Misterio
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No, Clement, va en serio. Y sí, sé hablar algo de chino, así que puedo distinguir cuando alguien dice "patrañas". Sólo porque los Agentes de Inteligencia debamos saberlo todo no significa que en realidad lo sepamos todo.

Oh, ¿quieres un ejemplo? Muy bien, como gustes. Tenemos algo de tiempo antes de que acabe la sesión de entrenamiento, y a mí me encanta hablar. Así que siéntate y te contaré una historia, una historia acerca de… wow, ¿cara en blanco? Jesucristo Fitoxiano, ¿qué ustedes los jóvenes ya no ven programas de televisión antiguos? Como sea…

Hace un par de meses, los jefes me obligaron a tomar unas vacaciones con goce de sueldo. Decidí visitar a una buena amiga mía, Susie. Ya que Clef había robado mi credencial de acceso al Sitio, acepté su oferta de pasar la noche en su casa. Me instalo en el cuarto de huéspedes, pero Susie me dice que el colchón es basura y que, ya que su novio no está, puedo dormir en su cama si lo prefiero. Sólo para que conste, no pasó nada inapropiado. A muchos de mis colegas de Inteligencia les gusta insinuar que son James Bonds, que se acuestan con chicas sensuales todas las noches. Ésa es una reverenda tontería, y además, su novio me mataría.

Como sea, estoy ahí, trabajando en el cuarto de invitados, porque los jefes se olvidaron de confiscar mi tableta de trabajo. Son como las dos de la mañana, y entonces me da un antojo de cereal Cinnamon Toast. Dejo el trabajo de lado, y voy al piso de abajo. Me sorprende el que las luces estén encendidas, y el que Susie esté sentada muy recta en el sillón, mirando la televisión. La saludo, ella me dice "Hola", y yo voy a por mi comida.

Hago un chiste acerca de lo temprano que se levantó, y ella sólo me dice "Sí". Suena como ella, pero no suena como ella. Y tampoco me mira. Está viendo un programa del Discovery; no puedo recordar qué. Ya sé que lo estoy haciendo sonar dramático, pero en realidad no lo fue. Era raro, sólo que no realmente. Era como cambiar la configuración de color del televisor un poco, sólo un poco: sabes que algo es diferente, pero no puedes explicar qué. Por lo que sabía, sencillamente no estaba despierta.

Así que estoy comiendo, y veo a Susie sólo a medias mientras ella mira el televisor. Si tuviera que adivinar, diría que estaba a cincuenta-cincuenta entre "Susie es Linda" y "Algo está Mal". Ella tiene los ojos fijos en la pantalla, sonriendo de esta manera, con la postura que te enseñan en el quinto grado. Ya la conoces, ésa que no se puede sostener durante más de unos cuantos minutos. Para romper el hielo, le hago un par de preguntas. ¿Está bien? "Estoy bien". ¿Le duele la espalda? "No, está bien". ¿Tiene hambre? "No, estoy bien".

Llegados a este punto, estoy intentando no hacer lo que me dice el Sentido Fundación susurrando en el interior de mi cabeza. Ustedes han estado aquí el tiempo suficiente para conocer ese sentido. Saben que es el sentido que te mantiene con vida, lleva tu entrenamiento a la práctica, y evita que la gente a tu alrededor tenga que lidiar con mierdas con las que no se merecen lidiar.

Me acabo la caja de CT, y le digo que buenas noches. Justo cuando me dirijo a la escalera, me pide que le alcance el control remoto. El cual está justo a su lado, lo cual le señalé. "Lo sé. ¿Podrías dármelo?" La miro, aún está viendo la televisión. Decido hacerlo. Regla fundamental del universo: Susie pide, Bibs obedece. Si alguna vez se convierte en O5, yo sería mucho más subordinado. Sólo digo.

Me acerco al control remoto, pero no puedo dejar de mirar a Susie. Esta vez, no es porque sea linda. Digo, lo es, pero el Sentido Fundación no sólo está murmurando. Está gritando, ahoga la narración de la televisión. Sal de aquí. Corre. Usa el espray de Clase A que tienes en el bolsillo izquierdo. ALÉJATE.

Ahora bien, no me convertí en un destacado agente de inteligencia ignorando el Sentido Fundación. Así que retrocedo mirándola a los ojos. Ella sigue sonriendo, sigue sentada con la espalda recta, sigue mirando la pantalla. Perfectamente normal, salvo que no es normal. Llego a las escaleras, giro ciento ochenta grados, y comienzo a subir. Metódicamente, un paso a la vez. Llego al segundo piso, y veo la puerta de mi dormitorio, que está al final del pasillo. Algo me dice que no llegaré ni a la puerta, así que abro la de Susie, giro noventa grados, y entro.

En mi visión periférica, puedo ver hacia abajo. Todas las luces están apagadas, y Susie está parada al pie de la escalera. Ya no está sonriendo. No está… no está nada, si me permites la vaguedad. Es todo lo que veo antes de cerrar la puerta. Creo que debería agradecer que eso fuera todo lo que vi.

Doy tumbos por el cuarto, pero encuentro la cama de Susie. Oigo un gruñido, y antes de que pueda reaccionar, siento el brazo de Susie encima de mí. No duermo. Por la mañana le digo que mi colchón hizo que me doliera la espalda, y me disculpo por no despertarla. A Susie, siendo Susie, le importa un carajo. Sabe que no voy a intentar meterme en sus pantalones. De nuevo, su novio me mataría.

No le digo lo que pasó, y ciertamente no le digo porqué me altero cuando enciendo la televisión y aparece el canal de la NBC. O porqué me quedo frío cuando me dice que su paquete de televisión por cable no incluye el Discovery. Se lo compenso comprándole un montón de cajas de Cinnamon Toast, dado que me lo comí todo.

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