Corvus
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Sé que mis ojos parecen hundidos sin tocarlos. Siempre lo hacen, ahora día.

Puedo sentirlos—a ellos—ambos presionados contra mi pecho, justo encima de mi corazón, y por primera vez en eones, empujo una sonrisa a mi rostro. Entonces será esto. Un último golpe, un último… Fin. Pero valió la pena, ¿no?

Tengo que creer que lo fue. Si no lo hiciera, habría puesto una bala en mi cabeza hace mucho tiempo. O un cuchillo en mi intestino. O un grith1 detrás de mi oreja. Depende del universo, después de todo. Mientras tamborileo mis dedos a lo largo del arca, me permito recordar. Sólo lo hago ahora, al final. Es la única vez que me atrevo. Porque estoy seguro de que—en cualquier otro momento—mi conciencia sacaría lo mejor de mi. Es extraño, lo admito, pensar así. Pensé que se había ido, junto con Alyssa, pero todavía está allí. Me fastidia.

Salir de casa era duro, después de todo. Bastante difícil. No sólo para mí emocionalmente, sino… la ciencia allí, no podía comenzar a comprenderla completamente. Imagina, solo por un momento, estás flotando por encima del mundo. Ahora, imagine que de repente está siendo apuñalado por algo invisible e incomprensible. El mundo se abre como un sucio, huevo azul—los océanos caen por los costados indefensos, la lava genera enormes gotas de vapor. Y un sonido agudo e inesperado. Tú puedes imaginar que es el vapor repentino, pero he vivido el tiempo suficiente para saber mejor.

Está gritando.

Ahora … imagina caer en eso. Caer y caer y caer hasta que llegues al suelo. Y cuando te levantas… parece el mismo, maldito lugar. La misma gente. La evolución es, si no otra cosa, notablemente consistente.

Ahora, haz eso por mil vidas. Y dime que no sientes culpa.

Me siento viejo. Y yo soy viejo. Pero también estoy casi listo. Después de esto, debería ser capaz de poner mi trabajo para usar… Para cambiar las cosas para mejor. Lo que lo hizo mucho peor cuando entraste en mi oficina. Y yo sabía, cuando me mirabas, lo que ibas a hacer.

"Puedo explicarlo", digo. Pero el arma está nivelada en mi pecho. Y sé que no tengo provisiones. Me meto en mi bolsillo en silencio, sacando la tarjeta llave y mi diario.

"No sabes lo que esto significa para ti", digo.

"Significa que no vas a matarnos a todos", respondes.

Me paro. Te miro de cerca y sacudo la cabeza. "No. Significa que tú tendrás que. El código clave es Taum—"

El disparo hace eco en la habitación pequeña, y siento el punto hueco golpeando mi pecho como un martillo, siento costillas destrozándose y hundiéndose en mi pulmón, estropeando mis órganos. Y sonrío. Y me río. Y a través de saliva sangrienta, logro apenas respirar lo suficiente como para hablar.

"Buena suerte," digo. No estás sonriendo.

Y espero, por millonésima vez, que todos los universos compartan un cielo. Y espero, por millonésima vez, que pueda verlo en mi infierno especial.

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