Incidente 784: Parte 6: Escape
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Parte 5: Punto de Ruptura

"No Puedes Regresar a Casa”

Dieciocho Meses Antes

"¿Me dejarás terminar mi pregunta?"

"¿Mmmm? Claro, claro…”

"Bien, aquí va. Digamos que tienes que elegir entre dos premios diferentes. Uno es un viaje todo pagado de tres meses en Europa.”

"Ooooh, eso suena bien.”

"La otra es diez minutos en la luna.”

"Hmmmmmmmmm."

"¿Cuál escogerías y por qué?”

"Muy bien, pregunta rápida. ¿Puedo llevarte conmigo?”

"¿Qué? Mmmm… claro. Sí, puedes llevar a un invitado.”

"Entonces no importa. Nada importa siempre y cuando estemos juntos.”

"…"

"… ¿estás llorando?”

"Los hombres no lloran. Sólo se nos meten cosas en nuestros ojos.”

"Mentiroso."


Hubo un momento de vacilación. Fue suficiente.

Andrews-en-Valentine miró hacia la cara de su propia muerte, en forma de una granada HERF en la mano del sonriente Director. El objeto era un original de la Fundación, era una variación de la clásica granada “flash-bang”, específicamente usada contra las amenazas electrónicas. Tira de la clavija, suelta la palanca, cuenta hasta cuatro y un pulso de radiación electromagnética de alta frecuencia despediría fuego, destruyendo cualquier circuito más complejo que una bombilla y una batería.

Clef colgaba casualmente la clavija con su dedo índice izquierdo mientras sostenía la granada con su mano derecha, la palanca todavía estaba pulsada hacia adentro. Andrews bajó la segunda lanza que había hecho con el marco de la cama de Maddox. La punta del arma tocó suavemente el suelo, donde la sangre del paramédico fluía lentamente hacía él.

"Sabes,” dijo Clef, sin hacer nada, “siempre sospeché que toda esta instalación fue construida con una ligera inclinación. Siempre me hacía sentir fuera de balance.”

"¿Va a matarnos?” Maddox susurró. Estaba apoyando su cabeza en el hombro de Andrews, su cuerpo todavía estaba débil por los largos meses por estar en coma. Algunas marcas eran visibles en su espalda, la bata de hospital enmarcaban las escaras de la piel.

"Bueno, eso depende,” dijo Clef. “Ya tengo dos brechas de contención en progreso. Una implica a tu Viejo amigo el nanomáquinas, y eso es muy malo. La otra involucra a Kondraki, y ése es realmente malo. Así que, echando un vistazo a las cosas desde una “perspectiva global”, dos agentes caminando en medio de una instalación medio destruida para nunca ser vistos otra vez… eso suena como algo que tengo que priorizar más tarde.” Él suspiró. “Sobre todo porque ésta granada tiene fusibles de cuatro segundos. Hay muchas cosas que Andrews podría hacerme en esos cuatro segundos. Acabaría con él… y tú… muriendo dolorosamente cuando el PEM queme esas pequeñas conexiones inteligentes entre tu cuerpo y tu cerebro. Sería una muerte horrible, serías capaz de pensar, pero no de respirar, incapaz de hacer latir tu corazón. Probablemente uno de lo peor.”

"¿Así que tenemos un trato?”

"No," admitió Clef. “Pero estoy dispuesto a caminar hacia esa puerta, vivir y ver otro día.”

"No tendrás problemas de mí,” dijo Andrews. “No planeo quedarme con estos malditos insectos mucho más de lo que necesito. El momento en que B esté curada, voy a verter el resto en una jarra y meterlo en el microondas.”

"Haz lo que quieras,” dijo Clef. El director giró y caminó fuera de la habitación, casualmente caminando sobre el cuerpo ensangrentado del paramédico. “En realidad no me concierne más.”


En su camino para ayudar a lidiar con el desastre que Kondraki estaba haciendo, él corrió hacia la antigua Directora Valentine, quien estaba masacrando a muchos investigadores desventurados, utilizando la espina dorsal de la Teniente Takahashi como una cachiporra. Clef casualmente soltó la palanca de la granada PEM y la hizo rodar por todo el pasillo. Explotó y la colonia de nanomáquinas que ha estado en SCP-784 se disolvió en una baba inerte.

Pateó el montón de baba con la punta de su pie hasta que encontró el cerebro de la Directora Valentine, lo levantó de la pila. Andrews, tenía que admitirlo, hizo un buen trabajo. El cerebro había sido cuidadosamente separado de la medula espinal, las conexiones a la colonia de nanomáquinas se había hecho limpiamente que eran casi idénticas a las de Andrews. Nada mal para alguien que no tiene experiencia médica.

Se preguntó si algunas de las neuronas seguían funcionando, débilmente, incluso ahora: no era necesariamente claro que tipos de cambios hicieron las nanomáquinas en la estructura cerebral cuando reemplazaron a las células gliales. Se preguntó si Valentine podría sentir su mente irse si estuviera dañada o si ya estaba ida y muerta.

Solo para estar seguro, se llevó el cerebro con él (sacando y botando pedacitos como un niño tirando los pétalos de una flor) mientras caminaba al área donde Kondraki se encontraba en ese instante, montando a SCP-682 como un poni. Se sintió mucho mejor cuando descubrió donde había acabado la Bola de Sharp.

Este era, definitivamente, un buen día.


"¿Tienes alguna razón para ir a Italia?”

"Mmmmm… Estaba pensando. Acerca de esa pregunta que te hice el año pasado.”

"¿Aquella acerca de la Luna y Europa?”

"Sí, ésa. Yo no puedo darte la luna. Pero puedo al menos darte la Toscana.”

"Eso suena maravilloso. Vino, comida y música…”

"¿Estás seguro de que quieres pasarlo conmigo?”

"Va a ser un poco raro, debo admitirlo, pero… ¿Estás todavía ahí abajo, cierto?”

"Tanto como podría decir, sí.”

"¿Entonces, recuerdas lo que dije? Nada más importa…”

"… mientras estemos juntos.”

"Y nada cambió en absoluto.”

"…"

"… ¿estás llorando?”

"Sí, creo que lo estoy.”

"Yo pensé que los hombres nunca lloraban.”

"Hay una primera vez para todo.”

Parte 7: Conclusión

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