Propuesta de djkaktus III
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ANTES

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Suena un teléfono.

Aaron Siegel está fuera de una iglesia. Sus paredes, podridas y desmoronadas, se esfuerzan por sostener el imponente techo que hay encima. Una de las puertas cuelga suelta de una sola bisagra, balanceándose suavemente con el viento. Las ventanas, desde hace mucho tiempo despojadas de sus cristales y marcos, silban una canción espeluznante mientras el viento las atraviesa. Toda la estructura cruje.

Suena un teléfono.

Aaron mira detrás de él. Puede ver a Arians parado al lado de su auto, observándolo. Entre la neblina del polvo y el sol poniente, casi parece un espejismo. Está demasiado lejos, y Aaron no puede distinguir sus rasgos. Todo lo que ve es el abrigo de su amigo, siendo azotado por el viento, y las gafas oscuras en su cara.

Suena un teléfono.

Aaron mira a lo lejos y ve fuego. Escucha los crujidos y chillidos de metal sobre metal, y ve humo elevarse por sobre las montañas. De vez en cuando oye la estruendosa cacofonía de una explosión que atraviesa las tierras baldías y ve luces que destellan en el horizonte. Ve, muy brevemente, una montaña de relojería, iluminada por un infierno. Una estrella oscura cuelga del cielo.

Suena un teléfono.

Aaron oye voces. Nueve voces, llamándole desde la tierra. Ellos lo saben. Saben que él lleva el gatillo, y les duele su liberación. Le gritan, rogándole por la euforia de su propio tormento. No pueden oírse unos a otros, pero pueden oírlo a él. Cada paso hace que sus pequeños cuerpos se retuerzan en sus tumbas de hormigón, sus brazos rotos extendidos, aferrándose a un Dios que no pueden ver. "Vuelve", dicen. "Haz que estemos completos de nuevo".

Suena un teléfono.

Aaron se acerca a la iglesia, pero su paso es inseguro y vacila. Dentro de la iglesia encontrará la verdad. El cielo brilla a la luz de un Dios asolado. El horror se filtra a través de la tierra, envolviendo sus zapatos con pequeños dedos destrozados. Se aleja, y lucha hacia la iglesia. El sol se hunde bajo las montañas, y al hacerlo ve una Mano Derecha Roja colgando en los cielos. El viento golpea las puertas de la iglesia de par en par, y desde su sala en ruinas oye el sonido de un hombre riendo.

Dentro de la iglesia, suena un teléfono.


AHORA

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"¿Es aquí?" preguntó Olivia.

Calvin consultó el diario. La ubicación era correcta, por lo que él sabía, pero la ruina humeante sobre la que habían caído no era la fortaleza descrita en el texto. Al protegerse los ojos del sol, trató de distinguir algunos rasgos señalados por el autor, pero no pudo. En su totalidad, era un desastre irreconocible.

"Seh", dijo Calvin lentamente, "aquí es".

Adam entrecerró los ojos a través del humo que se dirigía hacia ellos. "¿Crees que alguien más llegó primero?"

Anthony gruñó. "Probablemente no. No me imagino a los Supervisores haciendo público que su contrato está roto".

"¿Uno de los nuestros, entonces?", preguntó el joven.

Calvin agitó la cabeza. "Delta fue muy específico. Nadie más que nosotros está en esto".

"Bueno, mierda, chicos", dijo Olivia, bajando por la colina rocosa. "Vamos a echar un vistazo".

Los cuatro siguieron el camino hacia una puerta que se alejaba casi media milla de la destruida fortaleza de la montaña. Aparte del humo a la deriva y los escombros que se levantaban con el viento, no había ningún otro movimiento en todo el complejo. La puerta estaba abierta, y ellos la atravesaron. La portería estaba desocupada.

"Cliché, ¿no crees?" Adam dijo, examinando la estructura mientras subían por el largo camino hacia ella. "Que el jefe de la organización malvada tenga una fortaleza malvada en las montañas"

Anthony ladró una carcajada. "Parece que no conoces al Barón Hoadley."

"¿Barón Hoadley?" preguntó Olivia.

"O5-8", contestó Anthony. "No construyó esta fortaleza porque quería intimidar a la gente. La construyó porque es un cobarde".

"¿Lo conocías?" preguntó Adam.

Anthony dudó por un momento. "Conocerlo, ajá. Pero tu reputación puede precederte, sin importar en qué círculos te encuentres".

Continuaron, aunque Olivia estudió a Anthony muy de cerca como hizo el resto.

— - —

Los daños en el exterior de la fortaleza de la montaña eran solo un aperitivo comparado con la fiesta de destrucción en el interior. Las escaleras estaban rotas e inaccesibles, el suelo bajo ellas crujía y algunos lugares ya habían cedido ante el hollín y la ceniza. Largas vigas de acero a través del techo habían caído por el calor, y toda la propiedad apestaba a fuego y carne. De vez en cuando pasaban junto a un cadáver de algún hombre, probablemente un guardia personal del Supervisor, con sus cuerpos carbonizados y sus rostros mutilados. Varios de ellos estaban apilados contra el interior de una puerta cerrada. Más yacían en el suelo, proviniendo desde algún lado en la parte trasera del edificio.

Descendieron los pisos que pudieron hasta que llegaron a una gran sala cuyas paredes parecían ya no existir. El techo de arriba hacía tiempo que se había derrumbado y el humo seguía flotando hacia el cielo de la tarde. También había guardias en esta habitación, aunque la mayoría de ellos estaban ahora superpuestos contra las paredes, nada más que la ausencia de un hombre al que el calor no podía alcanzar. Cruzaron la sala, con cuidado para evitar los cadáveres, para acercarse al punto en donde la devastación parecía había estallado inicialmente.

Allí yacía el cadáver de un hombre, con el cuerpo desollado y su piel ennegrecida. Algo opaco y metálico estaba anclado en su expuesta columna vertebral, y al acercarse pudieron escuchar un suave zumbido de engranajes giratorios. Desde dentro de su pecho crecía una enorme y chamuscada aguja cubierta de carne que se ramificaba en todas direcciones hacia el techo. Grandes trozos de carne quemada se sentaban pudriéndose alrededor de la habitación. Anthony se inclinó para estudiar la figura.

"Sep", dijo, "definitivamente este es el Supervisor."

"¿Qué mierda pasó aquí?" Adam dijo, incrédulo.

"Si tuviera que adivinar," dijo Anthony, poniéndose de pie, "creo que Walter disfrutaba de los beneficios de algún tipo de…. aumentos, o magia, o… algo antinatural, que se mantenían funcionando correctamente porque no podía morir". Miró alrededor de la habitación. "A juzgar por la profundidad de los incendios, supongo que hace unas semanas se volvió mortal, y sus aumentos no se pusieron de acuerdo entre sí". Picó el mecanismo de engranaje rotatorio en su pie, haciendo que girara un poco más rápido. "Sí, definitivamente no estaban de acuerdo".

Olivia miró el cadáver. "¿Eso es todo, entonces? ¿Uno más abajo?"

Calvin asintió mientras observaba la escena. "Aquí parece que ya todo se hizo. Supongo…. sí, quiero decir, supongo que hemos terminado aquí". Miró su reloj. "Pronto será tarde. Busquemos un lugar donde dormir y nos vamos por la mañana".


"Solos en la playa, nuestra salida a cinco minutos", gruñó Calvin, con su voz silenciada mientras imitaba a un helicóptero con sus manos. "Pacificadores al otro lado de la colina, ocultistas rabiosos corriendo por la playa. Un destructor de La Fundación estacionado a tres millas de la playa, apenas se podía ver, pero sabíamos que en cualquier momento podía abrir fuego y convertirnos en una mancha roja en la arena".

Adam se mecía de un lado a otro con una emoción vertiginosa. "¿Y qué hiciste?"

Calvin hizo otro gran gesto. "¿Qué crees? ¡Le quité el seguro a mi rifle y los derribé, hasta el último de ellos! Todo fue fuego, plomo caliente y furia, hasta que la playa se vació y llegó nuestra salida".

Los ojos del joven eran casi lo suficientemente brillantes como para iluminar el oscuro cuarto. "Mierda, amigo. ¿Por qué no me lo habías contado antes?"

"Porque es mentira", dijo Olivia, entrando a la habitación y dejando la comida de la cocina. "Lo que su glorioso líder no ha mencionado es que había perdido su arma antes de que llegáramos a la playa. Se le cayó cuando uno de los niños nativos le arrojó una piedra mientras cabalgábamos por la carretera principal, a unos tres pueblos de distancia. En lugar de un tiroteo al estilo de Rambo", dijo, sonriendo a Calvin mientras se paseaba por la habitación, "encanté a una tortuga marina grande y nos escondimos debajo de ella hasta que los Pacificadores siguieron adelante y los ocultistas se aburrieron". Luego nadamos hasta el banco de arena donde nos esperaba nuestro encuentro, en un bote de pesca". Ella empujó un dedo hacia Calvin. "Y yo no llamaría a eso glorificado y sucio destructor de La Fundación. Apenas era una nave patrulla".

"Tu sabes," dijo, con la mirada entrecortada, "que lo vencedores son los que escriben la historia, ¿no?"

"Lo sé", dijo ella, sonriendo. "Acabo de hacerlo."

Adam se rió. "No me había dado cuenta de que ustedes dos se conocían desde hace tanto tiempo. ¿Desde cuando que trabajan juntos?"

"¡Tanto tiempo!" Escupió Olivia. "¿Cuántos años crees que tengo?"

El pie de Adam corrió rápidamente una milla por su garganta, y Olivia se rió de nuevo. "Sí," dijo ella, "ha pasado mucho tiempo. Nos conocimos… ¿cuándo? ¿En Budapest? Como por el '94".

"Demasiado tiempo", graznó Calvin, tomando un trago de un frasco de metal. "Desde que tuve que sacarla de la calle cuando se la pasaba corriendo junto a ese grupo de monos artistas".

"Disculpa", dijo ella, golpeando el dorso de su mano con una cuchara de madera. "Esos 'monos artistas' fueron los que me pusieron en donde estoy ahora. El gran Calvin Lucien no se habría interesado en mí si no fuera porque puedo hacer magia".

"No tengo ningún interés en ti ahora", dijo, ganándose otra bofetada.

"Espera, ¿magia? ¿eres maga?" Adam dijo con renovado temor. "¿Cómo es que no sabía eso?"

"No tengo la costumbre de hablar de ello en público", dijo Olivia, revolviendo su sopa, "pero sí. Una vez fui La Increíble Marfil, una anartista de renombre. Trabajé en un par de espectáculos en París y Munich antes de que nuestra célula fuera destrozada por matones de La Fundación. Nos dispersamos, y la Insurgencia se movió para recoger los pedazos". Vuelve a mirar a Calvin. "En Budapest".

Calvin se encogió de hombros. "Limpié muchos de los desastres de La Fundación en mis días mozos. Lástima que siempre solo me encuentro con las sobras".

Mientras otra hábil bofetada resonaba por el pasillo en ruinas en el que habían acampado, Anthony entraba por la vuelta de una esquina sosteniendo un montón de libros. Gruñía mientras los tiraba al suelo frente al grupo, y les dio un empujón con el pie.

"Adivinen qué hora es. Hora de la tarea".

Olivia frunció el ceño. "Ni siquiera hemos terminado de cenar todavía. ¿No crees que tenemos tiempo para una noche libre? No hemos parado en semanas."

Anthony tomó un libro de la parte superior de la pila y se acomodó en una silla grande. "Como quieras. Pero recuerda que los Supervisores no se toman noches libres".

Cada uno de ellos, a regañadientes, tomó un libro y comenzó a hojearlo. Después de hojear rápidamente un par de páginas, Adam se detuvo.

"Anthony", dijo, "¿y tú? Has estado en la Insurgencia por un tiempo ya, ¿verdad?"

Anthony gruñó una respuesta.

"¿Cuánto?" preguntó Adam.

Anthony suspiró y sentó el libro en la mesa junto a su silla. "Tengo el beneficio de ser el miembro más viejo en este grupo, por mucho. Eso es todo lo que necesitas saber".

Adam frunció el ceño. "Vamos, hombre. Hemos estado trabajando juntos durante meses y siento que no sé nada de ti".

Calvin tosió. "Está enojado porque no quiere decirte cuántos años tiene". Volteó una página. "Una pista: es bastante viejo".

Anthony lo miró con ira. "A mi edad, niñito, no piensas tanto en las cosas que has hecho, y empiezas a pensar más en las cosas que podrías haber hecho." Gruñó. "Esa lista es muy larga".

"Quiero decir, todos sabemos por lo que firmamos, ¿verdad?" Adam dijo entre bocados de un sándwich. "Nuestras vidas al servicio de un mundo mejor. Nuestras vidas como sacrificio para crear un futuro para el resto de la humanidad". Engulló otro trozo de su sándwich. "Eso no suena tan mal".

Anthony miró fijamente su libro. "Dices eso ahora. Eres joven. La meta no está muy lejos de donde estás. Cuando esté hecho, podrás volver a empezar. Pero para mi, y para algunos de los otros… esto es solo más de lo mismo. Sabía a lo que me apunté, sí. Tienes razón al pensar que todos lo hicimos. No me avergüenzo de ello. Pero una satisfacción agridulce es todo lo que consigo de esto".

Calvin le dio un codazo a Adam. "Escucha, chico, no dejes que te deprima. Probablemente todos seamos cascarrabias cuando lleguemos a ser tan viejos como él. Pero continuar con el legado del Ingeniero, oponiéndose a-"

Anthony resopló. "El Ingeniero. Claro".

Todos se detuvieron y miraron al viejo, que agitó lentamente la cabeza. "Siéntete libre de llamarlo como quieras, pero no lo llames continuar con el legado del Ingeniero".

Calvin levantó una sola ceja. "¿Tienes una forma mejor de describir el mantener la antorcha de nuestro fundador?"

Anthony dejó el libro otra vez y cerró los ojos. "El Ingeniero es una mentira que el Comando Delta le dice a la Insurgencia para mantener a todos a raya. 'Háganlo por su legado', dicen. No. No lo hagan por sus amigos y familiares. No lo hagan porque es lo correcto. Háganlo para mantener viva la estúpida idea de un hombre del que el mundo no sabe".

"¿De qué estás hablando?" dijo Olivia.

Anthony se recostó en su silla. "Te dirán muchas cosas sobre El Ingeniero. Algunas de ellas son ciertas. Ciertamente construyó la Insurgencia con casi nada. Él estableció muchos de sus principios. Pero también se convirtió en traidor apenas tuvo la oportunidad de tener más poder".

Adam se levantó rápidamente, y Calvin miró con ira al viejo. "¿De qué estás hablando?" Ladró. "Actúas como si conocieras al hombre".

Hizo una pausa. "Lo conocía", gruñó Anthony. "Lo seguí durante la Deserción. Llevé el peso de nuestra joven Insurgencia justo a su lado, y me dejaron recoger los pedazos cuando nos apuñaló por la espalda y se fue a La Fundación en el momento en que consiguió un mejor trato - cuando le hicieron Supervisor".

"Eso es imposible", dijo Adam lentamente. "Si conocieras al Ingeniero, tendrías que tener… Dios, cien años. Incluso más que eso".

Anthony no se movió. "Sí", dijo, con voz grave. "Incluso más viejo que eso".

Calvin se rió burlonamente. "¿No es gracioso? Te quejas de lo antinatural pero al mismo tiempo estás comiendo galletas de la misma jarra para prolongar tu vida".

Anthony le miró con ira. "Era un niño. No sabía nada. He crecido desde entonces, pero estas mierdas no te abandonan".

"¿Quién sabe de esto?" dijo Olivia en voz baja.

"Nadie". Anthony se frotó la palma de la mano contra la sien. "Nadie necesita saberlo. Cada vez que alguien sospechaba, desaparecía por un tiempo y volvía con un nombre diferente. Incluso entonces, en aquellos tiempos, no me iba muy lejos, sólo lo suficiente como para acabar con las sospechas mientras seguía haciendo lo que podía para proteger nuestras ambiciones".

Calvin levantó las manos. "Déjame ver si lo entiendo, ¿esperas que creamos que tú, alguien que anormalmente ha extendido su vida más allá de lo que es natural y quien sabe qué más, es el Ingeniero? Todo lo que tenemos aquí se lo debemos al Ingeniero y los sacrificios que hizo. Toda nuestra doctrina es-"

"¿¡Sacrificios!?" Anthony se puso de pie, con la cara enrojecida. "¿Crees que hizo sacrificios? Dejó que otros se sacrificaran por él. No perdió nada y ganó todo lo que siempre quiso, y todos caímos en eso. Nos lo creímos porque éramos idealistas, Calvin. Creíamos que podíamos enfrentarnos a la oscuridad sin ayuda de nadie, que nuestras acciones marcarían la diferencia. ¡El ingeniero tomó ese idealismo, lo usó durante todo el tiempo que le fue útil, y luego lo tiró a la basura!".

Adam se movió para hablar, pero Anthony no pudo ser disuadido. "Construimos esta Insurgencia desde cero, juntos, y lo compartimos todo. Él le entregó todo lo que sabíamos a La Fundación y ellos lo usaron para arruinarnos. ¡Cientos asesinados! ¡Miles! Sabía todo lo que había que saber sobre nosotros; nuestras instalaciones, nuestros campamentos, nuestros almacenes. ¡Lo sabía todo, y lo destruyó todo! ¡Nos convertimos en una broma para ellos!"

Se hundió de nuevo en su silla. "Establecimos a Delta tras su traición para que fuera realista a propósito. Por eso la Insurgencia no tiene un objetivo real - el Summa Modus Operandi es/ el único objetivo, y hasta ahora ha sido inalcanzable. Eso es por diseño. Danos algo que hacer hasta que se presente una oportunidad, o que sea para siempre la duda retorcida en su mente, si es que aún está ahí".

Se detuvo para tomar un trago. Su expresión se suavizó. Parecía cansado. "Delta ni siquiera lo sabe. No importaría; les beneficia tener un culto en torno a la personalidad de él. Es una mascota en este momento, y una que nuestra organización necesita desesperadamente".

"Si lo que dices es verdad", dijo Calvin con palabras mesuradas, "¿por qué no has dicho nada antes?"

Anthony se encogió de hombros. "¿Con qué fin? Lo digo y la gente que me cree pierde la fe en la Insurgencia, o lo digo y no me creen nada de lo que digo, como ahora está pasando. ¿Qué diferencia habría?" Se detuvo. "Nuestro objetivo sigue siendo lo más importante. Cualquier cosa que nos distraiga de ese objetivo no puede ser permitida".

"Entonces, ¿por qué nos lo dices ahora?" dijo Olivia en voz baja.

Anthony no habló de inmediato. Llevó un solo dedo a su sien y comenzó a frotarlo lentamente, cerrando un ojo y mirando hacia algún lugar en la distancia. "Lo digo ahora, porque me importa que lo sepan. Sería un milagro que todos saliéramos vivos de esto". Se detuvo de nuevo. "No parece correcto dejar morir a alguien sin saber la verdad de por lo que está muriendo. Hacemos lo que hacemos porque el orden natural exige que corrijamos nuestros errores, no por lo que un traidor dijo que hiciéramos hace setenta años".

Se puso en pie, libro en mano, y empezó a alejarse. "Encuentra toda la paz que puedas en eso".

— - —

Más tarde, después de que Olivia y Adam se durmieran junto a muebles en llamas, Calvin se quedó despierto. Giró un frasco de líquido de un lado a otro de su mano, con los ojos fijos en él. La luz del fuego danzaba sobre su superficie, rojos y amarillos esparcidos por un campo de brillante azul. Era frío al tacto - siempre lo había sido - y tenerlo en la mano le hacía sentir tranquilo. No podía explicarlo, pero había algo reconfortante sobre —

"De dónde sacaste eso, Calvin"

No estaba expresada como una pregunta. Calvin se giró rápidamente para ver a Anthony parado a unos pasos detrás de él, con la cara sólo parcialmente iluminada por la luz de la luna. Calvin metió el vial en su bolsillo.

"No es asunto tuyo", dijo en voz baja.

Anthony resopló. "Es asunto mío, porque la última vez que comprobé ya no quedaba nada". Salió de la oscuridad y se sentó en el suelo junto a Calvin. Estaba tallando un palo con un cuchillo corto. "¿Sabes lo que es?"

Calvin asintió. "Es agua de la Fuente de la Vida."

Anthony ladeó la cabeza, mirando hacia abajo al final de su bastón. "Eso es lo que es. Imagino que usaste otro vial para ayudar a llevar al pobre Dr. Carter a la tumba". Calvin asintió. "Sin embargo, aquí estás con otro. Eso sí que es algo curioso, ¿no?"

Dejó el cuchillo y el palo en el suelo y se recostó en una silla. "Cuando la fuente se secó, sólo quedaba agua para doce viales. Cada uno de ellos ya había bebido de ella y tenía su eterna juventud asegurada, pero estos doce viales adicionales fueron dados a cada uno de ellos - por si acaso. Lo último que supe es que todos habían sido consumidos, pero ahora tienes dos. Me pregunto como llegaron hasta ti". Se detuvo. "¿Qué vas a hacer con ese?"

"Nada", dijo Calvin rápidamente. "Destruirlo, eventualmente".

Anthony cerró los ojos. "Bien. No hay nada más que veneno en esa botella, créeme. Limpiará tus heridas y restaurará tu juventud, pero la vida que llevas después es superficial, vacía. Las cosas comienzan a perder el sabor y el color termina yéndose del cielo".

"Así que realmente has probado las aguas", dijo Calvin, algo así como la incredulidad traicionando sus palabras.

Anthony suspiró. "Sí. Cuando desertamos, tomamos viales de agua de la fuente para nosotros. No todos nosotros, pero unos pocos. Yo fui uno de los afortunados". Se rió. "Afortunados. No, no tuve suerte. Una vez que me di cuenta de lo que había hecho, pasé años tratando de encontrar una manera de deshacerlo. Los pasos que he dado no me han devuelto el gusto ni me han alegrado los ojos, pero me han hecho empezar a envejecer de nuevo. Despacio".

Calvin sacó el vial y lo miró por un momento. Cuando se volvió hacia Anthony, el hombre lo estaba mirando. "En el castillo, cuando Donna Taylor dijo que estabas mintiendo sobre el miedo a la muerte, ¿qué crees que quiso decir con eso?" preguntó Anthony.

Calvin se encogió de hombros. "No lo sé. Realmente no me da miedo". Se detuvo. "O— bueno, no lo sé. No tengo miedo de morir, pero cuando pienso en perder a la gente, a mis seres queridos o a los que busco para que me guíen…. algo sobre eso me hace sentir terrible".

"Por supuesto que sí", dijo Anthony, sonriendo. "No hay nada malo en tenerle miedo a la muerte, Calvin. Es la gran incógnita - y el miedo de perder gente por ella ha llevado a hombres más grandes a hacer males peores. Confía en mí, incluso yo he sucumbido a ese miedo antes". Se detuvo un momento, mirando ahora al filo de su cuchillo. "La diferencia entre nosotros y La Fundación es que podemos aceptar el papel de la muerte en el orden natural, como podemos aceptar el orden natural por lo que es. La Fundación contiene estos monstruos y milagros y los investiga con la esperanza de encontrar verdades mayores - todo para el beneficio de los Supervisores. Afirman que quieren mantener el poder de los dioses fuera de las manos equivocadas, así que se lo guardan para sí mismos. Nosotros negamos el poder de los dioses". Chasqueó su lengua contra sus dientes. "No debería existir, Calvin. No de esta manera. Nuestro mundo no fue hecho para esto".

Anthony volvió a mirar el vial. "La decisión es tuya, Calvin, pero si yo fuera tú, la destruiría y no volvería a pensar en ella, porque no te dejará, y no quiero tener que matarte. No dejaré que cometas el mismo error que yo".

Calvin no lo miró. "Dijiste que has ido y venido a lo largo de los años, que has usado diferentes nombres. ¿Quién eres?"

Anthony sonrió. "Para ti, ahora mismo, soy Anthony Wright. He sido otra persona antes, pero toda esa gente murió cuando pasé al siguiente nombre. El hombre que era cuando desertamos no ha estado vivo en décadas".

Con eso, Anthony se dio la vuelta y en unos momentos estaba roncando silenciosamente desde debajo de su chaqueta. Calvin se quedó despierto un poco más, hasta que él también se quedó dormido.




- ATRÁS -


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