La Exhibicion del Viernes
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“Qué.”

“Joey, ¿por qué hay una pila de cadáveres aquí?”

“Qué se yo, ninguno de nosotros hizo esto.”

Orto hurgó tentativamente uno de los cuerpos.

“Jodidamente heavy.”

“Bueno, sí, pero en realidad no es tan listo.”

“Entonces qué, ¿nos deshacemos de esto?”

“Nah, alguien estuvo trabajando en ello. Si lo censuramos, seremos tan malos como El Hombre.”

“De acuerdo, pero al menos, digo, tírenle una manta encima o algo, ¿bien?”

“No. Trabajaremos alrededor de la pila de cadáveres.”

“Bien, como sea.”

Orto golpeó la ceniza desde el final de su porro sobre la pila. Los Artistas aún trabajaban en sus obras en series de patios y callejones. Joey y Orto se dirigieron hacia la colección de pantallas CRT y torres de computadoras zumbantes de Overgang.

“Joey, Orto. ¿No deberían estar preparándose?”

“Ya tengo la comida sobre las mesas, y Orto está esperando a Hiro.”

“Ah, cool. Joey, échale un vistazo. Estuve pegado a esto anoche, aunque necesitaba algo nuevo.”

Overgang presionó algunos botones en un teclado mecánico, golpeando triunfante la tecla Enter. Todas las pantallas mostraron el mismo texto: ‘A Joey, quien me enseñó cómo ser cool, y a Overgang, quien casi lo logra.’

“¿Ese Joey soy yo?”

“Bueno, sí. Y sólo dice mi nombre ya que he sido el último en jugarlo.”

“Me siento halagado. ¿Qué hace?”

“Sigue mirando.”

Una escena aparecía, consistente de un petrolero, un capitán pixelado que miraba hacia el océano mientras las aves volaban a través de un profundo rojo atardecer. Unas palabras se desplazaron por la pantalla, que decían ‘El Libro de Tamlin’.

“Diablos, ¿es que todo en este juego lleva mi nombre?”

“Bueno, no, no a menos que seas el único que lo esté viendo. El nombre se sincroniza con el apellido del jugador al comenzar, era ‘El Libro de Dood’ cuando lo jugué.”

“¿Y qué hace?”

“¡Juégalo y averígualo!”

“Colega, no tengo tiempo, solo dime. Lo jugaré esta noche.”

“Aguafiestas. Arranca a través de tus recuerdos, y procede a generar tu historia de vida, dejándote volver a vivir momentos clave.”

“Suena genial.”

“Es genial. Aún debo poner otras cosas a punto, asegurándome que esto no va a explotar.”

“¿Es eso probable?”

Overgang se encogió de hombros evasivamente.

“La verdad no, pero cuando jodes con ordenadores tanto así, te aseguras de que estás preparado para lo que sea. ¿Cómo van los demás?”

“Bueno, Nibman dejó correr a sus libros. Literalmente, digo, sus libros estaban corriendo por todo el lugar, gritando cosas como ‘SNAPE MATÓ A DUMBLEDORE’. Estaba armando una torre de cartas cuando nos fuimos, pero no sé si estaba haciendo algo o estaba aburrido.”

Orto exclamó.

“Ah, creo que lo de las cartas era aburrimiento, sí. Nate y Kyle trajeron a Miley, también.”

“¿Miley?”

“Sí, ¿conoces a Miley, de esa cosa en Alaska?”

“Oh, esa Miley. ¿En qué están trabajando?”

“No tengo idea. Están martillando clavos al piso y enredando una madeja de cuerda alrededor, ya sabes, como esos proyectos de arte para niños.”

“Intrigante. Oh, ¿puedes darle esto a FTF cuando los veas? Candice me pidió algunos nuevos sintetizadores y tuve un montón por ahí desde hace años.”

“Puedo hacerlo. Te veo esta noche, colega.”

Orto tomó el estuche del CD y se lo guardó en un bolsillo trasero, luego caminó por la acera con Joey.

“¿Y qué sigue ahora?”

“Bueno, creo que FTF se instaló en el patio del sur. Serpenteemos hacia allá.”

“¿Serpentear? Joey, me encanta cuando usas vernácula esotérica.”

El par continuó serpenteando. La gente estaba ocupada emborronando carteles en las paredes, torciendo el espacio a través de estructuras imposibles; se trataba efectivamente de una colmena miserable de escoria y arte. Ellos fueron bloqueados por una caja gigante siendo rodada hacia ellos, lo que los obligó a apegarse furtivamente contra la pared. Cuando pasaron, vieron a la persona que la estaba moviendo; una colegiala que llevaba un vestido negro y portaba un parasol igual de oscuro. Ella alegremente saludó al par.

“¡Joey! ¡Orto! ¿Cómo les va?”

Joey sonrió de vuelta.

“¡Rita! ¡Estamos bien! ¿Qué hay en la caja?”

“Oh, ya sabes, baratijas, eso y aquello. En su mayoría arañas.”

Orto se alejo de la caja, mientras oía cosas escudriñar dentro.

“¿Y qué harás exactamente con las arañas?”

“Hacen trucos. Son arañas circenses.”

“Bueno. no he visto arañas circenses antes.”

“Ni yo, también son invisibles.”

“Oh. Ok entonces.”

“¿Algún buen lugar para instalarse?”

Joey frotó su barbilla.

“Creo que el patio oeste está libre por ahora, solo ve y toma un lugar.”

“¡Gracias, Joey! Vengan a echar un vistazo esta noche, ¿de acuerdo?”

“¡Por supuesto!”

Siguieron caminando, con el traqueteo de Rita desvaneciéndose detrás.

“Orto, ¿tienes miedo a las arañas?”

“Un poco. Jodidas horripilantes, pegando telas en todos lados. Son asquerosas.”

“Lo son un poco.”

“Mi tío tenía una vertiente, y se llenó de arañas, entonces cada vez que iba allí tenía siempre-”

El móvil de Orto vibró en su bolsillo; sacó su Nokia abollado y leyó el mensaje en la pantalla.

“Muy bien, Hiro está aquí, y nos vamos a instalar. Aquí está el disco o lo que sea. ¡Te veo esta noche!”

“Cool, hasta luego.”

Orto le entregó el estuche del CD a Joey, mientras desaparecía en la distancia. Joey se dirigió al patio sur y fue bombardeado por un muro de sonido. Los miembros de Futanari Titwhore Fiasco habían terminado de tocar su hit underground, ‘Artimañas Estereofónicas y Estupideces Binaurales’, pasado a su recién lanzado ‘Orgía de Terópodos con Enfermedad del Trasero Láser’.

Los láseres el cielo cruzan
Pedorrearse es una forma de volar
Los terópodos fornican, la razón les da igual
Chica lista, es hora de morir

Tu enfermedad es mi deseo
Los láseres refractan, comienzan un incendio
Dentro de mi débil corazón de terópodo
Disparo un láser, suelto un pedo

Ansias sin fin, ayúdenme
Me he enfermado de trasero láser
Los traseros terópodos encienden los árboles
¿Qué hay si todos fueran abejas?

Los terópodos retraen sus garras
La orgía se toma una pausa
Se dan cuenta que han contraído una seria enfermedad
Y todos están de acuerdo en que lo mejor que se puede hacer es buscar atención médica

Los terópodos se acercan a un alquimista
Les diagnostica enfermedad del trasero láser
Ellos preguntan, ¿cómo sabe que es trasero láser?
Él dice que lo sabe porque es un médico experto y fue educado en Cambridge

Desafortunadamente, él no sabe cómo curar la enfermedad del trasero láser
Y nadie logra encontrar a algún doctor o físico experimentado
Así, la orgía terópoda de la enfermedad del trasero láser continúa
Hasta el final del período cretácico
Y así fue que los dinosaurios se extinguieron.

Los artistas desperdigados en el patio aplaudieron la presentación. Las tres chicas en el escenario reverenciaron al unísono. La vocalista chocó palmas con la tecladista y la guitarrista, entonces saltó del escenario elevado y caminó hacia Joey. Su vibrante cabello teñido de verde resplandecía mientras se movía.

“¡Joey!”

“¡Annie!”

“¿Te ha gustado la canción?”

“Sí, ¡es genial! Y pegadiza.”

“¡Yo escribí la letra!”

“¡Buen trabajo! Eh, Overgang me dio esto. Creo que decía que Candice lo quería, nuevos sintetizadores o algo así.”

Joey le ofreció a Annie el estuche del CD.

“¡OI! ¡CANDICE, ATENTA!”

Annie quitó el CD del estuche y lo lanzó como un frisbi a la chica en el teclado, quien lo atrapó y lo insertó en el ordenador portátil a su lado.

“¡GRACIAS, DILE A OVERGANG QUE SE LO AGRADEZCO!”

Joey le frunció el ceño a Annie.

“Pudiste haberlo roto.”

“Pero no lo hice. ¿Todo listo para esta noche?”

“Sí, creo. Todo parece ir bien. Será una noche para el recuerdo.”

“Claro, claro. Aún no hay señales de "La" gente?”

“No. Si llegaran a aparecer, probablemente sólo vendrán de pasada y se irán rápido.”

“Heh, ‘de pasada’. Eso suena como una guerra, o algo así.”

“Bueno, es algo así. La guerra de quién es más cool… la Guerra Cool.”

Joey miró al cielo mientras lentamente se tornaba de azul a naranjo.

“…eso fue una estupidez, olvida lo que dije.”


Tangerine estaba sentado frente a su trabajo terminado, distribuyendo tarjetas de negocios a transeúntes que parecían interesados. El Agente Green se acercó a él, visiblemente incómodo en una sudadera con capucha azul y pantalones deportivos. Tangerine aprovechó la oportunidad de mostrar su producto terminado.

“¡Saludos, persona que nunca he visto en mi vida! ¿Te gusta la obra?”

Gesticuló ávidamente hacia la pared que lentamente cambiaba. Estaba cubierta en láminas de aluminio, las cuales habían sido tratadas con revestimiento sensible al calor y a la presión. El muro ondulaba y cambiaba de colores, brillando con matices iridiscentes y fascinantes. Ocasionalmente, las láminas se inclinaban un poco hacia afuera, como si algo estuviera tratando de salir desde el otro lado. El Agente Green, por mucho que se odiara por ello, no pudo reprimir una sonrisa.

“Se ve muy bien, artista que nunca había visto en mi vida.”

“Así que, ¿has visto algo de interés esta noche?”

“Dos personas estaban paradas cerca del patio oeste, un Escultor y un Constructor, parece. Oí que también había un Compositor local dando vueltas en alguna parte.”

“Había visto a un Pintor merodeando. Una de sus obras fue expuesta allí.”

Tangerine gesticuló hacia el muro opuesto, cubierto en anuncios de varias piezas que se exhibían esa noche, junto con precios y comentarios despectivos sobre qué tan derivados eran. Llamó un poco de atención, pero muchos artistas simplemente ignoraron la pieza.

“¿No se suponía que debías ver a un Conserje por acá?”

“Oye, estamos en el exterior. ¿Por qué habría de estar un Conserje aquí?”

Green frunció el ceño.

“¿Lo has visto?”

“No, no. Aunque los mejores Conserjes permanecen invisibles para otros empleados.”

“Por supuesto.”

Tangerine ofreció una tarjeta a Green, quien la recibió y guardó en su bolsillo.

“¿Cuánto rato llevas sentado aquí?”

“Como tres horas.”

“¿Viste la pila de cadáveres?”

“Claro. Nadie vio al artista que la puso ahí.”

“Pffff. Artista.”

Tangerine bajó la voz.

“¿Tomaron muestras?”

“Huellas y cabello.”

“¿Resultados?”

“Nada en la base de datos.”

“Mierda.”

“Seeeh.”

“¿Cómo es nuestro respaldo?”

“Treinta en patrulla.”

“Personal reducido.”

“Los chicos escaleras arriba están cruzando los dedos.”

“¡HEY TAN!”

Joey corrió hacia Tangerine, ofreciéndole un plato de frutas cortadas.

“¡Mira, prueba una tajada de plátano, la gente se ha vuelto loca con ellos!”

Tangerine tomó una pieza y se la echó a la boca. Joey se volvió al Agente Green, quien luchaba por conservar una expresión neutral.

“Puede tomar una también, señor.”

“Gracias.”

El Agente Green tomó una tajada de plátano, fingiendo ponerla en su boca, y se deshizo de ella. Imitó masticarla y tragarla, mientras se la guardaba en el bolsillo. Sonrió y pensó sobre el sabor de los plátanos.

“Delicioso. Sabe muy-”

Tangerine entró en pánico mientras masticaba la tajada, revelando el error de Green.

“¡Realmente conseguiste darle el sabor a limón, Joey!”

Green se congeló, dándose cuenta de su error. Joey parecía ajeno a todo.

“¡Gracias, he tenido que comprar más plátanos tres veces esta noche! ¡Los veo luego!”

“¡Hasta luego!”

Green miró a un Tangerine ligeramente desconcertado.

“Cállate.”

“No he dicho nada.”

“Como sea. Te veré luego, aún no he visto los callejones del norte.”

Green se alejó caminando, pero se detuvo. Alguien estaba agachado delante de los anuncios de El Pintor con una plantilla y un conjunto de latas de pintura en aerosol que colgaban alrededor de su cinturón. Dejó la plantilla contra el muro y comenzó a cambiar, el esquema de cambio de forma en un pensamiento. La figura tomó una lata de pintura de su cinturón, cubriendo la plantilla, y entonces corrió hacia la multitud. La pintura fresca cubría las etiquetas del precio y comentarios mordaces alentando críticas, y dibujó una audiencia calcada animada en la parte inferior de la pared. El estilo se veía vagamente familiar… Green se volvió hacia Tangerine, quien sonreía.

“¿Eso fue…?”

“Bueno, él está en la ciudad.”


El Constructor y El Escultor estaban parados en el patio oeste.

“Así que, Robbo está afuera haciendo esto, El Chaqueador tiró sus cadáveres aquí y la ha jodido, Sam me dió esta cinta así que no necesita estar aquí, yo tengo mi furgoneta llena de algunos doppelgängers, ¿y tú… qué?”

El Constructor continuó susurrando a su puñado de semillas de edificios, ignorando la pregunta.

“Joder, esto debería haberse hecho hace media hora. Voy a dejar mis cosas, estaré de vuelta en unos minutos.”

El Escultor caminó hacia el oeste, saliendo por un camino. Su furgoneta estaba traqueteando en un estacionamiento del otro lado. Con cautela, cruzó corriendo la calle, con poco tráfico con el que pudiera encontrarse. Jugueteó con sus llaves y abrió la puerta trasera de la furgoneta. Siete pares de ojos apagados miraban el brusco movimiento.

“Al menos ustedes, cabrones, saben seguir instrucciones. Salgan, métanse allí, busquen y encuentren a la persona que se parezca a ustedes, digan que ustedes son el original y entonces les dan una jodida paliza. ¿Entendieron?”

Los duplicados asintieron, y saltaron de la furgoneta. Cargaron sin pensar cruzando el camino sin ningún sentido de autopreservación. Uno de ellos saltó directo frente a un auto y, quebrando la ilusión, cayó hecho pedazos de arcilla en bruto.

“A la mierda.”


Felix caminaba de manera casual entre la multitud, acomodando su boina. Una pequeña plaza de pintura de rostros estaba atrayendo la atención. Feliz miró hacia ambos lados, recordando el júbilo de la creación. Cientos de caras sonrientes lo rodeaban. De esto se trataba, pensó. Este era el verdadero arte.

Pasó frente a la pila de cadáveres y sacudió la cabeza en decepción.


“¡Damas y caballeros, esa canción fue ‘Por Favor Dejen De Cantar Esta Canción Soy Una Entidad Que Vive Dentro De Las Ondas Sonoras Y Si Lo Haces Moriré Oh Dios Por Favor No’, y espero la hayan disfrutado! Para nuestra siguiente canción, vamos a-”

“¡ALTO AHÍ!”

Annie miró a la multitud desde su micrófono. Tres personas habían irrumpido y fueron abriéndose paso a través del mosh pit. Se arrastraron hacia el escenario. Los miembros de la banda se miraron entre sí, antes de que Annie hizo la pregunta que todos tenían en mente.

“¿Son ustedes robots malévolos de nosotras?”

Los duplicados se miraron unos a otros, compartido algunos susurros, y luego la Annie duplicada respondió.

“¡No! ¿Son ustedes robots malévolos de nosotras?”

“No. ¿Quiénes son ustedes?”

“¡Somos Futanari Titwhore Fiasco!”

En la multitud se miraban unos a otros, sin estar seguros si esto era parte del evento.

“Pero,… somos Futanari Titwhore Fiasco.”

“Pero si NOSOTROS SOMOS Futanari Titwhore Fiasco!”

“Okay, bien. Ustedes son Futanari Titwhore Fiasco.”

Los duplicados parecían confundidos.

“Bueno, okay entonces.”

“¿Quieren nuestros instrumentos?”

“Ummm… sí. Gracias.”

Los duplicados torpemente se hicieron cargo de las originales, que se hicieron a un lado del escenario y anticipaban la próxima escena.

“Bueno… uh, como hemos dicho,… somos Futanari Titwhore Fiasco, y… ummm… por favor, dénnos un minuto.”

Los duplicados se apiñaron juntos, sin saber qué hacer a continuación. El duplicado de Candice se volvió y se acercó a la original.

“¿Sí?”

“Umm… No sé cómo tocar el teclado. Me han dicho que es lo que hago, pero… ¡nadie me ha dicho cómo hacerlo en realidad!”

La Candice original ahogó una risita. La tercera miembro de la banda, Pris, se acercó a su duplicado.

“¿Necesitas que te enseñe cómo tocar la guitarra?”

“¡Sí, por favor! Digo, uh, si puedes, gracias.”

La Annie duplicada de repente, recordó sus instrucciones.

“Esperen, ¿no se supone que debíamos… cómo es que dijo…? ‘Darles una jodida paliza’?”

La Annie original exclamó.

“¿Por qué querrían darnos una paliza?”

“Eso nos han dicho.”

“¿Y ustedes realmente quieren darnos una paliza?”

“La verdad no. Se supone que debemos ser como ustedes.”

“Bueno, ciertamente se ven como nosotras, al menos. ¿De dónde son?”

“No lo sé. Despertamos en una furgoneta.”

“Huh. ¿Nada antes de eso?”

“No.”

“Diablos. Bueno, parecen agradables, no-robots-malévolos-de-nosotras.”

“Parecen agradables también. Ya no queremos darles una paliza. Por favor, digan que no debemos hacerlos.”

“¿Qué?”

“Necesitamos que nos digan qué hacer.”

“Oh. ¿No nos den una jodida paliza?”

Los duplicados suspiraron colectivamente.

“¡Gracias!”

“¡Además, les ordeno que ninguno de ustedes siga órdenes de nadie desde ahora, a menos que así lo quieran!”

La multitud se volvió loca.

“¡Muchas gracias!”

“Muy bien, primero que todo, vamos a necesitar una forma de distinguirnos. Damas y caballeros en la audiencia, ¿podrían prestarme algunos sombreros?”


El Escultor sintió que olvidaba algo… pero probablemente no era nada. Debió apresurarse con los duplicados; terminarlos tan solo en siete días fue mucha presión. Había dejado algunas cosas, por lo que algunos no estaban tan completos como lo había esperado. Poner exploits en golems era un negocio difícil en el mejor de los tiempos. Había recogió la arcilla del que había sido atropellado – él al menos había disfrutado ver el cuerpo de Ruiz Duchamp ser despedazado - y lo puso de vuelta en la furgoneta. Caminó de regreso hacia El Constructor, quien estaba ocupado plantando sus semillas de edificios en el suelo.

“Ya era hora. Simplemente liberé a las copias.”

“Las he visto correr por ahí. Retratos perfectos, buen trabajo.”

“Wow. ¿Tus edificios están listos?”

“Deberían estarlo en pocos minutos. Dame la grabación, habrá un sistema de megafonía atravesando el lugar, mientras crecen.”

El Escultor le entregó una cinta de cassette.

“¿…estás jodiéndome?”

“¿Qué?”

“Estaba esperando un CD. No puedo usar esto.”

“Mierda. ¡MIERDA! Espera, lo llamaré, y haré que venga.”

El Escultor se dio la vuelta, sacó su smartphone de su bolsillo y marcó el número de El Compositor. Sonó un par de veces antes de contestar.

“¿Aló?”

“Sam. Me diste un cassette.”

“¿Sí, y?”

“Necesitamos un CD.”

“Maldición.”

“Así es.”

“Muy bien. Okay, uh, puedo quemarlo en un CD aquí y llegaré en, más o menos, una hora-”

“No tenemos tanto tiempo. ¿Me lo puedes enviar por correo?”

“Claro, pero primero necesito transferirlo a mi ordenador, sólo lo tengo en cinta. Me tomará cinco minutos. ¿Tienes un grabador de CDs?”

“Aún no, pero hay una tienda de electrónica a dos cuadras.”

“Brillante. Te lo enviaré apenas esté listo.”

“Genial. Adiós.”

El Escultor presionó con furia el botón de colgar.

“Muy bien, Constructor, quédate aquí. Iré a comprar un grabador de CDs, y volveré muy pronto. Y recuerda, si ves a Duchamp, le apagas las luces de un puñetazo, ¿entendido?”

“Entendido.”


Del otro lado de la ciudad, Ruiz Duchamp se paseaba por su estudio. Se preguntaba si Felix se estaba divirtiendo.


Overgang Dood jugueteaba con sus ordenadores cuando Joey caminó tras él.

“¡OG! ¿Qué pasa?”

“¡Tú eres lo que pasa, caraculo!”

“¿Qué?”

“Lo siento, lo siento. ¡Pero mira esto!”

Joey miró la fila de pantallas CRT brillando tenuemente. Todas ellas mostraban “El Libro de Tamlin”.

“¿Qué?”

“¡El programa se tildó con tu nombre, y ya no cambia con nadie más!”

“Diablos, ¿y por qué?”

“Si lo supiera, ya no sería un jodido problema, ¿no es así?”

“Has intentando apag-”

“No te atrevas a terminar esa puta frase. Eso no funciona.”

“Bueno, qué se yo. ¿Quieres plátano?”

“¿A qué sabe?”

“A limones.”

“Claro.”

Overgang tomó una tajada de plátano y la arrojó a su boca. La textura gomosa del plátano y el sabor ácido del limón se habían fusionado perfectamente en una bocanada de comida imposible.

“Está espectacular.”

“Eso es lo que todos han dicho, sí.”

“Como sea, necesito arreglar esto antes de-“

“¡IMPOSTORES!”

Los duplicados de Overgang Dood y Joey Tamlin gritaron al unísono a través del patio. Overgang se volvió a Joey.

“¿Te esperabas esto?”

“No.”

“Bueno, es lo que hay. ¡HEY! ¡CLON MÍO O LO QUE SEA! ¡VEN AQUÍ, NECESITO AYUDA!”

Los duplicados se miraron el uno al otro, entonces se acercaron.

“Muy bien, he tenido problemas para hacer que esto funciona, he intentado-”

El duplicado de Overgang le dio un puñetazo en la cara, tirando sus gafas de sol al piso. Overgang se frotó la mandíbula, Joey y su duplicado mirando la escena. El original se levantó, agarró la copia casi perfecta de sus gafas de sol del rostro de su duplicado, y se las puso en el puente de su nariz.

“Tienes razón, clon malvado, no he intentado con simplemente golpearlo. ¡Qué tonto soy! ¿Me prestas tu cabeza por un segundo?”

Overgang tomó el cráneo de su duplicado, conduciéndolo hacia uno de los monitores CRT y llenando el suelo de cristal. El duplicado se retorció mientras salían chispas y humo de la caja polvorienta. El original tiró a su duplicado de la pieza destruida, puso sus manos en los hombros de su duplicado, lo inclinó, y le dio un rodillazo brutal en el pecho. Los ojos del golem se abrieron de golpe, respirando agitado desde sus pulmones, y entonces Overgang dio otro rodillazo, y otro, y otro. Él tiró a su copia al suelo, luego levantó su pierna y pisoteó en su caja torácica con un crujido estrepitoso. El duplicado se estremeció y rodó, la ilusión colapsando lentamente a su alrededor. El original se dio impulso, y pateó la cabeza de su copia, arrancándola antes que colapsara a arcilla seca. Overgang acomodó sus gafas de sol de marca en el puente de su nariz.

“Putos golems. Ni siquiera pueden dar un puñetazo. Ahora…”

Overgang se giró, riendo locamente, hacia Joey y su duplicado.

“…cuál de ustedes es la copia?”

Joey mostró su plato lleno de tajadas de plátano. El duplicado miró suplicante al original.

“A la mierda, ¿no se supone que en tu grupo son artistas?”

Joey golpeó el plato de metal contra la cara de su copia, seguido de un codazo sólido al estómago, y una patada en la ingle. Tomó sus hombros y pateó sus rodillas, haciendo que se inclinara hacia atrás de forma innatural, forzando a su doppelgänger contra el suelo.

“No. Somos Anartistas.”

Pisó el cráneo de su copia, aplanándola en el pavimento. Joey se acercó a Overgang, con un choque de palmas y aún mareado y feliz por la subida de adrenalina. La multitud alrededor comenzó a aclamar lo que pensaban era una secuencia bien coreografiada de una pelea, elogiando la artesanía de los duplicados. Overgang decidió atraer la atención.

"Ahora que ya terminó, ¿HAY ALGÚN PROGRAMADOR EN LA AUDIENCIA?"


El Escultor caminó hacia la tienda de electrónica, directo al mostrador.

“¿Hola?”

Un hombre de mediana edad apareció de la habitación trasera.

“¿Sí?”

“Hey, ¿dónde guardas las grabadoras de CD?”

“¿Así sueltas?”

“Sí, en algún recinto o algo.”

“Bueno, tenemos grabadoras de DVD y Blu-ray, nada para CDs viejos estos días.”

“¡MIERDA!”

“Eh, no maldigas en mi tienda.”

“¿Tienes algo, LO QUE SEA con lo que pueda grabar un CD?”

“Ehmm, creo que una de nuestras torres preconstruidas tiene un grabador.”

“¿Puedes quitarle el grabador?”

“Me temo que no.”

“No importa, ¿Cuánto por la torre?”

“Espera un momento, déjame ver.”

El administrador fue a la habitación trasera. El Escultor golpeaba el suelo con el pie, impaciente, caminando hacia el estante detrás de él y quedándose con un pack de 5 CDs grabables mientras no estaba. Luego de algunos insoportables minutos, el administrador regresó, cargando una gran torre de ordenador negra en sus manos. La dejó sobre el mostrador.

“Aquí está.”

“¿Tiene un grabador de CD?”

“Claro, serán-”

BANG.

El Escultor descargó su arma de fuego en la cabeza del administrador, sangre y sesos esparciéndose en el muro detrás. Empujó el cadáver del mostrador, y tomó la torre, arrastrando el cable de alimentación. Se dirigió a uno de los escritorios de demostración, y arrancó sin cuidado los ordenadores portátiles, dejando la torre en la mesa. Consiguió un monitor LCD, un teclado y un ratón en la tienda, sin prestarle atención al cuerpo que lentamente se desangraba. Lentamente, el ordenador volvía a la vida, mientras le enchufaba un cable Ethernet. Miró la pantalla mientras se encendía de golpe. El Escultor tecleó, ingresó como invitado, abrió el navegador por defecto, accedió a sus e-mails, descargó la imagen de CD de El Compositor, y la quemó en uno de los cinco discos en su bolsillo. Puede que también tenga repuestos, pensó. Salió por la puerta principal, girando la señal de enfrente a ‘CERRADO’ antes de irse.

El cuerpo no fue encontrado hasta la mañana.


Estás sentado con Orto y Hiro, ingresando respetuosamente tu código de confirmación en el prototipo de bomba artística. Tú y Hiro habían pasado la mayor parte de las últimas semanas trabajando en el interior del mecanismo de expansión, mientras Orto era quien coordinaba los colores involucrados. Hiro y Orto ingresaron sus códigos, con todo el mundo apartándose, y el mecanismo imposible se tornaba hacia afuera. Comenzaste la conversación.

“¿Es seguro, cierto? ¿Está todo desactivado?”

Orto empujó su dedo índice en el inyector de color, tirándolo y mostrándote un dedo perfectamente intacto (aunque de un color rosado brillante).

“¿Lo ves? Completamente seguro.”

Hiro tecleaba en su teléfono, Todavía cableado hasta el punto de origen dentro de la esfera de technicolor que lentamente se expandía.

“Las lecturas se ven bien. Todo parece estar estable.”

“¡Aceléralo un poco!”

“Está bien, está bien, espera.”

Hiro giró sus dedos en la pantalla táctil, y la bola comenzó a crecer aún más.

“Las lecturas siguen bien. Déjame-”

“¡IMPOSTORA!”

Miraste a través del patio y viste a alguien quien se veía casi idéntica a Orto. La Orto delante de ti tomó el arma enfundada en tu bolsillo, y disparó dos veces en la cabeza, quien luego colapsó en arcilla. Te ofreció de regreso el arma, y la re-enfundaste cautelosamente. El gatillo ahora estaba teñido del mismo color rosado brillante de su dedo..

“¡Vamos Hiro, más grande! ¡Más grande!”


El Escultor regresó para ver que las semillas de El Constructor habían construido un salón de mármol blanco alrededor del patio oeste. Los bordes fueron tejiendo poco a poco hacia el exterior más allá de los pasillos, bloqueando la luz lunar natural y reemplazándola por luces fluorescentes parpadeantes.

“¿Tienes el CD?”

“Tengo cinco, acá.”

“Fantástico.”

El Constructor tomó uno de los CDs y lo dejó en un pequeño espacio en el mármol. La canción de El Compositor comenzó a sonar; la cautivadora música clásica rebotó armónicamente alrededor de las paredes de mármol.

“Bueno, al menos lo has hecho bien.”

“Sí, suena muy bien.”

“¿Te ha dicho qué es lo que hace?”

“En palabras vagas puso, ‘degrada el respeto artístico comparativo’. Hará que la gente odie las otras obras.”

“Bueno, eso parece divertido de ver.”

“Así es. una vez que el edificio contenga más cosas, comenzarán a criticarlas específicamente. Voy a supervisar el crecimiento de la instalación por ahora, asegurándome que no se trague a nadie dentro de los muros o haga algo estúpido.”

“Cool, Me haré cargo de-”

El Pintor corrió a través del corredor de mármol que se expandía, directo hacia el par.

“Ese hijo de puta está aquí.”

“¿Quién? ¿Duchamp?”

“No Duchamp, perra, ese maricón Británico. Está manchando mis cosas.”

“Mierda. ¿Le has dicho al Conserje?”

“No lo he podido encontrar.”

“Mieeeeerda. De acuerdo, aquí tienes una pistola. Persíguelo y dispárale a ese bastardo.”

“No puedo disparar una mierda, colega, sabes que soy malo con las armas.”

“Bueno, como sea, lo haré yo mismo. Quédate dentro de este edificio, pon algo de eso aquí, haz tus cosas.”

“Entendido. Gracias, colega.”

El Escultor salió desde el piso de mármol a un callejón desigual y empedrado. Si querías que algo saliera bien, había que dispararle a la gente para lograrlo.


“¿No tienes ni la más mínima curiosidad por quién los envió?”

“Me preocupa más saber POR QUÉ NO PUEDO HACER QUE ESTO FUNCIONE.”

Joey y Overgang se sentaron a comer tajadas de limón que sabían a plátano. Los cuerpos de arcilla de los golems estaban intactos.

“En serio, no puedo pensar en nadie que nos quiera ver muertos. Bueno, específicamente, a nosotros, al menos.”

“Bueno, después de lo del grupo de El Crítico, somos probablemente la partida más grande de la ciudad.”

“No crees que El Crítico haya hecho esto, ¿no es así?”

“Oh, claro que no. Él no es un idiota, si quisiera vernos muertos al menos lo habría hecho de forma limpia.”

“Espera, ¿deberíamos ir a ver a los demás? ¿Para saber que están bien?”

“Eh, probablemente estén bien. Acá todos nos podemos cuidar.”

“Es verdad. Sólo quiero saber-”

HOOOOOOOOOOOOOOOOOOONK


“¡Muy bien, no-robot-maléfico-de-mí-con-sombrero, hacemos un dueto maravilloso! ¡Dame esos cinco!”

Annie chocó su palma con la de su golem duplicado y nueva amiga. Se veía como la hermana que nunca tuvo.

“Okay, nuestra siguiente canción es una suave y tranq-”

HOOOOOOOOOOOOOOOOOOONK


“¡Estamos en crítico!”

Te preparaste mientras la bomba artística explotaba en el exterior en un destello de colores, cubriendo el patio con bruma technicoloreada. Hiro se limpió el azul de su rostro, contento de que haya funcionado, mientras Orto saltó y gritó y exigió que se hiciera de nuevo. Ibas a decir algo, pero entonces

HOOOOOOOOOOOOOOOOOOONK


Felix continuó abriéndose paso entre la multitud, cuando de repente se encontró con una figura vestida de negro, muy alta.

“Discúlpeme, yo… oh. Hola, viejo amigo.”

El Conserje se dio vuelta, su máscara de gas zumbaba.

“Saludos, Felix. Tiempo de no verte.”

“¿Lo disfrutas?”

“Estoy vigilante esta noche. Este no es un lugar seguro.”

Felix cacareó.

“He estado en lugares aún más peligrosos, amigo, no-”

HOOOOOOOOOOOOOOOOOOONK


Rita continuó su show. Miles de arañas invisibles arrastrándose en su circo en miniatura, malabareando hilas de bolas, doblando sujetapapeles, y lo menos impresionante de todo, balanceándose invisibles en sus trapecios. La próxima vez, pensó, las bañaré en pintura antes de traerlas. Eso, o tejerles trajes diminutos. Ofreció su dedo para que una de ellas se subiera, cuando

HOOOOOOOOOOOOOOOOOOONK


Ruiz Duchamp oyó un sonido a la distancia.

hooooooooonk


El Escultor acechó a su presa tan sutilmente como podía. Había visto a la figura desfigurar dos series de carteles, y conocía la ubicación del siguiente al que estaría apuntando. Comenzó a correr por una calle secundaria, con el fin de adelantarle, cuando

HOOOOOOOOOOOOOOOOOOONK


El Pintor estaba colocando sus afiches dentro del salón expansible de exhibición de El Constructor. La música de El Compositor sonaba de fondo.

“Espera. Si pongo estas acá dentro, ¿acaso la música no haría que la gente las odie de todos modos?”

HOOOOOOOOOOOOOOOOOOONK


El Crítico oyó un sonido a la distancia.

hooooooooonk


Tangerine se sentó cerca de su trabajo, observando la delicada fluctuación de los colores. Aunque era un Agente, aún disfrutaba creando arte. Disfrutaba desordenar el tejido de la realidad. Siempre tuvo un aire de romance por ello, y de ahí, aprendió a apreciarlo. Quizás, luego que lo dejaran ir, él podría encontrar una pequeña casa de campo en las colinas y pintar paisajes. por por supuesto, después de lo que había visto aquí, ¿en qué podía compararse a una simple pintura? Había visto a prodigios crear milagros con nada más que sus manos, y por mucho que le hayan dicho que eran malos una y otra vez, a través del entrenamiento de la COG, a través de la Fundación… todo lo que veía era gente feliz, haciendo felices a otros por medio de

HOOOOOOOOOOOOOOOOOOONK


El Agente Green se acercó a la pila de cadáveres. Estaba apostada en medio del patio central. Mentalmente, lo asignó como su prioridad primaria a la hora de limpiar. Tendría que revisar toda la gente de allí, descubrir quiénes eran en realidad, informar a los familiares. Sería un largo y arduo trabajo, pero alguien tenía que hacerlo. A Green no le importaba. Era un trabajo importante. Estaba marcando la diferencia.

HOOOOOOOOOOOOOOOOOOONK

Green dirigió su mirada al brutal sonido de cuerno de arriba. Un globo rojo abultado fue suspendido de la parte superior de los edificios, con un enorme altavoz pegado a la parte inferior. Instintivamente movió su mano hacia su pistola, apretando su empuñadura. El altavoz escupía un mensaje de voz muy distorsionado.

“¡EH CHICOS! SIENTO NO ESTAR ALLÍ, PERO ESTOY SEGURO QUE ENTENDERÁN. YA SABEN. COSAS QUE HACER, GENTE QUE MATAR. ALGUNOS DE USTEDES HAN LLEGADO A CONOCERME ÍNTIMAMENTE DURANTE LOS ÚLTIMOS DÍAS, Y YA SABEN, REALMENTE HE DISFRUTADO EL PONERLES LOS PELOS DE PUNTA. PERO ES HORA YA DE TERMINAR CON ESTA PEQUEÑA CHARADA DE MIERDA.”

El Agente Green estaba realmente asustado. El altavoz estaba lo suficientemente fuerte como para que lo escuchara toda la ciudad.

“NO ESTOY TAN LOCO COMO APARENTO. O, EN VEZ DE ESO, ESTOY TAN LOCO COMO ME VEO, Y QUIZÁS UN POCO MÁS. SERÉ HONESTO AHORA, LOS CADÁVERES NI SIQUIERA CONFORMAN UN ASIENTO CÓMODO. PERO UNA VEZ CONSIGUES UNO, TIENES QUE CONSEGUIRLOS TODOS, ¿ESTOY EN LO CIERTO? DE TODOS MODOS. SIENTO HABERLOS ENGAÑADO, PERO FRANCAMENTE YA NO TENGO INTERÉS EN SU PEQUEÑA PANDILLA, SON ABURRIDOS, SON DISPLICENTES, SON JODIDAMENTE SOSOS. HAY UNA PEQUEÑA COSA QUE CREO ME QUEDARÉ DE NUESTROS INTERCAMBIOS. SIEMPRE HE QUERIDO TENER UN ESLOGAN.”

El Agente Green se preparó para lo peor.

“CHAK. CHAKA. CHAK.”

Con el último CHAK, el globo cayó. Se dirigió hacia abajo, casi en cámara lenta, golpeando directamente sobre la pila de cadáveres. Los lados se hincharon, y el globo estalló debido al impacto, con un limo verde menta derramándose desde el interior. Él se había preparado para lo peor, pero no estaba preparado para esto. El Agente Green solo tuvo un pensamiento horrible corriendo por su cabeza.

Cadáveres.

Gracias a Dios es Viernes
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