Entrevista 051-1
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Entrevista 051-1

Entrevistado: Dr. David Ehrenfeld

Entrevistador: Agente ███████

Introducción: El Dr. Ehrenfeld fue el médico tratante durante la muerte de Martha R███, en el Museo ███████████ el 02 de enero de 1942. Esta entrevista fue realizada fuera de sitio ya que el Dr. Ehrenfeld residía en el centro geriátrico ████████; en el momento de la entrevista tenía 95 años de edad y se encontraba físicamente enfermo, aunque conservaba la mayor parte de sus facultades mentales. Se le administró un amnésico de clase "A" después de la entrevista.

<Comienzo de la entrevista, Octubre ██ de 20██>

Entrevistador: Gracias por recibirme, doctor.

Dr. Ehrenfeld: De nada. Me he topado con otras personas a quienes les molestaría escuchar estas historias. Por otra parte, seguramente habrían pensado que estaba diciendo mentiras, o padecía demencia. Ahora, usted puede pensar lo mismo, pero a mi edad, no me importa [risa débil].

Entrevistador: ¿Me puede decir qué recuerda de los eventos ocurridos el 2 de enero de 1942?

Dr. Ehrenfeld: Fue… un día feo. Frío y feo. ██████ puede ser una ciudad maravillosa a veces, pero el invierno es una mala temporada en ella. Era tarde en la noche cuando mi ama de llaves me dijo que me solicitaban en la puerta. Estaba cansado, pero… un parto siempre es una experiencia maravillosa. Pensé que podría animarme.

[Tos, sonido del doctor bebiendo algo]

Había una enfermera conmigo, pero la chica nunca volvió a mi oficina después de esa noche.

Alrededor de quince minutos le tomo al taxi llegar desde mi casa al museo. No estoy seguro, pero creo que sí. El portero me estaba esperando. Me llevó a la sala donde tenían a la pobre señora R███ sobre una mesa baja cubierta con… algunos trapos de lona, creo que para ponerla más cómoda.

Entrevistador: ¿Cuál era su estado cuando llegó?

Dr. Ehrenfeld: Pensándolo ahora me doy cuenta… que era muy malo. Pero yo era joven y no tenía mucha experiencia. Ella estaba en silencio y sólo gruñó con cada contracción, no respondió cuando registré sus signos vitales y hablé con ella. Ni siquiera me miró. Brotó un poco de sangre, un chorro cubrió mis manos mientras me agachaba para comenzar a ayudarla en el parto. El suelo estaba cubierto de más sangre debajo de ella. Y el bebé todavía no había coronado, ella se dilata bien y las contracciones eran bastante próximas entre sí, y esto me hizo pensar que el bebé iba nacer de nalgas. Me mostré sereno, sin embargo. No quería hacer entrar en pánico a mi enfermera o al investigador Merrill, que estaba cerca… un digno hombre de edad. Creo que quería impresionarlo.

[Una pausa, se escuchan respiraciones y otro trago]

Entrevistador: ¿Y entonces, doctor?

Dr. Ehrenfeld: Yo estaba preocupado porque parecía una hemorragia y su vida podía estar en peligro. Le dije que pujara, y ella pujó… y mi enfermera la ayudó, poniendo presión en la parte baja del abdomen, mientras yo intentaba ayudar manualmente a la salida del bebé. Les ahorraré los detalles de un procedimiento de parto de nalgas, que se puede encontrar en cualquier manual de obstetricia de la época.

Tanteé a ciegas y sentí algo… pensé que era un trozo del cordón umbilical, tal vez enredado alrededor del cuello del bebé. Estaba a punto de retirarme, pensando que sería necesaria una episiotomía, pero ella comenzó a pujar de nuevo antes de que pudiera continuar. Brotó más sangre, y el bebé comenzó a surgir en mis manos.

[Pausa]

Nunca había visto una cosa así. Usted que es un investigador, ¿sabía que la mayor parte de los defectos comunes en los nacimientos son problemas cefálicos? Éste era raro. Al principio pensé que el bebé había nacido muerto. Su carne era gris, no el gris pálido de un parto normal, sino uno sin vida y degradado. El olor de la putrefacción…

Retrocedí, y la pobre madre gritó en su último esfuerzo, y el niño fue entregado en mis brazos, seguido de una gran ráfaga de sangre. La deformidad… indescriptible. La cavidad torácica estaba completamente abierta, las extremidades….

Entrevistador: Pero no fue una muerte fetal.

Dr. Ehrenfeld: Me miró. Oí a la enfermera sobre mí, intentando maniobras de reanimación… entonces la oí dar un grito ahogado y vacilar mientras veía lo que sostenía en las manos. Haciendo arcadas a medida que el olor llenaba la habitación. Casi se me cayó, pero se aferró a mis manos, sentí que mi piel empezó a ampollarse y agrietarse.

Es extraño cómo puedo recordarlo tan claramente. A mi edad, a veces ni siquiera puedo recordar lo que tuve para la cena. El niño tenía casi el doble de la longitud de un feto viable normal a los ocho meses. Su parte inferior del cuerpo… segmentada…

[Tos, casi ahogándose; una pausa de dos minutos, mientras que el entrevistador asiste al Dr. Ehrenfeld con una máscara de oxígeno cercana.]

Entrevistador: ¿Qué hizo entonces?

Dr. Ehrenfeld: Comenzó a reír… y lo maté. [Pausa] Le rompí el cuello mientras me miraba.

Entrevistado: ¿Hubo alguna vez alguna sospechas o consecuencias?

Dr. Ehrenfeld: [Risa fina] ¿En 1942, con el país en guerra, y dos respetables hombres dando testimonio? No. El edificio del museo tenía un horno, me deshice del cuerpo del bebé yo mismo. Ambos declaramos que un defecto más normal había cobrado las vidas de la madre y el niño. El marido era un borracho y no se preocupaba por nada más que su seguro de vida. Creo que fue exiliado poco después y murió en algún lugar de Francia. Termine mi práctica casi de inmediato. Nunca acudí a otro parto.

<Fin de la entrevista>

Declaración final: El Dr. Ehrenfeld murió cuatro meses después de neumonía.

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