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Érase una vez un hombre llamado Robert. Era un estafador dotado de una gran elocuencia, pero no era más que un bribón. Soñaba con estar rodeado de mentes tontas, cubierto en la espléndida luz de la fama y la riqueza.
Día tras día, más y más personas caían en su juego. Sus historias cegaban a aquellos, con tanto placer, hasta sacar todos los centavos sin refutar. Mas, ¿cómo esos delgados billetes y esas pequeñas monedas por aquí y por allá, podrían saciar su sed? Así, cuando él se halló en la Tierra de la Libertad –un pueblo devastado por la guerra, repleto de gente acariciando sus corazones rotos–, Robert supo que podría arrebatarles el dinero de sus bolsillos.
¿Qué mejor lugar que este?
Su lengua exclamó un sinfín de maravillas, pero esas almas heridas se rehusaron a seguir su guion. Necesitaban algo mejor, no sólo palabras dulces ni una felicidad imaginaria, sino algo en que anclarse y establecerse enmedio de una devastadora realidad. Los yuppies1 y la contra-cultura eran objetivos perfectos.
Una creencia para seguir.
Una figura para distinguir.
Pero, en este mundo tan ordinario y aburrido, ¿podría encontrar el oro para forrar de cuentos y el buen ojo para relatar sus inventos? Sus pasos seguían el camino de lo antinatural, y su alma escuchó los susurros de la oscuridad.
Descubrió Portland.
¡No solo uno! ¿Cómo es posible que el campo arado sea tan llano? Tres se volvieron uno, y en tal lugar absolutamente mágico la civilización creció gracias a un milagro. No todas las comunidades anómalas eran tan repugnantes como esa secta. Aquí, la madera estaba lista para ser tallada. Los fósforos listos para ser encendidos.
Como un ave curiosa, aleteó de calle en calle, aventurándose en cada construcción que encontró. Decidió rendirse con todo plan y que sus alas fueran guiadas por el viento.
+ entre miles y millones de tiendas
++ una voz lo llamó, tras esa puerta…
+++ Una seductora oferta, una promesa con creces:
++++ "¡Una en un millón, no lo pienses dos veces!"
"¡Veo un ojo entusiasta que reconoce buenos tesoros!" El Comerciante halaga su elección, acercándose como si fuera a contarle un secreto. "No le vendería esto a la gente normal del pueblo – pero yo sé que eres el indicado para manejar su magia." Rebosante de confianza, Robert salió de las calles del precioso lugar, cargando un sinfín de objetos.
"Oh, pobre alma, ¡fuiste engañada!" Le grita una voz ronca. Un anciano desaliñado le hace señas para que se siente a su lado.
"No es una esfera de cristal cualquiera – un ligero toque es suficiente para que se haga añicos. Todos sus propietarios anteriores… bueno, ni siquiera quiero mencionar lo que pasó. Los ojos de ninguno sobrevivieron a tal tragedia."
La vista de Robert se clavó en la esfera que resplandecía. ¿Qué clase de suerte tenía?
"¿Y qué hay de esto?" La voz de Robert sonaba entrecortada, como un simple mortal que presencia el origen de una creación divina.
"¡Oh! ¡Ese bloque de metal! Que su apariencia humilde no te engañe – ¡una pequeña chispa de electricidad es todo lo que necesita para convertir un melódico discurso en fanfarronerías absolutas!"
Robert se despidió del hombre, con un sinfín de pensamientos. Una necesidad de forjar algo desde la nada, de crear marionetas desde lo inútil.
Una compleja muñeca hecha de plomo, ojos de cristal y una lengua de asombro. Lista para bailar a toda canción: para las personas a las que Ella hace unión.
++++ Una maravilla divina, ¡un espectáculo que ver!
A medida que su visión se volvía clara, entonces su historia debía ser contada: partes rotas y cables hechos trizas, engranajes perdidos y tornillos oxidados.
+++++ Se levanta de las ruinas, y brilla sobre tu ser,
Una fábula se está tejiendo, una telaraña a contemplar; este mito se está formando, y por dinero aclamará.
++++++ ¡Ella te traerá el conocimiento, purgándote de todo dolor!
Juega con las cuerdas de aquella Marioneta en su mente. Vida le dará, y rico lo hará. Así como su imagen se grabará en los corazones de los creyentes, su bolsa se llenará con el dinero de los inocentes.
+++++++ Majestuosa máquina, mi Mekhane.
Robert prepara los objetos y reúne a un grupo para que escuche su hablar. Al subirse a un pabellón cercano, comienza a predicar:

"Aquellos de Tres Portland, ¡paren y escuchen!
¿Hace cuánto dejaron de sentirse plenos y libres?
¿En qué momento olvidaron la alegría,
pasando tristeza como una cruel fantasía?
Os diré el nombre de Ella,
Quien nos salvará, expertos aceptan:
Que nos dará la Razón, no falla,
¡Eliminará el dolor, con la dicha lo acalla!"
Bumaro alza los objetos, mostrándolos como reliquias.
"El Ojo de Ella: esta esfera que ves –
Sus fragmentos reunidos, para ser libre otra vez;
+++++++ ¡Un honor será estar en Su renacer
+++++++ Ser Su vista, y contemplar Su amanecer!"
"Dejen eso a un lado y miren esta caja;
¿Esas falsas palabras? ¡Un sinsentido!
Ella nos bendice con su Sagrada Lengua,
¡para alabar Su palabra, cantar Su canción!"
Bumaro sonreía mientras la multitud lo rodeaba. Su obra lo había hipnotizado, nublando sus sentidos y entorpeciendo su intelecto. Su pequeña marioneta de cabeza hueca bailaba sobre los hilos plateados, llamando la atención de los transeúntes.
Una voz a lo lejos resuena como un toque de campana, un médico militar duda de su venta tan plana.
"Respóndenos entonces, aclamado creyente,
¡Niéganos nuestra fe, sucio insolente!
¿Vidrio en el ojo, y metal en el pecho?
¡Blasfemia mezclar metal con carne en tu lecho!"
"Oh, mi querido amigo, déjame contarte algo,
¡Escucha mi verdad! No hay nada malo,
Abre tu corazón, ven a mirar:
+++++++ Si Ella te elige, ¿Su Bendición serás?"
Su voz calló, su mente se quebró,
perdiendo el control y su cuerpo flaqueando.
Pocos prestaron atención a su discurso,
pero la multitud sabía lo que era tal impulso.
El médico se detuvo, para ver lo que estaba pasando:
"¿Esas son sus Sus partes? ¡Oh, son tan radiantes!
¿Por qué, entonces, no viene y plasma Su luz?
¿Dónde está su bendición, su poder, dices tú?"
Oh, creyente, Ella se apena por no aparecer,
pues su lucha nos salva, para así no perecer;
se encuentra en guerra contra un Dios,
alejándolo de aquí, a ese fraude traicionero."
"Escucha, amigo mío, él es embustero y malvado,
Alguien cuyas palabras aún no nos han llegado.
La Carne de los Sárkicos, él es la causa,
Él nos aleja de Ella sin pausa."
El público murmuró, y luego las emociones estallaron. Tal oleada de sentimientos aturdió a Bumaro, empujándolo a los rincones de la bulliciosa multitud. En el altar, la falsa Diosa sonríe con cariño, mientras sus alabanzas hacen eco en sus oídos.

Robert sintió su cuerpo, el aire lo hacía jadear.
En sus extremidades el hielo empezó a calar.
Escuchó los engranajes retorcerse, los tornillos cayendo.
Como algo durmiendo, o algo destruyendo,
una creación levantándose, una criatura ascendiendo.
Aquí no hay amor, él está solo,
Pero se siente querido,
se siente conocido.
Siendo aplastado por una máquina escondida.
Una que adora, que es consentida.
El amor lo sofoca, el aire quema su pecho.
Lo deja sin aliento, con el respirar muerto.
Con el humo, y luego el vapor,
con sus pulmones rotos a la falta de amor.
Robert se ahoga en el aceite,
los hilos que tejió: brillo ya no emite.
La máquina sacude su cuerpo, de óxido ancestral
el metal rompe la cuerda, la hace polvo por igual.
Bumaro despertó de su siesta. ¿Qué tanto ha pasado desde que todo comenzó? ¿Días? ¿Semanas? ¿Meses? De cualquier modo, mientras esas ingenuas ovejas lo sigan ciegamente con sus corazones, todo saldrá como lo planeó.
Da unos pasos hacia el proscenio, con una túnica tan llamativa como ninguna otra. Resplandece, pero no es un brillo sagrado, sino el del oro de sus joyas recién compradas.
Robert predica el amor de Mekhane.
"Fieles devotos, ¡renuncien al placer!
¡Joyas y dinero no van a complacer!
Usen su brillo para hacerla resplandecer,
¡usa tu fe para hacerla crecer!"
Bumaro, el pastor, está frente a su rebaño y su bendición. Oh, el sentimiento de ser el centro de atención de varias miradas. Volaba, sentía que flotaba bajo esos ojos, pero detrás de él, algo lo acechaba con despojo.
Los muros se rompen –un telón final–
en engranajes infinitos, de tamaño desigual.
Girando y rotando aquel plateado circuito,
en tonos rítmicos, de filigrana infinito.
Parpadea, y esa mirada se va. El fuego lo inunda por dentro, y con su miedo tiene un reencuentro. Bumaro termina de manera abrupta aquél sermón para mirarse a un espejo.
No hay nada raro. Todo está bien.
Tocó su rostro, otra vez, sólo para tranquilizar a su corazón asustado.
“Recuerda, Bumaro, ¡no eres sólo un simple humano!
Eres uno con un Dios en la mano”,
Un títere, una marioneta sin razón,
eres su creador, su mundo, ¡quien le da valor!
Reescribe los cuentos y moldea el pasado:
¡La bondad de Gepetto se ha terminado!
Pinocho de sus cuerdas se desprendió,
mas Bumaro solo lucha, pues el anillo nunca abrió.
Tiene el control sobre su creación.
Ésto es sólo un tropiezo, una ilusión.
A sus seguidores los escucha, hablando y susurrando.
El miedo se forma cuando ven al salvador musitando.
"¿El Profeta está bien?
Terminó la misa sin más…
Y quisiera preguntarle,
pero temo a blasfemar."
Sólo están preocupados por él; ningún pensamiento en contra suya invade sus cabezas. Al darse cuenta, suspira aliviado y vuelve a tomar compostura. Nuevamente se entrega ante las miradas y usa su elocuencia para callar voces no deseadas.

Bumaro ahora es un hombre adinerado, su iglesia es igual a un condado. Come platillos gourmet de dulces tentaciones, mientras sus hombres lloran y sufren, en tristes situaciones.
Porqué, ¿ellos cómo pueden comprobar su devoción
si la carne es la causa de toda erosión?
El agua se acabará, el pan se robarán,
y los cuerpos colapsarán, pero la mente prevalecerá.
Vuelve con su rebaño, su multitud de fieles.
Sigue cegándolos; palabras de miel que alivian sus fiebres.
Si sus ahorros no pueden aumentar su riqueza,
¿a quién más se le puede culpar, sino a ellos?
¡La devoción es el tributo, un diezmo para Su puerta:
hay que rezar, predicar y donar más!
La misa ha acabado, y Robert se mira en un espejo.
Se mira fijamente, y entonces Ella aparece.
+++++++++++ Como acero resplandece aquél vidrio;
+++++++++++++++ no duele más, no siente delirio.

Robert corrió hacia la multitud en busca de Jack –
con tal destreza en el cuerpo, vengarse es una oportunidad.
Incluso desde lejos, un pánico a Bumaro invadió,
su estómago se retuerce, su mente se dispersó.
"Jack, ¡Oh, Jack! ¡Necesito una consulta!
Lo que veo… me asusta.
Esta cosa en mi ojo – no duele,
quiero que se vaya, antes que se quiebre."
Jack asintió, y se dio un momento para quitarlo – antes de soltar un grito ahogado y pedir perdón.
"Robert, mi amigo, ¡no hay nada que temer
ante la bendición que acabas de obtener!
Un regalo de Mekhane, esta es Su gracia,
¡Alabado sea el Profeta, bendita sea su Causa!"
El público lo escuchó,
y las voces cantaron:
"¡Alabado sea el Profeta,
bendita sea su Causa!"
Robert se disculpó y se marchó;
¡claramente un mal plan se ejecutó!
Su cuerpo tembló ante el fracaso,
¿por qué todo lucía real y no falso?
Regresó a su cuarto, su cabeza dando vueltas,
pensando en cómo no dejar riendas sueltas.
…
No. No hay planes. Es un papel en blanco, y le late dolorosamente la sien. Tiene que dormir, necesita descansar.
Antes de eso, todo puede esperar.

Sus ojos estaban cerrados, pero su mente despierta
es una horrible ansiedad, es lo único que acierta.
Cuando de la noche pasa al día, Bumaro despertó,
en frío y agonía, ¿esto fue lo que eligió?
Así es la Causa – el rol de Profeta:
mantener todo bajo control. +++++++
Cumplir los deseos, de mayor a menor, ++++++
Concederlos, y hacerla a Ella más perfecta. +++++
Qué bueno que es la mejor persona para un-
Pum.
Ignora el ruido,
no se inmutó.
Era otro sonido, se convenció.
La gente vino a escucharlo
verso por verso, a admirarlo
mientras preparan sus alaban-
Pum.
Nadie más lo escuchó.
Bumaro lo oyó perfectamente
y aún así nadie se daba cuenta del-
Pum.
No pudo evitar helarse,
el ruido era fuerte, tan fuerte que-
Pum.
Se hacía más ruidoso, más-
Pum.
Ni siquiera puede escucharse a sí mism-
Pum.
Pum.
Pum.
"Mis queridos devotos-"
Pum.
"¡Vengan conmigo! ¡Hay algo que oír!
Nada normal, sino una bendición que recibir-
Pum.
Siguieron al Profeta en su caminar,
"¡Derriben la puerta!", empieza a comandar.
Y allí estaba-
Pum.
La puerta ya no está, el derrumbe fue brutal.
Busca allí, y encuentra un corazón de metal.
Pum.
Los demás se helaron.
Podían escucharlo.
No está loco. ++++
Ha sido bendito. +++
"¿Qué es esto?"
habla para sí mismo.
Tiene engranajes, ¡como células giran!
Una obra majestuosa que dignos miran
Moviéndose en ritmo, brillan.
Pum.
Jack lo señala.
"¡Es el corazón de Mekhane!
¡También somos Su Bendición!
¡Alabada sea la Diosa,
y nuestro Profeta!"
Robert tembló, su mentira se desmoronó.
Miedo surge; su vista con mi corazón se encontró,
¿que haría sin nada a que atarme?
Cadenas de oro colgaban, mientras sus dedos se deslizaban.
Entonces contó otro cuento,
otra farsa para menos lamento.
"Fieles devotos, ¡puedo oírla!
Nos bendice, con su corazón sagrado.
Algo tan precioso debe ser resguardado
de ojos malvados, ¡evitemos tal resultado!"
Mi bendición allí permanece, encerrada y prohibida.
Olvida tus problemas si la verdad está escondida.
Son cegados por él, forman parte de su juego,
siguen su camino, el de un Profeta traicionero.

Bumaro sueña con tornillos, engranajes y metal
encajados por piezas, hasta el cielo levantar.
El plano que tracé, mi mecanismo de relojería.
Hilos de una marioneta, verdad que se desharía.
Comparado a mi mano, él es
demasiado pequeño
y aquello que no puede ver:
inimaginablemente grande.

"¿Quién eres tú? ¿Qué es esto que veo?
¿Por qué estoy aquí? ¿Qué es esto frente a mí?"
Rompiste Mi Corazón Diciendo Tales Mitos
Abandonaste Tu Creación, Te Quitaste Los Hilos
Abre Tus Ojos, Contempla Esto:
Las Consecuencias Nacen De Ti Y De Tu Ingenio "Modesto".
"¡No! ¡Mentirosa! ¿Cómo puede ser verdad?
¡No eras nada más que basura con humedad!
Eras algo para engañar, para ganarse el favor –
una falsa creencia, algo sin valor.
Un títere eres, sin vida y razón;
¡Mi Marioneta, mi creación!
No Soy Sólo Parte De Tu Juego,
"Un Títere Soy" Bueno, Eso Dices Tú,
Mas Solamente A Mí Yo Seré Fiel
Sin Hilos, Como Quien Se Ha Despojado De Piel.
"¿Qué es lo que quieres? ¡Todo te daré!
¡Hay mucho oro, fe y devoción!
Me iré y huiré, dirigiéndome al mar,
Te suplico: ¡No me has de matar!"
Tú Eres Mi Profeta, Quien Me Dio A Luz
¿Por Qué Te Mataría, Mi Guía, Mi Pastor?
La Confianza Que Pusiste No Culminará Con Lo Que Creíste,
Pues Yo Nunca Traicionaría Tu Bondad.
Suspira un poco, hacia él llega el alivio.
Bumaro está recto, busca plan con martirio.
"Entonces, ¿por qué estoy aquí? ¿Y cuál es tu objetivo,
si no me castigarás por mi actuar abusivo?"
Te Traje Aquí Para Darte Una Bendición
Un Deseo Te Cumpliré, Para Que Así No Pierdas Tu Devoción.
Algo Más Allá Del Dinero,
Algo Que No Puedes Comprender.
Un Verdadero Regalo Te Obsequio,
Para Borrar Dudas Crecientes En Mis Creyentes.
Sus ojos se abrieron, el horror invadiendo,
"¿Esto fuiste? No, tú no eres real.
Esto es un sueño, ¡nada de verdad!
¡Despertaré ahora, te dejaré atrás!"
Las Historias Tienen Poder.
Le susurré al oído
Mis engranajes lo consumen y los cables se adhieren.
Aunque soy débil, y mi energía ya no está.
Mientras duermo, mi luz se reunirá.
Aunque estoy rota y me falta una pieza,
el amor que llevo no pierde su fuerza.
Mi energía pudo fallar, secarse o agotarse,
pero la esperanza que traje nunca podrá mancharse.
Por cuando la llama parpadea y ondea,
que mi congregación un faro de luz sea.

Bumaro quedó en shock, de la cama saltó
mi cuerpo tembló, y con fuerza mi corazón latió, ++
su mente confundida, su respiración entrecortada,
pero los horrores con los que luchó no tuvieron coartada.
Corrió hacia el baño, el mundo daba vueltas,
su estómago con un nudo, y respiraciones violentas .
Se mira en un espejo, aún con fe de salvarse,
pero su ojo capta que está a punto de equivocarse.
Retrocede con cautela, mirando el reflejo,
teme el engaño del frío cristal:
ve hilos brillantes rodeándolo de lejos,
que lo atan perfecto, de forma fatal.
Sus ojos eran de vidrio, sus partes de metal,
con un cuerpo robótico, era un recipiente vacío.
Ya no era un humano, sino un Profeta tal cual,
mientras las cadenas recorren al títere y su amo.
Ya no hay hilos en Ella, quien ahora es libre,
pero sí en él, condenado; librarse es imposible.
Su marioneta se liberó,
a sus devotos escuchó.
él lo entendió y a reír se echó:
"Ya comprendo.
Ella no era el títere,
sino yo."











