Historias Del Lado Positivo 1
Puntuación: +3+x

Historias Del Lado Positivo

Capítulo 1: Esperando en Dios…oh!

“Desearía hacer constar nuevamente mis objeciones formales a está línea de experimentación” dije, a la espalda volteada del Dr. Samet, un investigador nuevo y en ascenso aquí en la Fundación. El parecía pensar que el método apropiado para avanzar en nuestras filas era insinuársele a los Observadores. A nadie le gusta un lambiscón.

“Y, nuevamente, tus objeciones son notadas, 963; en todo caso, tengo el completo apoyo de O5-1 en este asunto. SCP-682 es simplemente demasiado peligroso, debemos intentar todos los resultados posibles” Me ericé cuando me llamó por un número. ¿Por que siempre cometen el mismo error?

“Señor Samet, mi nombre es Dr. Bright. Esto,” y saqué el amuleto actualmente pegado a mi palma “es SCP-963. Por favor absténgase de confundirlos, o haré que Grangan le dispare en el pie. Sin rencores, pero estoy seguro de que usted entiende.” Una pequeña sonrisa apareció en mi expresión mientras hablaba, dirigiéndome hacia uno de los asistentes de mi pequeño grupo. A diferencia de otros miembros del Personal Superior, yo no había bautizado al Personal Junior que había llegado bajo mi ala, pero los otros se habían acostumbrado a llamarlos el Lucky Bunch, y parece que se les quedó. El nombre parece hacer referencia al hecho de los que investigadores bajo mi cuidado tienden a vivir más, mi propia obsesión con los juegos de azar, y, muy probablemente, una indirecta a mi ocasional naturaleza simia. Divertido, estoy seguro.

Samet echó un vistazo incómodo a mi subordinado, antes de devolverme la atención. “Sin embargo, Nue-" Aclaré mi garganta, notando de reojo que Grangan deslizaba su mano al interior del bolsillo de su abrigo. “-Bright, debemos-" Nuevamente, interrumpí su discurso en un intento de corregir al tipo.

“Dr. Bright. Sólo aquellos que trabajan conmigo de manera regular tienen permiso para omitir el título. Y usted no estará aquí el tiempo suficiente como para trabajar conmigo regularmente.”

“¿Es una amenaza?” preguntó, furia en su voz.

“No, sólo la mejor suerte. Verá, este ridículo proyecto suyo tiene de poco a ninguna oportunidad de funcionar. Las probabilidades son-" Eché un vistazo hacia un lado, donde mi asistente primario ya había sacado el libro y esperaba. English había estado trabajando conmigo el tiempo suficiente como para anticipar mis necesidades. Una ojeada breve a los números era todo lo que necesitaba para refrescar mi memoria. “Quinientos doce a una contra este primer plan suyo funcionando. De hecho, el único que parece haber apostado por que esto funcione es-“ Me tomé un momento para checar los números de nuevo. “-un muerto. Ha, ha, que gracioso. No importa. 343 no-"

"DR. BRIGHT! No necesito tus actitudes negativas, o tus predicciones catastróficas. Lo que necesito es que TÚ entres AHÍ, y solicites a tu compañero SCP que nos ayude en este asunto. ¿Harás o no tu trabajo asignado?” Las grietas comenzaban a aparecer en la armadura de Samet. No era alguien que fuera a durar mucho. Había apostado por que se habría ido al final de la semana. Pero para esta situación, él, técnicamente, apenas, me sobrepasaba en autoridad. Así que lo haría.

“Claro.” Asentí con la cabeza, me preparé mentalmente y atravesé la puerta hacia el domicilio de 343. Sólo estar en su presencia me ponía los pelos de punta. Los sentimientos de calma y contento intentaron fluir a mi interior, pero me resistí. Es difícil mantenerse sombrío cuando el mundo intenta hacerte feliz, pero tengo largos años de práctica. Especialmente con… él.

Creo que la parte que mas me inquieta de 343 es como, sin importar lo que yo intente, sin importar cuanto me repita a mi mismo que es un truco, él SIEMPRE se ve justo como George Burns para mí, el cigarro en una mano, un martini en la otra. Dice que es para ponerme cómodo, pero nada en esta criatura me pone cómodo. Es demasiado, se esfuerza demasiado.

“Jack,” me dijo, ojos tristes observándome entrar en la habitación. “Me alegra verte de nuevo. ¿Estas listo para charlar un poco más?”

"SCP-343. Ha sido custodiado por la Fundación por varios años, y aún debe probar ser digno del esfuerzo.” Ignoré su pregunta. “Por lo tanto ha sido determinado que será utilizado para intentar el desmantelamiento de un SCP más peligroso. ¿Comprende?”

“Lo sabes Jack, tenía grandes esperanzas para ti. Fuiste creado tan brillante, ha ha, tan talentoso. Había planes, aún hay planes, para que realices grandes cosas. Pero necesitas salir de aquí. Te están destruyendo, Jack. Solías ser un niño tan bueno.” Tenía los gestos perfectos, incluso la voz ronca de George Burns. La voz, el humo, incluso la apariencia actual de su habitación, todo diseñado para hacerme receptivo a él. Pero no me compraría nada de eso. Él era un SCP, una criatura, un monstruo, y por Dios, no iba a ganarme tan fácilmente.

“Debe referirse a mi como Dr. Bright. Nadie me llama… así ya.” No por décadas “¿Nos ayudará en este esfuerzo, o tendré que imponer sanciones sobre usted?” Lo vi fijamente a los ojos, rehusándome a desviar la mirada. Entre más tiempo mantenía el contacto visual, más pequeña se volvía su sonrisa, hasta que no hubo rastro de ella. Aspiro profundamente su cigarro, casi frunciendo el ceño.

“Te has convertido en una abominación Jack. Más monstruo que humano, unido a esa cosa” Hizo un ademán hacia 963 y juraría que lo sentí temblar. “Podría separarlo de ti, devolverte al camino correcto. Hacerte humano otra vez.” Por un momento mis pensamientos despegaron, con esperanza en la idea de que podría librarme de la maldición, de que podría finalmente morir. Pero no. Reprimí mis emociones, manteniendo fijo el contacto visual. Lo haría o no, pero dudaba que pudiera. “No. Harás mucho más con él. Muy bien Jack, te ayudaré con lo que sea que esto es. Si dices por favor.”

Sé que pensó que no lo haría. Que era indigno para mí. Pero no iba a tener a Samet reclamando que socavé sus esfuerzos. “343, por favor ayúdenos.”

Sus cejas se elevaron, una fracción de pulgada, pero lo vi. Lo había sorprendido. Bien. Lo necesitaba. Necesitaba ser sacudido un poco. “Muy bien.”


Mas tarde, me encontraba en la cabina de observación, viendo a 343 en el área de contención debajo. Él no había preguntado que era lo que debía hacer, y dio a entender que lo que sea que fuese, se encargaría de ello. Así que elegí no decirle qué era lo que estaba por enfrentar. Que Dios haga su voluntad.

El Dr. Samet se encontraba de pie a mi lado, con aire altanero, regodeándose sin decir palabra. Creía que había ganado la discusión, y yo no sentía la necesidad de desengañarlo. Esto iba a fallar de todas formas. 343 no tenía lo que se necesitaba para lidiar con 682.

“¿Está preparado, 343?” Samet hablo por el micrófono. Abajo, 343 nos levantó los pulgares. Sin otro pendiente, el Dr. Samet presiono el botón en la consola, y el compartimento hermético se abrió, liberando a 682.

El reptil entro rugiendo a la habitación, arremetió por el centro para abalanzarse contra las puertas del lado opuesto. Había escapado las veces suficientes para conocer la rutina, y la oportunidad más probable de escape. El único evento sorprendente fue el hecho de que, al hacerlo, acometió justo a través de 343, sin siquiera tocarlo aparentemente. 343, por su parte, continuó observando la puerta abierta del compartimento, esperando. Miro desde la puerta hacia arriba, a nosotros, y luego de nuevo a la puerta, antes de decir. “¿Y bien? ¿Van a sacar a esta cosa, o yo debo entrar?”

Sonreí para mí, mirando cómo 682 continuaba su asalto sobre el segundo compartimento. Con un gesto de satisfacción, tomé el micrófono de las flácidas manos del Dr. Samet. “Cierre la boca, entrarán moscas”- aconsejé a mí compañero investigador, antes de dirigirme a 343 -“343, ¿estoy en lo correcto al entender que no ve nada con usted en la habitación?”

343 giró echando un vistazo a la habitación, antes de voltear arriba hacia mí, nuevamente. “No hay nada en la habitación conmigo, Jack. ¿Te sientes bien?”

Con una sonrisa bien puesta en la cara, volteé hacia Samet. “682 no neutralizado. Como se predijo.”

“¿682?” gritó 343, un efímero destello de ira en sus ojos. En sólo un segundo, está de pie frente a mí, de alguna forma más alto, sin cambiar de tamaño, mirándome hacia abajo. “¿Me trajiste con 682?” Hice una seña tras su espalda a English, quién rápidamente inició los procedimientos especiales de contención de 682, inundando el compartimento con ácido.

“Claro que si, 343. ¿Algún problema con eso?” Furia, de Dios. Con suerte, acabaría conmigo y yo no tendría que atravesar la segunda parte de está prueba.

Pero en cambio, sólo me dio la espalda. “No es uno de los míos. Encárgate tú de él.” Y caminó molesto a través de la pared.

El Dr. Samet, habiendo recuperado la compostura, volteó hacia mí gruñendo. “Bien. No funcionó. No importa. Prepárate, 963, vas tú.”

Asentí a Grangan mientras me daba la vuelta para cambiar de cuerpo. Lo último que escuché mientras la puerta se cerraba detrás de mí fue el sonido placentero de la pistola descargándose en el cuarto cerrado.

Próximamente, en las Historias del Lado Positivo:
Nos Lanzamos a Ser el Lagarto

Si no se indica lo contrario, el contenido de esta página se ofrece bajo Creative Commons Attribution-ShareAlike 3.0 License