Joseon
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Eun Mi reprimió un bostezo mientras caminaba, deseando en silencio que aún estuviera en la cama. El Gran Líder (el segundo Gran Líder, lo cual era extraño considerando que parecía seguro que el viejo viviría para siempre) era lo suficientemente generoso como para proveer educación. Ella solo deseaba que él se lo proporcionara a una hora más razonable del día. ¿Quizás al mediodía? Suficiente tiempo para que una mujer joven (no una niña, no importa lo que diga su madre) duerma bien.

Al menos el desayuno ha sido bueno. Arroz, sopa y kimchi. No hay nada peor que ir a la escuela con hambre. Sólo esperaba no haber comido demasiado. La cocina de su madre era buena, pero su padre insistía en que nadie quería un glotón en la casa. Puede que haya sonreído cuándo lo dijo, pero seguía siendo preocupante.


"¿Cómo va todo, Joe?" Beth sorbió su café mientras se inclinaba sobre el tabique, mirando el movimiento en la pantalla grande. Sus oficinas podrían haber sido sólo una habitación, pero las pequeñas particiones metálicas entre cada sección ayudaron a que se sintiera más ordenada…o si bien un poco más concurrida.

"Bien, sólo desearía que R-445 dejara de fallar todo el maldito tiempo. Tuvimos que molestar a los rusos durante semanas para que pusieran un parche, y ahora la maldita cosa se cae cada veinte minutos."

"Según ellos, cuando adquirimos la información, adquirimos el mantenimiento. Estoy bastante segura de que sólo querían quitárselo de encima." Ella hizo una sonrisa de satisfacción ante la frustración de su empleado. Ella le había dicho no necesitaban el viejo satélite ruso, pero él insistió en una cobertura absoluta.

"Bueno, espero que caiga y golpee al imbécil que lo construyó." Joe resopló, resopló sus gafas brillando a la luz de los monitores. "Al menos K-332 está bien ahora."

"¿Qué, Pyongyang te dejó entrar? Eso es extraño de su parte." Los Norcoreanos eran infamemente recluidos, y eso incluso se aplicaba a sus satélites meteorológicos. Habían tratado por semanas conseguir algo sobre el Paralelo 38, pero al final, lo consideraron algo imposible. El objetivo establecido del Sistema Thelmann de tener un sistema de predicción metereológica con cobertura total tendría que ser alcanzado sin Corea del Norte por ahora.

"Bueno, si quiere saber Sra. Thelmann" Le sonrié a su jefe. "No lo hicieron. Lo he hackeado. Están usando sistemas absolutamente antiguos por allí."

Beth estaba más que un poco horrorizada. "¡Joe! Dios, ¡¿Quieres algún tipo de incidente internacional?!" Claro, ella sabía que Joe estaba obsesionada con el proyecto, por eso la hizo participar. Pero el espionaje electrónico era la clase de mierda profunda que podía hacer que cualquier otro país que los vigilara se retirara tan rápido como fuera posible.

"Aww, vamos-" El tono silbante de Joe, generalmente divertido, repentinamente pasó a ser algo que irritaba sus nervios.

"No. Cambiálo y desconéctalo ahora. Vamos a tener que borrar esos datos y esperar a que no se den cuenta de que estamos en él." Gruñó, frotándose la frente. "Y empieza a pensar seriamente en cómo te vas a disculpar por esta mierda."

Joe cambió la pantalla, enfurruñado en silencio… Antes de que su voz se volviera repentinamente seca. "Oiga jefe."

"Qué demonios quieres ahora-"

"Mire esto." Mirando hacia arriba, con su boca abierta para reprenderle, la lengua de Beth se calmó. Sobre la Península Coreana, se acababa de desarrollar un enorme remolino de presión atmosférica. Suficiente para hacer que incluso los huracanes y tifones más duros parezcan una brisa.

"En el nombre de Dios-"


El ensueño de Eun Mi sobre su peso casi constantemente cambiante fue interrumpido por el viento. Barriendo a su alrededor mientras caminaba por la calle, magnificada por los edificios, rasgó su ropa y tiró de su cuerpo. Se sintió arrastrada unos centímetros por la fuerza. Gritando sorprendida, forcejeó hacia un callejón cercano, mirando hacia arriba. Las nubes de arriba eran una masa arremolinada y furiosa.

¿Qué estaba pasando? En toda su vida en la ciudad, nunca había visto tal clima- Oyó gritos y gritos más adelante, mientras otra ráfaga de viento la arrastraba. El viento era un grito penetrante a través de los edificios mientras se construía con fuerza, y se aferró al costado del callejón, temiendo ser arrastrada por el vendaval.


"Dios, Qué coño está pasando- ¡¿Por qué coño nadie ha llamado a la ONU?! ¡Tenemos que asegurarnos de que haya equipos de rescate entrando tan pronto como esté despejado!" Beth intentaba frenéticamente contactar con el gobierno de Corea del Sur. Mientras tanto, la tormenta apocalíptica se comportaba de manera errática, flotando sobre el país, como si estuviera apunto de golpear.

"¡No sé de dónde diablos salió! Ninguno de nuestros datos de la últimas semanas mostró algo como esto-"

"¡Sigue buscando! Las tormentas no aparecen de la nada-… oh mierda." Beth sintió que su teléfono caía de sus dedos sin nervios mientras la tormenta masiva se detenía…y luego se asentó sobre el país.


Las manos de Eun Mi se estaban entumeciendo por la tensión, cogiendo el borde de concreto del edificio, ella se apiñó tan fuerte que sus dedos sangraron. Lágrimas corrían por sus mejillas y eran azotadas en el aire mientras el viento aumentaba, aullando y rugiendo como una bestia poderosa. Los otros pocos peatones que podía ver eran los que gritaban y gritaban. Un hombre trató de cruzar la calle y fue levantado por el viento.

Y entonces, la dolorosa presión en su mano se desvaneció, mientras el edificio que ella estaba cogiendo simplemente parecía girar a través de la vista, y luego desapareció. El viento levantó a Eun Mi, y también pudo ver como los otros edificios se desvanecían. El suelo debajo de ella también se estaba volviendo inmaterial, desapareciendo de la vista. Su grito de asombro duró poco. La repentina pérdida de masa era tal, que a medida de que millones de toneladas creaban un vacío en ella y los demás ciudadanos de Pyongyang, pudieron ser duramente arrastrados hacia el suelo. Eun mi fue asesinada casi instantáneamente por el cambio, su cuello rompiéndose bajo la presión del cambio de velocidad.


"…día cinco del esfuerzo de rescate, más cuerpos están siendo recuperados del océano. Las estimaciones iniciales sitúan el número de muertos en el rango de un millón, con incrementos constantes. La ONU emitió una declaración sobre el reciente incidente de Corea del Norte, afirmando que creían que era 'un acto de la naturaleza'. La reciente filtración de documentos clasificados de la Dieta Japonesa que apunta a un robo de lo que se conoce como 'La Fundación' sugiere una historia diferente…"

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