Los Chicos Geniales
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“¡Molly! ¿Dónde dejaste mis solanáceas?”

“¿Tus qué?”

“¡Mis solanáceas!”

“¿Qué mierda es una solanácea?”

“¡Mis berenjenas! ¿Dónde están?”

“¡Ah, esas! Las tiré a la basura, están podridas o algo así!”

Joey Tamlin dejó de gritar escaleras arriba. Se acercó y sacó sus tres berenjenas maduras de la bolsa de plástico que colgaba del mango de la puerta de la despensa. A cada una le faltaba un gran mordida.

“¡Estaba trabajando en esto!”

“¡Pues trabaja más duro, saben a mierda!”

Joey suspiró.

“¡Estaba trabajando para que tuvieran gusto a mierda!”

“¡Oh! ¡Entonces buen trabajo! ¿Y para qué quieres que sepan a mierda?”

“¡Qué se yo! ¡Razones artísticas! ¡Pensé que podía ser divertido!”

“¡Te dije que marcaras todo lo que jodieras! ¡Pégales notas o algo!”

“¡Está bien, lo siento!”

Joey dio una mordida a una de sus berenjenas, y se alegró de notar que aún sabían a materia fecal humana. Gracias a Dios. Sacó un bloc de notas adhesivas, y buscó entre los bolígrafos en el cajón hasta que encontró uno rojo. Joey esbozó en letras mayúsculas ‘ARTE, NO SE COME’ y la pegó en la primera berenjena, para luego hacer lo mismo con las otras dos. Las dejó a un lado, tomó el cuenco de las frutas de la cocina y lo volteó.

Las manzanas, pensó Joey, eran una buena idea. La gente come rodajas de manzana, así como cóctel o lo que sea, ¿no es así? Era una forma normal de servirlas. Podría añadirles mondadientes y todo, y derramarles salsa de chocolate. ¡OH! ¿Y qué hay si las manzanas tuvieran sabor a chocolate, y la salsa de chocolate supiera a manzanas? Riendo para sí, Joey dejó las manzanas al lado de las berenjenas y les añadió una pequeña nota, ‘SALSA DE CHOCOLATE’.

Mandarinas. El problema con perturbar el sabor de las mandarinas, pensó, era que estaban segmentadas en.. eh… segmentos. No podía modificar todo el sabor a menos que las hiciera crecer otra vez desde cero, y aunque pudiera acelerar la tasa de crecimiento, estaba en medio de la ciudad, así que no había un lugar abierto y razonable para hacerlas crecer. Sin mencionar que incrementar su tasa de crecimiento requeriría regarlas y mantenerlas a la luz del sol todo el tiempo, a menos que quisiera que se marchitaran por la mañana. Si iba a cambiar el sabor de una mandarina, debía hacerlo un segmento a la vez. ¡OH! ¿Y qué hay si cada segmento de la mandarina tuviera un sabor completamente diferente, y aún conservara su cáscara cerrada? Añadir todos los sabores a una única cosa. Quizás saborizarla con todos los tipos diferentes de sabores de carne, y que fueran la última indulgencia para los vegetarianos. La textura de la carne de la mandarina y el sabor de un filete era una combinación horrible incluso en teoría, pero el propósito del ejercicio era la exploración, no la mejora. Joey las puso en la pila, y les pegó la nota ‘CARNE’.

¿Qué hay de los plátanos? Joey tomó uno de los tres, lo peló, le dio una mordida y masticó pensativo. Era blando y pegajoso en su boca, una textura interesante. ¿Qué sabor sería adecuado para ella?, pensó Joey. No algo dulce, pues ya era dulce… ¿limones? Bueno, quizás no un sabor tan intenso como limones reales, pero pero podía verlo funcionar. Joey dejó los dos plátanos restantes en la pila, y les pegó la nota ‘LIMONES’.

Limones. Joey los marcó como ‘PLÁTANOS’ y continuó.

Finalmente, un diente de ajo solitario. Joey no estaba seguro de por qué estaba el ajo en el cuenco de las frutas, pero no estaba demasiado preocupado por ello. ¿Qué textura tenía el ajo de todos modos? Joey nunca había comido ajo crudo, y no imaginaba querer intentarlo. ¡OH! ¿Y qué tal si lo dejo así, servido crudo? La yuxtaposición lo haría perfecto. Así que marcó el ajo como ‘AJO’, dejó todo de vuelta al cuenco, y lo llevó todo a la mesa de la sala de estar. Donde comenzar…

El timbre de la puerta sonó.

Joey fue arrancado de su trance creativo, su tren de pensamientos absolutamente descarrilado. Se levantó, caminó hacia la puerta, y la abrió de golpe. Tangerine estaba parado ahí con su camisa Hawaiana, pantalones cortos y chanclas.

“Tan, sabes que es invierno, ¿cierto?”

“Pfffff, esto no es nada. Pasé una semana en el norte, chico.”

“Te vas a resfriar, hombre.”

“Lo único que me enferma es la gente que me dice que debo llevar más ropa.”

Tangerine caminó por la puerta, Joey la cerró tras él.

“¿Hay alguien más aquí?”

“Sólo yo y Molly, los demás se tomaron el día.”

Tangerine caminó a las escaleras y gritó.

“¡Eh Mol!”

“¡Eh Tan! ¡Ponte una chaqueta o algo!”

Tangerine volvió la mirada hacia Joey.

“¿Cómo lo supo?”

“Nunca llevas puesta una chaqueta.”

“Las chaquetas son para la nieve.”

Tangerine caminó a la sala de estar y se dejó caer sobre una silla. Joey lo siguió.

El timbre de la puerta sonó.

Joey se puso de pie, volvió a la puerta y la abrió de nuevo. Overgang Dood estaba esperando, con sus anteojos de marca acomodados confortablemente sobre su nariz.

“¡Overgang!”

“Joey. ¿Has oído de La Directora?”

“¿Ah?”

“Arrancó una obra con un exploit, y cayó en coma. Error de principiante, estando en el teatro.”

“¿En serio?”

“Sí. Lo del viernes sigue en pie, pero sin nadie del grupo de El Crítico.”

“Bueno, esto lo hace todo más fácil.”

“¿Qué?”

“Ven, se los explicaré a ambos.”

“Espera, ¿quién más está aquí?”

“Tan. Bueno, Tan y Molly.”

Overgang caminó hacia las escaleras y gritó.

“¡Eh Mol!”

“¡Eh Overgang! ¿Cómo está Carol?”

“¡No he salido con Carol desde hace meses!”

“¡Oh! ¡Siento oír eso!”

Overgang sacudió la cabeza. Caminó a la sala de estar, tomó una manzana y se unió a Tangerine en el sofá.

“Eh Tan.”

“Eh OG.”

“¿Has oído de La Directora?”

“Sí, un amigo me lo contó esta mañana.”

“¿Quién?”

“Un tipo llamado Green. No lo conocerías.”

“¿Qué hace?”

“Uh, él y sus amigos son colectores de arte.”

Era lo suficientemente cierto, pensó Tangerine.

“Deberías presentárnolos.”

“Sí, supongo que se llevarían bien.”

Joey se unió a ellos en la sala de estar.

“¡Eh! ¡Pon esa manzana de regreso al cuenco!”

Overgang le dio una mordida a la manzana, mirando directamente a Joey y masticando lentamente sonriendo tanto como podía con la boca llena de comida. Tangerine rió disimuladamente.

“Da igual, tengo más.”

“Como sea, ¿por qué estamos aquí?”

“Claro. Okey. Wooo. Aquí vamos.”

Joey aspiró, preparándose mentalmente.

“Necesitamos deshacernos de El Crítico.”

Overgang y Tangerine miraron el rostro incierto y suplicante de Joey. Entonces se miraron uno al otro inquisitivamente, y de vuelta. Overgang ahizo la pregunta a la que ambos anhelaban una respuesta.

“¿Por qué?”

“Creo que no entendiste, dije que necesitamos-”

“Deshacernos de El Crítico, sí. ¿Por qué?”

“Bueno, estaba pensando sobre la exhibición del viernes, bien, como todo está siendo organizado por el grupo de El Crítico, verdad?”

“Cierto.”

“Bien, y casi todas las exposiciones a las que asistimos son creadas por él o por otra persona con un 'El' en su nombre. Ellos son los que dirigen nuestra cultura, ¿verdad? Son aquellos que le dan la forma, que escogen el dónde y el cuándo. Y El Crítico, su mismo nombre implica autoridad, ¿cierto? ¿Cuánto tiempo pasará hasta que su grupo comience a dictar el por qué? Nos están tomando y usando como piezas de ajedrez, nos están apuntando en salas y disparando, y nos presentan en línea como zánganos descerebrados. Es lo opuesto a nuestro punto. El punto de nosotros es hacer que la gente despierte y no sean zánganos descerebrados, pero así como van las cosas, El Crítico nos toma ¡y hace las MISMAS PUTAS COSAS!”

Overgang se quedó mirando, sorprendido.

“Creo que es la primera vez que te oigo decir "putas", Joey.”

“Bueno, esto es algo digno de maldecir.”

Tangerine se veía preocupado.

“Eh, ¿qué comenzó esto?”

Joey tomó una cinta Betamax abollada.

“Recibí esto por correo esta mañana. Me ha abierto un poco los ojos.”

Tangerine miró la cinta, y se la pasó a Overgang. A un lado de la cinta, estaba garabateado ‘LÍDERES GLORIOSOS MIENTRAS CONVERSAN (SIN CORTES)’ con rotulador. Overgang examinó el borde, sintiendo a lo largo del borde de plástico antes de comentar.

“No sabía que tuvieras un reproductor de Betamax.”

“No lo tengo, pero Molly tiene uno. ¿Quieres verlo?”

“Resúmelo en una oración.”

“Es una grabación en vídeo de una discusión entre El Crítico y el camarógrafo, seguida de una discusión entre su conciliábulo, seguida de una conversación ávida entre su grupo sobre cómo querían guiar a todos. Uno de ellos literalmente nos llamaba ovejas.”

Tangerine hizo una mueca.

“Eso es bastante mano dura.”

“Sí. Yo no considero amable el ser arreados.”

“Así entonces. ‘Deshacernos de El Crítico’. ¿Tienes un plan?”

“Bueno, no necesariamente ‘deshacernos’, eso es muy fuerte. Quizás solo ‘hacerlo irrelevante’. Necesitamos tomar su material en nuestras manos, necesitamos mostrar que no necesitamos seguir su guía, y necesitamos hacerlo tan pronto como sea posible. El show del viernes aún sigue en pie, y con la Directora fuera del marco, es nuestra mejor oportunidad para demostrarles a todos que podemos organizar un show sin los ‘pastores’. Llamen a todos, llama a Orto, llama a Nibman, a Rita, a FTF, a Stanza, mierda, llama a Banksy si está en la ciudad. Los necesitamos a todos en la exhibición y les mostraremos que no somos su ganado, que no pueden controlarnos, que somos iguales y ese es todo el jodido punto. Los chicos que piensan que nos gobiernan, que en realidad no hacen nada por sí mismos, que se acomodan en nuestra producción y adhieren sus etiquetas en ella, quienes sin pensar preguntan ‘¿Somos Geniales Aún?’ y vamos a responder esa pregunta el viernes. Y nuestra respuesta es Sí.”

Tangerine y Overgang se quedaron mudos. Joey comenzó a entrar en pánico.

“Esperen, ¿dije algo estúpido? ¿Qué dije?”

Overgang recuperó sus facultades.

“No, no, no, estuvo excelente. Esto es oro, joder, desearía haberlo grabado. Déjame llamar al grupo de Orto y a FTF, Tan, conoces a Nibman, ¿cierto?”

“Sí, tengo a Nibman en el marcado rápido. ¿Quieres a Nate y a Kyle, también?”

“Todos significa todos, Tan. Joey, ¿Qué haces ahí parado? Llama al grupo de Stanza, a Micah y a Judith también! ¡Tú lo dijiste! ¡Llama a todos!”

Joey sacó su smartphone y comenzó a teclear la pantalla. Overgang ya estaba en línea con Orto. Tangerine comenzó a llamar a Nibman, gritándose internamente por hacerlo.

Green se va a cabrear.

Los buenos artistas copian, los grandes artistas roban. ~ Pablo Picasso Yo
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