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Se decía que en la antigüedad, como lo es hoy, había un gran número de expurgados que caminaban por el mundo - no sólo criaturas de carne y hueso, sino también máquinas, objetos, lugares, incluso palabras e ideas, que no conocían las leyes del hombre ni de Dios y causaban gran ruina y confusión dondequiera que vagaban. Para proteger a todos los hombres, creyentes y paganos por igual, el Templo Antiguo fue fundado, para asegurar, contener y proteger aquellos terrores que amenazaban la seguridad de todos.

Pero esto, dicen los santos, era el pecado de los Antiguos; no que no temieran lo que podría suceder si fueran descuidados, sino que los temieran demasiado. Porque guardaron los secretos de los expurgados para sí mismos, diciéndose a sí mismos: 'El hombre es un animal tímido y supersticioso; si sabe que estas cosas existen, será consumido por el terror y reinará el caos en todo el mundo. Hagamos nuestro trabajo en secreto, entonces, y no aprendamos nada de estas cosas, para que puedan vivir sin temor'.

Pero ningún secreto puede ser guardado para siempre; y con el tiempo, muchos otros aprendieron que los expurgados existían, y en vez de ser temerosos, se convirtieron en codiciosos del Templo Antiguo, y crearon sus propios templos paganos, buscando hacer y tomar tales cosas para ellos mismos. Y de este conflicto surgió la Gran Brecha; y cuando las masas de los expurgados se encontraron desatadas inmediatamente sobre el mundo, un mundo que no sabía que tales cosas podían existir y se les oponían como una hoja contra un huracán, entonces no quedó piedra sobre otra.

Y cuando las llamas pasaron, los sacerdotes del Templo Antiguo que aún vivían vieron un mundo que nunca más volvería a ser como antes. Y ellos se decían a sí mismos: '¿Qué haremos ahora? La humanidad no tiene ninguna oportunidad de recuperar lo que ha perdido si el conocimiento de cómo combatir a los borrados muere con nosotros. "¿Cómo es posible que unos pocos podamos deshacer semejante calamidad?'

Y ellos vieron a Lord Bright acercarse a ellos; y una gran conmoción se levantó a través de la muchedumbre, porque lo consideraban muerto. Y el Lord habló con gran voz, y dijo: 'Cierren el maldito pico por diez segundos y les diré.'

-Everett 1:1-9

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