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¿Por qué a los ricos les interesa hacer dinero?

Los pobres, ciertamente, necesitan preocuparse por ello. Cuando los recursos de uno son sólo suficientes para sobrevivir, el dinero es todo lo que importa. También es importante para la clase media. Cuidando a sus cónyuges, a sus hijos, hay una cultura de dependencia que los desgasta.

Los ricos quieren hacer dinero porque siempre pueden hacerse más ricos. Siempre hay otro estrato de riqueza que superar, un grado de opulencia que está fuera de su alcance. Aspiran a alturas aún mayores, buscando saciar su sed por el dinero. Les importa hacer dinero simplemente porque pueden. Para ello, los ricos explotan a las personas muy por debajo de ellos en la escala social, los más pobres de los pobres. Para el magnate petrolero, para el severo dictador, para los reyes y reinas y para los señores y señoras, el pueblo común son manchas de suciedad.

Para Marshall, Carter y Dark, los ricos son como hormigas.

Las personas, independientemente de su posición social, son todas iguales. Los pobres pueden gastar sus ahorros en baratijas sin valor pero valiosas, vendidas por la clase media. El asalariado puede derrochar en un bonito anillo para su esposa, cuyas ganancias van a los bolsillos de un rico jefe minero. De la misma manera, los crédulos ricos se gastarán millones de dólares en un solo artículo imposible. Todo el mundo está dispuesto a gastar su precioso, precioso dinero en algo fuera de lo común.

Pero el valor es artificial. Los pobres gastan sus céntimos en vajillas de porcelana producidas en masa, convencidos de que valen la pena. Los ricos convencen a la clase media de que los diamantes son raros y valiosos, a pesar de que las piedras son recuperadas en África por miles de millones. Marshall, Carter y Dark convencen a los ricos de que lo imposible es inestimable, mientras que cualquier anartista en una calle puede convertir un dado en un hipercubo.

La metodología de tal esquema es bastante simple, pero el paso crítico es ganar un mercado monopolizado. Si usted es el único vendedor en la ciudad, puede fijar el precio a cualquier nivel que desee, siempre y cuando pueda aumentar la demanda. En este sentido, Marshall, Carter y Dark tienen la ventaja: durante cientos de años, fueron los únicos vendedores ambulantes de mercancías anómalas en el mundo. Tuvieron el tiempo para ganar el capital, y con ese capital ahora pueden superar el precio incluso al advenedizo más competitivo.

Mientras que organizaciones como la Fundación, la COG y la Iniciativa Horizonte están molestas por la existencia de esta compañía, son incapaces de lidiar con una potencia económica tan incuestionable. Con una mirada, Marshall, Carter y Dark podrían arrasar una ciudad, arruinar un país; con una sola llamada, podrían sumergir el planeta en una guerra termonuclear. Sin embargo, para gran alivio de todos, son los actores menos volátiles en el campo anómalo. Después de todo, si el velo de secretismo se rompiera, sus baratijas se volverían inútiles; su negocio se derrumbaría y se disolvería.

Aunque esto puede hacer que algunos piensen que Marshall, Carter y Dark son una corporación masiva y sin rostro, su fuerza laboral es del orden de cien personas. Sus operaciones son dirigidas y eficientes, maximizando la eficiencia y minimizando los costos. El personal adicional, si es necesario, se subcontrata de otras organizaciones. Aquellos en las más altas posiciones de poder son quizás los más misteriosos. Abundan las historias salvajes sobre el tema: dependiendo de la fuente, pueden ser fantasmas o demonios, ancianos enviando mensajes desde más allá de la tumba, monstruos sin rostro desde otro mundo, o incluso lagartos que cambian de forma.

Una parte importante de sus operaciones consiste en establecer líneas de suministro entre varios grupos anómalos. Marshall, Carter y Dark compran directamente a grupos como Doctor Wondertainment y La Fábrica, revendiendo sus productos a precios exorbitantes. Los Laboratorios Prometheus suministran gustosamente al grupo sus últimas investigaciones, a cambio de muestras de anomalías exóticas y complejas. A menudo organizan exposiciones de arte, ejerciendo un notable control del mercado artístico.

Del mismo modo, albergan diversas reuniones sociales para las personas más ricas y poderosas del mundo. Con contactos en toda Europa, América, Rusia y China, nunca hay problemas para encontrar un mercado para un artículo determinado. Por supuesto, están dispuestos a vender a cualquier comprador; algunos de sus clientes más valiosos son grupos como la Insurgencia del Caos.

Quizás las organizaciones más opuestas a Marshall, Carter y Dark son la Fundación de Caridad Manna y la Mano de la Serpiente. La Fundación de Caridad Manna a menudo intenta sabotear sus operaciones, debido a sus restricciones de bienes anómalos para la clase alta. Sin embargo, su limitado alcance y recursos los hace más irritantes que amenazantes. La Mano de la Serpiente, por su parte, es directa y abiertamente antagónica: al no preocuparse ni por el velo de secretismo ni por la práctica continua de la compañía de tráfico anómalo de personas, e imposible de intimidar económicamente, representan la única amenaza dominante para las operaciones del grupo.

Sin duda, Marshall, Carter y Dark son una de las piezas más importantes en el tablero de ajedrez del mundo anómalo; ocasionalmente poniendo a otros jugadores en jaque, pero nunca en mate. Para Marshall, Carter y Dark, el planeta es una red intrincada que han asegurado a salvo bajo su pulgar, donde ganar y perder son términos sin sentido. No hay necesidad de mover piezas cuando se puede mover el tablero. Cuando puedes terminar el partido en cualquier momento, sólo hay una razón para continuar.

Todo se trata de jugar.

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