La M. H. Comisión de Cargas Inusuales
Autorizado por la Junta de Regentes de Dicha Comisión
Manifiesto 704
Conservador: Comisionado John Hadfield
Instrucciones de almacenamiento:
Los detalles específicos sobre la adquisición de la carga sólo deben ponerse a disposición de la Junta de Regentes, el Jefe de la Comisión, la Corona Británica y de la tripulación del Aurora. La autorización para ignorar esta orden se concederá únicamente por orden directa de Su Majestad la Reina Victoria.
La adquisición de la carga debe llevarse a cabo de acuerdo con las instrucciones y rituales preparados por el Comisionado John Hadfield; debido a los riesgos potenciales implicados durante la extracción, el uso de cualquier otro procedimiento de adquisición está estrictamente prohibido.
Una vez extraído, el cargamento debe ser almacenado en barriles cuidadosamente sellados fabricados con madera de abedul consagrada. El almacén a bordo del Aurora donde se encuentran los barriles debe estar rodeado en todo momento por un círculo ininterrumpido de sal. Se aconseja a la tripulación que inspeccione la estructura de este círculo cada hora.
Descripción de la Carga:
La carga es la carne, las escamas y las garras extraídas de cuerpos mutantes sepultados en el Cementerio de los Colosos, en las aguas orientales del Mar Mediterráneo. Además de su origen mutante anómalo, estos materiales poseen numerosas características antinaturales, entre las que destacan las siguientes:
- Ningún arma conocida por la Comisión, tanto mágicas como mudanas, ha sido capaz de perforar las escamas que cubren los cuerpos de las bestias sepultadas. Debido a esta propiedad, su extracción es actualmente imposible;
- Además de su tamaño anormal, las garras obtenidas de las zarpas de las bestias muestran una capacidad antinatural de absorción de la magia. Cualquier ritual mágico que se lleve a cabo cerca de ellas parece ser anulado por completo, ya que la energía utilizada para realizar el ritual es absorbida por las runas que cubren las garras. Actualmente se desconoce el idioma en el que están escritas las runas;
- Los marineros que duermen en camarotes cercanos al almacén donde se guardan fragmentos de la carga informaron de sueños inusuales centrados en enfrentamientos entre enormes colosos con aspecto de animales en medio de mares agitados. Las batallas iban acompañadas de cantos rítmicos en idiomas no identificados. Desde que se descubrió este fenómeno, se han realizado labores ocultas adicionales en torno a los barriles.
Debido a su naturaleza, los intentos de identificar el origen de los cuerpos enterrados o de explicar las propiedades antinaturales de sus partes han sido hasta ahora infructuosos.
Nota 1 del manifiesto
18 de julio de 1862
Es difícil describir el Cementerio con palabras. No porque sea difícil de comprender, sino porque todas las palabras de la lengua inglesa son insuficientes para expresar su tamaño.
El día en que nos encontramos con él fue el más turbulento de toda mi carrera en el mar. El agua que nos rodeaba intentaba ahogarnos con olas más altas que el propio Aurora. El cielo y su aguacero tampoco se quedaron de brazos cruzados. No sé si he visto una tormenta mayor en toda mi vida. Por supuesto, éramos más que conscientes de que, al navegar en busca de la tumba del Segundo Hijo -los informes recientes de la expedición a Mongolia indican que habíamos errado completamente el camino- nos encontraríamos con la ira de los elementos, pero nunca esperábamos semejante furia.
Durante todo el día y toda la noche rezamos a todos los dioses que conocíamos para que el Aurora lograra mantenerse firme a pesar de esta locura. No dudábamos de la estabilidad de las tablas de Yggdrasil del barco ni de la estructura de sus velas tejidas con el Vellocino de Oro; dudábamos, sin embargo, de si en su frenesí el mar no nos devoraría a nosotros mismos.
Y entonces, tras casi treinta horas de lucha constante contra los elementos que nos rodeaban, todo se detuvo repentinamente. En un abrir y cerrar de ojos, las nubes desaparecieron del cielo y las olas de cien brazas se apaciguaron, dejando la superficie del mar completamente en calma. El silencio que de pronto rodeó a Aurora era casi sepulcral.
El Cementerio de los Colosos se reveló ante nuestros ojos.
Estaba lleno de cadáveres. Cada trozo hundido estaba lleno de monumentales bestias muertas. Nunca en mi vida había visto criaturas semejantes. Cada una de ellas parecía haber sido cosida a partir de docenas de organismos diferentes animados por la más oscura de las magias. A pesar de que, en este rincón del mundo, esperábamos todo tipo de monstruos por las descripciones de las leyendas que nos habían traído hasta aquí, la visión seguía siendo impactante: no se parecían a nada de lo que hubiéramos escuchado.
Hace unos años, habría dicho que se parecían a las quimeras que encontramos cerca de las ruinas de Adytum. Hoy, sin embargo, sé que ni el propio Amotinado crearía seres tan monumentales, tan… antinaturales y primordiales. En su serenidad póstuma, no parecían animales ni monstruos, de los que he encontrado unos cuantos en mi vida. Sus rasgos eran característicos de muchos animales — cocodrilos, pulpos, toros, leones y muchos otros —, pero a pesar de ello… parecían casi humanos.
Y todos ellos estaban muertos.
No puedo ni imaginar qué podría haber sido tan poderoso como para exterminar a legiones de seres tan enormes. Me resulta difícil especular sobre su procedencia o sobre quién — o qué — pudo crearlos. Todos mis libros y todas las leyendas que conozco no contienen respuestas a estas preguntas. El único retazo de información que puede relacionarse de algún modo con nuestra situación es un grabado contenido en el cuaderno de bocetos del Bestiario de Nadie, dibujado durante el viaje del autor anónimo a través del mundo. Pero ni siquiera en este caso estaría demasiado seguro, pues aunque el dibujo en sí se parece a los seres que encontramos, la identidad desconocida del autor y la falta de conexión entre el grabado y el texto del propio volumen me dejan con dudas.
Mi conocimiento — y por lo tanto el de toda la Comisión — yace tan muerto como los sujetos de nuestro descubrimiento. Hay un gran agujero en nuestros registros que guarda silencio sobre el tema de los colosos caídos en el Cementerio. Afortunadamente, conozco a alguien cuyo principal interés es llenar tales agujeros.
John,
He revisado todo lo que me has enviado (¡nuevamente muchas gracias por darme muestras reales, en lugar de sólo dibujos!) y para ser honesto, estoy… ligeramente conmocionado. Sólo he visto runas semejantes dos veces en toda mi vida: una durante la vivisección del cuerpo del Último Aifš-Urdal de Daevastan y otra durante la exploración de la tumba del lich Calígula. No esperaba encontrarlas en ningún otro lugar, sobre todo en los cuerpos de seres enterrados en un lugar así.
Verás, estas runas no son complicadas. Pueden ser grandes, eso es cierto, pero los enormes patrones que forman tienen un significado simple: decirle a la muerte que se vaya a la mierda. A juzgar por sus cuerpos — y por el número de símbolos taumatúrgicos grabados en ellos — , cada uno de estos seres ha sido creado artificialmente para sentir una rabia tan inmensa contra todo lo que les rodea que, literalmente, se niegan a morir.
Y lo que es aún más interesante — y por favor, recibe esta información con una dosis de sano escepticismo, ya que yo mismo sigo sin estar seguro de su veracidad — , estos patrones se parecen notablemente a los atribuidos a la obra de la antigua Klavigar Saarn. En tiempos tan antiguos, sólo ella estaba lo suficientemente en sintonía con el ciclo del mundo como para conocer las formas de eludir el samsara. Sin embargo, ¿qué estarían haciendo estas runas allí, más de mil años después de la caída del Imperio Eterno?
Estoy divagando. Mis rituales datan las partes del cuerpo que me has enviado alrededor del año 150. Esto encajaría con la Segunda Guerra Oculta, sobre todo porque las notas de Aaron indican que este periodo fue particularmente tumultuoso para la relación entre los Imperios de los Romanos y los Daeva. Nos daría pruebas de los bandos del conflicto y de las armas utilizadas, ¡lo que representa un descubrimiento monumental en la fracturada parahistoria de la antigüedad!
Friedrick Williams, secretario de la Sociedad Secreta para la Preservación Cultural
Friedrick,
No sé qué decir porque ignoro cómo pude estar tan ciego.
Revisando mis notas desde una nueva perspectiva, veo que tu teoría suena extremadamente plausible. No sólo explicaría por qué los últimos aristócratas daevitas eran representados como bestias en las pinturas del interior de sus palacios (lo cual, como sospechaba, ¡no era sólo una metáfora del incesto!), sino que también nos daría razones para el debilitamiento militar de Roma durante la Tercera Guerra. Todo esto, combinado con el hecho de que el año 150 es demasiado tarde para la Primera Guerra, sólo significa una cosa: ¡por fin hemos encontrado pruebas físicas de la Segunda Guerra Oculta!
Pero eso no es todo: esperando ansiosamente su carta, también envié a Aaron las garras y la carne de los colosos. Tras muchas semanas de trabajo, descubrió que utilizando las garras, podía crear aparatos capaces de anular por completo los escudos ocultos que cubren las escamas de las bestias. Y esto es sólo la punta del iceberg de las aplicaciones potenciales, ¡especialmente las militares! Huelga decir que la Fundación de mi padre para la Contención Segura de lo Paranormal — y con ella, todo el Imperio Británico — se sentirá inmensamente complacida por cualquiera de esos usos potenciales.
Tan pronto como me sea posible, enviaré nuestros descubrimientos conjuntos a mi hermana en Londres.
De ninguna manera pretendo restar importancia al peso histórico de este notable descubrimiento, que sin duda cambiará nuestra percepción de la Segunda Guerra Oculta, para no ser más que una mera arma para la Corona— pero los tiempos son inciertos, y ya sabes lo que dicen: más vale prevenir que curar.
John Hadfield, Comisionado de la Comisión de Cargas Inusuales
John,
Padre está impresionado y — no lo ocultaré — yo también. Los hallazgos que Aaron y tú habéis enviado son un trabajo realmente bueno. Si me lo permites, estoy más que encantado de utilizar esta información para el bien de nuestra Fundación — llevamos mucho tiempo atascados en un callejón sin salida en lo que se refiere al trabajo alquímico, por lo que tus notas serán sin duda de un valor incalculable.
Sin embargo, a pesar de mis elogios, no te escribo para hablar de alquimia.
Por muy útiles que sean tus análisis — y una vez más mencionaré que son muy útiles —, la Corona sólo quiere una cosa: armas. Así que si quieres continuar tu investigación sobre los colosos, sólo tienes un trabajo que hacer: traer a las Islas tantos cuerpos como puedas. Averiguaremos cómo hacer algo útil con ellos aquí.
Lamento mucho tener que interrumpir tu investigación histórica, pero la Corona se enfrenta actualmente a la necesidad urgente de reforzar nuestras capacidades de defensa oculta. La situación geopolítica actual es tan tensa que no tenemos más remedio que dirigir nuestros esfuerzos a garantizar la seguridad de las Islas.
Nuestros enemigos están desarrollando continuamente sus arsenales ocultos y no podemos quedarnos atrás.
Así que cargad esos cadáveres en vuestros barcos y volved a casa tan pronto como podáis. Os esperaremos ansiosamente.
Abigail Hadfield, Director Adjunto de la Fundación de Su Majestad para la Contención Segura de lo Paranormal
Nota 2 del Manifiesto
2 de marzo de 1863
Honorable Comisionado,
Me complace informarles de que sus rituales han funcionado estupendamente. Aunque hemos tenido que utilizar más catalizadores de los que habíamos planeado inicialmente, nuestros esfuerzos han tenido éxito. En el momento de escribir esta carta, una flota ha zarpado hacia las Islas, transportando hasta veinte cuerpos, con el Aurora, el Titania, el Maeve, y el Oberon a la cabeza de la flota.
Espero verles pronto, ya que tenemos mucho trabajo por delante.
Peter Wilson, Capitán adjunto del Aurora
Informe sobre carga perdida
En la mañana del 3 de marzo de 1863, dos barcos de la flota británica — el Aurora y el Titania — fueron atacados y hundidos por tres barcos piratas hostiles, que navegaban bajo una bandera púrpura desconocida. Los agresores poseían artillería naval y armas ocultas muy superiores, y las utilizaron contra la flota británica en aguas del Golfo de Cádiz tras atravesar el Estrecho de Gibraltar. Se calcula que se perdieron tres cuartas partes de toda la carga de los buques mencionados, así como ochenta y ocho de los miembros de sus tripulaciones; los buques restantes consiguieron eludir a los agresores y escaparon sin sufrir pérdidas.
Abigail,
El Aurora se ha hundido — y con él, virtualmente toda nuestra carga útil.
Cuando recibí la noticia, no sabía cómo pudo haber ocurrido. Después de todo, los dos estábamos seguros de que sólo nosotros teníamos el control de los mares. Es imposible, pensé, que alguien nos hiciera frente — después de todo, tenemos muy buenos contactos tanto con el Vidente del Zar como con el Estado Noir, y me resulta difícil pensar en otras organizaciones de nuestro negocio que pudieran sorprendernos de verdad.
Y entonces me di cuenta… este asunto no es sólo sobre nosotros. Este asunto va más allá de organizaciones extranjeras afines a la nuestra.
Se trata de nuevos actores en nuestro campo de batalla.
Una vez que me di cuenta de esto, no fue difícil armar este rompecabezas tan simple: porque dudo que nadie más que Darke hubiera agitado su púrpura sangrienta frente a nuestras narices con tanta arrogancia. También dudo que alguien que no fuera este tonto fuera lo suficientemente codicioso — y confiado— como para exponerse de forma seria a la ira de la Corona.
Todo esto sólo significa una cosa: estamos perdiendo lentamente nuestro monopolio del control del mundo en las sombras.
No quiero que mi carta parezca las divagaciones de un lunático, pero este suceso confirma una tendencia preocupante que he comentado recientemente con Aaron: el mundo se está volviendo poco a poco más atrevido con nosotros. Demasiado atrevido. Desde todas estas tonterías hasta el atentado contra tu vida hace unos años, parecería… que alguien intenta declararnos la guerra. Alguien, o un montón de diferentes alguien — porque si hay una cosa que todos nuestros enemigos odian, es el orden pacífico a lo largo del mundo paranormal que nuestros gobiernos han traído consigo.
Por favor, no tomen esto como alarmismo ni nada por el estilo… sólo creo que deberíamos asegurarnos de que, si ocurriera algo, podríamos contar con el apoyo de nuestros aliados subordinados al Zar, a los franceses o al Kaiser. También creo que valdría la pena renovar los contactos con la Iniciativa, sobre todo teniendo en cuenta su alejamiento de la Guerra Civil aún en curso.
Tengo la sensación de que podríamos enfrentarnos a una terrible tormenta en un futuro próximo… y para sobrevivir a ella, sin duda necesitaremos nuestro propio rompeolas.
John Hadfield, Comisionado de la Comisión de Cargas Inusuales











