Las Buenas Vallas Hacen Buenos Vecinos

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Se sentó sólo en las escaleras a la entrada del edificio de apartamentos, mirando a la gente entrar y salir del edificio de enfrente. Estaba casi seguro de que contenía una presencia de la Fundación y tenía curiosidad por ver si sus investigaciones y sus rastreos eran correctos. En el último Sitio al que se había infiltrado había cierto equipo antitelepático único, el cual por supuesto él había liberado, y se preguntaba qué delicias podría contener este. Podría escribir libros enteros sobre lo que había visto que contenían.

La mañana se convirtió en la tarde, y ésta en la noche, y él aún tomaba notas en su Moleskine. Un tamaño tan práctico. Finalmente, se levantó y caminó sin prisa a la entrada del otro edificio. Un sistema de alarma, pero él ingresó el código que había observado. Vestíbulo estándar ligeramente deteriorado, pared de buzones a un lado, elevadores chirriantes al otro, pizarra de corcho cubierta de folletos colgada en la pared del fondo flanqueada a un lado por una escalera que llevaba arriba y al otro por una puerta cerrada con una placa que decía "Superintendente".

Seguramente el elevador. O un sótano oculto o un piso inaccesible de otro modo o algo. Bastante estándar en los Sitios urbanos, o así lo había descubierto. Llamó al elevador y esperó mientras éste bajara lentamente hasta la planta baja. Hmm, las puertas de los buzones se veían polvorientas. La Fundación realmente debería prestar atención a los pequeños detalles si se quieren ocultar a plena vista.

Se volvió hacia el elevador mientras éste se detenía con un quejido y se abría revelando un par de hombres portando armas, quienes recorrieron el pasillo al salir. Ninguno prestó atención al hombre de pie frente a ellos, lo cual no era inusual. Los pasó de largo y entró al elevador mientras ellos terminaban.

"Nadie aquí, Comando. Totalmente vacío."

"Sí, estoy seguro."

"¿A qué se refiere con—"

Los agentes de la Fundación se giraron rápidamente y apuntaron al elevador justo cuando las puertas terminaban de cerrarse. Nadie sonrió ligeramente y mantuvo presionado el botón de "cerrar puerta" mientras pensaba rápidamente en sus opciones. ¿Qué tal elegir— Oh no podía ser tan fácil. Los botones de los pisos saltaban directamente del 12 al 14. Presionó ambos botones y esperó mientras el elevador subía lentamente.

El Sitio ya sabía perfectamente que él estaba aquí, aunque no pudieran encontrarlo. Una pena, pero eso solamente hacía su expedición de investigación un poco más difícil. Aún así, más vale prevenir que lamentar. Se agachó al oír el ding del elevador cuando éste pasó el 12o piso y presionó el botón de parada. La puerta se abrió con un crujido y una ráfaga de balas golpeó la pared trasera.

Nadie se escabulló fuera del elevador, bajo la línea de fuego. Los guardias en el sorprendentemente espacioso vestíbulo habían parado de disparar tras la primera ronda, pero aún así parecían lisos para reaundar el fuego en cualquier momento. Una vez a salvo, lejos de la muerte inmediata, se levantó e inspeccionó la sala.

Un vestíbulo que debía ocupar una quinta parte del piso, con puertas protegidas mediante tarjeta de acceso en todas las paredes interiores. Había un escritorio de cristal y cromo de apariencia moderna en medio de la sala con un portátil abierto y un móvil encima de ella, así como unos cuantos papeles sueltos sujetados por clips, algunos bolígrafos y marcatextos y una carpeta de tres anillas grande. Cuatro guardias vestidos de civiles estaban parados en semicírculo alrededor del elevador, con armas estándar de la Fundación apuntando hacia éste. Oh, espera, una de esas era una pistola eléctrica. Bueno, al menos existía la posibilidad de que alguien quisiera capturarlo vivo, así que está eso.

Nadie mantuvo un ojo en los guardias mientras investigaba el portátil abierto. Parecía una lista de turnos, un cuaderno de registros, un— hola, ¿qué es esto? Un correo electrónico alertando a todo el Sitio de que el Director Kondraki iba a visitar el Sitio mañana. Sin detalles del porqué, pero esos no estarían en un correo general de todos modos.

Dos de los guardias habían comenzado a recorrer la sala mientras los demás permanecían enfocados en el elevador. Una de ellos presionó su auricular con su dedo.

"No hay contacto visual con el intruso. El elevador parecía vacío al llegar. Espero instrucciones."

Nadie sólo prestó atención a medias mientras hojeaba los papeles. Formulario de requisición, formulario de requisición, formulario de requisición con garabatos en el margen, fotocopia de una receta de estofado de cebada. Mmm, parecía sabroso. Mejor quedársela.

Ahora para pasar por esas puertas. Ninguna tarjeta de acceso convenientemente escondida debajo del portátil y no vio ninguna colgando de algún cordón. Realmente, todo lo que podía hacer era convencerlos de salir.

Nadie se agachó de vuelta bajo la línea de fuego y se inclinó hacia el elevador abierto, presionó el botón a la planta baja, y rápidamente retrocedió lejos de la zona letal. Un segundo después, el elevador sonó y las puertas se cerraron. Oyó cómo comenzaba a bajar por el hueco.

La guardia con el auricular enfundó su arma. "¿Están seguros de que no fue algún fallo, Comando? Sólo se cerro y se fue hacia abajo. Nadie estaba en él."

Una pausa. Un asentimiento. "Sí, señor."

Sacudió su cabeza hacia una de las puertas cerradas.

"Todo el mundo, regresen a sus estaciones. Comando dejará que los pisos inferiores se encarguen desde aquí."

Pescó una tarjeta de acceso de su bolsillo (oh, ahí estaba) y la deslizó por uno de los lectores. La puerta se desbloqueó con un golpe sordo y ella la abrió con un empujón. El que estaba armado con una pistola eléctrica se sentó en el escritorio y los otros dos salieron de la sala. Nadie se coló entre ellos, logrando entrar sin tocar la puerta.

La siguiente sala era pequeña. Un armario de malla para armas a un lado y un escritorio largo con un trío de monitores mostrando el vestíbulo inferior, la habitación que acababan de dejar y lo que parecía una sala de interrogaciones. No había nadie ahí, pero era intrigante. ¿Por qué pondrían una estación de seguridad tan fácilmente accesible desde el área principal?

Los guardias se acomodaron en un par de sillar, con aspecto alerta. Definitivamente aún seguían nerviosos por la intrusión. Otra puerta en la pared opuesta prometía más secretos que revelar, pero atravesarla sin ser advertido iba a ser complicado.

Nadie sacó una pequeña tableta con un logo de la Fábrica estampado en la parte trasera. Había sido una putada hacerse con este prototipo y el coste para usarlo era desagradable, pero tenía sus usos. Acercó el sensor óptico a su ojo y batalló para mantener sus párpados abiertos mientras éste escaneaba su retina. Apenas notó cuando la diminuta aguja se clavaba casi sin dolor para obtener una muestra de ADN de confirmación. La pantalla se encendió, mostrando una serie de íconos, glifos, runas y otros símbolos arcanos. Todo lo que la tableta podía hacer era técnicamente posible usando tecnología no anómala, pero la rapidez y precisión con la que daba resultados apuntaba fuertemente a efectos retrocausales.

Nadie tocó uno de los glifos, tecleó una corta serie de comandos y presionó "entrar". Inmediatamente, las luces y los monitores se apagaron. También oyó un kachunk al desactivarse los seguros magnéticos de la puerta interna. Mientras los agentes se revolvían en la oscuridad, Nadie se coló por la puerta ahora accesible.

El otro lado era un pasillo iluminado por luces de emergencia, miniluces que iluminaban cada 30 pies más o menos. No lo suficiente para ver bien, pero sí para crear ambiente. La gente comenzaba a inundar el pasillo, una cacofonía de voces emocionadas comenzaba a formarse. Un segundo después de que Nadie entrara al pasillo, las luces del techo volvieron a encenderse y una grabación comenzó a sonar por un intercomunicador oculto en lo alto.

"Simulacro de Seguridad Activo. Todo el Personal Proceda a las Áreas Designadas. Simulacro de Seguridad Activo. Todo el Personal—"

Nadie lo desconectó rápidamente y prosiguió por el pasillo contra la corriente de los cuerpos. Dio un vistazo a las puertas a medida que avanzaba. La mayoría eran granjas de cubículos de aspecto aburrido, pero cuando miró a la puerta al final del pasillo, vio estanterías con unidades de computador. ¡Una sala de servidores! Otro acceso con tarjeta, pero… otro piquete de ojo y unos cuantos comandos más tarde, la luz en el seguro de acceso parpadeó en verde y él abrió la puerta con un jalón.

Adentro había una docena de estanterías con hilera tras hilera de servidores y enrutadores entre una maraña de cables. Lejos, al fondo, había una pequeña estación de trabajo con el monitor aún encendido. Parecía como si… Samuel Johannsen hubera olvidado sacar su tarjeta de acceso del teclado antes de largarse. Mala suerte para Sam, buena suerte para Nadie.

Parecía un sistema operativo estándar de la Fundación, nada que Nadie no hubiera visto antes. Clic, clic, clic, y ahí estaba la lista de los proyectos gestionados por este Sitio. Hmm… llaves a otros reinos, datos resultados de alguna clase de simulador de construcción de mundos, reportes de logística para el resto del estado… nada lo suficientemente único para de verdad capturar su interés. Sería una pena que todo esto hubiera sido para nada.

Hmm, espera. ¿Archivos de acceso sólo para O5 escondidos en una carpeta llamada clase-RI? ¿Qué demonios estarían haciendo en un Sitio menor como este? Nadie sacó un cable de la tableta de la Fábrica y lo enchufó a la estación de trabajo. Los sistemas operativos podrían ser propietarios, pero los USB eran universales. Otro muestreo de ojo para desbloquear el dispositivo (tres veces en sucesión rápida era un poco duro, ésta probablemente sería la última vez que podría usarlo en unos días), un rápido toque en una aplicación especial y… sí, archivos copiados y ataque con contraseña en curso. Esto era probablemente todo lo que iba a conseguir y no debería tentar a la suerte, así que guardó su equipo y salió de la habitación…

Hacia un escuadrón de agentes DM con equipo completo. Con visores de filtro de percepción. Maldición.

Nadie levantó los brazos lentamente y sonrió tímidamente. "Qué buen día, ¿no es así, amigos?"

El crujido y la sacudida de las sondas de la pistola eléctrica descargándose en él no fueron realmente una sorpresa en ese punto, y cayó al suelo, sacudiéndose incontrolablemente antes de desmayarse piadosamente.


Se despertó asegurado a una silla en medio de la sala de interrogaciones que había visto en el monitor, o una muy parecida. Revisó sus ataduras, seguras, y luego estiró y se tronó el cuello mientras esperaba. Lo habían dejado sólo con la ropa interior y el frío de la habitación le estaba engarrotando los músculos.

Un espejo unilateral se extendía a lo largo de la pared a su izquierda, pero pudo ver a través de éste con poca dificultad. Nadie ahí al principio, pero unos pocos llegaron poco a poco en los minutos siguientes. Alguien debió haber notado que estaba consciente. Bata de laboratorio, bata de laboratorio, ¿uniforme militar? Echó un mejor vistazo pretendiendo estirar el cuello. Muchas insignias, la insignia del hombro indicaba que era un general de división de la armada estadounidense. Un último vistazo y sí, un cordón con tarjeta de identificación. General Mulhausen. ¿Por qué le parecía familiar ese nombre?

Se distrajo de sus meditaciones cuando un hombre de aspecto bastante enojado con rostro demacrado entró en la habitación y se acercó rápidamente a Nadie. Bata de laboratorio (nunca entendió su fetiche por las batas innecesarias), larguirucho, pelo ralo castaño gris, básicamente intercambiable con cualquier otro investigador que hubiera visto a lo largo de los años. Nadie alcanzó a ver una mujer pequeña antes de que el hombre le bloqueara la vista y comenzara a gritarle.

"¿¡Quién eres!? ¿¡Para quién trabajas!? ¿¡Por qué ibas tras los archivos del Proyecto Barrera!?"

El aliento del hombre olía a pescado y menta, combinación que indujo una leve náusea en el estómago de Nadie.

"Soy Nadie. Creí que ya lo sabías."

Los ojos del hombre (oh, llamémosle Cara de Rata) se entrecerraron y replicó, "Nadie no es real. Sólo es una leyenda urbana que cuentan los agentes para espantar a los novatos. ¿Para quién trabajas realmente?

Nadie suspiró internamente. Genial. Uno de //esos/.

"No trabajo para nadie excepto mi propia curiosidad. Ustedes siempre tienen los chismes más interesantes. No escondieron muy bien este lugar, por cierto. Mucho más fácil de encontrar que el Sitio 19."

Oh, eso sí recibió respuesta de la gente detrás del espejo. Y claro, estaba provocando a Cara de Rata, pero eso podría llevar a la dejadez. Además, era un poco divertido.

Cara de Rata se puso aún más furioso, su cara brillaba al rojo vivo. Apuñaló a Nadie en el pecho con el dedo. "Nadie, y digo nadie, se ha infiltrado alguna vez en el 19."

"Exactamente." Nadie sonrió sarcásticamente.

Cara de Rata retrajó el puño y la mujer habló en voz baja.

"Agente Mitchell."

Cara de Rata, Mitchell, se detuvo y bajó su puño aún apretado.

La mujer empujó suavemente a Mitchell a un lado y miró desde arriba a Nadie, con expresión vacía. Bueno, quizá vagamente curiosa, de la misma forma que te preguntarías si una mosca finalmente lograría salir a través de la grieta de una ventana párcialmente rota.

"Es usted un tipo raro, Sr. Nadie. Ese entramado de No-Me-Notes tejido en su abrigo está emocionando a nuestros muchachos del laboratorio y hemos esta tratando de conseguir una copia de la tecnología de última generación de la Fábrica desde hace un tiempo. Gracias por traernos estos regalos.

"Pero yo también me pregunto por qué ha ido directamente a nuestros archivos seguros si solamente estaba paseándose. ¿Qué esperaba encontrar exactamente?"

Ella cruzó los brazos casualmente, golpeándose el brazo con los dedos descubiertos. Nadie se encogió de hombros lo mejor que pudo estando atado.

"Suerte por mi parte, supongo. Mala suerte, dado que ustedes me capturaron inmediatamente, pero aún así, pura suerte aleatoria."

Se aclaró la garganta y continuó, en un timbre ligeramente diferente. "Supongo que esos archivos eran sobre el Proyecto Barrera. ¿No les gustaría contarme qué es eso?"

Mitchell le gruñó con desdén. "Sí, por supuesto que vamos a contarte todo sobre nuestro programa de cortafuegos de realidades. Todo sobre usar alternas para propósitos de investigación. Esto tiene todo el sentido del mundo."

La mujer entrecerró los ojos mientras Nadie sonreía arrepentido y dijo, "Bueno, no puedes culpar a alguien por preguntar."

"Sí, más bien creo que sí puedo. Agente Mitchell, repórtese a CH&P y reciba un régimen de nivel Blanco. Ha sido comprometido."

Mitchell se mostró estupefacto y furioso. "¡¿Qué?! ¡Claro que no! ¡Estoy perfec—"

"Agente Mitchell, usted acaba de revelar información confidencial a un individuo con habilidades desconocidas. Vaya antes de que presente una reprimenda." La voz de la mujer permaneció firme y calmada.

Mitchell volteó a ver al espejo, se puso aún más rojo del enojo, y salió furioso. La mujer esperó hasta que hubo salido de la habitación y cerrado la puerta antes de dirigirse a Nadie.

"Soy naturalmente inmune a la mayoría de los efectos de compulsión anómalos, Señor Nadie. Es parte de por qué tengo mi trabajo. Ahora, por favor, continúe. ¿Qué planeaba hacer con esos archivos?

Nadie frunció el ceño brevemente y recorrió a la mujer con los ojos de arriba a abajo, buscando alguna pista en su lenguaje corporal sobre cómo proceder. Ella se veía… bueno, estaba… sus ojos estaban…

Carajo, no podía quedarse con ninguna impresión de ella además de su género. Eso no era una buena señal. Al menos retuvo la metacognición para reconocer que se estaba perdiendo de los detalles. Odiaba los antiperceptivos. Bueno, al menos aquellos que él mismo no estaba usando.

Suspiró. "Supongo que no creerás nada de lo que diga al principio."

"No, probablemente no."

"Bueno, estoy diciendo la verdad de todos modos. No tenía planes al venir aquí además de husmear y ver qué destacaba. Gracias a Mitchell, ahora sé de la existencia de este proyecto especial suyo que suena muy interesante. Copié esos archivos porque se veían especiales, no porque los estuviera buscando específicamente."

La mujer asintió levemente. "Eso parece plausible, por lo menos. Una buena historia para comenzar. Ahora profundicemos un poco más."

Sacó una jeringa con tapón y un vial de su bolsillo y procedió a llenar la jeringa con un fluido tintado de amarillo. Nadie trató de sacudirse y agitarse mientras ella se acercaba con la aguja, pero la silla estaba atornillada al suelo y sus ataduras lo sujetaban firmemente. Ella le inyectó en una vena en la muñeca derecha y una sensación fría le subió por el brazo.

"Ahora, quiero que sepa que no quiero lastimarlo de ninguna forma, Señor Nadie, pero vamos a averiguar lo que usted sabe. Así que comencemos por el principio. ¿Cómo se enteró sobre estas instalaciones?

La cabeza de Nadie giraba mientras lo que fuera que ella le inyectó comenzaba a tener efecto. El resto siguió de forma predecible a partir de ahí.


Nadie despertó en una banca en un parque con una intensa migraña y un sabor a cobre y a rosas empalagosas en la boca. Puaj. Odiaba los amnésicos.

Se sentó y se frotó las sienes, tres círculos hacia adelante, tres círculos hacia atrás, dos hacia adelante, dos hacia atrás, uno, uno. Memorias de, cielos, ¿la semana pasada? se filtraron lentamente.

La mujer de verdad era buena en su trabajo. Ni siquiera recordaba haber sido interrogado tan a fondo antes. Además, había sido meticulosa al no compartir información. Pero él había logrado deducir un poco leyendo los labios de la gente tras el vidrio, y parecieron particularmente nerviosos cuando él accidentalmente usó la palabra "variable". Uno de ellos comenzó a gritar un poco y un indicio de ello se filtró a través del cristal antes de que el general lo sacara de la sala. Algo como "exterminio" o "escalada".

Fue difícil leer el lenguaje corporal de alguien en quien apenas se podía concentrar, especialmente estando drogado, pero tenía la impresión de que la mujer se molestó moderadamente porque él no le dio a ningún otro consiprador. Él tendría que asumir que se encontraba bajo vigilancia mientras se quedara en la ciudad, probablemente hasta que use sus habilidades para desaparecer de su radar completa y deliberadamente. Joder. Le gustaba este lugar. Había algunos puestos de comida callejeros realmente buenos.

Se puso de pie y se estiró, sintiendo el crujido de sus rígidos músculos y articulaciones mientras su cuerpo, tenso durante tanto tiempo, volvía a moverse libremente. Bueno, hora de irse. Se dio una palmadita. Parecía que le habían devuelto casi todas sus cosas, pero tendría que deshacerse de lo que quedara en caso de que hubiera rastreadores. Cambiarse de ropa en una tienda, destruir la tableta (última generación; ¿creyeron que no se daría cuenta?) y otros juguetes y distribuir las partes por la ciudad, ir a uno de sus escondites para confirmar que no hubiera nada implantado y reabastecerse, luego a la Biblioteca para investigar un poco.


Un mes después, Nadie estaba sentado en una cafetería en una ciudad diferente, navegando en un portátil que había liberado de un investigador de la Fundación descuidado un tiempo atrás. Al menos la mitad de sus métodos consistían simplemente en aprovecharse de las tendencias naturales y las rarezas comunes de otros. Como en las pesadillas de cualquier esclavo de TI: un empleado con sentido de seguridad de hardware nulo y sin comprender que no, él no era la excepción a la regla "no lleves información confidencial a casa contigo".

Se había hecho con él por las especificaciones técnicas en ese casco de telekill, pero tenía otros archivos que no había mirado mucho hasta ahora. Archivos sobre DMs Omega-8, -9 y -10, nada terriblemente interesante, basura de explotación estándar. Lo que parecía una base de datos estándar de su sistema de clasificación de desastres. CK, SK, TK, XK, GH, RI, LO, espera. ¿RI? Esos archivos O5 que había encontrado estaban en una carpeta con RI en el nombre. Vamos a ver…


Clase-RG: Colapso de realidad
Clase-RH: Sobreescritura de realidad
Clase-RI: Incursión/Invasión de realidad
Clase-RJ: Dereificación de realidad

Bueno. Eso ciertamente explicaba algunas cosas que había oído en la Biblioteca. Vamos a ver, qué más se escondía aquí…

Eh. Volvió a hojear la documentación del casco y notó un memo que había pasado por alto antes.

La naturaleza de SCP-148 en el grupo Poste MNT-9T3-___ (variante clave SCP-682) dificulta su uso, pues amortigua la cognición en lugar de limitarse a bloquear la telepatía intrusiva. No se recomienda el uso de equipo de protección en este grupo. No recupere muestras de SCP-148 de estos Postes, pues existe evidencia de que contaminan el material de la línea principal. Utilice los recursos variantes del Poste PQ4-99R-DD6 para propósitos de infiltración. Éstos tienen las mayores Puntuaciones de Resistencia Psiónica natural de los recursos subsidiarios actualmente disponibles.

Una lenta sonrisa se dibujó en el rostro de Nadie. Había empezado con peores pistas que ésta. Iba a ser un día maravilloso.

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