SCP-1798
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Ítem #: SCP-1798

Clasificación de Objeto: Seguro

Procedimientos Especiales de Contención: Se mantendrán tres casos de SCP-1798 dentro del ala botánica del Sitio-172. Podrán crearse casos adicionales según el criterio del Investigador Jefe asignado a SCP-1789.

Los casos de SCP-1798-1 serán almacenados en Celdas Estándar de Aislamiento para Humanoides. No se permitirá la existencia simultánea de más de dos casos de SCP-1798-1 y se prohíbe toda interacción directa con ellos. Los casos de SCP-1798-1 serán eliminados tras la experimentación.

Descripción: SCP-1798 es una planta cuya estructura está entrelazada con una sustancia mineral desconocida. Se caracteriza por sus hojas azul-verdosas, anchas e iridiscentes, y una red de raíces rígidas y angulares. SCP-1798 puede propagarse mediante esquejes pero carece de otros medios de reproducción. No necesita agua y una vez ha crecido no requiere de nutrientes o luz solar adicionales; las plantas maduras pueden sobrevivir indefinidamente en aislamiento.

La ingesta de SCP-1798 provoca un número de cambios en los sujetos humanos.1 El cambio inicial se dará un minuto después de la ingesta; el sujeto entrará en un estado mental alterado que le hará parecer mareado, torpe y en ocasiones incoherente. Suele decirse que la comunicación con sujetos en este estado se ha comparado con la que se pueda dar con sonámbulos, y que tienden a sufrir alucinaciones. Los estudios de EEG son congruentes con el sueño REM, si bien los sujetos afectados no parecen requerir sueño, o ser capaces de dormir. Además, ya no requieren comida ni agua y no producen deshechos. Este efecto es permanente.

Tres semanas más tarde, los sujetos sufrirán extensas y súbitas alteraciones fisiológicas. Al cabo de unos 30 minutos, toda la piel, el músculo, el tejido conectivo y los órganos internos serán reemplazados por un material inorgánico translúcido con coloración azul-verdosa e iridiscente (de aquí en adelante, la Capa Externa). Al mismo tiempo, toda la estructura esquelética será reemplazada por tiras entrelazadas de un material que se asemeja a tejido nervioso.2 Estas alteraciones no tienen impacto alguno en la capacidad del sujeto de moverse o interactuar con su ambiente. Los sujetos que alcanzan este estado son reclasificados SCP-1798-1.

Tras estas alteraciones, todos los casos existentes de SCP-1798-1 comparten una especie de consciencia compartida. Si bien cada caso retiene cierto nivel de individualidad, pueden compartir información sensorial y comunicarse sin importar su aislamiento mutuo. Dado el comportamiento errático de los casos de SCP-1798-1, se sospecha que las alucinaciones persisten en este estado y que también se comparten.

Durante breves episodios de lucidez, los casos de SCP-1798-1 se lamentarán de que "cambiaron demasiado pronto", o que "(él) no estaba listo para recibirles". También afirmarán frecuentemente que "ahora somos como él" y que "somos sus hijos". Hasta la fecha, todos los casos han sido incapaces o no han querido elaborar estos sentimientos.

Descubrimiento: 2 especímenes de SCP-1798 fueron descubiertos en una cueva en las Montañas Alay de Tayikistán. Se recuperaron junto a SCP-1798 un número de inscripciones e ídolos grabados que sugieren que la cueva y el área colindante fueron ocupadas por miembros de una religión desconocida. Las traducciones de las inscripciones recuperadas del persa antiguo3 indican que SCP-1798 debía ingerirse tras la llegada de un ente sin nombre y al que adoraban, quedando prohibido su consumo temprano. A juzgar por las herramientas recuperadas del sitio, SCP-1798 propiamente dicho podría haberse creado mediante una forma primitiva de taumaturgia.

Incidente 1798-1: El 11/03/2013, como parte de la experimentación de rutina, tres casos de SCP-1798-1 fueron trasladados a la misma cámara. Tras un breve período de inactividad, los tres casos se aproximaron y se fundieron visiblemente con las capas externas solapándose y las tiras de material que sustituían sus estructuras esqueléticas se entrelazaron para formar una sola masa amorfa.

La capa externa empezó a extenderse rápidamente, produciendo una brecha de contención que envolvió dos niveles enteros del Sitio-197 antes de que los protocolos de seguridad automatizados se activaron y las plantas afectadas quedaron selladas. Las cámaras de seguridad que seguían funcionando mostraron que el personal envuelto por la anomalía estaba durmiendo o inconsciente antes de ser empalado por las tiras de material de la masa central y transformarse rápidamente en casos de SCP-1798-1. Estos nuevos casos quedaron integrados inmediatamente en la masa.

El análisis de los planos de las plantas afectadas, las grabaciones de video de seguridad y las posiciones probables del personal perdido sugieren que el ente se ha dispuesto de forma similar a neuronas interconectadas y suspendidas en el material que rellena el área, siendo cada individuo integrado un nodo desde el que se formen nuevas conexiones.

Habiéndose determinado que nuevas brechas eran inminentes por la presión en incremento tras las secciones selladas, se tomó la decisión de detonar los sistemas de seguridad en los niveles inferiores del Sitio-197. Los cinco niveles inferiores del Sitio-197 quedaron destruidos junto con el ente y 76 miembros del personal. No se informó de nuevas brechas de contención. Los restos del material biológico del ente han sido almacenados en el Sitio-172 para continuar su análisis.

Cinco miembros del personal huyeron de los niveles inferiores antes de su destrucción escalando por los túneles de servicio. Sigue la transcripción de la entrevista post-facto con una de las supervivientes.

Entrevistador: Agente Markus Villacorta
Entrevistada: Investigadora Adjunta Antonia Cárdenas
Nota: Elementos introductorios retirados para abreviar.

Villacorta: Vale, volvamos a lo que pasó antes de la detonación. Explíqueme lo que pasó.

Cárdenas: Bien. Estaba- me había saltado el almuerzo, así que estaba sola en la cantina. Lo que decía, oí el ruido de la planta de arriba. Un montón de golpes fuertes y chirridos. La alarma de seguridad se activó y pude oír que se cerraban las compuertas de emergencia.

Villacorta: Los sistemas automáticos dispararon el cierre, sí. ¿Qué hizo entonces?

Cárdenas: Seguir el protocolo. No podía salir del sitio porque las salidas normales estaban bloqueadas, así que sellé las puertas de la cantina y esperé. Ahí me quedé unos 20 minutos. Y entonces empezaron. Las voces.

Villacorta: ¿Oyó voces? ¿De dónde venían?

Cárdenas: No estoy segura. ¿De todos lados? Y- bueno, es que no eran voces. Eran más como… ¿sabe lo que pasa cuando está durmiéndose, soñando despierto, y se te ocurren cosas raras sin pensarlas? Era algo así. Sólo que no eran mis pensamientos, claro. Sonaban más fuertes.

Villacorta: ¿Fuertes?

Cárdenas: Sí. A ver, todos hemos hecho algo de adiestramiento psi básico, ¿no? Sé lo que es la telepatía, cuando algo intenta hablarle a tu mente. Pero esto era algo diferente. No sé si lo que- lo que fuera que fuese, estuviera pensándome a mi. Más bien pensaba tan alto que cualquiera podría oírlo.

Villacorta: ¿Podría describirlo? ¿En qué pensaba?

Cárdenas: No estoy segura. Era extraño. Para empezar, no estoy segura de que entendiera lo que es lenguaje, no empleaba palabras. Me dio la impresión de que todo le resultaba nuevo. Lo mejor que puedo describirlo es que todo era emocionante y confuso. Y que era vasto.

Villacorta: ¿Qué quiere decir?

Cárdenas: Que… lo siento. Aún estoy intentando de hacerme con todo esto. Es un poco apabullante, sobre todo hacia el final.

Villacorta: No pasa nada, tómese su tiempo.

Cárdenas: Lo único que se me ocurre es seguir comparándolo con lo que sentiríamos, pero no sé si es lo correcto. ¿Se ha recostado en la hierba y mirado al cielo? No hay nada más a la vista, sólo el cielo y las nubes, y se tumba ahí hasta que el mundo como que desaparece. El panorama azulado frente a ti es todo lo que existe y al final el resto parece plano, pequeño. Y entonces, te sientas y el mundo no… no parece tanto como era antes. Como si sólo estuviera ahí para estorbar al cielo.

Varios segundos de silencio.

Villacorta: Pues… sí, creo que entiendo lo que quiere decir.

Cárdenas: Cada pensamiento que me llegó era así. De una escala tan inmensa que el resto era una distracción que estorbaba.

Villacorta: ¿Cambiaba algo de estos pensamientos?

Cárdenas: Sí, creo que aprendía. Los pensamientos ganaban en complejidad, seguro. En estructura. Creo que estaba creando su propio lenguaje, desarrollando un flujo de pensamiento. Así estuvimos unos treinta minutos. Creo que entonces me di cuenta de que estaba atrapada. Y cuando él se dio cuenta de que estábamos allí.

Villacorta: ¿Tomó consciencia de su presencia? ¿Intentó comunicarse con usted directamente?

Cárdenas: Nada tan inmediato, no. Pero los pensamientos se volvieron más dirigidos. Sentía que buscaba algo, hambriento. No es que… no quería comida ni nada. Era conocimiento. Experiencias. ¿Crecimiento, a lo mejor? Cuando me "vio", estuve segura de que me quería.

Villacorta: ¿Por qué?

Cárdenas: No lo sé, no estoy segura de que supiera que soy una persona. Si ve una caracola en la playa, la coge, ¿no? No le dedica mucho pensamiento a la posibilidad de que algo viva dentro. Entonces oí cómo empezaban a ceder los mamparos de metal.

Villacorta: Recibimos una presión inmensamente incrementada en las puertas de seguridad.

Cárdenas: Ya. Un riesgo de brecha de ese tamaño significa que hay que deshacerse de secciones enteras del sitio. O de todo el sitio. Así que fui a los túneles de servicio. No estaban sellados porque la brecha en realidad no estaba en ese piso. Así que me metí en el túnel y empecé a subir.

Villacorta: Y entonces las cargas estructurales estallaron.

Cárdenas: Sí. Creo-

Cárdenas se detiene brevemente.

Cárdenas: Lo noté. Noté cómo moría. Estaba triste, más que nada. Puede que sorprendido. Como si no hubiera pensado en la muerte hasta ese mismo momento. Fue tan intenso que casi me desmayo. Puede que lo hiciera, lo siguiente que recuerdo es que estaba colgando de la escalera. Y…

Cárdenas se detiene de nuevo.

Villacorta: ¿Algo más?

Cárdenas: Justo antes de que parase, sí. Un grito silencioso. ¿Rabia y tristeza? Era distinto de todo lo que había sentido de la cosa esa.

Villacorta: ¿Qué cree que era?

Cárdenas: No lo sé. Es… no sabemos qué hay ahí fuera, en el universo. Hemos visto monstruos, cosas de otras dimensiones, cosas que desafían a la lógica y a la razón. Hasta lo cosas que se hacen llamar dioses. No sé qué era. Pero había algo ahí fuera. Y creo que hemos matado a su bebé.

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