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Cuando nos enfrentamos por primera vez a los Artistas, seguimos el procedimiento estándar. Disparar primero, las preguntas luego y luego repartir amnésticos como golosinas en un cumpleaños.

Pero aquello no duró.

El manual de estrategia tradicional que empleamos está diseñado específicamente para contrarrestar a grupos organizados. Si lees nuestras políticas para la COG, nuestras políticas para la Insurgencia, MC&D, la Iglesia y casi cualquier otro grupo con el que intercambiamos balas, verás que nuestras interacciones con ellos han sido de libro. La ostia, si es que a veces esas interacciones eran lo que teníamos para escribir el libro. Y en todos esos casos, el pie de página es que luchamos en guerras de desgaste. Podemos seguirles el ritmo porque, por mucho que sean grupos grandes, nosotros somos más grandes, y seguiremos disparando cuando se les acaben los proverbiales cargadores, y un buen rato más. Pero esta estrategia falla cuando hablamos de los Artistas.

No es porque sean más grandes que nosotros, que no lo son. Es porque la guerra de desgaste se basa en la asunción de que ambos lados tienen una dirección central; tiene que haber un único punto de control que nos empuje a luchar contra el del otro lado. Pero los Artistas no funcionan así. Los Artistas no están centralizados. Los Artistas no están unificados. Y, aquí viene lo importante, los Artistas no disparan contra nosotros cuando les disparamos a ellos.

No podemos enfrentarnos a ellos del mismo modo que nos enfrentamos a los otros "jugadores", para nada. La guerra contra los Artistas sucede, por desgracia, en su terreno. Si bien nos sueltan el escape ocasional, la mayor parte de lo que hacen no está dirigido contra nosotros. Lo liberan directamente al ancho mundo, y lo llaman "arte", y se olvidan de ello. Nuestro trabajo consiste en adquirir este "arte" y, si podemos, a los propios Artistas. Forman una cultura, no una corporación. La mejor conjetura con la que hemos trabajado hasta la fecha es que los Artistas sólo son una moda pasajera, y con un poco de suerte lo genial de hoy será insulso de mañana. Sí, siempre habrán algunos, pero no podemos controlarlos hoy en día. Todo lo que podemos hacer es controlar su alcance, e incluso con eso, jugamos a perder.

El nombre de este juego no es capturar y retener a los Artistas. No podréis retenerles. Sin embargo, el juego nos obliga a saber dónde estarán los Artistas, y nuestra inteligencia cae casi todo el tiempo entre la nulidad y el desmadre más absoluto. La estrategia actual consiste en, si tenemos la oportunidad, agarrar a un artista solitario, hundirle en droga hasta que la respiren, exprimir hasta la última gota de lo que sepan sobre "exposiciones" locales y darles una dosis decente de amnésticos estándar. Y entonces tendréis que reintroducirlos en su ambiente con naturalidad. Si lo hacéis bien, vuestro Artista no tendrá ni la más mínima idea de que lo han pillado, y tendremos un lugar y una hora en los que apañar un pequeño control de masas.

Pero no os olvidéis de esto, porque es jodidamente importante: NUNCA llevéis a un Artista a un Sitio. Si intentan escapar, lo harán CON un plan, y ese plan implicará hacerse con lo que puedan y soltar todo lo demás. Si necesitáis un lugar en el que almacenar a un Artista, que sea en un piso franco. No mantenemos las ubicaciones de los pisos francos en ninguna base de datos. Cuando tengáis vuestros destinos, ya os diré dónde están los pisos francos de vuestra zona. NO escribáis las direcciones, aprendedlas de memoria, y no digáis una palabra de dónde están una vez salgáis de esta habitación. Por lo que piensan los que no están en esta habitación, la designación "piso franco" no forma parte de la estructura de la Fundación, y vais a hacer que siga siendo así.

Como decía, los Artistas están decentralizados y son incoherentes, con lo que la guerra contra los Artistas es una guerra tribal. La cuestión es que, por difusa que sea su organización, sigue habiendo una tendencia a organizarse en "células" más compactas. Estas células son las que organizan exposiciones para las que escogen una ubicación que se extiende boca a boca. Esto lleva a nuestra estrategia secundaria, que es un tanto controvertida. Infiltración a largo plazo.

Sí, algunos fingiréis ser Artistas. Sí, algunos iréis a exposiciones, sí, algunos fumaréis su hierba, y sí, si queréis que mantener vuestra tapadera, tendréis que hacer algo de arte. Eso es, vais a tener que romper el sacrosanto dogma de la Fundación, vais a hacer escapes. Claro está, dado que — supongo — ninguno de vosotros es capaz de armar escapes a base de agitar las manos y chillar las palabras mágicas, os hará falta algo de ayuda. Eso lo cubrirá el Dr. Samuels después del almuerzo. Y todo lo que hagáis, lo tendréis que destruir vosotros mismos.

Y ya que hablamos del tema, también vamos a romper el otro dogma sagrado de la Fundación: vais a destruir escapes. En el pasado, cuando no sabíamos a qué nos enfrentábamos, conteníamos todo lo que nos echaban. Fue un enorme, inmenso desperdicio de personal y recursos. La mayoría de los diseños de los Artistas son inamovibles, obras permanentes en áreas de los suburbios. Si nos limitamos a acordonar y contener cada pieza, la mitad de la ciudad de Nueva York estaría cerrada al público. Sí, sí, sí, sé qué estáis pensando, estamos violando cada regla del libro. Pero sólo podemos lidiar con ellos así, y el tiempo nos ha enseñado que funciona infinitamente mejor que el procedimiento estándar. Es la única manera en que funciona, y si la Fundación se basa en algo es en que perseguimos los mejores resultados.

Pero esto TAMPOCO quiere decir que vayáis a destrozar todo lo que veáis. Ese ya lo hace la COG. Nuestro objetivo primordial sigue siendo la contención. Y tendréis que emplear vuestro buen juicio para decidir si es razonable contener algo de entrada, y si no es el caso, lo rompéis. Si es algo que podéis agarrar y meteros en el bolsillo, lo hacéis. Si es un meme-peligro impreso en un globo gigante, pincháis el globo y veis si podéis recuperarlo. Si es algo que no podéis trasladar que va a violar la causalidad en mitad de Times Square, lo hacéis añicos. Y hay una regla que tenemos que procurar no romper, no lo matéis si está vivo. Sí, vais a ver piezas de arte vivas. No, no son lo que pensáis. Son peores.

Una última cosa. Una de las células más grandes que conocemos la dirige un tipo llamado El Crítico. Nadie sabe mucho de él, así que tan pronto os enteréis de ALGO al respecto del tipo este, nos lo decís, porque ahora mismo sabemos que existe y ya.

Y ya hemos terminado con lo mío, tenéis roscas de pan en la puerta y la parte del Dr. Samuels empieza en diez minutos.

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