Una noche tranquila en el sitio 34
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Era una noche tranquila en el sitio 34 (obviamente), lo suficiente como para tener una pequeña reunión de camarería en la sala de descanso, habían palomitas, bebidas gaseosas, pani-pizzas (minipizzas en pan redondo) y el doctor Von Braun había traído un montón de cintas de video y a SCP-ES-61, quien convertía una película vista mil veces en una experiencia totalmente nueva, literalmente.

Además de el estaban el agente Kane, el agente Mujica, los doctores Bitran, Domeyko, VanDerGauss y Cygnus, este ultimo junto con el doctor Castillo se hallaban algo apartados del resto, conversando en voz baja.

Y lo que tenían para decirse era importante: una expedición rusa en la Antártida estaba taladrando a través de 2000 metros de hielo, con el fin de llegar a un lago sepultado en las entrañas del casquete polar, una gran masa de agua que había permanecido aislada de toda influencia exterior durante 10 millones de años, y quizás mas. Faltaba una semana para terminar la perforación y acceder al lago, de donde tomarían muestras esperando encontrar, quizás, microorganismos únicos, entre otras cosas.

Y el que eso sonará como el inicio de una película de terror no pasó desapercibido para la Fundación, quien enviaría bajo identidades falsas a dos agentes, uno de ellos un científico para que evaluara cualquier posible riesgo, y un agente de campo con experiencia en combate, para que tomara las medidas necesarias si había peligro, incluyendo el aislamiento del equipo y la base científica… o su destrucción.

―El tipo de medidas extremas que le gustan a la Fundación… ¿Saben ellos algo que nosotros no?

―No, o eso dicen ―respondió Castillo― de todos modos la Fundación –y con ella la Humanidad- no ha sobrevivido siendo descuidada, puede que no pase nada, pero de todos modos… Ya han elegido a cual agente enviar, será a Mujica (y con lo alegre que se ve sin duda aún no sabe nada) pero respecto al científico, quien deberá pasar al menos un mes aislado entre los hielos, me ordenaron a mi que evaluara a quien enviar.

―¿Tal vez Von Braun?

―No se si será el hombre adecuado para el trabajo, y tampoco sabemos como reaccionará, recuerda cuando fingió la muerte de su hijo para alargar sus vacaciones 15 días mas.

―Si, eso fue horrible, aún tomando en cuenta que es soltero y sin hijos… ¿y VanDerGauss?

―Me cae muy bien como para hacerle esto, además, con su suerte, probablemente caiga en una grieta en el hielo y quede congelado allí por los próximos cien años.

―¡Hey chicos! ¿Qué hacen cotorreando allí? ―los interrumpió Von Braun― elijan ¿Depredador o Indiana Jones I?

―¿No tiene Avatar? A mi me gustarlo ver una versión de esa película que no tenga una historia tan fürchterlich cliché.

―No, mí estimado Phill Kleinac, las películas mas recientes no vienen en VHS, es una tecnología tan muerta como los diskettes de 3½.

Al final eligieron Commando (1985), y mientras Castillo y Cygnus aun continuaban apartados discutiendo en voz baja, el grupo sentado frente al televisor se mataba de la risa viendo como el protagonista era un barbudo Harrison Ford y no Schwarzenegger. Más tarde se rieron mucho menos al ver como esta versión alternativa pasaba de ser una paródica y ochentera película de acción a un drama criminal serio sobre un traumatizado veterano de Vietnam obligado a hacer cosas horribles para defender a su hija. Luego se enfrascaron en una ridícula discusión sobre si la pistola con que amenazaban al protagonista era o no una Desert Eagle.

―Es una Desert Eagle, no hay duda, yo tengo una igual ―intervino Castillo, el y Cygnus decidieron dejar su decisión para después y unirse al resto del grupo.

― ¿En serio? ¿Por qué? ―preguntó Von Braun― no es una pistola muy útil, demasiado grande, pocas balas, poco equilibrio…

―Para mí si ha sido útil, me salvo la vida en una ocasión.

―Si, pero de todos modos ninguna fuerza policial o de otro tipo suele ocuparla… para mi pistolas tan grandes son como símbolos fálicos, una especie de sobrecompensación por carencias personales.

Y volvió a concentrarse en la pantalla, ignorando como la mirada de Castillo se endurecía y se clavaba impiadosamente en su espalda.


Al día siguiente Castillo enviaba el siguiente memorándum:

A O5-7

Estimado señor:

He concluido que la persona adecuada para ser enviada a la base antártica rusa Iván Kolessov, como evaluador de cualquier posible peligro nivel Euclides o Keter, es el doctor Von Braun, no solo es un científico con experiencia en múltiples disciplinas y en la contención de varios SCP, sino que también es un individuo que derrocha simpatía, lo cual hará mas llevaderos, para el y para la expedición rusa, los meses de aislamiento.

Atentamente.

Dr. Castillo

Poco después se compró una FN Five-Seven.

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