Hiux Sarosae
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— ¡Beridze! Se hará una reunión urgente en la sala de lectura Tlacuilo. Parece que van a organizar un equipo de exploración.

Oí la voz profunda y afable de Andrés que me sacó la cabeza de entre los libros y registros. Volteé. Me levanté de la silla improvisada que había robado de otra sala de lectura y le contesté con un enfado leve.

— ¿Y… necesitamos ir en verdad?

Andrés me replicó cruzándose de brazos.

— ¿Prefieres perder la oportunidad de ver en acción a las "mentes exploradoras de la biblioteca", como tú les llamas?

—Solo dame un minuto.

En el tiempo de un parpadeo, recogí y guarde en mi mochila varios libros interesantes que había encontrado. Algo sobre una civilización retroactiva que... divague en mis pensamientos unos segundos más hasta que Andrés me tocó el hombro. Por fin lo seguí entre los pasillos de la Biblioteca, caminando a su lado. Sorteamos varias pilas olvidadas de libros y casettes. Afortunadamente no nos encontramos con ningún bibliotecario para llegar a la sala de lectura. Cuando llegamos todos estaban nerviosos y murmurantes. Finalmente, un hombre de tez morena subió a una de las mesas de la sala para iniciar la reunión. Se notaba la presencia y firmeza en sus palabras.

— Bienvenidos a todos. Como algunos ya sabrán. Hace unos días se avistó en el valle del Pulque nuevas ruinas de Daevon. Y no solo fueron ruinas pequeñas o artefactos. Sino toda una ciudad Daeva casi intacta, no sabemos desde cuándo se haya materializado. Por lo que es de naturaleza urgente que identifiquemos lo que está dentro de ella. Tanto por preservación nuestra, como la de los propios registros arqueológicos de la civilización. No sabemos si otros grupos la hayan descubierto antes que nosotros, Así que necesitamos voluntarios para formar un pequeño grupo de reconocimiento. Para eso estamos aquí reunidos hoy. Quien quiera formar parte del grupo, levante la mano, y procederemos a discutirlo brevemente.

Cuando por fin dejó de hablar, ya estaba completamente ensimismada en mis pensamientos. ¿Una ciudad entera que apareció de la nada? ¡¿De los Daevas?! Estoy presenciando lo que estaba leyendo solo en libros hace pocos días… De repente la voz firme de Andrés a mi lado me sacó de mi cabeza de vuelta a la realidad.

— Yo me ofrezco como voluntario para el equipo de reconocimiento. Y también ofrezco a nuestra nueva compañera Tamar Beridze. Como ya saben, ella estudió la licenciatura en arqueología hace poco. Y ha estado informándose de la para-arqueología de este lado del velo. Es una muchacha capaz y fuerte para esta tarea.

Al terminar de oír esas palabras no supe hacer más que clavar todo el peso de mi mirada hacia la cara de Andrés, que se había alejado unos pasos detrás de mí para resaltarme. Él solo me dió una sonrisa comprensiva. Unos momentos después me volteé para escuchar la respuesta de nuestro líder.

— Estoy de acuerdo en tus afirmaciónes, Andrés. Sería una buena forma de involucrarla en nuestras actividades y forma de hacer las cosas… Pero sin duda sería mejor que ella exprese voluntariamente su aprobación. ¿Qué es lo que dices, Tamar? ¿Quieres formar parte del equipo de reconocimiento?

No dudé en complacer su petición.

— ¡P-por supuesto que sí señor! Sin duda aprenderé mucho si estoy en el campo como ustedes, formaré parte del equipo, señor.

— ¡Pues muy bien! Seguro que serás un gran activo para nosotros. Para la Mano de la serpiente emplumada. — Me guiñó un ojo y luego se bajó de la mesa de un solo salto. — Aquí está el documento preliminar que hicimos en base a las vistas desde lejos y algunos registros de la ciudad que pudimos encontrar aquí en la Biblioteca. Léanlo rápido y lleven lo que necesiten. Partirán en algunas horas más. Tenemos urgencia con este tema. ¿Comprendido? —

Aunque esas últimas palabras fueron dirigidas tanto para Andrés como para mí, yo fui la única que gritó un enérgico "¡Comprendido!" en respuesta.

Después de eso comencé a buscar casi desesperadamente en los estantes improvisados de la sala cosas que podrían ayudarnos en el reconocimiento. Andrés solo me dedicó otra sonrisa afable que alcancé a ver de reojo antes de marcharse para conseguir sus utensilios de Taumatología.

Hiux Sarosae

Àsau Àkifenn Aidr, el Santo Grial de la Magia

Resumen


Multitud de testimonios de contemporáneos del Reino de Daevon hablan de como los Daeva habían podido dominar el mismo flujo de la magia. Mediante métodos desconocidos el Imperio había subyugado hasta lo desconocido en si mismo.

Durante su gran reinado, el poder de Daevon se extendía más allá del mero control físico de los territorios. A pesar de existir durante una época de tan alta anormalidad los registros sobrevivientes tras su colapso parecen indicar que en su territorio los nacimientos de magos, alteradores de la realidad y otros tipos de humanos anómalos fuera de la cuna de las élites Daeva parecían ser prácticamente nulos. Mientras tanto los Daeva parecían nacer con una innegable aptitud para la magia, siendo capaces de logros que a día de hoy los más sabios eruditos creen imposibles de hacer mediante la manipulación del EVE. Incluso el más poderoso hechicero de la Era de Bronce descendía de sangre Daeva.

Ningún para-arqueólogo ha descubierto el origen de estas aptitudes o si estos dos datos están conectados.

Nadie sabe de donde surge el inmenso poder de los Daeva…

Nadie… Hasta ahora.

Illustración

diagrama

Fotografía afectada por el Elán-vital del ambiente. Vista desde fuera del perímetro de la ciudad.

Cerré detrás de mi la puerta del zaguán que había conjurado como Vía. Llené mis pulmones de aire fresco por un momento antes de voltear hacia Tamar para empezar nuestra marcha. Entonces me percaté de un detalle en el ambiente.

— ¿… Señor Andrés? ¿No deberíamos de estar a menos de 10 metros de la ciudad? Aquí solo veo paisajes de plantas extrañas y cactus…

— Aquí pasa algo raro…. fíjate en ese nopal de allá enfrente. Es casi un reflejo del que tenemos aquí al lado… Sigue caminando. No deberíamos tardar en ver la ciudad…

Caminé hacia ella con paso seguro para animarla a seguir mis órdenes. Ella obedeció cuando me tuvo a su lado.

— Todo este paisaje me es tan extraño… De donde vengo los bosques frondosos y fríos son la norma. No hay… nopales.

Tamar adoptó un tono de voz más tranquilo mientras íbamos avanzando.

— Te acostumbrarás cuando me acompañes a más misiones. Conmigo y los otros, pronto te sentirás como en casa.

— Pero… es un sueño hecho realidad, sí me siento en casa. — La voz de Tamar se resquebrajó en agudos un poco. Casi a la par que nuestra vista de alrededor, cada vez más distorsionada.

— Pronto dejarás de ver a los demás por debajo del hombro. Está bien que nos admires. Pero recuerda hacer que esos pensamientos no te excluyan.

— Supongo que tienes razón… Gracias señor.

Caminamos unos metros más en la espesura del pasto alto hasta que el sonido de nuestras botas cambió. Y como me imaginaba. Nuestra vista también se transformó finalmente para revelar las ruinas de la ciudad Daeva que íbamos a reconocer. Y la presión omnipresente de la ciudad me atacó.

— Bien. Tamar. Saca los instrumentos y lápiz y papel.

Dije con la mayor normalidad posible. Mientras buscaba visualmente alguna fuente de EVE obvia, no veía nada en absoluto. Intenté distraerme con alguna cosa para dejarlo fluir.

— ¡Si, Señor!

Me volteé mientras Tamar colocaba en su arnés las lámparas y sensores varios. Calculé que quedaba alrededor de un minuto antes de que mi Vía se disipara en el ambiente. Miré fijamente la sección en la que habíamos entrado a la ciudad. Y no aparté la mirada hasta que mi hipótesis se vio cumplida. Así pude despejar mi mente.

Un minuto después, cuando mi Vía se desvaneció, la sección que mostraba el pasaje normal de fuera pasó a ser un entramado reflejo inexplicable de las estructuras dentro de la ciudad. Se conseguía la ilusión de infinitud. Me volteé para comunicar mi descubrimiento a Tamar, quien ya estaba haciendo un rudimentario mapa en una hoja rayada.

— Según el documento preliminar, toda la ciudad debía ser de al menos 5 kilómetros de largo y ancho en su plenitud. Deberíamos bordear el perímetro para conocer su tamaño real ahora mismo… ¿No?

— Es una gran idea. Pásame la cuerda y una de esas lámparas. Y por favor… Sé que tú no lo notas. Pero este lugar está a tope de Elán. Si me desmayo o algo así. Quiero que me cargues hasta salir de la ciudad. Me recuperaré rápidamente después de eso.

Con la mayor tranquilidad posible le comuniqué a Tamar el peligro que nos rodeaba. Esperando que no hiciera demasiadas preguntas.

— ¡S-sí señor! Estaré lista si pasa… estaré lista…

Asentí con la cabeza un poco afligido. Reanudamos la marcha hacia un lado sorteando diversas estructuras de propósito desconocido de las que Tamar tomó nota. Por fin me pude acostumbrar un poco a la presión del EVE y pude soltarlo un poco para concentrarme en la caminata. Divisamos la primera estructura habitacional y caminamos hacia ella apresurados.

Y de repente, la gravedad cambió de vector.


Sentí como la fuerza de la ciudad misma nos catapultó hacia arriba. Chillé por la sorpresa. Agarrándome de dónde pudiera. Sin éxito. Todos mis sentidos se alarmaron. Y mi cuerpo se petrificó ante la perspectiva de la caída libre.

Quedé inconsciente unos segundos antes de despertar. Totalmente vulnerable, mis sentidos no hicieron más que ver, sentir y oír mientras nos aproximábamos peligrosamente a una plataforma gigante. con inscripciones que… En mi campo de visión apareció Andrés.

Tratando de sacar desesperadamente de su cinturón un dial. Pasaron segundos preciosos hasta que por instinto mi mano alcanzó ese dial y lo destapó. Los ojos de Andrés brillaron por un momento. Y entonces sentí una presión en la cadera. Parecían pequeñas manos infantiles pero con una extrema fuerza. Los demás diales de Andrés se habían abierto por si solos. Y la sangre fluía entre los dos.

Por fin las manos supieron detener nuestra caída e iniciaron un descenso suave. Mi cuerpo estaba totalmente aturdido y no pude atinar a decir nada hasta que por fin tocamos el suelo.

— Esto es… muy peligroso.

Jadeé y gateé unos pasos por el piso antes de incorporarme totalmente. Vi a Andrés visiblemente cansado, buscando perdido con la mirada algo.

— Tengo que reportar, esas runas Daevas eran realmente extrañas… Las vio usted, ¿señor?

—Junté toda la fuerza que tenía para hablarle. Él me volteo para verme con un gesto, si cabe, aún más cansado.

— No, no vi bien esas runas… pero poco después de que desperté del cambio de fuerzas… noté luz que venía de un lugar en específico. Luz artificial Tamar. Hay alguien más aquí. Debemos ver quien es y después irnos inmediatamente para reportarnos con los demás.

Conforme terminaba esas palabras, pareció que Andrés había recobrado parte de su vigorosidad.

— Espero que no nos vean… Muy bien señor. Andando.

Conocimiento

Características: Hiux Sarosae fue un trabajo taumatológico ritual de tamaño megalítico utilizado por el Reino de Daevon con tal de monopolizar la actividad anómala en su territorio. El ritual sería realizado simultáneamente con la construcción de una ciudad y sería incorporado en la misma estructura de la misma.

El trabajo taumatológico está compuesto por tres círculos de evocación distribuidos a través de las murallas de la ciudad. Los edificios y las calles forman patrones geométricos concretos que, de mantenerse intactos, aumentaría la eficiencia del trabajo redirigiendo la Radiación Facetaria ambiente hacia el centro de la estructura, reduciendo así los efectos nocivos de las altas concentraciones de EVE en el ambiente.

El primer círculo, situado a lo largo de la muralla externa, es un sencillo trabajo diseñado para seleccionar a todos los seres vivos dentro de su radio de acción como Fuentes para el trabajo realizado por el segundo círculo. Este círculo tiene una intensidad sorpresivamente baja para un trabajo de su tamaño, lo que le permite sustentarse del EVE ambiente. Esto significa que esta sección puede mantenerse activa indefinidamente, lo que impide la cancelación total del ritual en cualquier evento que no involucre la destrucción total de la ciudad en la que esté ubicada.
El rango del círculo parece limitarse al interior de la ciudad no siendo capaz de manipular el EVE más allá de sus murallas.

El segundo, grabado a través de diversos sistemas de túneles subterráneos que recorren la ciudad, está diseñado con el objetivo de drenar y dirigir el EVE a través de estos túneles hacía el epicentro de la ciudad. El trabajo era un trabajo empático que requería la presencia de una gran cantidad de emociones negativas provenientes de la Fuente designada por el primer círculo para activarse1. Si el ritual se encuentra funcionando correctamente el EVE se formará en forma de Radiación Facetaria de micro ondas formando una capa uniforme a través de toda el área de la ciudad. En casos de que los patrones geométricos o los sistemas de distribución hayan sufrido daños, la Radiación Facetaria tenderá a acumularse en puntos concretos favoreciendo la aparición de anomalías en estos puntos.

Hasta el momento cualquier intento de descubrir el funcionamiento o función del tercer círculo han sido infructíferos. Todos los registros escritos por los Daeva, incluyendo la misma Crónica se refieren al mismo bajo eufemismos y nunca revelan su verdadero propósito y, debido a la alta concentración de ARad en el epicentro del único ritual sobreviviente, el acceso a este resulta prácticamente imposible.

Al activarse es capaz de suprimir cualquier anomalía que dependa del uso de EVE en su radio de acción.

Las capacidades de supresión anómala de provienen de dos puntos:

Primero el inmenso EVE liberado por la activación vuelve inmensamente complicado realizar cualquier tipo de trabajo sin que la intensidad de la Radiación Facetaria2 disipe cualquier intento de manipulación precisa de EVE3.

Por otro lado el trabajo es capaz de drenar el EVE de los seres vivos a su alrededor para añadirlo a su masa lo que vuelve sus efectos más fuertes a la vez que debilita a los practicantes de la taumaturgia dentro de su radio de efecto. El ritual concentra esta Radiación Facetaria en un único punto45.

Naturaleza: Se desconoce los detalles del funcionamiento del ritual, desde donde caerían en la escala de Textura o cuales son sus posibles Contragolpes. A pesar de que la Magia es el arte del sacrificio el ritual no parece tener más que ventajas para sus usuarios, al parecer no interrumpiendo la propia aptitud mágica de los Daeva en lo absoluto y solo la de sus enemigos. Se desconocen por completo los orígenes, creadores y el como el ritual fue incorporado a las ciudades Daevitas ya construidas previas a su creación, aunque hay teorías de diversas fuentes secundarias que especulan que podría haber sido un regalo de una de las múltiples deidades con la que los Daeva habían formado pactos.

Múltiples fuentes, incluyendo varios ejemplares de Una Crónica de los Daevas, hacen referencia a la importancia del EVE concentrado en el Àsau Àkifenn Aidr en relación a las múltiples proezas de los Daevas incluida su capacidad de influenciar retroactivamente eventos o entrar en comunión con entidades superiores regularmente o incluso su aparente capacidad de usar la magia sin sufrir Contragolpes mediante el uso del EVE adicional como una forma de forzar la realidad a su estado deseado de manera irreversible.6

Historia y Grupos Asociados: Debido a la escasez de fuentes y a las habilidades temporales de los Daeva es difícil discernir cuando fue diseñado e implementado por primera vez este trabajo taumatológico.

Se cree que durante la rebelión Sárkica dirigida por el Rey Hechicero de Adytum múltiples ciudades que habían sido construidas con este ritual en mente fueron destruidas por las bestias de carne del Gran Karcista, lo que provocó una era oscura en el antiguo Imperio y a la aparición espontánea de multitud de anomalías en sus antiguos territorios que, junto a la Guerra del Metal y la Carne que sucedería tiempo después, terminarían por causar el colapso de la Edad de Bronce.

La reciente materialización de Hiux Sarosae describe la primera aparición verificada del trabajo.

Hiux Sarosae7 es una ciudad previamente desconocida previamente desconocida del antiguo Reino de Daevon que fue descubierta reciente enterrada bajo el Valle del Pulque, México. Debido a la aparente falta de referencias descubiertas hasta hace poco se cree que la ciudad podría haber sido creada o vuelta importante por una activación de la Crónica de los Daevas89.

Ciertos textos Daevas hablan de la misteriosa ciudad que se desvaneció un día sin avisar, como consecuencia de un ritual taumatúrgico que se salió de control por un fallo milimétrico. Algunos restos de civilizaciones pre-colombinas de la zona parecen representar una ciudad de espíritus maléficos con rostros similares a las máscaras rituales de los altos mandos Daeva y historias recientemente descubiertas de diversos Conquistadores parecen hacer mención a una leyenda local de que en la montaña habitan demonios de la naturaleza que podían comandar a los arboles para que luchen a su lado.

Hay rumores que dicen que los Carceleros habrían podido establecerse en las cercanías de Hiux Sarosae recientemente, pero por ahora se mantienen como especulaciones sin base.

Acercamiento: La alta concentración de EVE en el ambiente es capaz de causar variaciones en el nivel de realidad de su entorno. Se han detectado anomalías recursivas, estructuras No-Euclídeas, umbrales a espacios extra planares y anomalías gravitacionales entre otras.

Cualquiera que se aventure a explorar una ciudad Daeva debe evitar a toda costa el uso de EVE o la proliferación de emociones negativas intensa con tal de no despertar los rituales adormecidos que aún podrían existir en las mismas.

En caso de encontrarte con un ritual activo recomendamos traer contigo una cuerda larga que te conecte en todo momento con la salida por la que entraste con tal de no acabar atrapado en una anomalía espacial y que al menos uno de los integrantes de tu grupo sea un taumaturgo con experiencia en la creación de Sumideros para contrarrestar los Contragolpes causados por la actividad descontrolada de EVE.

Caminamos sorteando diversos montículos de varios tamaños. Mientras Tamar tomaba notas breves de ellos, yo me familiarizaba con la presión que ejercía el Elán inestable que llenaba todo el espacio en el que nos movíamos. Parecía casi omnipresente.

— Señor. ¿Qué cree que sean esas runas? ¿Alguna teoría que tenga?

Tamar me sacó de mi ensimismamiento. Volteé a verla con una sonrisa.

— Bueno. Dado el fenómeno con el que nos encontramos al inicio, y todo ese extraño cambio de fuerzas de gravedad. Sin duda esas runas de alguna forma, sirvieron en la antigüedad para contener todo este EVE que siento desde hace tiempo. No sé para qué propósito ni cómo lo obtuvieron exactamente. Pero sin duda tenían un poder impresionante para reunirlo y ponerlo en una sola ciudad.

Tamar me miraba con ojos muy atentos

— Entonces…señor… esto es un descubrimiento muy importante, ¿no? Siento que debería llevar un mejor registro…

—No te preocupes por eso, ya luego vendrán equipos más preparados para mapear todo este lugar.

Nos fuimos acercando cada vez más a las fuentes de luz artificial. Notando que varias de estas lámparas apuntaban hacia arriba, a diferentes runas. Y otras varias a diferentes edificios de forma mucho más coherente. Dimos la vuelta a estas estructuras hasta encontrar un edificio que no parecía estar vigilado. Entramos y subimos hasta la segunda planta, dónde pudimos observar desde una ventana una plaza en ruinas que había sido intervenida por sensores y carpas improvisadas.

— Esto sin duda es la huella de los carceleros. Los Quemalibros no tienen tantos recursos aún para darse el lujo de investigar cosas de este tipo.

— Oiga, señor. Tiene que ver esto.

Tamar me tendió un documento que al parecer encontró en uno de los cajones raidos que había encontrado.

— Es… nuevo. "Dra. Low. La Fundación[…]".

— Ha estado habitado por los carceleros desde hace un tiempo al parecer.

Me guardé el documento en un bolsillo del interior de mi abrigo largo. Luego me senté en la esterilla de una esquina de la habitación.

— Tamar. Creo que podemos dar por terminada-

Pasos en las escaleras de debajo nos pusieron en alerta de inmediato. Me levanté rápido de la esterilla y busqué alguna salida. La ventana era grande pero era una larga caída. y no había otras habitaciones contiguas. Tomé la mano de Tamar mientras se asomaba por la entrada un cuerpo con bata blanca y un rifle en mano.

Le lancé un dial que derramó su contenido en el aire. El olor de la sangre llenó el ambiente y la ciudad misma sintió este cambio. Actuó y todos fuimos eyectados a través de la ventana hacia el este. Sobrevolamos muy rápidamente los edificios hasta llegar a las carpas. El doctor estaba lanzando disparos al aire, seguramente alertando a todos sus compañeros cercanos. Gracias a mi trabajo de antes, Tamar y yo pudimos caer en diagonal hasta darnos contra una de las paredes de una casa de campaña. Hojas volaron en el interior. Y también otros tipos de artefactos que parecían ser de dentro de la ciudad.

Me levanté con rapidez junto con Tamar. Quien recogió varios papeles. Corrimos lo más rápido posible de ahí. Escondiéndonos entre los callejones de varios edificios.

— Esperaremos a oír que se están reagrupando aquí para escapar fuera del perímetro. No queremos toparnos con potencia de fuego en campo abierto.

Mientras los segundos se hacían minutos, Tamar leía desesperadamente los documentos que tomó de la carpa. Otros infinitos segundos después, me miró con terror, y empezó a hablar entrecortadamente.

Observaciones e Historias

Cuando echamos la vista atrás y nos ponemos a considerar el poder que poseyeron los Daevas a uno le lleva a pensar cómo llegaron a ser capaces de lograr tales hazañas.

Las aptitudes taumatológicas de los Daeva sobrepasan a todos los Tipos Azules conocidos en la actualidad, entrando en el reino que solemos considerar exclusivo de los Tipos Verde o incluso de los Tipos Negros. Capacidades de alterar la causalidad de manera retroactiva, dar vida y consciencia a lo inanimado a voluntad. Hace poco se descubrió un extraño trabajo capaz de neutralizar las anomalías en un área sin importar su origen, algo que hasta ahora se creía imposible ya que no todas las anomalías funcionan mediante un mismo mecanismo. Y aún así ahí está, funcional y referenciado a través de multitud de fuentes.

¿Cómo pudieron los Daevas hacer tal hazaña? ¿Es posible que sí que exista un factor unificador en lo anómalo que desconocemos? ¿El conocimiento de los Daeva era tal que nuestro entendimiento es simplemente insuficiente para aproximarnos a sus conceptos?

¿O, cual dioses, eran capaces de hacer ley su palabra y acabar con lo extraño por mera fuerza?

Por eso hay quien se pregunta, ¿Eran los Daeva siquiera humanos?

~ Dra. Judith Low, Departamento de Historia y Religión de la Fundación SCP1011


Al Maestro arquitecto de Hiux Sarosae

La ciudad que se le ha ordenado construir no es como las otras en las que ha participado.

Se construirán tres estructuras con la intención de reclamar lo desconocido de las garras del abismo. Los susurros superiores nos han comunicado nuestro propósito de subyugar aquello que hasta ahora ha dominado este mundo con tal de imponernos como los seres superiores de esta realidad.

Su labor se hará de modo rápido, eficiente y sin preguntas. Pues tal es la voluntad de la Matriarca.

Las murallas que creará harán más que mantener a nuestros enemigos fuera, mantendrán el poder dentro. Atará a lo desconocido bajo nuestro yugo, como tantos otros antes que él. Por mucho que se retuerza o trate de escapar estás murallas no cederán. No hasta que nuestro nombre sea olvidado y todo resto de nuestra gloria sea olvidado, un momento que, cómo seres superiores de la creación, jamás llegará.

Bajo ellas construirás un sistema de túneles, las venas y arterias que alimentarán nuestro nuevo cuerpo. Mediante los gritos ataremos a lo Desconocido a su flujo, mediante su sangre alimentaremos nuestro nuevo corazón y su dolor en estado puro dará nueva vida a Daevon.

Todo confluirá en la tercera cámara, donde Daeva y dios se harán uno. Su sangre, sus gritos y su dolor en estado puro traerá una nueva era dorada a Daevon. Cadenas escarlatas forjadas en sus rostros de temor ante el chasquido del látigo serán las herramientas que nos permitirán transcender la barrera de la humanidad y establecernos en el lugar que nos pertenece cómo seres superiores de la creación.

Alcanzaremos la Apoteosís, de manera verdadera. No como la describen esos predicadores Nelk del Este.

~Matriarca Sorenat


Cuando los muros cayeron y las putrefactas hordas de los que anteriormente habían sido presas de las cadenas del Reino de Daevon marcharon sobre las antiguas residencias de su tormento, todos supieron que el fin del Gran Reino había llegado.

Es posible que quedaran remanentes tras ello, resquicios del antiguo imperio podrían volver a alzarse y recuperar el territorio perdido que legítimamente les pertenecía, pero con la destrucción de sus escarlatas cadenas y la pérdida de la gran parte de sus conocimientos alquímicos, su Era Dorada había terminado.

En un movimiento de cruenta desesperación los Daevas extendieron por última vez sus yugos carmesíes. No con la intención de dominar o mantener su poder sino en una última retribución contra quienes habían osado desafiar su legitimo mandato bajo los cielos.

Y con ellas hicieron algo impensable, ataron al mismo mundo entre esos rojos filamentos que se sostendrían por siempre por el dolor de aquellos que osarán vivir en un mundo que ya no era Daevita.

Desde entonces, el mundo se ha vuelto cada vez más… aburrido.

~Una Crónica de los Daevas, Autor Desconocido, 19██

Duda


Como todo lo referente a los Daeva la información referente a este trabajo se mantiene como un misterio para nosotros. Las fuentes son contradictorias, se encuentran bajo el constante efecto de manipulaciones retro causales y como con cualquiera de los hitos de los Daeva uno solo puede preguntarse: ¿Cuánto es verdad y cuanto es leyenda? ¿Y cuándo la leyenda se vuelve verdad?

¿Cómo puede el ritual ser capaz de atenuar toda la presencia anómala no limitándose solo a los manipuladores de EVE?
¿Cómo es posible que el ritual no pareciera tener Contragolpes a pesar de su inmenso efecto sobre la realidad?
Si incluso ante la presencia de este trabajo el Reino de Daevon era un lugar tan anómalo ¿Cómo habría sido en su ausencia? ¿Qué otros seres habrían morado las pequeñas burbujas de estabilidad que generaban los Daevitas? ¿Cuántas más vidas se habrían perdido a manos de lo desconocido de no ser por este artificio alimentado por el dolor?

Por el contrario. ¿Cuánto daño causó? ¿Cuántos débiles ayudó a oprimir? ¿Cuántos sabios, errantes y eruditos fueron privados de su derecho de nacimiento? ¿Y qué hicieron los Daevitas con el inmenso poder que se les fue otorgado?

¿Es este un trabajo que siquiera merece la pena estudiar? ¿Es la humanidad siquiera merecedora de este poder, incluso con todo el bien que podría causar? Y por otro lado ¿Es un precio tan grande para pagar si después de todo, el beneficio tiene la posibilidad de ser tan grande?


— Señor Andrés… Esta ciudad extrae el EVE de todo el mundo. Hace que deje de existir lo anómalo… al menos lo reduce un 70%. Señor… esta ciudad es un arma genocida.

Tamar esperaba expectante por una respuesta mía. Yo solo alcance a decir:
— No podemos pararlos Tamar Beridze.

— ¿Pero… si volvemos con todos? Si volvemos con taumaturgos más fuertes…

— Ya ves lo que hace la taumaturgia aquí dentro. Nosotros también podemos jugar con armas de fuego. Pero después de nuestra misión reforzarán la seguridad… más si lo que dices es cierto. Protegerán su santo grial con puños y dientes.

— Aún así debemos hacer algo. No podemos dejar que hagan un genocidio como este… ¿No podemos, verdad?

— A veces tenemos que elegir lo razonable, más allá de lo correcto… Además, hay muchas personas del otro lado del velo que estarán más seguras con esto.

— Pero aún así… romper el velo es nuestro credo. Este es un punto tangible donde atacar… Antes de que puedan activarlo.

— Nunca podremos mantener un campo de batalla activo contra los carceleros. No solos… Sin embargo unirnos a otras Manos podría resultar una tarea más titánica que atacar a los carceleros aquí.

Tamar entró en un estado de desesperación. Casi corre devuelta a la plaza si no la hubiera tomado por el hombro. Por primera vez desde que la conocí le dediqué una mirada de miedo y tristeza.

— No hay nada que hacer aquí Tamar. Debemos elegir nuestros frentes. Graba eso en tu memoria. A veces se puede hacer más bien al mundo en las sombras. Hay más formas de proteger al mundo detrás del velo que luchar.

—Pero… Señor…

Un murmullo de voces interrumpió a Tamar. La tomé de la mano muy fuerte. Y salí corriendo en la dirección contraria a la plaza. Hacia la salida.

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