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Un vehículo de transporte militarizado de la Fundación se detuvo en el Sitio-01. Varios guardias vestidos con armadura y fuertemente armados salieron, sus uniformes negros eran cortados por el brillante vestido color rosa y dorado de su escolta. Era alta, más alta que la mayoría de los guardias, y fácilmente parecía que pertenecía a una pasarela en lugar de a la parte trasera del camión de una organización turbia. Sin embargo, a pesar de su increíble aspecto, su cara se retorcía en una mueca fea, llena de furia.

Pisoteó hacia la puerta principal, empujando con desdén su convoy para encontrarse con la mujer que más despreciaba. Abrió la puerta de un tirón y observó el vestíbulo, sin importarle la escena que estaba haciendo.

"¡¿En dónde coño está Mesmur?!" gritó a todo pulmón.

Cuando sus guardias se reincorporaron para retenerla, la puerta del ascensor en la pared opuesta se abrió de golpe, dejando al descubierto a una mujer alta y robusta de piel oscura y pelo rizado amorosamente atado en un moño. A su izquierda había una chica más baja, no mayor de 20 años, sosteniendo algunos papeles, con pelo como la paja y rasgos muy europeos. Se sentía como la antítesis de la mujer que estaba en el poder a su lado, aunque parecía estar cómoda a su alrededor.

La supermodelo apuntó uno de sus muy bien acomodados dedos de forma acusatoria a la mujer de piel oscura. "¡Necesitamos hablar justo ahora, joder!"

La Dra. Mesmur suspiró y caminó fuera del elevador. La chica más baja siguió el ejemplo, asegurándose de agarrar bien los papeles en sus brazos. La chica se puso de pie y le susurró algo a la Dra. Mesmur, a lo que ella respondió asintiendo con la cabeza. La expresión de la chica cambió de una obediencia neutral a una de miedo sutil.

"Lo sé. Me gritaste diciendo que querías hablar. Por eso organicé tu transporte hacia aquí." Dijo la Dra. Mesmur de forma insípida. "Antes de que continuemos, ¿cuál es tu nombre y pronombres preferidos esta vez?"

La cara de la supermodelo se estiró con una sonrisa salvaje, seguida de una corta y desconcertante risa. "Joder, podrías adivinarlo."

La Dra. Mesmur levantó una ceja, "No podría saber tu nombre, sin embargo."

"Desirée, pero llamame DiDi," dijo la supermodelo.

La cara de la Dra. Mesmur permaneció de piedra. "Encantador. Me alegra que sigas tratando la crisis existencial que tuve a mis veinte como tu pequeño y divertido hobby."

DiDi dejó salir una corta risa que perfectamente podría haber sido una tos.

La Dra. Mesmur le hizo señas a los guardias con la mano: "Guardias, yo me encargo de ella desde aquí. Pueden retirarse."

El séquito de guardias que rodeaba a DiDi bajó la guardia y se hizo a un lado. DiDi resopló y enderezó su vestido antes de caminar hacia la Dra. Mesmur, con sus tacones chocando contra la baldosa de linóleo.

"¿Quién es ella?" DiDi preguntó.

"Mi asistente." Respondió la Dra. Mesmur.

DiDi miró hacia abajo para ver a la chica, "¿Tienes nombre?"

Antes de que la chica pudiera responder, la Dra. Mesmur interrumpió, "Claro que tiene, Pero no necesitas saberlo. Tengo la expectativa de que esta reunión sea corta."

DiDi miró a la Dra. Mesmur y luego volvió a la chica. La chica se alejó de DiDi, casi tratando de esconderse detrás de su jefa. DiDi sintió que conocía a la chica de algún lugar… tal vez se había acostado con ella en un cuerpo pasado o algo así. DiDi no quiso hacer el esfuerzo de recordar nada más, así que se rindió. Una charla en la oficina de la Dra. Mesmur era mucho más importante que el nombre de una don nadie.


La asistente entró en la habitación a la última para cerrar cuidadosamente la puerta detrás de las tres. La Dra. Mesmur se sentó en la cómoda silla giratoria de oficina que había usado durante el último siglo más o menos mientras DiDi se sentaba a regañadientes en la silla metálica barata frente al escritorio. La asistente de la Dra. Mesmur se dirigió apresuradamente al lado de su jefa, dejando los archivos en su escritorio antes de pararse detrás de ella. La asistente miró de reojo a DiDi. DiDi le miró de vuelta con descaro.

"Llamaste por los Trajes Buteo?" Dijo La Dra. Mesmur, colocando sus manos en el escritorio.

"¡Llamé porque no me diste por lo que putas pagué!" dijo DiDi. "Tú y Pyongyang—"

"¿Podrías no… por favor? La Señorita Soo-Yun ha sido más que útil convenciendo a Marshall, Carter y Dark para que aporten fondos." Dr. Mesmur pidió.

"¡Haré lo que coño quiera porque tú me mentiste!"

La asistente hizo un gesto de disgusto. Una persona observadora podría ver que la mano de la Dra. Mesmur se tensó.

"Yo solo tenía una petición, ¡dije que el único motivo para registrarme era que se sintiera como si fuera real!" DiDi lamentó.

"Tus prioridades no eran vistas como esenciales comparadas con—"

"¡SOLO TENÍAS UN TRABAJO!"

DiDi resopló y resopló, con sus nudillos amenazando con romperse mientras su agarre contra el escritorio se hacía cada vez más fuerte. Sus ojos miraban con odio a la fría e insensible mirada de la Dra. Mesmur. Si DiDi tuviese venas, estarían hinchadas.

La Dra. Mesmur se aclaró al garganta, "Si citara tus palabras exactamente, sólo querías manejar el lado estético de los trajes de Buteo. Lo hiciste. Se sienten exactamente como una persona real, y el dial de sensaciones y la capacidad de cambiar de apariencia a voluntad son toques agradables. Enhorabuena."

DiDi continuó mirandole.

"Lo que no entiendo es, si tienes lo que querías, ¿por qué insistes en que te mentí?"

DiDi cerró su mano en un puño y golpeó con fuerza el escritorio, con su voz convirtiendose en un grito gutural. "¡¿POR QUÉ NO PUEDO COGER?!"

La Dra. Mesmur finalmente dio una señal de emoción cuando las comisuras de sus labios se enroscaron en una pequeña sonrisa. "Puedes hacer eso, solo necesitas permiso de tu doctor. No querrás sobrecargar tu limitador de dopamina."

"¿Por qué coño hay un limitador de dopamina en primer lugar? ¿Cuál es el puto punto de ello?"

"Bueno, cuando se combinan tantos avances tecnológicos y anomalías mágicas en un producto, algo tiene que ceder. Apariencia personalizable, durabilidad, alojamiento confortable de un cerebro, todo eso… un poco de felicidad se siente como un sacrificio digno para una mayor calidad de vida para la humanidad." explicó la Dra. Mesmur.

"Pura-puta-mierda," dijo DiDi, "Sé por qué lo hiciste. Desde el Regimiento la has tenido en mi contra, tú me has odiado. Fuiste a mis espaldas, lo planeaste bien con Anderson y MCD, nuestros rivales, y les metiste en esto"

La Dra. Mesmur se cubrió la boca con la mano, tratando de ocultar el hecho de que estaba disfrutando viendo la ira de DiDi delante de ella. Sabía que no era bueno permitirse una satisfacción como esta, pero sentía que valía la pena al menos un poco.

"Debería haber sabido que no debía confiar en ti. "Doctora Violet Mesmur" … suena como una especie de villano de película de espías de mierda." dijo DiDi.

"Y asumo que tú eres la espía heroica. Tienes un gran concepto de ti misma, DiDi." La Dra. Mesmur dijo, bajando la mano, con su sonrisa aún visible, "No eres una heroína. Te dedicas a sacarle el cerebro a la gente y a tener sexo usando sus cadáveres."

DiDi mostró una sonrisa salvaje, "No olvides que tú también tenías uno de esos cadáveres. Puedo encontrar fácilmente de dónde es, como lo hice con Young, si quieres que saque su expediente."

La sonrisa de la Dra. Mesmur se desvaneció, "Ya la he encontrado. En el momento en que recibí mi traje de Buteo, busqué mi compra anterior de Prometheus y envié gente para tratar de encontrar donde tiraste su cerebro. Iba a darle un traje también, pero… su cerebro estaba demasiado podrido. No iba a ser compatible."

"Eres una ladrona de cuerpos, como yo. Es porque hiciste el pedido de un cuerpo que ahora es una pila podrida de materia gris, así que tampoco pienses que eres la heroína," dijo DiDi hacia la Dra. Mesmur, "Y ahora estás arruinando más vidas al forzarlas a vivir en cuerpos que no pueden ser felices. Todo porque eres jodidamente mezquina."

La Dra. Mesmur se inclinó hacia adelante, con seriedad en sus ojos, "No lo hice por ser mezquina, DiDi. Lo hice por dos razones. Primero, porque la gente necesitaba un reemplazo lo antes posible, aunque no fuera perfecto."

"¿Y cuál es la segunda?"

Las cejas de la Dra. Mesmur se fruncieron de ira, "Porque la gente que usa tu negocio ya le ha quitado suficiente felicidad a otras personas". Cosechas hombres, mujeres y niños inocentes sólo para tener una nueva experiencia en la cama."

DiDi se recostó de nuevo en su silla y volteó los ojos, "Entonces eres mezquina conmigo, pero querías que sonara justo. Me pregunto cuántas decisiones en el Comité de Ética eran justificadas así."

"No soy mezquina, sólo tratas de encontrar una razón por la que tu negocio está empezando a fracasar. La gente quiere los trajes Buteo más que tus transplantes de cerebro. Los trajes son convenientes, no te pudres, puedes hacer más. Se te está acabando el mercado de la inmortalidad," dijo la Dra. Mesmur hacia DiDi.

DiDi y la Dra. Mesmur se sentaron en silencio por unos momentos. La asistente también se quedó de pie en silencio, demasiado nerviosa para intervenir. Entre DiDi y la Dra. Mesmur, era difícil saber quién estaba más cansada. El silencio se rompió cuando DiDi se levantó de su silla.

"Bueno… esto fue una pérdida de tiempo. Te niegas a cambiar los trajes y eso es todo lo que me importa, así que… Voy a tomarme una puta tonelada de depresivos y veré si puedo falsificar una nota del médico para ir a una orgía a la que me invitaron hace unos días." DiDi dijo.

"Ten un buen día, DiDi." dijo la Dra. Mesmur.

"Vete al carajo." dijo DiDi, abriendo la puerta para irse.

Cuando DiDi estaba a punto de irse, se dio la vuelta brevemente, fijando la mirada en la asistente.

"Te juro que me resultas familiar", dijo DiDi, "¿Te he visto en alguna parte?"

La asistente sacudió la cabeza diciendo que no. DiDi suspiró, se encogió de hombros y se fue. En el momento en que la puerta se cerró, la Dra. Mesmur se apresuró a buscar en su bolsillo trasero unas píldoras depresivas, se las metió en la boca y las tragó. Exhaló y se sentó en su silla.

"Juro que si eso seguía así, iba a tener una sobredosis," dijo la Dra. Mesmur, "Siento haber tenido un arrebato como ese, Mira."

La asistente sonrió cansada y respondió: "Está bien. Se merecían cada palabra que dijiste".

La Dra. Mesmur recogió los archivos en su escritorio y finalmente los revisó. Era una lista de personas, hombres, mujeres, niños, todos los cuales fueron secuestrados por Prometheus para el uso de robo de cuerpos. Esta lista contenía las 28 personas que Greene había usado para sus perversos propósitos, y Mesmur necesitaba rastrearlas. Al menos, las otras 27, ya que ya había contratado a una de ellas.

Greene estaba acabado, sólo que no lo sabía todavía. A pesar de que sabía que la estaba matando lentamente, ese pensamiento la hacía feliz.

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