararon y murieron en el tiroteo resultante. Más tarde, los servicios de inteligencia de la Fundación rastrearon al último grupo que viajaba a un lugar remoto fuera de Visakhapatnam, Andhra Pradesh. Se desplegaron activos anómalos desde el emplazamiento 36 y la destrucción del vehículo de huida se confirmó a las 1401 horas. Sin embargo, los cuerpos de los dos hombres no fueron encontrados entre los restos recuperados.

El investigador principal Ziegler y la especialista Simos más tarde enviaron una señal de socorro a las 1458 horas desde una casa segura de evacuación del sitio a corta distancia del Sitio Adjunto-2498. Ziegler se entregó a las fuerzas de seguridad de la Fundación y solicitó asistencia médica inmediata para Simos. Simos fue trasladada por avión al Sitio-36 y hospitalizada, mientras que Ziegler fue detenido bajo sospecha de ayudar en el ataque.

SCP-2498 permaneció sin respuesta después del incidente. El equipo de recuperación de la Fundación que rompió el sello en el cuarto #B2-04b informó que estaba desprovisto tanto del equipo RAINBOW BODY como del cuerpo de Arjun Rao. A pesar de ello, se siguió detectando radiación gamma procedente del interior de la sala a 100 mSv/h. Tras la revisión de la documentación existente, SCP-2498 se reclasificó como Neutralizado.


> VER ADJUNTO: DOCUMENTACIÓN ADICIONAL DE NIVEL-3/2498


Reporte Onírico Estándar 66-Y/2498 (reconstruido):

FORMA 66-Y - REPORTE ONÍRICO ESTÁNDAR

Personal: Jocasta Simos

Grado Estimado de Recuerdo: 90%

Probabilidad de Inteligencia Accionable: ALTO Desconocido. Dios, no lo sé.

Descripción:

Me gustaría reportar una serie de sueños que creo que recibí de SCP-2498. En total, no recuerdo el número de ellos, pero estoy segura de que el último de ellos vino anoche.

Vinieron en tres formas. La primera tuvo lugar a principios de julio y duró aproximadamente dos semanas. En esos sueños, yo estaba solo en un gran espacio gris, con luces en el techo, como en la oficina. Tuve esos sueños incluso en casa, cuando estaba descansando. Había una cualidad turbia en el sueño, y un vasto y tenue sonido desde la distancia, como el canto de una oración. Sin embargo, cada vez que intentaba acercarme a él, me encontraba bloqueada por una sombra. Había una especie de gran distancia entre mí y todo lo demás, que me impedía abrirme paso, como si hubiera retrocedido hasta un punto dentro de mi pecho. Cuando desperté, tenía el recuerdo tenue de un viejo amigo llamando, y una especie de zumbido en mis oídos.

No reporté estos sueños debido a su naturaleza altamente indefinida. En cambio, empecé a visitar a SCP-2498 regularmente, bajo la sospecha de que era responsable de ellos. Pero poco a poco se fue volviendo incoherente y no pude hablar con él sin romper a llorar. Dejé de visitar a SCP-2498 después de un tiempo, cuando Ziegler me convenció de que no lo hiciera. Fui con él, porque para mí estaba claro que SCP-2498 no podía dar más respuestas en persona.

En vez de eso, traté de prestar más atención a los sueños. A mediados de Julio, comenzaron a transformarse en algo con una forma más reconocible. Mi visión en los sueños comenzó a despejarse, y sentí que en realidad estaba en el interior de algún tipo de campana, mirando hacia afuera. Empecé a entender por qué tenía dificultad para moverme en cualquier dirección, porque el sueño sólo tenía dos: afuera y adentro. Una noche, finalmente, me armé de valor para apartar la mirada del exterior y me encontré mirando a SCP-2498. Él era la sombra que me había bloqueado por dentro, y yo estaba dentro de su mente, mirando hacia fuera.

SCP-2498 no se veía como en la vida real. Aunque todavía tenía la forma de un hombre en la campana del sueño, no era la última vez que lo vi en la cama de la habitación. Volvió a ser un hombre completo, y su cuerpo estaba cubierto de ojos. Cuando nuevos sentidos despertaron dentro de mí, percibí que su cuerpo también brillaba como el cielo de la tarde - utilizo la palabra "percibir" aquí, deliberadamente, porque fue sólo entonces, cuando mis sentidos se hicieron realidad, que empecé a comprender lo que significaba para los participantes del Proyecto "ver". También entonces comprendí lo que SCP-2498 significaba en aquel entonces, cuando me enviaron por primera vez a hablar con su cadáver. Uno no veía, en los ojos del cuerpo del arco iris - uno simplemente entendía.

Poco a poco, las formas exteriores se fueron volviendo más definidas y caóticas, a medida que el gris se convertía en un desenfoque de movimiento, en fotogramas congelados o a la velocidad del rayo, como una película enloquecida. Las luces se volvieron oscuras y se convirtieron en formas, y las formas giraron y el gris giró con todos los colores a la vez, y quise gritar de terror. Peor aún eran los momentos de silencio cuando largas sombras atravesaban la cornucopia, nadando a través de las profundidades, surgiendo y desapareciendo del mundo a voluntad.

Me connotaba la noción temerosa repentina de que esto no era todo - que había otros reinos, otros mares, como Rao había dicho de los cielos más allá de los cielos, y las cáscaras más allá de las cáscaras…. Estaba mirando las montañas de las que me habló. Yo estaba viendo lo que SCP-2498 estaba viendo, tenía su completo conocimiento de todas las cosas. Pero yo no detuve su comprensión, la paz que él parecía mantener dentro de la campana, y creo que me habría vuelto loca si no fuera por el filtro del sueño en mi mente racional.

Experimenté ese tipo de sueño - esa pesadilla - durante mucho, mucho tiempo, sentada dentro de su mente durante lo que se sintió como semanas, observando y observando e incapaz de mirar hacia otro lado. A veces me despertaba llorando. Poco a poco, aprendí a aceptar el caos y a subsumir parte de él como propio. La sombra ya no me impedía salir: todo lo que necesitaba era enfocarme hacia dentro y buscar en su mente, y podía intentar remotamente el arte de ver como él veía, sabiendo como él sabía. Acercando mi mente, logré reconocer, o creí reconocer, rostros e historias familiares, la mayoría de ellos míos. Percibí mis muchos futuros posibles, y una multitud aún mayor de pasados - aunque no podía leerlos, porque eran tan rápidos. Creciendo, también sentí algo en el espacio que se extendía hacia mí, mientras yo extendía la mano hacia mis visiones. Era como el olor de algo olvidado, teñido con el olor de la muerte. Reconocí esa sensación en su totalidad sólo en la tercera y última secuencia del sueño, que ocurrió anoche.

Aquí está el sueño:

Abrí los ojos y me di cuenta de que era yo misma, y también era SCP-2498. Ya no miré a través de sus ojos, porque también eran los míos. En su voz, le pregunté a SCP-2498 si tenía un mensaje que dar. En mi voz, contestó SCP-2498. Me hablaba con palabras que venían todas a la vez, con un sonido como de olas ondulantes o de tela desplegada, cuyo significado sólo capté cuando desperté. En total, me dijo cuatro palabras esa noche.

La primera palabra que dijo tenía el significado de: "Escucha con mucha atención. En el mejor de los mundos, estoy dos veces muerto".

La segunda palabra que dijo fue una serie de signos, o señales, a través de las cuales yo sabría que moriría ese día. Fueron los golpes en la puerta, el beso en la mejilla y el silencio de los pájaros.

La tercera palabra que dijo tenía el significado de: "Por tu mano moriré una segunda muerte".

La última palabra que dijo contenía las instrucciones de cómo hacerlo. A través de su cuerpo, protesté, golpeando contra el velo del sueño. A través de su boca me pregunté, ¿por qué yo? ¿Por qué esto? Creo que yo también lloré a través de sus ojos.

Entonces me desperté, e inmediatamente entendí.

Así concluye el informe de mis sueños.

Nota: El documento anterior está transcrito de una Forma 66-Y no enviada que se encuentró en un cajón del escritorio de la Especialista Simos. El documento estaba escrito a mano y la tinta estaba muy manchada con numerosas correcciones. En su testimonio subsiguiente, la Especialista Simos afirmó que había tenido la intención de presentar el documento al Dr. Rajaputram. Sin embargo, más tarde admitió que no creía que la transmisión del contenido de sus sueños a sus superiores hubiera cambiado el resultado de los acontecimientos futuros. - Sabapathy V., Departamento de Archivos.


Testimonio archivado de Franz Ziegler, investigador principal de RAINBOW BODY, de fecha 01/02/1989:

Sí, fue Jocasta quien comenzó a tener los primeros sueños. Para ella habían comenzado en Julio, aunque ella no lo reportó a nadie en ese momento. Creo que estaba preocupada por estar separada de Rao. Rao había absorbido demasiada de su energía, demasiado de su tiempo - ella debe haber pasado días enteros en la sala de observación, incluso mientras el resto de nosotros luchábamos por tener el lugar preparado para la entrega a los jefes. Los experimentos se habían detenido y todos los sujetos menos tres habían sido despejados y devueltos a la circulación general. Sin embargo, todavía hablaba con Rao. Estaba cansada y asustada. Miedo de que la encerraran por exposición excesiva a cognito-peligros o algo así, y la echaran. Todo lo que ella quería era estar aquí con él, obtener respuestas de él. Al final, fue demasiado, y ella se detuvo, a instancias mías. Claramente era demasiado para ella.

Entré allí una o dos veces, y hablé con él, para conversar un poco. Todo está en el registro. Recuerdo que al salir de esas sesiones me sentía muy inquieto, como si hubiera vislumbrado la escena de una gran tragedia. No sé qué vio Jo en sus interacciones con él que la hizo volver una y otra vez. Intenté escuchar las cintas, una vez - como investigadoro principal, tenía la autoridad para hacerlo - pero tan pronto como las toqué, sentí que estaba a punto de cometer algo profano. Como escuchar a escondidas en un confesionario.

Entonces empecé a tener también los sueños, largas y profundas pesadillas de luz y sonido, despertándome con el tenue regusto de dulzura en mis labios - despierto con el sentimiento de lo familiar junto a lo divino. Esa mañana, fui a mi oficina y saqué dos copias del informe estándar de los sueños. En la primera encontré mi pluma temblando sobre la tercera en blanco, paralizada por el olvido; en la segunda la rompí y desmenucé. Estaba convencido de que el sueño era un mensaje, un presagio de lo que vendría - pero no era para mí. Creía en su intención aunque no entendía su contenido. Lo creí, sin buscar más verificación. Sobre este punto admito mi falta de discernimiento. Pero la creencia es una fuerza más fuerte de lo que cualquiera de nosotros cree, señor. Has estado aquí lo suficiente para saberlo tan bien como yo. Somos quienes somos porque creemos.

Cuando Jo me habló de sus sueños, y que era de suma importancia que saliéramos del sitio antes del mediodía, no le creí. Después del desayuno nos fuimos a pie sin decírselo a nadie. Le pregunté si estábamos escapando de una terrible catástrofe. Dijo que Rao le había prometido que nadie saldría herido. También preguntó si había un lugar seguro en el que pudiéramos escondernos hasta que los eventos que había predicho en sus sueños hubiesen ocurrido.

Le hablé de la casa segura de [CENSURADO]. Recordé el lugar de la reunión informativa inicial para el proyecto - almacenaron equipos y suministros de respaldo aquí en caso de que el sitio se viera comprometido. Entramos de uno en uno, ella primero y yo segundo. Adentro, fue directamente al armario de equipo y encadenó un juego de electrodos. Ella se volvió hacia mí y me dijo: "Engánchame. No hay más tiempo que perder".

"Es un equipo de pruebas. No has sido condicionada. No va a funcionar", le dije.

Ella empujó el equipo a mis manos. "Entonces improvisamos. Además, he leído los documentos. Esto es todo lo que necesitamos - el resto es sólo un suplemento".

Mi mente racional creía que lo que pretendía era imposible. Desde mis primeros días en el proyecto supe que el procedimiento probablemente fallaría tanto como matarla por completo. Pero ambos habíamos visto los sueños, y en la luz y el calor del sueño recordé que algo se había extendido y tocado mi mente consciente como si dijera: "Este es el único camino". La miré a los ojos y vi que ella también creía eso. Seguimos adelante.

En el armario, encontré un sistema de goteo, un reproductor de casetes a prueba de agua con el triángulo amarillo brillante de cognito-peligro blasonado, y una versión antigua de la máquina de electroterapia que habíamos usado para las primeras pruebas. Dentro del compartimiento de hielo del congelador había cinco bolsas de suero. Había un tanque intacto en el baño con los paquetes de sal aún sellados. Jo lo preparó mientras yo iba a trabajar programando las máquinas de memoria. No era difícil trabajar con los preajustes, y me encontré recreando casi exactamente el mismo patrón de los osciloscopios que seguramente habían sido quemados en mis ojos por las largas noches de trabajo de laboratorio. Cualquier otro ajuste tendría que ser improvisado. Pero ese algo se agitó de nuevo, y me tranquilizó en mi camino. Desde el baño, escuché el sonido del sistema de filtración del tanque funcionando. Hubo el sonido de salpicaduras cuando Jo probó las aguas. "Está listo para salir", me llamó.

Tuvimos que conectar los trodes y el sistema de goteo a través de unos cables de extensión para que pudieran llegar al baño. Yo sólo tenía experiencia con la parte bioeléctrica del procedimiento; Jo se entubó, haciendo un gesto de dolor cuando la solución salina tibia entró en sus venas. "Sólo una cosa más", dijo, sacando un marcador de su bolsillo. En la escotilla del tanque, inscribió un pictograma de ocho lados en un solo y cuidadoso movimiento que terminaba con ambos extremos entrelazados en su centro. "Ahora empezamos."

Miré hacia otro lado mientras ella se desnudaba y colocaba el casco de electrodos en su cabeza. El tanque estaba hecho a medida, con altavoces incrustados en los laterales; todo lo que tenía que hacer era reproducir desde el cassette, poner en marcha el goteo y regular el patrón. Entró en el tanque y cerró cuidadosamente la escotilla. Encendí el interruptor de la máquina de goteo y emitió un pitido, señalando el cambio de suero salino a suero. Golpeé dos veces el tanque, señalando que había comenzado. "Buena suerte", dijo su voz apagada desde debajo de la escotilla.

No había más miedo. Cuando comenzó la tormenta, me encontré acariciando el tanque y susurrando las palabras que pronunciaba entonces: simples palabras de consuelo y aliento. "Eres fuerte. Aguantarás ahí. Eres la mejor de las mejores. Tú te encargarás de esto, creo… " Las salpicaduras disminuyeron. Sus signos vitales se mantuvieron fuertes. Atenué el patrón, ajusté el último goteo y la mandé a dormir.

En realidad, éramos dos empleados sin escrúpulos barridos por el sueño de una anomalía. Pero en ese momento, rodeado por el zumbido de la maquinaria, sentí cada pedacito en control de mis pensamientos racionales. Ante mis ojos, las ondas theta comenzaron a bailar en la pantalla del osciloscopio. Contra todo pronóstico, había tenido éxito - aunque Jo todavía tenía un largo camino por recorrer.


Testimonio archivado de Jocasta Simos, Especialista en Contención Esotérica, de fecha 02/08/1989:

No estaba preparada para contar esta parte de mi historia antes de hoy. Ya casi ha pasado un año. Creo que ya es hora de que salga a la luz la verdad.

En la bañera, me hundí, como Rao me había enseñado. Nunca antes me había sometido al procedimiento, pero reconocí sus sensaciones por las reacciones de los que me habían precedido. En el tanque, era como si todo mi cuerpo se hubiera disipado en un millón de pedazos, flotando cada vez más lejos uno del otro hasta que la sensación de los goteos y las ataduras se desvaneció en el fondo de la pista de cinta con sus binaurales ambientales alrededor de mis oídos. Finalmente, los binaurales dejaron de ser audibles para mí. Comencé a sentir pánico cuando no podía sentir latir mi corazón. La sensación de muerte invadió todo mi alrededor. Estaba sola en el universo. Yo era yo. Ya no era yo. Luego el pánico se convirtió en claridad: así fue exactamente como se sintió al soñar esos sueños en Julio.

Sólo de pensarlo ahora me da escalofríos. Ahora entendía cómo se sentían esos primeros sujetos cuando se hundían, antes de que el proceso de condicionamiento se hubiera refinado. Tuve la familiaridad de mis sueños y mis experiencias con la muerte cercana al yo para prepararme para lo que vi. Pero ellos… no lo hicieron. Dios, debe haberlos vuelto locos.

Supongo que fue en este punto del procedimiento cuando se introdujeron las instrucciones a los sujetos. Era consciente de la idea de los sonidos del exterior, pero no los oía con mis oídos. Sabía que habría un grifo goteando detrás de mí, o el zumbido del goteo en mi dos en punto, pero no se me ocurrió la idea de verlos. Sin prepararme, mi mente vagaba en una tenue copia de mi paisaje de ensueño, donde tenues sombras bailaban entre vagos recuerdos de lugares que yo conocía.

Me fui a la deriva por lo que me pareció una eternidad hasta que me di cuenta de una colmena de sombras, una masa de formas arremolinadas que pronto reconocí como las sombras que me habían aterrorizado en el sueño. De alguna manera no eran tan aterradores como los sueños en sí mismos - tal vez porque yo estaba aquí como invitada, y no como residente y su principal objetivo. Se habían congregado alrededor de una especie de puerta, que parecía el arco del iris de un inmenso ojo. Dentro de esa puerta, había otro espacio, un espacio de algo tan claro y lúcido como el agua, donde sentía que ningún secreto podía mentir. Me acerqué, y me dejó pasar. Entonces lo vi - en la quietud, la campana de sombra, enmarcada en los vagos recuerdos de los fluorescentes del sitio, y conteniendo dentro de ella, su cuerpo. El cuerpo de Rao, sobresaliendo ante mi visión como un océano. Era mucho más masivo en persona. Mientras miraba, una porción de sus ojos se giraron y me miraron, mirándome con su mirada cegadora. Grité tan fuerte que pensé que me despertaría del trance. Pero algo me había retenido dentro de la campana. No me desperté. Después de un tiempo, no sentí miedo, sólo la reconocible sensación de sueño de familiaridad se mezcló con la muerte.

Viéndole por completo desde fuera, ahora sabía de verdad que era él. No había ninguna duda al respecto. Habíamos estado en misiones en Inglaterra antes, andábamos con lo paranormal que nos dejaba medio locos de miedo - todos habíamos sido forjados en fuego, y conocíamos las formas de las almas de los demás. Este era él. Había formado la claridad y la campana, para mantenerse a salvo, pero era él.

En el momento en que entendí eso, mi visión se transformó. Yo estaba ahora de pie a su altura, mirándole a los ojos, los ojos que había tenido como hombre. No había secretos aquí. Cuando hablaba, hablaba en un idioma que él y yo entendíamos inmediatamente, libre de la distancia del sueño. Sonaba como mil sábanas de seda desplegadas. Dijo sonriendo, feliz como una alondra y claro como el día: "Jo, Jo, estoy tan contento de que finalmente hayas venido."

Lo abracé, encantada. En el mismo idioma que el suyo, le dije: "Te he echado tanto de menos. No quiero que te vayas". Sorprendentemente, las palabras fluían tan fácilmente de mi lengua como de la suya.

Le pregunté si le dolía - si le había dolido. Agitó la cabeza y me dijo que no sentía dolor tal como yo lo conocía, sino que se sentía cada vez más envuelto en éxtasis y miedo: el éxtasis del conocimiento y el poder que poseía, y el miedo que este poder le había inculcado. Señaló a la colmena de sombras que había fuera. Se movieron, como en respuesta, y su ráfaga alrededor de la campana creció un poco más rápido. Sentí la sensación de que los ojos pasaban por encima de mi piel: mi presencia en este reino claramente no había pasado desapercibida.

Él dijo: "Temo al destino, pero también temo a los poderes mayores y más sutiles que el destino. Cada movimiento que hago envía una onda que los acerca cada vez más a mí".

Rao se retiró del abrazo y sacó un cuchillo en su mano, que me clavó en la mía. Era negro como la brea, y su borde brillaba con lo que yo creía que eran estrellas.

Le dije que no podía hacerlo. Que saber que había que hacerlo no lo haría más fácil. Insistí en que tenía que haber otras formas, mejores formas, en las que esto pudiera haber terminado. No fuimos subsumidos por el destino. Agitó la cabeza y me ordenó que me calmara. Lentamente, Rao se acercó a mis ojos y apretó mis párpados con los dedos de su mano libre. Ardían, y en ese momento dejé de estar ciega, porque había visto la rueda del mundo.

En una charla, vi a hombres de negro ejecutar a mis superiores y colegas uno por uno, mientras la voz incorpórea en el sótano les rogaba que se detuvieran. En otro mero paso en paralelo con el primero, un hombre extraño es atado a una extraña máquina y obligado a ladrar en la oscuridad, donde pide que ocurran las calamidades. De acuerdo con esto, veintisiete silos explotan, llevándose consigo cien mil vidas. Un rayo de luz atraviesa el glaciar Siachen, vaporizando toda la vida en veinte kilómetros. De sus almas se forja una paz sangrienta.

En otro habló, esta paz no viene. El pánico no da lugar a la rendición, sino a una resolución firme. Un misil se prepara desde un barco en el oeste, y es dividido en dos por una mano invisible minutos antes del lanzamiento. En las olas de escalada y represalias que siguen, se abren bóvedas a ambos lados. Se desatan los horrores. En las llamas de lo que queda, los gigantes dormidos se levantan para la guerra.

Y en la parte más oscura de la rueda, formas como castillos aparecen en el cielo. El hombre-dios, incapaz de morir, mira impotente desde su trono mientras las bestias que sacó consumen la cordura colectiva de la humanidad. Hay una tormenta, y un gran diluvio, y un desgarramiento de la tierra. Pronto, no queda nada más.

El mundo que había dejado atrás era el eje. Todo lo que tenía que hacer era girar.

Rao me abrió los ojos, y lo último que me dijo fue: "No ves más que un fragmento de lo que veo, y ahora sabes lo que hay que hacer". Y yo, en mi ceguera, entendí.

"Te amo", dije, y le clavé el cuchillo en la garganta. Cayó en mis brazos. Se me cayó el cuchillo. Sentí una sensación inmediata en mi corazón, como si el cuchillo se hubiera clavado en mi propio pecho - en reflejo, lo acuné y me arrodillé, rogué por perdón, acaricié sus rasgos quietos como si pudiera moldear la vida de nuevo en sus músculos, sus huesos, pero no hubo vuelta atrás. El acto había sido hecho. Fue un acto incruento. No sangró, porque no quedaba sangre para sangrar - sólo el cadáver de un dios.

Yo lo maté. El alma más hermosa que jamás había conocido, y lo había matado con mis propias manos. Dios…

Regresé al mundo de los vivos en estado de semifallecimiento. Ziegler nos rindió al sitio, y pasé tres días en un coma médicamente asistido mientras el personal médico limpiaba mi sistema. Me desperté esposada a mi cama. Estoy segura de que el resto es historia reciente.

Sí, todavía tengo sueños. Otros sueños. Sueño con que yo mate a Rao. Sueños de Rao matando al mundo. Sobre todo está el sueño -no, la pesadilla- de la rueda misma, girando, sin fin, con mi vida atada a sus rayos, crucificada e inseparable. Todos estamos atados a los rayos, cada uno de nosotros. Es porque tenemos que serlo. Es porque no hay otra manera. Simplemente agradece a los poderes que nos quedan que no nos corresponde conocer la forma de nuestras ataduras, o las otras ataduras de nuestra posible elección - porque Rao lo hizo, y hemos pagado el precio por ello.

No declararé nada más. Si el comité me encuentra culpable, acojo el veredicto con los brazos abiertos. Ziegler nos entregó porque sabía que no habíamos hecho nada malo. Y les aseguro, señores y señora, que seguiré creyendo en eso hasta el día de mi muerte.

Espero que esto haya sido suficiente. No tengo nada más que decir.



> VER ADJUNTO: DOCUMENTACIÓN RELACIONADA AL EVENTO EXTRANORMAL #B38261


Testimonio de [CENSURADO], Director del Departamento de Archivos, Enlace con la Oficina de O5-5, de fecha 15/02/1991:

Fue la inteligencia india la que nos convenció - el Ala de Investigación y Análisis. Una toma de poder armada de esa magnitud y severidad, ¿quién más podría haber sido? Mientras que el contenido y las ubicaciones exactas de nuestros sitios sólo eran conocidos por nuestros contactos dentro de la administración india, el hecho de que los sitios existían en absoluto habría sido el equivalente del conocimiento común de la inteligencia india. Si hubieran querido encontrarnos, habría sido una simple cuestión de rastrear la logística y extrapolar a partir de mapas. Pero nos aseguraron que estaban bajo las órdenes directas del entonces Director Saxena de no interferir con nuestras operaciones. Hasta entonces, no habían tenido ningún incentivo para hacerlo. Después de Saxena vinieron S. E. Joshi y Anand Verma, y fue entonces cuando empezaron nuestros problemas.

Estaba claro como el día que no podríamos haber mantenido a SCP-2498 en secreto para siempre. O5-5 prometió la entrega a los indios a cambio de refugio seguro - pero ellos deben haber sabido tan bien como él que el proyecto no daría fruto más allá de lo que él ya sospechaba que R&AW era capaz de hacer. Sin embargo, la ayuda a la investigación paracientífica con fines no destructivos se ajustaba a las directrices éticas del Consejo Supervisor. La creación de 2498 tiró todo eso por la ventana. Cuando era obvio para nosotros que el proyecto no podía continuar como lo hizo, consolidamos nuestros registros y alimentamos las fabricaciones de nuestros socios para mantenerlos a raya. Pero Anand Verma no era un hombre crédulo. Debió haberlo sabido por otros medios, y fue entonces cuando decidió atacar.

Los atacantes estaban lejos de ser incompetentes. Debo hacer hincapié una vez más en el nivel de preparación y el conocimiento encubierto que se necesita para planear un acto como este. En primer lugar, conocían la naturaleza de los contenidos del sitio, aunque sólo fuera vagamente. Conocían su ubicación y los movimientos de su personal clave. Ellos sabían de la disposición de las habitaciones del sitio. A todo eso, le añado también el elemento de la suerte: una o dos semanas más tarde y habríamos terminado de trasladar el proyecto fuera de la universidad por completo.

Así como ellos estaban lejos de ser incompetentes, nosotros también estábamos lejos de no estar preparados. Teníamos contingencias para ese día, y esas contingencias fueron ejecutadas con un aplomo impecable - pero simplemente no eran lo suficientemente buenas. A mediados de la década de 1970, nuestra infraestructura encubierta tenía la capacidad de enviar una fuerza de reacción a cualquier lugar en peligro en menos de una hora, rastrear a los atacantes, meterlos en la bolsa y recuperar o neutralizar cualquier objeto que hubieran podido llevarse. Con lo que no contábamos era que en el caso del Sitio Adjunto-2498, los hombres no importaban. Todo lo que importaba era el plan. Todo lo que necesitaban era media hora para estrellar el avión, sin supervivientes.


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Lugar del accidente del Hércules C-130b después del evento #B38261.

Reporte del Evento Extranormal #B38261:

Fecha de Ocurrencia: 17/08/1988

Ubicación: Bahalwapur, región de Punjab, Pakistán

Descripción: Después de presenciar una demostración de los tanques M1 Abrams en Bahalwapur, Pakistán, el General Muhammad Zia-al-Haq abordó un avión Hércules C-130b para regresar a Islamabad. A bordo de este vuelo se encontraban otros 37 pasajeros, entre los que se encontraban el general Akhtar Abdur Rahman y el brigadier Siddique Salik; Arnold Lewis Raphel, embajador de Estados Unidos en Pakistán; y el general Herbert M. Wassom, comandante en jefe del esfuerzo militar estadounidense en Pakistán. El vuelo salió del aeropuerto de Bahalwapur a las 1335 horas.

A las 1340 horas, el avión estaba envuelto en una columna de luz procedente del sol. Permaneció completamente inmóvil durante dos minutos, después de lo cual las alas del avión se desprendieron y el fuselaje cayó al suelo, aún envuelto en la columna de luz. No se encontraron restos humanos en el lugar del accidente. Se presume que todos los pasajeros a bordo murieron.

Medidas de Seguimiento Adoptadas: Aunque los agentes de la Fundación no pudieron editar los recuerdos de todos los testigos involucrados, pudieron adquirir y suprimir todos los registros fílmicos del incidente. El incidente es publicado por fuentes de noticias internacionales como un accidente aéreo no anómalo que está siendo investigado. Ni los medios de comunicación locales ni internacionales nunca informaron sobre la verdadera naturaleza del incidente, sugiriendo la presencia de un encubrimiento paralelo.


Testimonio de [CENSURADO], Director del Departamento de Archivos, Enlace con la Oficina de O5-5, de fecha 15/02/1991:

Aunque los Acuerdos de Ginebra se firmaron en Abril, Pakistán aún mantenía un importante arsenal de armas parascientíficas cortesía de Estados Unidos, deseoso de armar a sus aliados contra los soviéticos del norte. La muerte del General Zia cambió todo eso. El cambio de régimen y el empeoramiento de los vínculos entre Estados Unidos y Pakistán tras la crisis condujeron a la retirada de la 388 Compañía Especial Independiente de Peshawar. Las armas parascientíficas existentes pronto resultaron difíciles de mantener sin la ayuda de expertos externos. La investigación llegó a un callejón sin salida. A finales del año siguiente, las incursiones de Pakistán en el armamento de fenómenos extranormales habían cesado. La Fundación se mudó, al igual que lo hicimos con la India - sitios pequeños y discretos, bajo plantas químicas y fábricas de prendas de vestir - y limpió el desastre. Las existencias restantes de bienes anómalos fueron finalmente incautadas y destruidas.

No fue un viaje fácil. Poco después de que el avión se estrellara, nuestras fuentes encubiertas se enteraron inmediatamente de la mención del incidente en el seno de la OTAN y de la inteligencia soviética - les digo ahora que nuestra Fundación nunca había estado tan cerca de una confrontación completa con una fuerza militar como en aquel momento de la guerra. Reagan estaba furioso. El Almirante Kelso estaba mordiendo el anzuelo. En la oficina temíamos que se repitiera el Cañón de El Dorado - aunque la India fuera más difícil de bombardear que una tienda de campaña libia. Pero no teníamos idea de cuándo o cómo atacarían, no teníamos ni idea. Para empeorar las cosas, acabábamos de enterarnos a través de los canales de nuestro departamento de que el ataque a 2498 lo había neutralizado todo. Mientras tanto, sin que nosotros lo supiéramos, el USS Vincennes había recibido órdenes directas del Comando Central de salir de los Andamans e invadir las aguas indias. Durante quince minutos insoportables en la Bahía de Bengala, hubo cuatro misiles anti-buque Harpoon RGM-84 bloqueados directamente en el INS Viraat, con mil hombres a bordo. Sólo Dios sabe qué habría pasado si se hubieran armado y disparado. Es un milagro que el Capitán Rogers y sus hombres hayan tomado la decisión que tomaron ese día - nunca en mi carrera en esta oficina ha sido más evidente que la discreción, por encima de todas las cosas, es la mayor parte del valor que todos los demás combinados.

Para la mayor parte del mundo, la guerra terminó en Malta, donde un amargado Bush hizo las paces con el cansado Gorbachov, prometiendo no volver a repetir nunca más las tragedias que tanto habían definido el pasado reciente. Para nosotros, la guerra terminó en El Cairo, cuando los directores Stillwell y Aktus negociaron nuestro eventual regreso del exilio. Identificar los factores individuales que condujeron a estos éxitos para la paz es un negocio que dejaré a los historiadores de la nueva era; a pesar de todo, no cabe duda de que los acontecimientos de la época - la muerte del General Zia, la casi destrucción del Viraat, la amarga conclusión de la guerra afgana, la activación del 1984 del GRU-P - habían presentado al mundo un malestar general que impregnaba profundamente ambas partes del conflicto. El mundo ha visto a los líderes en su mejor momento, pero abrumadoramente también en su peor momento. El armamento paracientífico había desnudado a la humanidad del terror que yacía en el corazón de la guerra. Enfrentados a sus pecados, los Estados Unidos, fatigados por la guerra, no tuvieron más remedio que echarse atrás. Tal vez los incidentes en la India tuvieron algo que ver con ello. Hablando como uno de los pocos que han tenido el privilegio de estar en primera fila en el teatro regional, me gusta pensar que así fue.

¿Que si creo en el testimonio de Jocasta Simos? No sé si lo hago, al menos en su totalidad, pero creo que ella actuó de buena fe. ¿Hizo lo correcto? Tal vez sus acciones jugaron un papel en salvar al mundo de una guerra oculta en toda regla. O quizás no lo hicieron, y ella había destruido uno de los activos anómalos más poderosos que jamás hayamos aprovechado en la historia de nuestra organización. No lo sé, y creo que nunca lo haremos.

Y creo, considerando todas las cosas, eso fue lo mejor.




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